Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2018

Marx, una existencia a lo largo de 200 aos (una mirada latinoamericana)

Edgar Isch Lpez
Rebelin


Este cinco de mayo se cumple el bicentenario de la presencia de Carlos Marx. Su fantasma recorre toda la actual lucha de clases, podramos parafrasear. Pero se vuelve carne cada vez que alguien asume su mtodo materialista dialctico, pretende acercarse al mundo con la intencin de transformarlo, cuestiona los hechos y la prctica para sacar conclusiones tericas, se organiza y moviliza por la emancipacin humana.

Sin duda son ms las interpretaciones errneas, con mala intencin o solo ignorancia, sobre su obra. Se lo ha calificado con una variedad de formas para encasillar su pensamiento y se ha pretendido negar la validez cientfica e integral de sus principales conclusiones. Se ha acentuado en sus fallas (Qu cientfico no las comete?), pero no se ha podido desmontar el edificio monumental de su accionar terico y prctico. Sobre l se podra decir lo mismo que Lewontin y Levins escriben en la dedicatoria de su libro El Bilogo Dialctico: A Engels, que se equivoc muchas veces, pero acert en lo que importa.

Profusa sera la lista de los aciertos de Marx, que cualquiera ampla constantemente en medida que lee sus escritos. Tal vez el fundamental es que puso pies y cerebro de obrero a los mejores sueos de la humanidad; que demostr que un futuro realmente humano es posible saliendo de esta prehistoria basada en la propiedad privada de los bienes de produccin y la consecuente super-explotacin de trabajadores y la naturaleza; que dio pistas certeras lneas de accin bajo la conformacin del partido comunista.

Pocas veces se observa tanto impacto de un pensamiento en un hecho y perodo social como lo hizo el marxismo en la Revolucin Bolchevique que transform el mundo. Incluso la burguesa en el poder en la mayor parte del mundo, tuvo que iniciar una poltica social para suavizar la influencia sovitica y alejar el pensamiento marxista de los obreros. Algunos ms dirn que ciertos anlisis de Marx valen la pena pero que no sus conclusiones en torno a la necesidad del socialismo, pretendiendo meterlo en una botella de alcohol para laboratorios universitarios alejados de la vida social.

Otro declarara la victoria final del capitalismo como el fin de la historia, teniendo que corregirse ms tarde. Por ltimo, pensando que era cierto el economicismo de Marx, algunos llegaran a plantear que si se resolva el problema de la pobreza (cmo si eso fuera posible en el capitalismo), el fantasma del socialismo desaparecera. Curiosamente esta posicin es compartida por ciertos progresistas latinoamericanos que fomentan el desarrollo del capitalismo en nuestros pases.

Pero la lucha de clases es un hecho real y presente. Claro, como dira el cuarto mayor millonario del mundo, Warren Buffett para el Washington Post (30 de septiembre de 2011): "Hay una guerra de clases, de acuerdo, pero es la ma, la de los ricos, la que est haciendo esa guerra, y vamos ganando". Pero cuando los oprimidos tomen la iniciativa, cuando los trabajadores hombres y mujeres ganen ms conciencia de su rol histrico y se conviertan en clase para s, estar germinando la semilla del socialismo y la guerra de clases ser ganada en favor de la humanidad.

Pero ahora que la crisis general del capitalismo se expresa en todos los campos de la vida social, incluyendo la relacin con la naturaleza, los ojos en bsqueda de una explicacin certera regresan su mirada a Marx. Acopiados con los logros y las lecciones de la Revolucin Bolchevique, los sectores revolucionarios ms clarificados procuran no actualizar a Marx sino poner su mtodo en funcin de las luchas actuales. Mtodo que, como dijera Engels (1886) no es un dogma, sino una gua para la accin; confirmndolo ms adelante (1895) que: toda la concepcin de Marx no es una doctrina, sino un mtodo. No ofrece dogmas hechos, sino puntos de partida para la ulterior investigacin y el mtodo para dicha investigacin.

Si Marx y Engels se acercaron a lo ms avanzado de la ciencia de su poca, as tiene que hacerlo los marxistas de nuestros das. El camino, sin embargo, no es fcil ante tanta pseudo ciencia que se difunde junto a mentirs descaradas (como en la negativa de las petroleras ante su relacin con el cambio climtico, cuando hay pruebas que lo conocan desde los aos 1960), la mercantilizacin de la investigacin y los intentos de crear un hbrido entre fanatismo religioso y ciencia.

Esa manera cientfica es necesaria para enfrentar la realidad latinoamericana, ante la que requerimos un pensamiento crtico sin mitos viejos ni nuevos, sin doble moral, sin olvidar que son los hechos y no los discursos los que demuestran la verdad. Y requerimos la radicalidad de Marx, aquella que va a la raz, es decir a lo humano, aquella que reconoce que necesario es superar al capitalismo y no pretender mejorarlo.

Amrica Latina tiene las condiciones de un continente de la esperanza, con pueblos en capacidad de enfrentar a los imperialismos, cualquiera que sea, pero que requieren tener un norte claro para enfrentar y derrotar tambin a sus propias burguesas en el plano histrico, socio-poltico general y no solo electoral. La izquierda, para ser tal, debe plantearse la superacin histrica del capitalismo y para ello, el marxismo, como convocara de Maritegui, deber ser estudiado y llevado a la accin sin calco ni copia.

Marx est aqu, ofreciendo la posibilidad de integrar todas las luchas, de evitar la fragmentacin de los oprimidos y plantearles la posibilidad de romper sus cadenas sin desconocer las particularidades de los combates econmicos, ideolgicos, de gnero, tnico culturales, en torno a los bienes de la naturaleza y otros bienes comunes y dems.

En sus obras se plantea que el objetivo es emancipar a la humanidad entera frente a todo elemento opresivo que impida su libertad; emanciparla de las relaciones de explotacin y la consecuente opresin poltica; emanciparla de fanatismos y ms opios del pueblo; emanciparla de patriarcalismo, etno-centrismo, racismo y ms formas de justificar la injusticia generalizada; emanciparla de la opresin nacional; emanciparla del hambre y la necesidad; restituir el metabolismo entre sociedad y naturaleza; construir humanos integrales, polivalentes, de altos valores entre los cuales la solidaridad ocupar un lugar central.

La revolucin socialista es la revolucin de emancipacin social, emancipacin que, dice Marx, tendr lugar:Slo cuando el hombre ha reconocido y organizado sus fuerzas propias como fuerzas sociales y cuando, por lo tanto, no separa ms de s la fuerza social bajo la forma de fuerza poltica, slo entonces se lleva a cabo la emancipacin humana.

Este bicentenario se presenta en una poca en la que necesitamos de Marx y en la que interrogarse con l es necesario. Caminar junto con Marx y Engels ser necesario para enfrentar la disyuntiva entre Socialismo o Barbarie, resolviendo colectivamente las contradicciones del capitalismo.

Feliz cumpleaos, Carlos Marx, feliz lucha por el comunismo y la libertad.

Edgar Isch Lpez. Acadmico y exministro de Medioambiente de Ecuador. Asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter