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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2018

Sentencia judicial & Machismo supremo (I)
La sentencia, el fallo y la falla

Miguel Lorente Acosta
Miguelorenteautopsia

El fallo de la sentencia de la manada tiene una falla, pues la distancia entre los hechos probados y el contenido del fallo resulta ser una falla an ms grande que la de San Andrs.


Y no es un problema aislado. En general, cuando se trata de violencia de gnero, y de manera muy especial ante la violencia sexual, se sigue un proceso y unas dinmicas que su mera repeticin ya debera de encender todas las alarmas para modificar los procedimientos y acompaarlos de las reformas legales necesarias para hacerlos efectivos.

Los pasos que habitualmente se siguen en estos casos, y que tambin se han dado en el de la manada, suelen ser lo siguientes: Lo primero es poner en duda la palabra de la mujer que denuncia la violencia sexual, da igual el estado en que llegue, o tiene lesiones fsicas evidentes o su credibilidad sobre los hechos es cuestionada. Y si tiene lesiones fsicas lo primero que hacen es comprobar la compatibilidad con lo que cuenta. Es decir, no se parte de la credibilidad, como s se hace cuando alguien denuncia un robo o como cuando un hombre denuncia que lo han agredido.

Y para cuestionar la palabra de la mujer y argumentar que es una denuncia falsa se recurre a las ideas ms peregrinas, como dar por hecho de que se trata de chicas jvenes que llegan tarde a casa y para que el padre no les eche la bronca dicen que las han violado. En el caso de la manada tambin han recurrido a este tipo de argumentos al justificar la denuncia falsa para obtener pronto la pldora del da despus o para evitar que difundieran los videos grabados.

Cuando no queda ms remedio que reconocer los hechos y aceptar que hay indicios de violencia sexual, entonces se empieza a juzgar el papel de la mujer en la precipitacin de lo ocurrido bajo la idea de la provocacin, la incitacin, no haber puesto lmites de manera clara

En ms de 20 aos como mdico forense, en todas las agresiones sexuales que he tenido que investigar y estudiar, el agresor reconoci haber mantenido relaciones sexuales con la vctima, pero con su consentimiento. Slo en un caso dijo que no lo haba hecho y fue descubierto mediante el anlisis del ADN, en todos los dems haba una aceptacin de la relacin y ausencia de lesiones importantes, puesto que el elemento ms frecuente utilizado para llevarlas a cabo fue la intimidacin.

En los hechos denunciados en los sanfermines de 2015 gran parte de los argumentos de la defensa y el voto particular giran alrededor de la idea de la participacin voluntaria de la vctima y de que todo fue bajo su consentimiento y regocijo. Una vez que se aceptan los hechos y que la vctima no ha tenido nada que ver en su precipitacin, se cuestiona la trascendencia de lo ocurrido y su gravedad a partir de la conducta y comportamiento de la mujer conforme pasa el tiempo sobre lo sucedido.

La recuperacin de la vctima es entendida como ausencia de gravedad y trascendencia. Tambin lo hemos visto en el caso de la manada en el seguimiento que se le hizo a la vctima y el cuestionamiento de su vida.

El impacto y el dao psicolgico no se consideran adecuadamente. Se trata de la consecuencia ms frecuente y grave de una violacin, hasta el punto de que los trabajos clsicos de Burguess y Holstrom (1979) lo describieron como el sndrome del trauma de la violacin, un cuadro de estrs postraumtico con unas consecuencias tan graves que al mes siguiente lleva al suicidio de las vctimas entre el 3-27% de los casos segn el contexto, tal y como desde 1985 recogen los trabajos cientficos, entre ellos los de Kilpatrick y su equipo.

Nada nuevo, como se aprecia, sin embargo, cuesta mucho trabajo que se acepte y valore adecuadamente ese dao psquico y se recurre a cualquier argumento para justificar la presencia de una consecuencia psicolgica, puesto que esta no se puede negar, pero quitndole todo su significado con apreciaciones incoherentes e insostenibles. Es como decir que una vctima tiene una herida por arma de fuego y el Tribunal dijera que, efectivamente, tiene una herida, pero porque tropez y se cay.

Y es cierto que una cada puede ocasionar una herida, pero para tener una herida por arma de fuego tiene que haber sufrido un disparo, no una cada. Esto es lo que ha sucedido con al sentencia de la manada cuando el cuadro de estrs postraumtico se intenta explicar por el arrepentimiento de haber mantenido relaciones sexuales con cinco hombres o por miedo a que salieran las imgenes grabadas.

No puede haber resultado sin causa, ni causa que lleve a un resultado distinto a sus caractersticas. Y cuando al final se acepta la denuncia, se cree a la vctima, el cuestionamiento que se hace de ella no logra restarle trascendencia a lo ocurrido, y se aceptan las consecuencias que ha producido la violencia sobre ella, la valoracin que se hace sobre su significado no se corresponde con todo lo previamente reconocido, tal y como hemos visto en la sentencia de la manada, pero tambin en otras.

Es lo que recoga la informacin de El Pas sobre una sentencia del Tribunal Supremo confirmando la de la Audiencia Provincial de Valladolid, en su artculo Si te viol siempre, es como si nunca lo hubiera hecho(13-5-13), donde los hechos probados recogen que se tratade un alcohlico muy violento y que a ella no le quedaba ms remedio que acceder a sus peticiones sexuales, en contra de su voluntad, pero no lo condena por la habitualidad de la conducta. Mantener relaciones sexuales en contra de la voluntad bajo la intimidacin de la violencia es violacin, y si lo hace muchas veces son muchas violaciones, no ninguna.

El juicio a la manada recoge todo este proceso habitual en los casos de violacin y la sentencia refleja la actitud que lleva a aceptar como normal ese inicio que presenta las denuncias por violacin como falsas. Eso es lo preocupante, y no es un problema de ley sino de machismo, de la cultura que normaliza los mitos de la perversidad de las mujeres, y que mienten y provocan para hacer dao a los pobres que confan en ellas, bien sea en una noche de fiesta o en una relacin de pareja.

No se trata de casos aislados, sino de algo frecuente, tal y como reflejan los estudios internacionales al mostrar que nada ms se denuncia un 15-20% de las agresiones sexuales (Wallby y Allen, 2004) y que de ellas termina en condena slo el 1% (British Crime Report, 2008). El resultado es claro: el 99% de las violaciones resultan impunes, o lo que es lo mismo, el 99% de los violadores no sufre consecuencia alguna por agredir sexualmente a las mujeres. En cambio todas las mujeres violadas s sufren las consecuencias de la violacin, y un 15-20% de ellas que denuncian, adems, la victimizacin secundaria de un sistema que empieza cuestionndolas y termina no reconocindolas en su integridad.

Si hay jueces y juezas que entienden los hechos al margen de mitos y estereotipos, cualquier juez puede hacerlo. No es cuestin de capacidad, sino de conciencia y formacin en gnero. El fallo de la sentencia de la manada tiene una falla entre lo que da por probado y el significado que establece, una falla que se corresponde exactamente con la distancia existente entre lo que el machismo dice que es la realidad y lo que en verdad resulta ser.

Valorar los resultados de la violencia machista en cualquiera de sus expresiones con ese sesgo que dan las referencias de la misma cultura que la niega, la justifica, la minimiza o responsabiliza a las mujeres que la sufren, no puede ser un modelo de Justicia.

Necesitamos un Pacto de Estado contra el machismo, no slo contra su violencia, pues dejar como normalidad la distancia entre lo que el machismo dice que es la realidad y lo que en verdad resulta ser, no slo es una falla, sino que tambin es un fallo.





Fuente: https://miguelorenteautopsia.wordpress.com/2018/04/29/la-sentencia-el-fallo-y-la-falla/amp/?__twitter_impression=true



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