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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2018

Entrevista a Cristbal Molina Navarrete, catedrtico de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social
Los mismos enemigos de siempre

Lidia Fagale
Rebelin


Con esta entrevista a Cristbal Molina Navarrete, catedrtico de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, Universidad de Jan, Espaa, Sapiens XXI ofrece una de las visiones que hoy explican las causas y efectos de las transformaciones que se estn produciendo en el escenario laboral mundial. El conflicto trabajo-tecnologa se asienta en la lgica de explotacin capitalista con una diferencia, hoy est agasapada en la tecnologa. Enfrente el mismo adversario de antao: Los dueos del capital.

EL REGRESO DE LAS PROFECAS MILENARISTAS

PSXXI -Ud seala que han reverdecido las denominadas profecas milenaristas en la actual etapa del capitalismo. Como nunca antes, el mundo laboral est siendo modificado por la transformacin digital. Si bien esto incide en todas las rbitas de nuestras vidas, deseara que se centre en la realidad laboral. Cmo se da este proceso a nivel mundial?

CMN -De inicio, hagamos una precisin. El mundo del trabajo productivo est siempre en una continua transformacin, desde la primera Revolucin Industrial, para limitarnos a la modernidad, precisamente por el fuerte impulso que tienen hacia el cambio los procesos, inevitables, y muy convenientes, de innovacin tecnolgica, junto a los econmicos, sociales y polticos. Ahora bien, precisamente porque esos cambios deben estar al servicio de la mejora del bienestar de las personas y no para arrasarlo, ni ponerlo en riesgo, las normas socio-laborales, conforme al paradigma del trabajo decente de la OIT, deben garantizar que las mutaciones tecnolgicas (ahora de la era digital) han de gobernar esas transformaciones, a fin de que se mantenga en equilibrio el desarrollo econmico con el progreso social. Y eso no slo por razones de justicia social, sino de racionalidad econmica, porque una economa jams ser sostenible si no tiene compradores con solvencia y esos son, precisamente, en su gran mayora, los trabajadores.

Sin embargo, esta continuidad del marco de proteccin socio-laboral asentado en el Derecho Internacional del Trabajo y en buena parte de las Constituciones de los Estados civilizados del mundo, es lo que pondra en riesgo la denominada sociedad del conocimiento digital. Si el siglo XIX y el siglo XX estuvieron marcados por la sociedad del trabajo, en la que tener un empleo razonablemente bien remunerado y con expectativas de estabilidad a lo largo de la vida presenta apareca como el principal factor de integracin de las personas en las sociedades, fuente de ciudadana social, no ya slo poltica, por los grandes tericos de la economa y por las principales corporaciones econmicas y empresariales, el siglo XXI quiere caracterizarse como la sociedad del conocimiento digital. En ella, el factor trabajo deja de ser determinante para la vida y el eje se pone en el nivel y calidad de informacin de que se dispone (de ah la centralidad de los procesos de Big data y de las empresas vinculadas al control de redes sociales). Aqu se produce ya uno de los primeros y ms determinantes impactos de esa transformacin digital: no se valora tanto tu trabajo cuanto el conocimiento que tienes sobre los procesos econmicos, sociales, tecnolgicos, culturales. Por eso, la transformacin digital tiene un lado luminoso -ofrece nuevas oportunidades de ms y mejores empleos-, pero tambin un lado oscuro, una suerte de black mirror (siguiendo el ttulo de una conocida serie de televisin britnica)-, pues amenaza no slo a los empleos tradicionales sino que presiona para la devaluacin de las condiciones de empleo y de trabajo de todos, los viejos y los nuevos.

Cierto, para evitar excesivos alarmismos, conviene recordar que tal inquietud no es nueva, pues, como se recordaba, es inherente a la historia misma de las revoluciones tecnolgicas de la humanidad. No obstante, ahora son ms los informes e instituciones que dejan en evidencia su preocupacin por el impacto de la actual era de cambios sobre el empleo (nmero y tipos) y el trabajo (contenidos y condiciones de prestacin): cuntos y qu empleos destruir, y cuntos y qu empleos demandar, una economa en su acelerada transformacin digital; qu calidad y condiciones tendr ese empleo; qu papel va a tener en el futuro prximo ste instrumento, otrora garantizador de identidad ciudadana y de cohesin social. La mutacin -y el miedo que genera, en especial esa conexin entre digitalizacin de la economa y robotizacin- se resume en estos dos titulares de prensa de la mayor economa del mundo. El 12 de enero de 2017, Quartz publicaba: Amazon crear 100.000 nuevos empleos en EEUU para humanos (Amazon is creating 100,000 new US jobsfor humans). Para humanos? Acaso se pueden crear empleos para no humanos? Absurdo? No lo parece, si tenemos en cuenta que poco tiempo antes (5 de diciembre de 2016) otro Diario publicaba: Amazon sera el prximo mayor asesino de empleos al que se enfrentarn los americanos (the next major job killer to face Americans, por amenazar a 3,5 millones de cajeros en EEUU).

Las seales que acumula este augurio no parecen tener fin. Hace unos meses conocamos que un fabricante de mviles, Foxconn, socio de APPEL, planea sustituir 1 milln de empleos humanos por robots (tiene 1.200.000 trabajadores). Acaba de sustituir 60.000. La robotizacin es una cuestin mundial, una vez que los tpicos costes socio-laborales crecen en Asia igualmente, si bien an tienen mayor coste los trabajadores robots (20.000 y 25.000 Euros, tres veces el salario medio de un trabajador). La Federacin Internacional de Robtica estima que, en 2019, China contar con ese milln de trabajadores artificiales y el mercado de robots alcanzar los 150.000 millones de dlares (el triple del volumen actual). Tambin se habla de hoteles atendidos por robots, sin una persona humana, de la multiplicacin de servicios de banca online, de la automatizacin del proceso de transporte de pasajeros, hasta crear toda una flota de taxis sin conductor, de fondos de inversin-robots (gestin algortmica), sin humanos. En esta sociedad digital con crecimiento (econmico), pero sin (tanto) trabajo humano emergera otro sujeto de inteligencia artificial: los drones. Su potencial uso masivo tambin amenaza el empleo clsico.

ECONOMA DIGITAL: PROMETE MUCHO MS DE LO QUE DA

PXXI -Las empresas sern vistas en la economa y en la sociedad digital como las mayores armas de destruccin masiva de empleos cuando son el principal agente creador de riqueza y empleo?

CMN - Este enfoque, por radical, resulta absurdo, pues tiende a enfatizar lo que se pierde, relegando lo que se gana. Pero el gran desafo s es muy real, no es pura ciencia ficcin econmico-social. Por eso es necesario no dejarse llevar por los alarmismos y profecas que muchos nos quieren vender (algunos pagados con millones de dlares), y atender a los datos cientficos, a la realidad, no a los prejuicios ideolgicos. Como el prestigioso MIT (Instituto Tecnolgico de Massachusetts) acaba de desvelar, la economa digital promete mucho ms de lo que da

DE LA REVOLUCIN DIGITAL A LA REVUELTA NEOLIBERAL

PSXXI -Por qu la introduccin de nuevas tecnologas, aunque ya no tan nuevas, o la convergencia tecnolgica deberan omitir normas o leyes protectivas del trabajador, de acuerdo a las polticas ms extendidas de los grupos econmicos y empresarios?

CMN -Como siempre, es una estricta cuestin de costes, pero no slo. Tambin es una cuestin ideolgico-poltica. A la denominada revolucin digital se est sumando la revuelta neoliberal, que aprovecha las crisis y los cambios para imponer sus leyes de la oferta y la demanda, haciendo de todo bien -tambin del trabajo- un mercado econmico. Puede comprobarse este aserto con el siguiente dato. Como seala con precisin estadstica el referido estudio del MIT apenas citado, las Cinco Grandes Corporaciones de la Economa Digital (Apple, Alphabet, Microsoft, Amazon y Facebook,) apenas alcanza medio milln de trabajadores a jornada completa en Estados Unidos. Casi la mitad de esos trabajadores son empleados de Amazon, pero en puestos de trabajo de almacn que requieren poca cualificacin y por lo tanto, asociados a salarios bajos. La cifra es muy inferior a la del nmero de empleados que tena General Motors en 1979, cuando la fuerza laboral estadounidense era mucho ms pequea. Asimismo, la digitalizacin es la razn por la que Tesla Motors, nmero 31 de la lista de las 50 Empresas ms Inteligentes de 2017, vale ms que General Motors (GM), aunque vende e ingresa mucho menos, por lo que crea menos empleo. Necesitan, pues, de bajos salarios para poder mantener sus ventajas competitivas, ofreciendo a los consumidores -grandes beneficiarios tambin de estos procesos, aunque les perjudique en su faceta de trabajadores- un nmero creciente de nuevos servicios y productos a bajos precios.

Como se dice en ese Estudio, el sector de las tecnologas de informacin y la comunicacin (empresas de software de TI e internet, ocio y a editores de contenidos) ha experimentado un reducido crecimiento del PIB. Por lo tanto, pese a lo que se afirma mediticamente, slo un pequeo porcentaje de trabajadores trabajan en lo que se considerara como una empresa digital. La economa digital, pues, si se analiza en nmeros y no slo en los mensajes alarmistas y profticos que se lanzan continuamente en prensa, tampoco ha transformado el mercado laboral tanto como se esperaba, y se augura. Ni son tantos los empleos que destruye realmente, ni son tantos, tampoco, los que crea nuevos. Pero lo que s resulta seguro, y ms importante, es que la economa digital no slo no ha creado an una nueva generacin de empleos de calidad, sino que su consolidacin promueve mercados laborales devaluados y dbiles. Pues bien, pese a esos reducidos resultados, cuantitativos y cualitativos, los gurs de la economa (como J. RIFKIN. La sociedad de coste marginal cero. Paids. 2014), ven en esa digitalizacin (internet de las cosas, le llaman), el fin de la civilizacin, dando inicio (alumbrando) a una nueva gran transformacin socio-econmica y cultural, entre cuyas consecuencias estar el fin del trabajador asalariado y el advenimiento de un predominio del trabajo autnomo. Precisamente, de este proceso de eliminacin de la figura del trabajador dependiente -y con derechos- por la del trabajo autnomo viviran en gran medida las empresas de economa a demanda digital( nube humana o crowdwork el trabajo a demanda va apps o work on demand via apps, esto es, plataformas tecnolgicas: UBER, DELIVEROO, CABIFY).

stas precisan para mantenerse en el mercado y ganar cuota constante a las empresas tradicionales no slo bajos salarios sino eliminar -formalmente- la figura del viejo trabajador asalariado, sustituido por el nuevo y joven trabajador autnomo. Por eso huyen hasta de ese nombre, hacen invisible al trabajador, llamndolo colaborador, drivers, riders, contractors. La pgina web corporativa de Deliveroo es un ejemplo de ello: no slo habla de riders, nunca de trabajadores, sino que se presenta ilusionante como proyecto de vida, pues buscara, para colaborar, nunca para trabajar propiamente, con la empresa, personas amantes de la ecologa (que les guste ir en bici) o de la aventura( que les guste la moto). Por eso estn creando numerosos grupos de presin (lobbis) para que los Estados modernicen sus legislaciones, eufemismo que significa que piden que asuman la nueva realidad y que creen leyes especiales para favorecer la implantacin de estos nuevos modelos de negocio. Por eso sus partidarios exigen "regla de juego claras, que den seguridad jurdica a los inversores, pero no sobre la base de reforzar las tutelas laborales -y fiscales- clsicas, sino que apuestan porque se d un tratamiento especial -y privilegiado- a estos nuevos modelos de negocio, bajo la cobertura de las polticas de fomento del emprendimiento digital. Aunque a menudo la peticin de cambios especficos que faciliten su implantacin se fundamentan en la ruptura de viejos monopolios (como en el sector del transporte, por ejemplo), en realidad buscan arruinar a estos para asumir su posicin, pues realmente se trata de muy pocas empresas que dominan toda la actividad en el mundo. Un ejemplo de estas propuestas de favor en https://confilegal.com/20170620-que-cambios-normativos-son-necesarios-para-impulsar-la-economia-colaborativa/

ECONOMA DIGITAL Y PRECARIZACIN

PSXXI -Se trata de destruir los paradigmas laborales caractersticos de la etapa anterior? O de crear o reforzar viejos y vigentes derechos frente a las novedades tecnolgicas?

CMN -A escala mundial, de acuerdo a datos de la OIT, las empresas intentan imponer un modelo de precarizacin laboral o bien, achicar y reducir puestos de trabajo. Ms que mis palabras, hay que atender a los hechos para comprobar que, en efecto, buena parte de lo que hoy se entiende por economa digital pretende asentar su gran crecimiento, su enorme valor en Bolsa (cotiza muy por encima de su valor real y por eso, nominalmente, tienen ms valor que las empresas de economa industrial real o tradicional, esto es, no virtual), se basa en la reduccin de costes laborales -y fiscales-, en lnea con las empresas de low cost (como las compaas areas). Y es que, por todas partes, en todos los pases del mundo, los trabajadores de estas empresas piden que se les normalice, esto es, que se les reconozca los derechos ms mnimos de todo trabajador (un salario mnimo y unas horas de jornada mnima asegurada), de modo que no queden completamente a expensas de lo que trabajan en cada caso. (http://elpais.com/ccaa/2017/06/23/catalunya/1498215685_198093.html?rel=mas).

Es evidente que tras cada prestacin al consumidor low cost (transporte, ropas, alimentos) hay un trabajador low cost, sea dependiente sea falso autnomo. Por eso se revelan, en Brasil, en EEUU, en Reino Unido , en Francia Espaa , etc. y se empiezan a organizar y piden lo mismo, y a travs de las mismas vas: protestas, huelgas, asociacin colectiva. En todos los pases el modelo es anlogo: se trabaja el doble, para ganar la mitad, que si se fuese trabajador protegido. Por lo tanto, es evidente, a mi juicio, conforme a la realidad apabullante, que este tipo de negocios impulsados al calor del boom de la digitalizacin de la economa, y de la vida social en general estn creando competencia desleal, porque sus beneficios se asientan en gran medida en la rebaja de costes, tanto laborales como fiscales. La clave, pues, est en recuperar el sentido de los lmites jurdicos que marcan las normas laborales y que ahora se ponen en cuestin, cuando no se vulneran lisa y llanamente. Pinsese, por ejemplo, cmo pretendidos nuevos derechos, como el derecho a la desconexin digital (Francia), realmente no son tales, sino que slo quieren recuperar para el futuro una idea clara en el pasado y en el presente: todo trabajador no slo tiene derecho a un salario digno, sino tambin al descanso, a poner lmites a su tiempo de dedicacin al trabajo, para dejar tiempo til a su vida -personal, familiar, social, sindical-.

MUTACIN TECNOLGICA Y DESOCUPACIN

PSXXI -En qu aspectos usted se centrara a la hora postular garantas y derechos socio laborales en este escenario donde el formato digital o , por ejemplo la robtica a la vez que se extienden, crean nuevas estructuras y dinmicas laborales, demandan mayores conocimientos frente al peligro de la precarizacin y la reduccin de puestos de trabajo?

CMN -Confo en haber dejado claro que el problema nunca es, por s misma, la mutacin tecnolgica. No lo fue en el pasado y no lo ser en el futuro, tampoco con la revolucin digital. El problema est siempre en sus condiciones -sociales, polticas y econmicas- de uso. Y para que sean justas y racionales se precisan de normas que aseguren no slo la proteccin de las personas en posicin ms dbil -prestadores de servicios a cargo de las empresas-, sino tambin que sean sostenibles en el tiempo. En ltima instancia, la mayor parte de los economistas aceptan que uno de los retos macroeconmicos fundamentales de los efectos de la robotizacin en el trabajo tiene que ver con el hecho inexorable de que el capitalismo, incluso financiero, necesita de los consumidores, y si no hay garanta de rentas del trabajo, no hay consumo. Otra cosa ser cmo se garantizan esas rentas, si a travs del empleo solo o en virtud de las polticas sociales (complementos, rentas universales), lo que exigir tambin revisar la fiscalidad. Pero, en todo caso, es necesario o asegurar que los principales derechos que integran el estndar del trabajo decente se cumplan tambin para estos trabajadores. Lo importante no es el formato, la forma del trabajo, sino la sustancia, la necesidad de proteccin que aparece hoy inherente a toda relacin de prestacin de servicios por cuenta ajena, sea dependiente sea autnoma.

Por eso, todos los trabajadores, sea cual sea el formato -analgico o pre-digital; digital- en que trabaje, precisa de derechos individuales (formacin, salario suficiente, jornada adaptada a sus necesidades de conciliar tiempos de vida, respeto a su privacidad) y colectivos (convenios colectivos, accin asociativa en defensa de sus intereses). La transformacin digital del trabajo no puede ser pura excusa para desmantelar derechos que ha costado tantos aos consolidar, al menos en un nivel razonable y que tiene como principal referente el estndar de trabajo decente de la OIT. No tendra sentido alguno promover una economa basada en la digitalizacin del trabajo si ste se asocia con la precariedad y la pobreza. Por lo tanto, el reto no es blindarse contra el miedo a la digitalizacin, sino el de identificar las reglas fundamentales para asegurar que las polticas (laborales y de proteccin social) y las prcticas (de las empresas y de negociacin colectiva) estn en condiciones de fomentar los cambios -imparables-, acompandolos con garantas -derechos- para una transicin de la economa analgica a la digital tan eficiente (que cree de verdad empleo en cantidades suficientes para toda la humanidad) como equitativa (que permita una vida digna).

EL MIEDO LQUIDO EN LA SOCIEDAD DIGITAL

PSXXI -Ud menciona el miedo lquido, concepto del sociolgo Bauman, sobre los males de la sociedad digital

CMN -La sucesin de noticias sobre los males de la sociedad digital genera miedo lquido (socilogo Zygmunt Bauman). Se est creando un miedo difuso, disperso, poco claro; que flota de continuo en el aire, lo que hace que la mayor parte de las personas -trabajadores- se sientan muy vulnerables ante el futuro digital. Y, hoy, como ayer, y como maana, ese sentirse vulnerable sin encontrar a nadie que culpar -la tecnologa digital sera imparable y una necesidad manifiesta- o solucin concreta (la digitalizacin est en todas partes y, por lo tanto, no se puede resolver de una forma precisa), sera es el mayor de los caldos de cultivo para que la sociedad en su conjunto tienda a aceptar que siempre es mejor una mnima seguridad -tener empleo- que aspirar a conservar todas sus libertades individuales y derechos, por lo que tendern a aceptar polticas que devalen las condiciones de trabajo para salir de las crisis o afrontar los retos de futuro. Los medios de comunicacin, consciente o inconscientemente, hacen mucho por difundir esta suerte de economa del miedo digital.

No es posible, ni positivo, ir en contra de la vocacin de transformacin, cambio e innovacin de la humanidad, por lo que oponerse a las transformaciones tecnolgicas es un sinsentido, que la historia demuestra no slo imposible, sino contraproducente. Ahora bien, lo propio de la humanidad civilizada es dominar esas transformaciones y ponerlas al servicio del conjunto de las personas, los grupos y las sociedades. Como reza la preciosa frmula de la OIT, el trabajo jams puede ser mercanca (Espritu de la Constitucin de Filadelfia). Y como dice el maravilloso art. 151 del Tratado de Funcionamiento de la Unin Europea, a menudo olvidado, segn el cual, el crecimiento econmico -digital que sea- debe hacerse siempre sobre la mejora de las condiciones de vida y de trabajo, nunca para su devaluacin. Por lo tanto, es conciliable, sino queremos que el futuro deje el progreso a las espaldas y regresemos a los oscuros tiempos retratados en la inmortal pelcula de Charle Chaplin: Tiempos modernos. Por eso, la tan proclamada Revolucin 4.0 slo ser eso cuando sea socialmente sostenible, sino, si slo aspira a hacer de las personas mxima trasparencia y disponibilidad, se convertir en Economa sumergida 3.0, donde masas ingentes de personas trabajan sin derechos, por salarios mseros. Habremos abandonado la Ciudad del Humanismo -presupuesto del trabajo decente- para entrar en la Ciudad del Economicismo ms puro -presupuesto del modelo de gobernanza liberal de la economa digital, pero no de la digitalizacin en s misma, que es instrumento, nunca un fin-.

Lidia Fagale. Licenciada en Periodismo. Integrante del rea Tecnologa y Juventud de la Federacin Latinoamericana de Periodistas.

Fuente: www.proyectosapiens21.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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