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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2018

Abril de 1902, Primer Congreso Obrero de Extremadura
La luz de los obreros

Manuel Caada Porras
Rebelin


All empez todo. La historia del movimiento obrero en Extremadura hunde sus races en Torre de Miguel Sesmero, en sus calles estrechas y blanqusimas. En la cocina de la resistencia, con sus fogones pobres, en la fraternidad del pan escaso, hall por fin la fundacin perdida, la remota ciudad de la ternura. Pablo Neruda encontr en las primeras huelgas de los trabajadores chilenos la ciudad de la ternura. En Extremadura, el fogonazo originario habremos de buscarlo en el Primer Congreso Obrero, celebrado a finales de abril de 1902 en este pequeo pueblo de la comarca de Olivenza.

La Luz de los Obreros, que es el nombre de la sociedad agrcola de Torre de Miguel Sesmero, ser la organizacin anfitriona de la asamblea, a la que asistirn delegados de veintin pueblos de la provincia de Badajoz, representando a unos catorce mil asociados. Las sociedades de resistencia son comunidades de socorro mutuo, los enjambres donde se ha refugiado el movimiento obrero aprovechando los estrechos mrgenes de la ley. En su corazn y en sus nombres anida un mundo nuevo. La Luz de los Obreros, con su denominacin de ecos francmasnicos, alude a la iluminacin necesaria para entender los grandes secretos (Daz Ordez-Miln Agudo). Hasta aqu, a las tierras de Extremadura, ha llegado el rastro de la utopa, el ansia de la ciudad del sol, el sueo dorado de una sociedad donde no exista la explotacin del hombre por el hombre. Zapateros, lavanderas, albailes, mozas de servir, carpinteros, panaderos pero, sobre todo, campesinos y campesinas se encargan de mantener encendida la promesa de emancipacin. En los nombres de las sociedades late con bro el augurio de otro tiempo, an indito: La Nueva Aurora (Olivenza), El Despertar del Siglo XX (Almendral), El Alba del Nuevo Da (Alconchel), La Redentora (Valverde de Legans), La Esperanza (Mrida). Y vibra tambin el orgullo proletario de quienes habrn de cambiar el mundo de base: los Hijos del Trabajo (Ribera del Fresno), La Hormiga (San Vicente de Alcntara), Fraternidad Obrera (Bienvenida)

El hambre, la explotacin y el caciquismo son el humus del jornalero, la vida cotidiana donde prender el movimiento. Llevan hambre y fro, y como todas las cosas y todos los hombres de Extremadura, los nios llevan tambin una tristeza profunda y vieja que no se sabe de dnde viene, pero s de qu viene: es la tristeza de una miseria comn, dilatada, desesperada, de siglos y siglos pesando sobre las gentes de muchas generaciones (Csar Arconada). El hambre, como nos enseara Miguel Hernndez, es el primer aprendizaje, el gran maestro de la sumisin, el lugar donde el hombre regresa a la pezua y retrocede al dominio del colmillo. Pero ser tambin ah donde nazca la fraternidad y la rebelda: compaeros son los que se comen juntos el pan, los que comparten el pan. El campesino extremeo, el indio de la nacin, aprender el arte de la resistencia en la plaza del pueblo y en el barbecho, en la lonja servil de contratacin y en la extenuacin de las cosechas.

En la Torre naci y se cri Juan Barjola, uno de los grandes pintores del siglo XX. Aqu trazara sus primeros dibujos, perros hambrientos disputndoles la tajada de algn burro muerto a los gavilanes que sobrevolaban en las afueras del pueblo. El poeta Jos Hierro le rendira un estremecedor homenaje, en los aos ochenta: Esta cabeza ha visto los nios de la anemia, los cardos, las espinas, los alacranes de septiembre en Torre de Miguel Sesmero, los galeones de la trilla, los vareadores del aceite, los serones del vino, las cabras del erial.

El caciquismo ser el mecanismo que blinde el dominio del latifundio y garantice la opresin de los campesinos, un entramado organizado desde abajo que se encarga de asegurar la alternancia tramposa de los partidos polticos de la Restauracin y de someter a las clases trabajadoras. La oligarqua como sistema, y el caciquismo como instrumento, en palabras de Manuel Azaa; la Constitucin real del pas, segn Tun de Lara. El caciquismo funcionar durante dcadas como un rgimen que degrada la justicia en favor y que se vale de la arbitrariedad para someter a los rebeldes. En Extremadura encontrar una de sus moradas ms consumadas. Un casinillo donde los ricachos parlan de barraganas y escopetas y se juegan los dineros heredados; un abogadillo, que desde el Juzgado Municipal, administra justicia conforme a sus pasioncejas y ruindades: Francisco Valds describe el caciquismo como un fango social que conlleva emigracin, infanticidios y hambre. Y Felipe Trigo, completa el devastador retrato: alcaldes ladrones de los psitos, curas y jueces corruptos, y, por encima, el facedor de diputados, senadores y gobernadores, la siniestra sombra de un murcilago brutal, el Jarrapellejos de turno.

Conspirar es respirar juntos

Pan! Pan! Abajo los ricos miserables! Abajo las limosnas! Que nos entreguen el psito!

Jarrapellejos, Felipe Trigo

Los grandes movimientos populares no surgen nunca por generacin espontnea. Son siempre el resultado de una sementera tenaz, de la hibridacin de experiencias de lucha, de la reflexin y de la praxis colectiva. Como recuerda Isidoro Bohoyo, el movimiento obrero extremeo de principios del siglo XX es el legtimo heredero de aquel que alcanz la plenitud durante el sexenio revolucionario. La Revolucin de 1868 arraig profundamente en las clases populares y plant las bases que cuajaran treinta aos ms tarde. El proletariado militante, fundamentalmente de orientacin anarquista, se extender por bastantes localidades en las siguientes dcadas. En su informe de 1876, Anselmo Lorenzo da cuenta de 10 federaciones locales adscritas a la federacin comarcal de Extremadura, entre ellas las de Badajoz, Fuente del Maestre, Trujillo, Aceuchal, Villalba de los Barros o Plasencia.

Las luchas en defensa de las dehesas comunales, las ocupaciones de fincas o la reorganizacin de sociedades obreras son expresiones del dinamismo que caracteriza al incipiente movimiento obrero. Y, al tiempo, la conflictividad social latente se manifiesta tambin de otros modos. La primera arma que descubren los jornaleros para vengarse de los amos es el incendio, nos recuerda Vctor Chamorro. Y el motn -a consecuencia del encarecimiento de los productos bsicos- ser la otra gran herramienta que se utilizar en este perodo, con especial intensidad durante 1898. En la primavera de este ao se producirn incidentes en muchas localidades (apedreamiento de autoridades y de acaparadores, ruptura de registros, arrojamiento de las bsculas al ro Guadiana). Como consecuencia, el 7 de mayo es declarado el estado de guerra en toda la provincia, prohibindose las reuniones y manifestaciones.

Tras esa fase insurreccional las organizaciones campesinas se fortalecen. Las sociedades de apoyo mutuo van mutando en sindicatos y se pasa del motn a la huelga como instrumento fundamental. Aunque, como subraya Martin Baumeister en Campesinos sin tierra, no se produce un desarrollo lineal desde la protesta callejera a la huelga. Los tres tipos de conflictos ms presentes en los aos de la crisis de fin de siglo la protesta de consumos, las batallas contra la privatizacin de los antiguos derechos de aprovechamiento comunal y el rebusco masivo como autoayuda en tiempos de necesidad- se solapan con las formas ms modernas de lucha, como la huelga. Lo viejo y lo nuevo se combinarn en el primer tercio del siglo XX. El avance de las ideas republicanas, socialistas y anarquistas contribuir en gran medida a esa renovacin del repertorio de lucha. La irrupcin de La Germinal, la extensin del Primero de Mayo a un buen nmero de poblaciones extremeas y el Congreso Obrero sern las mejores muestras del proceso de maduracin que vivir el movimiento obrero.

El Primero de Mayo y La Germinal de Badajoz

Nada de lo que tuvo lugar alguna vez debe darse por perdido para la historia.

Walter Benjamin

En 1898 el Centro Obrero de Badajoz acoge la que quizs sea la primera celebracin organizada del 1 de Mayo en Extremadura. Y en 1901, convocada por La Germinal, tendr lugar la primera manifestacin conmemorativa del da internacional de los trabajadores, en la que participan ms de mil personas. Pero ser al ao siguiente cuando se generalice el acontecimiento y se extienda a poblaciones como Alconchel, Montijo o Puebla de la Calzada. En todas aparecen las mismas peticiones: Paz universal, ocho horas de trabajo, ocho de instruccin y ocho de descanso, seala Fermn Rey. En 1905 comenzar a festejarse en Cceres.

La Germinal nacer en 1899, arraigada en la experiencia acumulada del Centro Obrero de Badajoz. La nueva sociedad, como indica el historiador Luis Miguel Garca, inaugura la etapa que representa la ruptura con la protesta espontnea y con el movimiento obrero dbil y espordico de pocas anteriores, constituye un salto extraordinario en la fortaleza y combatividad de la clase obrera extremea.

Con el nacimiento de La Germinal termina la prehistoria del movimiento obrero en la regin y comienza una fase de ofensiva del mismo. La propia eleccin del nombre elegido, que alude al calendario revolucionario francs y al ttulo de la novela de Zola, denota una perfecta imbricacin de los componentes de la sociedad en la realidad societaria y cultural de la poca.

La sociedad obrera pacense ha marcado claramente su lnea de independencia respecto de los partidos polticos, manteniendo una orientacin difusa que poda moverse entre el republicanismo y el anarquismo: Las sociedades obreras han de estar compuestas de obreros que militan en diferentes partidos y en ellas no puede hablarse en nombre de un ideal particular, sino en el del que une a todos los asociados: la mejora de la clase proletaria. Sin embargo, La Germinal est en contacto con las asociaciones anarquistas del pas y del extranjero. La propia documentacin del Ministerio de la Gobernacin en 1903 da cuenta tanto del vigor de la sociedad como de su filiacin ideolgica: la organizacin anarquista en Badajoz alcanz alarmante preponderancia hace dos aos, al extremo de ser donde la crisis agraria se manifest con mayor intensidad, provocando sucesos luctuosos.

La Germinal, junto a una intensa labor reivindicativa, va a desarrollar una extraordinaria actividad cultural. La creacin de una escuela laica o la organizacin de eventos con intelectuales de primer orden, como Beln Srraga, son slo dos signos de la bsqueda de una identidad, basada en la emancipacin del obrero a travs de la educacin.

Las huelgas de 1901-1902 y el Congreso Obrero: organizar las soledades

Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan hroes y mrtires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan

 Rodolfo Walsh

En la primavera de 1901, aprovechando el comienzo de la cosecha del cereal, la Germinal anuncia una huelga general de obreros agrcolas, ganaderos y mozas de servir, si no se atienden sus reivindicaciones. Las demandas son muy sencillas y concretas: trabajar slo de sol a sol, en lugar de luz a luz, durante las pocas de sementera y recoleccin; poder descansar lo suficiente durante la jornada, garantizando cinco paradas al tabaco, que en todos los trabajos se fuma; que los patronos no puedan imponer el destajo; que las cargas de los sacos no sean descomunales y que todo bracero sepa lo que va ganando al salir de la poblacin. Reivindicaciones cristalinas, elementales, que ya lo dijera Kropotkin, el pueblo nunca ha pedido tener la luna dentro de un cubo de agua.

El 21 de mayo se hace pblico el comunicado y das despus comienza la huelga. Los obreros demuestran una disciplina que sorprende a los patronos y al gobierno, organizando piquetes y extendiendo la protesta a los pueblos. A la semana el gobernador civil prohbe los piquetes y la participacin de las mujeres en las asambleas de la Germinal, para evitar la expansin del conflicto. Pero ya es tarde. Los jornaleros han logrado que muchos patronos acepten ya las condiciones. El propio gobernador civil, en Badajoz, y el comandante de la Guardia Civil, en la Torre, intervienen como mediadores. La huelga ha sido un completo xito en seis pueblos. Por primera vez los braceros han comprobado su poder para negociar colectivamente las condiciones de trabajo, rebasando incluso el marco local.

Al ao siguiente, en abril se convoca el Primer Congreso Obrero, para hacer frente a la situacin por la que atraviesan los que viven slo del esfuerzo de sus brazos. La conciencia obrera se propaga por las tierras extremeas. Una epidemia de naturaleza poco conocida haba empezado a extenderse lentamente por los campos del sur, hasta que a principios de abril dio la cara en Torre de Miguel Sesmero. Lo hizo en forma de un congreso agrcola que reuni a representantes de veintin pueblos de la provincia (Justo Vila, en Siempre algn da). All se aquilatan las reivindicaciones y se prepara la nueva ofensiva, pero ahora el poder econmico y poltico ha fortificado sus posiciones. La Germinal sobrevalora su capacidad para imponerse: los patronos traen esquiroles de Portugal, el gobierno reprime implacablemente los piquetes y detiene a jornaleros en Badajoz, Montijo, Torre de Miguel Sesmero -e incluso a doce albailes de Los Santos de Maimona. El 1 de junio se libra una batalla campal, los guardias detienen a 130 huelguistas, hieren de gravedad a varios de ellos y matan a Julio Ardila, jornalero de Badajoz. La Germinal y la Unin Femenil, ligada a ella, son clausuradas y sus dirigentes encarcelados. Esa misma tarde se declara el estado de guerra en Badajoz. La huelga ha sido ahogada en sangre y crcel. Pero no se detienen los procesos sociales ni con la fuerza ni con el crimen

Encender en el pasado la chispa de la esperanza

Qu habra sido de nosotros sin las revoluciones pasadas, sin los que dejaron sus vidas en la lucha! Las revoluciones, ganadas o perdidas, ponen freno a este correr catico y sin futuro que es el capitalismo!

Isabel Alba Rico

Los jornaleros no dejan de luchar. Entre 1903 y 1915 se producen seis nuevas huelgas de obreros agrcolas. Y entre 1918 y 1920 otra oleada hace temblar el campo extremeo. Para esa ltima fecha ya son 184 las sociedades obreras existentes en la regin y agrupan a 33.000 trabajadores.

El caciquismo sigue haciendo estragos, comprando votos y produciendo sufrimiento. La extincin del caciquismo ha de ser el primer rayo de la alborada que ilumine la campia extremea y d luz al cerebro ignaro del proletario, escribe por entonces Ramn Tristancho, el carpintero-periodista de la Torre. Y, a pesar de todo, el caciquismo morder el polvo. En 1915, es elegido como alcalde torreo Manuel Boza, uno de los impulsores de la Luz de los Obreros. Y en 1931, vuelve la Repblica y con ella, cuando todos lo crean enterrado, retorna el sueo de la Reforma Agraria. El 25 de marzo de 1936, tras siglos de rumia, germina en Extremadura una pacfica revolucin campesina. El pan no ha muerto, gritan jubilosos los yunteros.

Pero vuelven otra vez los amos a ahogar la dignidad en sangre. Fue, cmo no, en la plaza de toros de Badajoz, donde haba brotado la esperanza jornalera. Barjola pint el crimen, la cabeza estoqueada en la plaza de toros, en la plaza mayor, plaza de pana, de pan, tomate, navaja, agona y esparto (Jos Hierro). Y Gamoneda le puso nombre a la cinaga mortal: Ah, pas del dolor, Extremadura.

Despus regres el feudalismo, el seorito Ivn, el abuso hecho paisaje. Comed repblica, le chillaron a nuestros padres, mientras apretaban el dogal. O largaros de esta tierra, les espetaron. 800.000 extremeos emigraron en poco ms de veinte aos. Juan Barjola fue uno de ellos. l se tuvo que ir de la Torre. En Madrid la mujer tena su buchetita y con el dinero de la bucheta compraba los marcos y los cuadros y luego los venda, contaba la hermana. Dcadas despus se abrira el Museo Barjola en Gijn.

El primero de mayo de 1981, unas semanas antes de irme a la mili, fui a Torre de Miguel Sesmero. Estaba en las Juventudes Comunistas y Jos Mara Coronas me plante que participara en los actos del pueblo. En la manifestacin, calle por calle, se implic prcticamente todo el pueblo. En las abuelas enlutadas con el puo en alto vibraba todava el eco de las luchas de principios de siglo. La manifestacin termin justamente en el Centro Obrero, en el mismo lugar donde se celebrara el primer Congreso Obrero de Extremadura.

Han pasado muchos aos desde entonces, ya casi nadie se acuerda de aquello. Paseas los pueblos de Extremadura y en sus callejeros no hay rastro de Julio Ardila ni de La Germinal ni del Congreso Obrero de la Torre. Los muertos no estarn a salvo del enemigo si este vence, escribi Walter Benjamin. Y el enemigo no ha dejado de vencer. Avenida Antonio Masa, calle General Mola, parque de La Legin No, el enemigo no ha dejado de organizar la historia, el olvido y el silencio. La historia como propiedad privada de los dueos de todas las otras cosas.

Y sin embargo, en estas huellas campesinas se sigue leyendo el futuro. Contra los caciques de hoy, contra los amos de hoy, contra la opresin de hoy. Por el derecho a vivir dignamente. Contra la nueva emigracin, contra la precariedad y la represin. El desafo a los poderosos contina. La ciudad del sol nos espera.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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