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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2018

Pakistn
Desplazados pastunes regresan a un hogar minado

Zofeen Ebrahim
IPS


Hubo una explosin y antes de que pudiera entender qu haba pasado, vi mi pie ensangrentado, relat Mohammad Mumtaz Jan, de 54 aos, desplazado pakistan de la aldea montaosa de Patwelai, en la provincia de Waziristn del Sur.

Cuando entraba a su casa por la ventana, Jan pis, por accidente, una mina.

El territorio agreste de las reas Tribales bajo Administracin Federal (FATA), en la frontera con Afganistn, es una de las regiones ms importantes del mundo desde el punto de vista geopoltico.

Jan tuvo que irse de apuro con lo puesto despus de que el ejrcito de Pakistn lanzara una ofensiva masiva en el rea contra el extremista Talibn.

En 2008 se mud a Dera Ismail Jan, en la provincia vede Jiber Pajtunjwa con su esposa y seis hijos.

Desde entonces, el ejrcito realiz una serie de operaciones intermitentes en FATA hasta 2016, cuando aseguraron haber destruido la infraestructura talibn.

Y ese mismo ao, el ejrcito dio luz verde a los desplazados, alrededor de medio milln de personas, para que regresaran a sus hogares. Pero Jan y una decena de hombres decidieron visitar la aldea y evaluar la situacin antes de regresar con sus familias.

A pesar de que no hay combatientes, muchas personas no pueden regresar porque el rea est infestada de minas, coincidi Raza Shah, director de la Organizacin para un Desarrollo y una Paz Sostenible (SPADO).

La institucin pertenece a la Coalicin para el Control de Armas y la Red de Accin Internacional de Armas Pequeas (IANSA). Desde 2010, SPADO no puede trabajar en FATA.

Despus de que el pueblo pastn reclam a principios de este ao durante una larga marcha a Islamabad, las autoridades se comprometieron a desminar la zona.

No solo es una tarea desalentadora, sino meticulosa, cara y arriesgada, y el gobierno no tiene la tecnologa ni los enormes recursos humanos necesarios para rastrillar el rea, explic el periodista Gohar Mehsud, especializado en FATA.

El ejrcito tendra que haber limpiado el rea antes de dejar que los pueblos tribales regresaran, observ Mohsin Dawar, perteneciente al movimiento pastn Tahafuz, cada dia ms fuerte.

Sus reclamos incluyen pedir al gobierno que mande ms unidades a desminar el rea.

Jan relat que un sobrino lo tuvo que cargar para bajar la montaa durante unas dos horas, mientras sangraba profusamente. Cuando llegaron al camino, lo subieron a una motocicleta y lo llevaron a un centro de salud donde le dieron asistencia de emergencia.

Lo nico que recuerdo es el dolor atroz que sent durante todo el trayecto y que pareca nunca acabar, aadi.

Entretanto, otro primo consigui un automvil que lo traslad hasta el hospital ms cercano en D.I.Jan. Todo el viaje demor nueve horas.

Ese tipo de accidentes ocurren todos los das a los residentes de la zona, lo que realza un problema causado por el conflicto. Tambin revela una absoluta falta de respeto por la poblacin civil, lo que Dawar tilda de negligencia criminal del ejrcito pakistan.

Segn el portavoz de SPADO, el rea a lo largo de la Lnea de Control entre India y Pakistn est llena de minas. Pero tambin est totalmente cercada y tiene prohibido el acceso a la poblacin civil, y estn marcadas.

Los casos de heridos se deben a que las minas se desplazaron de su posicin original por la lluvia.

Pero en FATA, las minas se usaron como arma ofensiva, no defensiva, tanto por el ejrcito como por los insurgentes, y por lo tanto no estn marcadas.

No me importa quin puso las bombas. El ejrcito llev adelante la operacin en nuestro territorio y son responsables de limpiarla, subray Dawar.

Shah no entiende por qu si las unidades de eliminacin de bombas son tan buenas que las mandan al extranjero a limpiar minas, por qu no pueden limpiar su propio pas.

El ejrcito comenz a cubrir parte del terreno de Waziristn del Sur, pero debe ser ms proactivo e involucrarse, y debe comenzar lo antes posible en el resto de las agencias, observ Mona Nasir, una de las fundadoras de la Red Jor de Mujeres Tribales, de la agencia Orakzai, donde un nio result herido hace poco al pisar una mina.

Adems, las heridas generan un costo econmico.

Gast un milln de rupias (ms de 15.000 dlares) en mi pierna, y sigo caminando con muletas, se quej Jan, quien desde hace dos aos fue a varias ciudades como Peshawar e incluso Rawalpindi, en la provincia de Punyab.

Ahora estoy lisiado, preso en casa y dependiendo de otros. No puedo andar en moto ni ir al mercado, tengo que pedir ayuda para ir al bao, se lament.

Jan no cree que pueda regresar a su aldea en un terreno montaoso. El exmaestro est obligado a dar clases particulares en su casa.

Pero Pakistn no es el nico pas con este problema.

Las organizaciones que monitorean las minas estiman que habran unas 110 millones en el terreno y otro tanto almacenadas y a la espera de ser plantadas o destruidas. El costo de eliminarlas es de entre 50.000 y 100.000 millones de dlares.

Segn la Campaa Internacional para la Prohibicin de Minas, cada ao ms de 4.200 personas, 42 por ciento de las cuales son nias y nios, son vctimas de esos artefactos y de restos de explosivos de guerra en muchos pases afectados por conflictos.

Un Tratado para la Prohibicin de Minas, conocido como la Convencin de Ottawa, que entr en vigor en 1999, fue suscrita y ratificada por 162 pases. El acuerdo prohbe el uso, el acopio, la produccin y la transferencia de minas antipersonal.

Por desgracia, Pakistn, junto con Estados Unidos, China, India, Nepal y Rusia no son signatarios del tratado y son productores y usuarios de minas.

El Informe Monitor de Minas Terrestres ubic a India en el tercer lugar como mayor almacenador de minas antipersonal en 2015, detrs de Rusia y Pakistn.

En 2017, Sri Lanka accedi a la Convencin para la Prohibicin de Minas Antipersonal y fij un plazo para deshacerse de ellas para 2020, lo que impulsar a otras naciones a pensar por qu quieren estar asociadas con un arma obsoleta y repugnante, indic Steve Goose, director de armas de Human Rights Watch (HRW), y presidente de la Campaa Internacional para Prohibir las Minas, la organizacin detrs del Tratado de Prohibicin de Minas, de 1997.

A menos que India acceda a sumarse, Pakistn no dar el primer paso, observ Shah.

Quiz la forma de proceder es plantear el asunto en la agenda de negociaciones de paz y cuando hayan conversaciones sobre medidas para construir la confianza entre ambos pases, propuso.

Adems de FATA, hay accidentes con minas antipersonal en otras partes de Pakistn; se registraron unos 316 heridos y 153 muertos en total. Hubo siete muertos en la regin de Cachemira administrada por Pakistn, 171 en Balochistn, 230 en FATA y 61 en Jiber Pajtunjwa.

Los nmeros presentados por SPADO solo corresponden a los que aparecieron en los medios. Pero es necesario un registro nacional e implementar un programa de rehabilitacin para los heridos, apunt Shah.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2018/04/desplazados-pastunes-regresan-hogar-minado/

Traduccin: Vernica Firme



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