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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2018

Paz en Corea no es ya sueo imposible

Manuel E. Yepe
Rebelin


Los llamados a conversar formulados por China y Rusia, as como el clamor mundial a ese fin, pudieron ms que las amenazas de guerra de Estados Unidos y lograron que las dos Coreas se sentaron a hablar y que el dilogo se imponga sobre los caones, al menos circunstancialmente.

La agresividad de Trump tuvo que ceder ante la razn y se logr en la pennsula coreana lo que pareca menos probable, el dilogo en aras de la concordia, la paz y la reunificacin de la patria.

Objetivamente, por lo que ha acontecido hasta ahora, el nico perdedor absoluto por este logro universal ha sido la poltica exterior imperialista estadounidense que ve amenazado su papel de garante de la seguridad surcoreana ante un hipottico peligro de absorcin por parte de Corea Democrtica y Popular, pretexto de EEUU para su estrategia de control en esa regin de Asia.

Sin embargo, por los prodigios de la propaganda imperialista, los medios de prensa en Estados Unidos y los muchos que en todo el mundo se rigen por los gigantescos recursos financieros que a ello dedica la mxima potencia mundial, lo que est ocurriendo hoy en la pennsula coreana se presenta como fruto de la poltica de intimidaciones y amenazas de violencia de Washington contra Pyongyang que se ha intensificado notablemente desde la llegada de Trump al poder.

Es cierto que esa poltica no la invent el actual mandatario, as como que no fue l quien invent el imperialismo estadounidense, pero es demostrable que cada vez que un gobierno ha respondido con concesiones a las intimidaciones de EEUU, las amenazas han materializado con el ejercicio de mayor violencia. En el Medio Oriente, el centro de Europa y Amrica Latina abundan las pruebas.

Si hubiera que atribuir a una positiva influencia extranjera el logro de las esperanzas de paz que se avizoran en la pennsula coreana, ello solo podra acreditarse a la insistencia con que Beijing y Mosc han clamado por un dilogo respetuoso intercoreano en aras de una solucin satisfactoria.

Pero es evidente que Pyongyang disfruta de la independencia nacional imprescindible para el logro de tal dilogo y, en cambio, Sel carece de tal libertad a causa de su enorme dependencia poltica y militar en Estados Unidos.

La extensa e intensa presencia militar de EEUU en el Sur de la pennsula coreana ha sido siempre el principal obstculo para los esfuerzos por la reunificacin de la patria coreana.

El Norte nunca ha cedido a las exigencias de Washington, y el Sur siempre ha carecido de la autonoma imprescindible para hacer valer sus intereses como nacin formalmente independiente, debido al control sobre sus defensas y recursos blicos que ejerce Estados Unidos.

Esta realidad circunstancial fue la que llev a Pyongyang a proponerse un desarrollo totalmente independiente de su defensa nacional, incluso en materia de armas nucleares y misiles balsticos, producciones monopolizadas por naciones altamente desarrolladas, en las que Corea del Norte incursion autnomamente a base de enormes sacrificios para sus objetivos de ampliacin del bienestar material de su poblacin.

Hay que reconocer el mrito del presidente surcoreano Moon Jae-in quien, desde su llegada al poder en mayo ltimo, ha tratado de lograr un acercamiento al gobierno de Corea del Norte a travs del dilogo y su insistencia en que Pyongyang participara en los Juegos de Invierno fue parte de ese esfuerzo. Se recuerda que en septiembre de 2017 el Presidente Donald Trump ofendi a Moon,en sus comentarios despectivos habituales al calificarlo de mendigo, por su insistencia en el dilogo con Corea del Norte.

Muchas empeos habrn contribuido al logro de los admirables acontecimientos que hoy se anuncian en Corea, pero debe reconocerse que la sabidura con que los comunistas coreanos han defendido la independencia de su patria ha sido determinante para el triunfo de la nacin asitica demostrando que la nica manera de frenar los apetitos del imperialistas en la contemporaneidad es con el enfrentamiento a todo riesgo y no con concesiones.

Se espera que, en las conversaciones pactadas, el Presidente estadounidense trate de avanzar argumentos que salvaguarden el monopolio atmico mediante el reclamo de la no proliferacin del armamento nuclear como principio para cualquier acuerdo. Por su parte, el norcoreano Kim abogar por la desnuclearizacin general y total como nico forma de desarme verdaderamente democrtica.

Si lograra hacer triunfar este propsito, la tan vilipendiada Repblica Democrtica y Popular de Corea habr sentado las bases para una enseanza por la que siempre abog el guerrillero heroico argentino y cubano Ernesto Che Guevara: al imperialismo no se le puede conceder ni un tantito as, nada.

Manuel E. Yepe, periodista cubano especializado en poltica internacional, profesor asociado del Instituto de Relaciones Internacionales Ral Roa de La Habana, miembro del Secretariado del Movimiento Cubano por la Paz.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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