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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2018

El calvario de las mujeres que denuncian violacin en Espaa

Luis Gonzalo Segura
Rebelin


Denunciar una violacin en Espaa se ha convertido en una de las maniobras ms temerarias que pueda emprender una mujer. Otra ms. Una vez cometida la imprudencia, la vctima ser sometida a juicio con mayor severidad que los acusados. Su vida, sus costumbres, su salidas, su recuperacin, sus gustos, su trauma, su forma de vestir. Este implacable proceso acontecer salvo que la mujer violada se arrastre como alma en pena despus del suceso, se vista de riguroso luto y se enclaustre en casa para demostrar que no quiso. Que de verdad no quiso.

En este perverso proceso, todo ser susceptible de convertirla en la 'golfa que en el fondo quera ser', porque no hay en Espaa, para una gran cantidad de hombres [y sorprendentemente de mujeres], fmina que no sea una pelandusca, que no desee fervientemente ser penetrada y sodomizada por cuantos hombres lo deseen. Siempre que sea a la fuerza, claro, que es como ms las excita. En el fondo, para nuestra 'Negra Espaa' no hay mujer que no sienta el extremo placer de ser dominada y si despus denuncia al o a los hombres que con tanto placer la obsequiaron es porque se qued con ganas de ms. Porque no la penetraron lo suficiente, ni con la suficiente virilidad, ni con la suficiente violencia. Porque se sinti despechada. Porque dej de ser el centro de atencin. Porque realmente las mujeres siempre lo desean, desean que las dominen, que las sometan. Dicen 'no', pero realmente quieren decir 'disfruto cuando me fuerzas': 'furzame!'. Y las que son lesbianas, ya saben, son viciosas o enfermas que caminan por este mundo a la deriva en espera de un hombre que les cure su enfermedad. Que las viole y las haga partcipes del gozo de la sumisin al varn.

Esta es precisamente la mentalidad del magistrado que ejerce el voto particular, es el pensamiento dominante en nuestra ttrica Espaa , es el sentir de los magistrados que no entendieron que se produjo una violacin, que ni tan siquiera consideraron la posibilidad del acoso. Y que sentenciaron abuso porque algo haba que hacer, porque haba que contentar a la plebe. Especialmente a las 'feminazis', que nacieron torcidas y protestan por todo, que no asumen que el hombre tiene derecho a todo: a considerar el 's' como 's', el 'no' como 'vilame' y a abrir de piernas a toda mujer con la que se crucen si les place ese da demostrarle lo que de verdad es un hombre.

El museo de los horrores militares

Pero si indignante le parece a una parte de la ciudadana, que desgraciadamente no a toda, la condena a nueve aos a 'La Manada', pasen y vean los horrores militares: un capitn condenado por 28 agresiones sexuales, un teniente por agresin sexual a una marinera, un teniente coronel por acoso sexual a una capitn, un teniente coronel por acoso sexual a dos militares y una civil Todos ellos condenados a menos de tres aos y todos ellos a da de hoy en activo . En sus puestos de trabajo. Como si no hubiera pasado nada. O, mejor dicho, con el orgullo de haber demostrado que son hombres de verdad. A ellos ya no se les supone el valor, tanto que ni la Sala V del Tribunal Supremo puso reparos a su continuidad como militares.

No solo eso. Estos delincuentes uniformados forman parte del 12% de los militares condenados por denuncias de acoso, agresin o violacin dentro de las Fuerzas Armadas. El otro 88% se libr hasta del paseo triunfal penitenciario en el que se lamentaban haber cado en el engao y las malas artes de una mujer.

Protesta frente al Ministerio de Justicia tras la sentencia a los acusados de la violacin grupal de Sanfermines. Madrid, 26 de abril de 2018. / Jon Nazca / Reuters

Por ello, que un militar y un guardia civil fueran denunciados, imputados y procesados por violacin en el caso de 'La Manada' no gener que los ministerios de Defensa e Interior les suspendieran de empleo y sueldo. Y hasta hoy han seguido cobrando el 75% del mismo.

Las consecuencias de la renuncia de la Izquierda

La Izquierda ha abandonado demasiados espacios en las ltimas dcadas, no sin razn despus de tantos abusos, torturas, violaciones y asesinatos, pues no olvidemos que hasta hace poco cuerpos policiales espaoles se afanaban con profesionalidad en este 'arte'. Pero esta poltica se evidencia errnea cada da con mayor claridad. Y es que la Izquierda no supone una parte significativa de los rganos de poder: Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Fuerzas Armadas, grandes medios de comunicacin, el sector empresarial o el mundo jurdico.

El abandono de este ltimo, el convertir las facultades de derecho en espacios copados por las lites, ha generado que no exista un ncleo progresista lo suficientemente importante como para conseguir que el poder judicial se encuentre ms al servicio de la ciudadana de lo que lo est al servicio de los distintos grupos de poder.

Es ms, muchas de las personas que se pueden considerar progresistas en mbitos jurdicos solo pasaran por moderados en cualquier otra parcela de la sociedad. Este abandono, esta derrota, esta carencia de jueces y fiscales profundamente progresistas, es lo que subyace tras esta sentencia , tras la condena de un chaval por poner su cara en un montaje con una estampa religiosa, tras los procesamientos de los titiriteros o las condenas de tuiteros y raperos, tras las persecuciones judiciales emprendidas contra los independentistas.

Tambin, obviamente, la minora progresista en el poder legislativo, donde la derecha mantiene una abrumadora mayora, supone un lastre a la hora de desarrollar las leyes. En las anteriores elecciones hubo varios millones de personas que decidieron no votar y abandonaron con su accin un espacio clave para evitar ms sentencias como la acontecida en estos das.

Es cierto, por otra parte, que nuestro sistema jurdico carece de las necesarias independencia e imparcialidad por la intrusin de los poderes legislativo (nombrando magistrados) y ejecutivo (controlando la Fiscala), pero no lo es menos que si hubiera los suficientes magistrados y fiscales progresistas se habra conseguido reparar estas carencias , aunque fuera en parte, y jams se habran producido muchas de las prisiones preventivas, exoneraciones, prescripciones, imputaciones y condenas de los ltimos tiempos.

Abandonar espacios tiene una consecuencia muy grave: estos son ocupados. Ms all de la lamentable sentencia y del infinito dolor que sentir la vctima, debemos pensar en la inmediata solucin de este problema: volver a luchar por los espacios abandonados. La consternacin no ser suficiente para evitar la siguiente infamia.

Luis Gonzalo Segura, ex Teniente del Ejrcito, miembro del colectivo de militares demcratas ANEMOI, presidente de la Asociacin Civil Milicia y Repblica (ACMYR).

Publicado en actualidad.rt.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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