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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2018

Sentecia Judicial & Machismo supremo (II)
La sentencia n 00038/2018, la violacin genuina

Brbara Tardn Recio
www.lamarea.com

Quiz la interpretacin jurdica patriarcal de lo que sucedi esa noche hubiera sido otra si nuestro cdigo penal contuviera una definicin feminista del consentimiento.


 No hay nada especialmente novedoso que aporte la sentencia n 00038/2018 de la seccin segunda de la Audiencia de Navarra. A pesar del dolor que entraa leer cada uno de sus prrafos, los pronunciamientos judiciales en torno a las violencias sexuales que enfrentan las mujeres, aquellos que exoneran de responsabilidad a los violadores, amparando su impunidad y olvidando el dao de las vctimas y supervivientes, se encuentran a cientos en las bases de datos de la jurisprudencia espaola.

La ideologa patriarcal se filtra diariamente en todos aquellos pilares que sostienen y justifican el ejercicio directo de la violencia sexual hacia las mujeres, consolidando un sistema patriarcal, cuya estructura y sus mltiples ejecutores en ese caso los jueces responsables de aplicar nuestro Cdigo Penal y los 5 agresores son los nicos responsables de que hoy se condene por abuso sexual a cinco tipos que lo que han hecho ha sido violar [ver definicin en la RAE].

En este desafo lingstico sobre los mrgenes de lo que es o no es violacin, por cierto, superado hace ms de 70 aos por el movimiento poltico feminista, las palabras que nos transmite nuestro sistema judicial juegan un lugar central, porque lejos de ser meros actos descriptivos dirigidos a equilibrar las penas en funcin del la gravedad del delito, contienen implicaciones fundamentales para la vidas de las mujeres y sus cuerpos, para su derechos sexuales y reproductivos, para su autonoma sexual.

En este sentido, nuestro Cdigo Penal incluye una sdica jerarqua lingstica y penal que diferencia los tipos penales en relacin a los delitos contra la libertad sexual e indemnidad sexuales (agresin sexual, abuso sexual o acoso sexual), bajo una clasificacin que consolida todos los mitos patriarcales que justifican las violencias sexuales y que, como se puede comprobar, la sentencia n 00038/2018 ha constatado: nicamente la violacin genuina, la que reproduce el mito patriarcal de que la violencia sexual solo es tal cuando hay uso de la fuerza o cuando la vctima se ha resistido, es susceptible de merecer castigo.

En consecuencia, solo las vctimas y supervivientes de una violacin genuina sern las nicas que podrn ser reparadas conforme a los parmetros que la justicia considera. El resto de vctimas, es decir, el 80%, son evaporadas del mapa. La sentencia n 00038/2018 solo nos aporta dolor y una inmensa indignacin, demostrando las enormes grietas que contiene nuestro sistema judicial, cuando de lo que se trata es de proteger y garantizar los derechos de las mujeres.

Esta sentencia ejemplifica adems las consecuencias que acarrea el silencio deliberado de un Estado, el espaol, que tras ms de 40 aos de democracia sigue sin asumir sus responsabilidades en el marco de la violencia sexual, al vulnerar todos los estndares internacionales en sus obligaciones de prevenir, sancionar, asistir y reparar frente a la violencia sexual, mientras exhibe un escenario de connivencia hacia los violadores y una desproteccin extrema y aterradora hacia las vctimas y hacia todas nosotras.

Las mujeres de este pas seguimos conviviendo bajo un agujero negro en el que gravitan las ideas y conductas patriarcales que hacen que no podamos escapar de l. Conscientes de ello, demoler el patriarcado es una tarea desesperadamente imposible, aunque soemos con ello cada da. Pero s que es cierto, que en esa dolorosa travesa (a veces gratificante), hay actos que pueden ayudar a que el impacto de este aterrador sistema minimice sus efectos. Quiz la sentencia n 00038/2018 y la interpretacin jurdica patriarcal de lo que sucedi esa noche hubiera sido otra si nuestro cdigo penal contuviera una definicin feminista del consentimiento, alejada de la engaosa conceptualizacin que la asocia nicamente a la resistencia fsica o al uso de la fuerza.

Desde hace dcadas, las feministas tenemos clarsimos los mrgenes infranqueables que diferencian la violencia sexual de la libertad y autonomas sexuales, del placer sexual y del deseo, bajo marcos conceptuales que despejan que solo hay consentimiento, si hay plena autonoma sexual.

Lamentablemente, la sentencia n 00038/2018 manifiesta el titnico recorrido que an nos queda por realizar, aunque lo nico positivo de todo este infierno es que la respuesta, despus de tantos aos de deliberado silencio, ya es imparable.

Brbara Tardn Recio. Feminista. Doctora en estudios interdisciplinares de gnero y experta en violencia sexual.

Fuente: https://www.lamarea.com/2018/04/27/la-sentencia-no-00038-2018-la-violacion-genuina/




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