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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2018

La sociedad "mascota"

Heriberto Ruiz Tafoya
Rebelin


Nos estamos convirtiendo en una sociedad mascota. La expresin tiene mayor sentido cuando analizamos nuestros patrones de produccin, intercambio y consumo alimenticio. As como las mascotas dependen de sus amos para alimentarse, cada vez ms a travs de comida enlatada y empacada, as tambin nosotros, los ciudadanos urbanos, dependemos de alguien que nos produzca, provea y prepare alimento. Ahora nos dominan los hbitos y rutinas de abrir latas y paquetes, agregar agua caliente al alimento, calentarlo brevemente o consumirlo tal cual es presentado.

La aparicin del ciudadano mascota a gran escala es reciente. En Mxico de los 1980s era comn ver que las madres urbanas comprando frutas para hacer un jugo con sus manos. Hoy da, estas mams se han vuelto una especie en peligro de extincin. En el hogar, los jugos y bebidas se unen a una gran cantidad de alimentos procesados que van ganando espacio en las dietas de clases populares. Estudios realizados en Filipinas, Mxico, Brasil, entre otros pases con grandes urbes, demuestran que hogares humildes, econmicamente pobres, estn incrementando el consumo de comida procesada y es frecuente encontrar familias donde ms del 60 por ciento de su dieta proviene de dichos alimentos. Desde luego, en Estados Unidos, Canad e incluso en Japn, se han observado estos patrones de consumo desde hace dcadas, pero no se han detenido, sus formas de consumo siguen evolucionando.

En Japn, por ejemplo, se vende comida en tubos como los de las pastas de dientes. Son productos que proveen los nutrientes necesarios para una jornada laboral y su consumo requiere pocos minutos. Tambin hay disponible pastillas o capsulas que eliminan el apetito por varias horas. Al respecto, la pelcula Blade Runner 2049, inspirada en una sociedad altamente alienada y fetichizada como la japonesa, hace una crtica a la excesiva dependencia de la tecnologa, del mundo virtual y del consumo de alimento sinttico.

La emergencia de la sociedad mascota tiene mltiples repercusiones a nivel psicolgico, antropolgico, social, ambiental, econmico y poltico. Entre ellas, podemos resaltar dos dinmicas sociales que ya conviven entre s. Por un lado, la existencia del humano mascota dcil, con una subjetividad acrtica y/o con sentimientos de auto-culpa. Por ejemplo, ante la obesidad, presentan actitudes de auto-aceptacin expresadas en frases como s estoy gordito (a) y que, as soy feliz, o actitudes de auto-culpa manifestadas en depresin y ansiedad o en buscar refugio en dietas vanas, libros de autoayuda, productos milagro, etc. en lugar de reflexionar individual o colectivamente en: qu estoy comiendo, dnde viene est comida, quin la hace, en qu condiciones sociales y ambientales se est produciendo.

Por otro lado, la existencia del humano mascota feroz que gusta y desea valores de uso nocivos y canaliza su energa de manera destructiva. Esto me hace recordar similitudes entre los barrios estudiados en Manila y a mi barrio en Cd. Netzahualcyotl. En Neza, despus del temblor de 1985, las tomas de agua fueron controladas con arma de fuego en mano y los asaltos a casas y pequeos negocio se dispararon entre la obscuridad y el caos. Ahora, que el nmero de armas circulando se ha multiplicado de manera incalculable, el riesgo de una escalada de violencia por agua y por comida es alto y no podr ser controlada ni por las fuerzas militarizadas. En Manila, la violencia y control de recursos bsicos en los barrios pobres es conocida y la intervencin represiva slo ha agravado los problemas.

En Argentina, Brasil, Sudfrica por mencionar casos ms difundidos, han ocurrido eventos caticos de saqueo, violencia y represin. En Mxico, en zonas semi-urbanas se estn incrementando los asaltos de trailers y camiones torton con frijoles, maz y comida empacada. Para las metrpolis, el panorama es nebuloso, no slo por la desconexin campo-ciudad, acelerada con el neoliberalismo; la denigracin del trabajo del campesino; la falta de inters en ser soberanos alimentarios; la falta de crtica hacia las corporaciones procesadoras de alimentos y de comercio como Oxxo, Walmart (principales empleadores de Mxico). Adems hay desinters de los jvenes por estudiar y dedicarse al campo, el bosque y el mar. Carreras relacionadas con estos temas estn en los ltimos lugares como primera opcin a nivel universitario.

La salida al problema no est visible para todos. Por ahora sabemos que hay comunidades rurales con conocimiento ancestral, haciendo y planteando alternativas, pero los lazos solidarios con grandes ciudades son dbiles y tendrn que fortalecerse rpidamente antes de que el caos sea incontrolable. Tambin existen grupos de cientficos comprometidos con la agroecologa, la alimentacin urbana sustentable, pero aislados de los principales medios de comunicacin. Por ltimo, sabemos que existen grupos urbanos organizados ante tragedias de diversa ndole, en ellos se encuentran semillas de solidaridad necesarias para construir soluciones incluyentes.

Heriberto Ruiz Tafoya. Oficina de Investigacin Econmica, Universidad de Kioto. Miembro de la Red de Talento Mexicano en Japn.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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