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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2018

Cul es la verdadera estrategia del gobierno?
El macrismo nos lleva siempre la delantera

Carlos A. Larriera
Rebelin


Lo que sigue es una hiptesis, tal vez demasiado aventurada, tal vez, por el contrario, demasiado cautelosa. En realidad es un llamado a otros intelectuales para que amplen una investigacin sobre el tema.

La suba impagable de las tarifas llama mucho la atencin. A primera vista es polticamente inviable. A diferencia de bajar el salario va inflacin y congelamiento virtual de las paritarias, el aumento descomunal de las tarifas provoca, inevitablemente, la reaccin inmediata de todo el pueblo, reaccin que no puede suspenderse hasta que se logre un retroceso en las mismas.

En una baja del salario real, de la capacidad de consumo, el pueblo puede ajustarse poco a poco el cinturn, renunciar a algunos gastos. Frente a este tarifazo eso no es posible, porque directamente impide que se pueda seguir viviendo normalmente, aunque baje extremadamente el nivel de vida.

Cmo puede ser que el gobierno no haya previsto el efecto poltico de los tarifazos? Gran parte de los que votaron al macrismo ahora lo repudian, se sienten engaados, estafados, vctimas de falsas promesas. Y cada vez son ms. Ahora s que el gobierno pone en serio peligro su victoria en las elecciones del 2019, incluso si recurre a candidatos de repuesto como podran ser Vidal, Massa, Larreta, o algn otro.

La defensa a rajatabla del tarifazo por parte de Macri, potencia la pregunta sobre si no previeron la reaccin poltica o lo hicieron a plena conciencia.

Todo indica que el tarifazo es un antes y un despus poltico.

Entonces cabe buscar una explicacin por el lado econmico, tratando de ubicarse en el pensamiento del gran capital. La primera pregunta que surge es si era realmente tan importante para el poder econmico semejante aumento. Desde el punto de vista de la economa no hay una respuesta satisfactoria.

No es suficiente pensar en una infinita avaricia del capital, porque aunque ste busca permanentemente aumentar sus ganancias, tambin evala hasta qu punto es posible hacerlo sin que tenga efectos contraproducentes para l mismo.

No hay que olvidar que todo lo que se ha dicho sobre el atraso las tarifas no tiene ninguna prueba contable que lo certifique. Nunca se hizo una auditora de costos medianamente seria de las empresas de energa, y a pesar de esto todas las opiniones aceptan el atraso de las tarifas. Pero aunque as fuera no es creble que el atraso tenga las dimensiones del aumento descomunal de stas.

Ensayan explicaciones econmicas, dicen que la suba de tarifas se realiza para recomponer los balances afectados durante el gobierno anterior, que es por suba de costos, etc.; pero ninguno de estos argumentos est a nivel de una explicacin satisfactoria, comparando la supuesta necesidad econmica empresaria con el efecto poltico que se est produciendo.

Todas estas reflexiones llevan inexorablemente a una pregunta: Qu es lo que no estamos teniendo en cuenta? Hay algo que no sabemos?

Cuando se llega a un callejn sin salida, cuando no se encuentra una respuesta satisfactoria, es seal de que hay algo nuevo que aprender y es una oportunidad que hay que aprovechar, aunque haya que soportar, mientras tanto, la angustia de la incertidumbre.

Descartemos una verdadera necesidad econmica especfica ineludible del aumento de tarifas desde el punto de vista del gran capital. Cul puede ser entonces el motivo poltico de este aumento descomunal? Si existe una motivacin poltica, no cabe duda de que se ha realizado adrede, sabiendo de antemano que el pueblo no iba a poder pagarlo.

Si se saba que el pueblo no iba a poder pagarlo cabe pensar que se busca una derrota en toda la lnea del conjunto de la poblacin. Obligar a la poblacin a rebajar radicalmente su nivel de vida, perder su vivienda, todos sus bienes imprescindibles, quedar literalmente en la calle.

El objetivo es destruir la tradicional clase media argentina, una de las mayores de Amrica Latina. Y si se destruye la clase media, obviamente, se sumerge ms en la miseria a los escalones de menores ingresos de toda la sociedad.

Hay que recordar lo que dijeron Gonzlez Fraga y Michetti en determinado momento, que el pueblo se haba acostumbrado a creer que puede hacer algunas cosas como viajar, comprar artculos electrnicos, etc. Tambin lo que le dijo Macri al comienzo de su gobierno a un grupo de intelectuales. Recordemos que Macri estuvo ausente durante toda la reunin y se present slo al final para decir una sola cosa: no tienen que quedar ni rastros del kirchnerismo.

Y todo el discurso del macrismo de cambiar radicalmente el pas, sobre nuevas bases, la meritocracia, y muchos conceptos ms apuntan en la misma direccin.

Ahora todo eso queda ms claro si pensamos que el objetivo es convertir a la Argentina en pases como Guatemala, que carecen prcticamente de clase media.

Si reemplazamos kirchnerismo por clase media, parece evidente que toda la demonizacin del gobierno anterior tena como finalidad ltima servir de cortina de humo, para en nombre de la lucha contra el kirchnerismo, destruir a la clase media.

Cuando hablamos de clase media hablamos del nivel de vida de los argentinos, de clase media y clase obrera, de todos los trabajadores, de todo el pueblo. No empez con el kirchnerismo, tiene aos de vigencia. Un nivel de vida que, en trminos generales, permita el acceso a una vivienda, cierta atencin de la salud, salarios que permitan alimentarse y llegar a fin de mes. Todo esto comparativamente con otros pases, sin desconocer los niveles de pobreza y miseria que, en mayor o menor medida, siempre han existido en el pas. Pero en trminos generales en la Argentina se viva mejor que en la mayora de los pases de Amrica Latina.

Y tambin la organizacin sindical que, aunque abundan las direcciones burocrticas en los sindicatos, los cuerpos de delegados y las comisiones internas tambin son una tradicin incorporada a la conciencia de todos los trabajadores. Y la propia CGT burocratizada siempre tuvo la capacidad de paralizar el pas.

El acceso a la educacin, a la universidad, es proporcionalmente mucho mayor tambin, as como el nivel cultural y cientfico. Y el grado de conciencia poltica del pueblo argentino siempre ha sido muy alto, por ms que con toda razn critiquemos la miopa poltica de haber votado al macrismo y otras cuestiones semejantes.

Para poder saquear sin limitaciones el gran capital internacional necesita destruir toda esa estructura social del pas.

No es lo mismo soportar un descenso en el nivel de vida, que verse de pronto en la calle, sin vivienda, sin empleo, sin el pequeo negocio, sin obra social, sin nada de lo que antes se haba disfrutado en mayor o menor medida.

Si el macrismo logra esta destruccin masiva del tejido social sin que el pueblo se levante revolucionariamente para impedirlo, se iniciar un perodo de descomposicin social, un proceso que puede ser irreversible y realimentarse permanentemente.

En ese escenario el macrismo, es decir el agente gubernamental del poder econmico concentrado, podr saquear a destajo.

Hay que tomar nota de todo lo que han ido destruyendo poco a poco: la justicia, la cultura, la opinin independiente en los medios de comunicacin. Han ido carcomiendo por distintos puntos todo el Estado de derecho, y cuando nos demos cuenta de las consecuencias de conjunto de todas estas medidas dictatoriales nos encontraremos en una desproteccin como nunca ha vivido el pas anteriormente.

Algo parecido sucedi con las dictaduras de Ongana y Videla. Las dos fueron dictaduras. En el onganiato hubo muertes, presos, cancelacin de sindicatos y partidos polticos, pero bsicamente consisti en congelar partidos, sindicatos, y otras instituciones mientras dur la dictadura. Cuando esta cay, slo fue cuestin de poner estas instituciones nuevamente en funcionamiento. El pueblo argentino vivi esta experiencia y durante la dictadura de Videla actu al principio de la misma manera que durante la de Ongana, esperar que el congelamiento pase y volver a la vida normal. Pero la dictadura de Videla fue violentamente genocida, destruy todo lo que pudo destruir, y recin se puede decir que el pueblo tom conciencia de la diferencia en la gran manifestacin del 30 de marzo de 1982.

Hasta ahora ha venido pasando algo similar en la conciencia de los argentinos que sabamos en lneas generales lo que iba a hacer el macrismo, que no lo votamos, y que advertimos hasta donde pudimos que iba a ser un gobierno enemigo del pueblo.

Pero nadie se imagin en el progresismo y la izquierda, como en todo el pueblo en general, la estrategia de destruccin masiva que tiene el macrismo. Y en la toma de conciencia de esto estamos todos atrasados, y eso nos coloca en una situacin de inevitable inferioridad. Siempre estamos a la defensiva, atrs de los acontecimientos y ahora inclusive, nos damos cuenta de que la verdadera estrategia del macrismo no la conocamos.

Hasta ahora no hemos conocido otra hiptesis que intente explicar cmo el gobierno, sabiendo las consecuencias polticas del tarifazo, porque no poda menos que saberlas lo llev adelante y lo defiende con uas y dientes.

Nuestra demora en tomar conciencia de su verdadera estrategia de descomposicin de toda la sociedad aumenta el riesgo de que consigan su objetivo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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