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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2018

Seminario de Solidaridad Poltica de Zaragoza, mayo de 2018
50 aos despues de Mayo del 68

Csar Manzanos Bilbao
Rebelin


La primera fase de la dominacin de la economa sobre la vida social arrastr una evidente degradacin del ser en tener. La fase presente de la ocupacin total de la vida social por los resultados acumulados de la economa conduce a un deslizamiento generalizado del tener en parecer. Solamente al no existir individual (comportamiento hipntico) le es permitido parecer (aparecer) por el poder social La alienacin del espectador se expresa as: cuanto ms contempla menos vive. Cuanto ms acepta reconocerse en las imgenes dominantes de la necesidad inventada, menos comprende su propia existencia y su propio deseo.

Guy Debort, La sociedad del espectculo, cofundador de la Internacional Situacionista, movimiento cultural e ideolgico inspirador de Mayo del 68.


Trnsitos, transiciones, mudanzas, contagios, desplazamientos, trasmutaciones, revoluciones, migraciones, son trminos que nos sirven para comprender las historias no contadas, las de las grandes mayoras que han sido masacradas, explotadas, culpabilizadas, ocultadas y enterradas en la fosa comn del olvido por la historia oficializada de quienes vencen por la fuerza.

Reflejan la esencia de la actual condicin humana impuesta, de ese ser que ha ido evolucionando como especie hasta alcanzar en la cspide de su degeneracin, las ms altas cuotas de desarrollo de habilidades jams imaginadas. Ha conseguido tener tal capacidad de asesinar masivamente a sus semejantes, al resto de los animales y a las condiciones naturales necesarias para su propia existencia difciles de superar, aunque lo mejor del resultado de su necrfila y entrpica obra final an queda por venir. Nos espera un siglo de terror y estupor generalizado y, por tanto, estn de enhorabuena quienes gozan con el sado-masoquismo. Solo vemos lo evidente cuando padecemos sus consecuencias.

Las destrezas del homus post-sapiens, resultan difcilmente superables. Su capacidad de autodevoracin, canibalismo, su habilidad intelectual para legitimar y normalizar el ecocidio y el genocidio. El hecho de haber construido una economa fundamentada en la devastacin indiscriminada de todo lo comn, de toda la biodiversidad natural y cultural, amparada por la religin de la acumulacin de capital, le ha convertido en un ser iracundo que mata y se autodestruye por puro aburrimiento, en una guerra permanente y selectiva que socializa en el asesinato de la infancia, en el encierro de las mujeres, en el desprecio racista, en la exterminacin masiva de un lumpen-proletariado tan depauperado que hace tiempo ha condenado a ms de las dos terceras partes de la humanidad al estatus de seres prescindibles y eliminables, de poblacin basura de usar, torturar y aniquilar, creando las condiciones necesarias para ser exterminable a ser posible sin tener que gastar municiones, porque esos miles de millones de personas tienen menos valor aadido que la bala que habra que gastar para matarlos.

Estamos ahora 50 aos despus del Mayo francs del 68. Guy Debort, la Internacional Situacionista y el Movimiento Obrero Internacional tienen dos cosas en comn: los tres han muerto y, sin embargo, hoy ms que nunca resulta imprescindible y urgente poner en valor sus ideas, experiencias de resistencia, demandas sociales y polticas y, sobre todo, el grito desgarrador de Revolucin o muerte! Porque o destruimos el capitalismo o l nos destruye, o abolimos la propiedad privada como valor supremo, o abolimos toda forma de ejercicio del poder, o no podremos dejar que vuelva a brotar y recomponerse, si es que an estamos a tiempo, lo colectivo, lo pblico, el cuidado de la vida, la solidaridad y todos aquellos valores que ese puado de hombres, ricos y viejos, que caben en un microbs, y poseen ms del 99% de la riqueza en el planeta, van haciendo desaparecer, eso s, con la imprescindible colaboracin de cientficos, filsofos y publicistas especializados en desactivar cerebros formados en sus universidad privadas para las lites, junto con un ejrcito de tecncratas de las empresas financieras, productivas y estatales que como buenos esbirros operan en la oscuridad y hacen a la perfeccin su sucio trabajo de convertirnos en fetiches autmatas, aliengenas, logotomizados e incapaces de entender y mucho menos de vivir nuestra propia vida, ahogados en el sinsentido de su existencia impuesta.

Y precisamente Guy Debort, antes de ejercer su derecho a decidir sobre su propia muerte en 1994, a los 63 aos de edad, cuando supo de su enfermedad incurable, dejo escrita otra obra titulada Comentarios a la sociedad del espectculo, que quizs fuera la aportacin autocrtica que pudiera dar origen a nuevas movilizaciones, porque su primera obra, inspiradora del Mayo del 68, lejos de servir para avanzar en la destruccin de la sociedad del espectculo, de la apariencia, de la civilizacin virtual, sirvi como manual, fue instrumentalizada, del mismo modo que ocurri con la obra de Marx, para el perfeccionamiento de la dominacin, no para la emancipacin social pretendida por los movimientos revolucionarios que se alimentaron de sus ideas. Este alegato de la necesidad de transitar, movernos, desplazarnos, en la clandestinidad del estar, del vivir, del hacer y transformar desde dentro para as provocar, como virus mutantes, la implosin de su macabra farsa, representa, 50 aos despus, la contraportada de todos los manifiestos constituyentes de los movimientos de resistencia de todo signo.

50 aos despus de Mayo del 68, se vislumbran con total nitidez las consecuencias del proceso histrico de construccin de la sociedad de la apariencia y de sus efectos sociales reales y atronadores, que llevan al control total, es decir, a la organizacin de la incomunicabilidad. La comunicacin es un contacto nuevo, informal, directo, un bien en extincin que posibilitara nuevas relaciones sociales, y sin embargo la forma como se estn estructurando nuestras sociedades supone la existencia de cada vez menos espacios libres y pblicos de intercambio comunicativo, la llamada sociedad de la comunicacin es precisamente la encargada de organizar las no relaciones sociales, la incomunicabilidad.

A este proyecto hegemnico contribuye decisivamente la actual omnipresencia mundial de la cultura occidental norteamericana de corte anglosajn y judeo-cristiano, difundida a travs de los sistemas audio-visuales, y del desarrollo del transporte y de las telecomunicaciones que supone la agudizacin del proceso de aniquilacin de la diversidad, de imposicin cultural y, consiguientemente, de aceleracin del proceso de homogeneizacin, todo ello gracias a la economa de la guerra permanente, institucionalizada desde hace un siglo, que ha propiciado el complejo militar-industrial y la industria aeroespacial.

50 aos despus de Mayo del 68, el capitalismo ni est, ni posiblemente estar en crisis, ms bien se auto-reproduce haciendo vivir a la humanidad en el ecosistema del malestar, de la crisis, de la excepcionalidad. Su capacidad de destruccin, de explotacin, de corrupcin, de incrementar exponencialmente las desigualdades entre clases, etnias, sexos, edades y dems condiciones sociales ha demostrado ser infinita. Es capaz de fagocitarlo todo, de devorarlo todo, de producir y justificar cada vez mayores atrocidades convirtindolas en verdades indiscutibles.

Por eso, entre otras razones, desde dentro del capitalismo jams se ha conseguido poner lmites al expolio ecolgico, a la explotacin neo-esclavista generalizada, al incremento hasta ahora impensable de la exclusin de las mayoras sociales y de la acumulacin de la riqueza, a la institucionalizacin de la violencia, a la adultocracia, al heteropatriarcado, a la aniquilacin de pueblos enteros masacrados comercial y/o militarmente para apropiarse de sus recursos naturales.

Dentro del capitalismo, no hay presente, ni futuro. Sin embargo, fuera del capitalismo, han existido y existen otros mundos, otras formas de relacin social. Qu significa fuera del capitalismo? Significa que existen, aunque casi siempre invisibilizados, muchos espacios histricamente construidos en los que sus actores no responden al sujeto social y psicolgico que piensa, siente y acta como el capitalismo quiere y necesita que lo haga, sino en base a valores y actitudes diversas que no son las propias del individualismo burgus, del racionalismo instrumental o de la competitividad. En los trnsitos, en la trastienda ocultada, en los campamentos de refugiados declarados y no declarados que resisten a su hecatombe, al holocausto de los campos de concentracin en los que han convertido a muchos pases.

Existen infinidad de experiencias con larga trayectoria histrica que funcionan en unas realidades no colonizada por el mercado de acumulacin y sus concepciones impuestas. En esas luchas, estructuras organizativas, formas de vida y de resistencia viven millones de personas a lo largo y ancho del planeta. Saben que estn siempre amenazadas por un mercantilismo global devorador, que trata de reducir toda relacin social a su propia lgica, pero tambin saben que solo fuera de este sistema han conseguido preservar las dos grandes motivaciones intrnsecas que caracterizan a la especie humana: la subsistencia y la dignidad, fundamentadas en la vulnerabilidad y la interdependencia.

No necesitan nada del capitalismo porque en la mayora de los casos les ha vomitado fuera de l, les ha abandonado, asesinado a sus familias y condenado a vivir a sus pueblos en condiciones de precariedad extrema cuando no los ha aniquilado. El rasgo comn es que todas ellas decidieron perder el miedo a la represin y enfrentarse a la bestia. Decidieron dejar de quejarse, de fingir, de creer que algo poda cambiar dentro de la arquitectura y de la maquinaria de un sistema demencial que tritura y exprime a las personas para obtener dinero. Decidieron pasar a pensar y actuar de otra manera, sin caer en las trampas tan simplistas y hechizantes del espejismo capitalista, como poseer propiedades, acumular, hipotecar el presente o vivir a espaldas de la propia muerte.

Todas estas experiencias no estn atomizadas, sino que como realidades transversales se interconectan creando redes a veces formales, pero sobre todo informales, que operan no para alcanzar el poder econmico o poltico, ni siquiera para convertirse en un contrapoder, sino potenciando vnculos sociales fuera del poder. Su dinmica comn consiste en destruir las relaciones de poder y, en construir relaciones que no se fundamenten en ninguna forma de ejercicio del mismo, son un impoder, un antdoto contra la impotencia.

Las vacunas sociales y los antdotos colectivos son recetas ancestrales, baratas y altamente eficaces que en la mayora de los casos suponen ms que hacer, sobre todo, no colaborar, desobedecer, transitar, remover, no hacer: rebelarnos, ser solidarios con quienes peor lo estn pasando, no despilfarrar recursos naturales y energticos, liberarnos del consumismo, de la trampa de la acumulacin, no usar a las cosas y a las personas como objetos de usar y tirar, no individualizar nuestros problemas colectivos, no recurrir a entidades financieras o empresariales, ni a profesionales y polticos cuya intencionalidad es enfermarnos para luego cobrarnos por recetas que tan solo combaten los sntomas inmediatos y cuyos efectos iatrognicos nos destruyen a larga, y por supuesto, no dejarnos engaar creyndonos que nuestros verdugos son quienes nos salvaran. Pero sobre todo hacer de la protesta y la accin poltica colectiva nuestra forma de vida, auto-organizar el apoyo y auto-apoyo psicosocial a quienes sufren las terribles consecuencias de la exclusin y la represin poltica. Esta es la nica manera de hacer presente y de vivir cada da esa sociedad justa e igualitaria en la que creemos, tal y como proclamaban ya las consignas de Mayo del 68: seamos realistas, exijamos lo imposible y nuestra esperanza solo puede venir de las sin esperanza.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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