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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2018

Cincuenta aos de Mayo del 68, una puerta abierta al presente
Empujar juntos no, pensar juntos s

Vctor Fernndez de Caleya
Rebelin


Se ha debatido extensamente acerca de lo que fue y lo que supuso "el mayo parisino" y cincuenta aos ms tarde desde el nacimiento de este histrico movimiento, seguimos sin haber encontrado una respuesta definitiva. Esta falta de evidencias se entiende en gran parte si atendemos a la polarizacin de los miembros que tomaron parte en estas movilizaciones. Por un lado, el movimiento fue iniciado y a su vez liderado por jvenes universitarios que soaban con la revolucin, creyendo poder romper el status quo capitalista, donde comenzaba a derramarse las primeras consecuencias de la sociedad de consumo [1]. Por el otro lado, y en lo que representa la segunda etapa del movimiento, la clase trabajadora se uni a esta huelga general masiva, provocando la movilizacin ms numerosa en toda la historia de Francia.

La fusin entre estos dos estratos sociales reflejaba el malestar en una sociedad econmicamente prspera, rompiendo as la lgica capitalista que contemplaba y contina contemplando la riqueza material como fuente de felicidad. Esta frustracin en el ser no pareca tener culpables, pues el problema resida en el propio sistema capitalista. La novedad del fenmeno paraliz tanto a los gobernantes que no supieron gestionar la situacin inicial- como a los manifestantes que no supieron aprovechar la oportunidad hacia el poder. Pese a esta confusin en el quehacer poltico, la balanza se decant en contra de las voluntades estudiantiles, cuyas expectativas se vieron incumplidas. Tras este fracaso, aparece una extensa literatura para describir, criticar y aorar las utopas fracasadas que aparecieron en este acontecimiento. Ahora bien, aunque el Mayo Francs fracas polticamente, considero oportuno sealar la gran relevancia que tuvo en la explicacin sociolgica actual; as como comprender las lgicas que se dieron y rescatar algunas de las ideas que se difundieron durante esta poca, cuya vigencia ha ido creciendo a medida que iba incrementando la lgica capitalista.

En primer lugar, si bien no se lograron cambios fcticos en el sistema poltico francs, no se debe menospreciar la leccin aprendida de estos sucesos, pues el fracaso poltico se dio en tanto que no se supo articular un discurso que enmarcase el conflicto social bajo el criterio schmittiano de amigo-enemigo (Schmitt 2006). Es cierto que existan grandes dificultades para localizar responsables debido a la transversalidad del capitalismo, pues este sistema se impregna tanto en las esferas pblicas como privadas, fragmentando las responsabilidades tanto en Estados, organizaciones e individuos. Ahora bien, una vez se ha producido una movilizacin alternativa al capitalismo de forma masiva tal y como ocurri en Francia, es ms fcil visualizar los actores que constituyen y fomentan el sistema, que son precisamente aquellos que mayor resistencia muestran frente a las protestas anticapitalistas. Esta leccin qued aprendida por los manifestantes, pudindola apreciar en el reciente fenmeno del movimiento 15-M. El movimiento de los indignados, como explica Iigo Errejn (Errejn, 2015), supo agrupar las numerosas protestas sociales enmarcndolas en una identidad poltica popular frente a una lite o casta, la cual era la beneficiada de este sistema injusto. Como se ha visto con el tiempo, ha sido esta clase elitista la que ha empleado todos sus esfuerzos en proteger sus privilegios mediante la desarticulacin del movimiento nacido en la Plaza del Sol.

Este aprendizaje tambin se dio en estas lites socioeconmicas, quienes consideraron que "el funcionamiento efectivo de un sistema democrtico requiere cierto nivel de apata y de no participacin por parte de algunos individuos y grupos" (Hungtington, 1968) por lo que deban debilitar el motor de este aumento de estudiantes inconformistas: el Estado de Bienestar. Siguiendo el informe de Hungtington acerca del pensamiento adoptado por la Comisin Trilateral [2], no parece sorprendente la emergencia del neoconservadurismo liderado por Thatcher y Reagan que apareci aos ms tarde, como una reaccin contra el 68 para frenar la incipiente "cultura juvenil enloquecida e irresponsable" (Gonzlez Ferri, 2018). Resulta necesario mencionar que el Mayo Francs fue uno de los muchos acontecimientos de una rfaga de protestas y movimientos que tuvo lugar durante estos mismos aos, por lo que a pesar de que el presente ensayo solo se ocupa del suceso parisino, no se debe desatender a estos otros fenmenos que contribuyeron de la misma o incluso de mayor forma en hacer saltar la alarma de esta lite dominante, la cual comienza a tomar paradjicamente una conciencia de clase a partir de estas sacudidas sesentayochescas.

En segundo lugar, los acontecimientos que tuvieron lugar en Francia simbolizan la renovacin del ideario izquierdista. El PCF (Parti communiste franais) fue culpabilizado de frenar y confundir el ideario de las protestas, y la CGT -sindicato de orientacin comunista- fue rechazada por los trabajadores de las fbricas de Renault durante la huelga general. La vieja izquierda no supo adecuarse a las nuevas demandas ciudadanas, pues sus propuestas econmico-polticas (las condiciones laborales, redistribucin de la riqueza, etc) no se adecuaban a las demandas de carcter metafsico (la condicin de vida humana en un sistema deshumanizante). Este fenmeno coincide con el redescubrimiento de Marx en 1965 a raz de conocer sus primeros escritos, donde se piensa en "cmo invertir el orden de prioridades de la sociedad capitalista y situar a los seres humanos en el centro de su propia existencia" (Judt, 2015). Los estudiantes universitarios parisinos buscaban sealar la "tolerancia represiva" (Judt, 2015) del sistema capitalista, buscando liberalizar la sociedad del biopoder [3] infiltrado en los mbitos cotidianos. Estas voluntades estudiantiles quedan expresadas en la cita de Daniel Bensid, uno de los estudiantes parisinos que dirigieron el movimiento de mayo: "Queramos un mundo donde el derecho a la existencia se impusiese sobre el derecho a la propiedad." (Bensid, 2008).

Esta protesta estuvo acompaada de otras nuevas demandas que mostraban los valores posmaterialistas surgidos a partir de la seguridad econmica lograda en las dcadas de los cincuenta y sesenta tales como el feminismo, el ecologismo o el reconocimiento de las minoras. A raz de estas nuevas demandas, junto a la leccin aprendida tras el fracaso debido a la falta de concrecin de las propuestas- surgirn durante la dcada siguiente nuevos movimientos sociales, los cuales tratarn de combatir las formas de reproduccin social de las desigualdades y de las opresiones, y no solo las formas de produccin; extendiendo a otras esferas el concepto marxista de plusvala (Sousa Santos, 2001). El mayo del 68 puede considerarse por tanto como pionero de estos nuevos movimientos en tanto que busca la emancipacin personal del sistema y no solo la emancipacin econmica. Adems, la crtica general al sistema capitalista que se estaba desarrollando en aquellas dcadas, junto a las demandas de justicia global (en contra de la dominacin Norte-Sur) podra tomarse como origen de lo que ms adelante se estructurar bajo los nuevos movimientos altermundistas a partir de 1999.

En tercer y ltimo lugar, los acontecimientos en la ciudad de Paris no solo constataron las nuevas demandas sociales que emergieron durante los aos anteriores, sino que tambin la nueva estructura social. Recordemos que fueron los estudiantes universitarios los que tuvieron el protagonismo en la huelga general de 1968, teniendo los participantes de estas movilizaciones un alto nivel intelectual. Esta particularidad fue un reflejo de las nuevas masas crticas que se haban ido formando durante aquellas dcadas, como resultado del aumento en el acceso a la educacin. Surge as una nueva masa poblacional, donde la creciente "clase media[4]" fue reemplazando en protagonismo a la clase obrera industrial. Este fenmeno es esencial para comprender el debilitamiento de la conciencia de clase por parte del proletariado, frente a una nueva clase media tan polarizada que tampoco pudo conformar su propia conciencia. Por otro lado, la diversificacin de las protestas de los nuevos movimientos sociales previamente comentados puso en un segundo plano los intereses del proletariado.

A su vez, el protagonismo reivindicativo por parte de los intelectuales tuvo serias consecuencias para la clase obrera industrial, la cual se vio dirigida por un grupo de jvenes y de gente acomodada que decan apoyar su causa y, bajo este pretexto, se creyeron con la potestad de escoger qu era lo ms conveniente para el futuro del proletariado. Tras la ausencia de logros de este movimiento parisino, parece lcito cuestionar el papel de los intelectuales en la lucha de la clase obrera.

Muchas de las reivindicaciones rupturistas en la segunda mitad del siglo XX fueron dirigidas por esta nueva clase de intelectuales, llegando a confrontarse en algunas ocasiones con la posicin ms reformista del proletariado (Hobsbawm, 1990). Estas disputas fueron una muestra ms de la superioridad moral llevada a cabo por estos jvenes revolucionarios, quienes se limitaron a estudiar la parte ms terica sin tener en cuenta la parte prctica, la posible damnificacin cortoplacista en la condicin de vida del proletariado. El peligro de esta supuesta superioridad terica es que detrs del liderazgo reivindicativo intelectual se esconde una consideracin equvoca hacia los obreros, quienes son tomados como seres incapacitados para entender su situacin.

Este problema qued reafirmado tras el fracaso de las demandas del mayo del 68: los estudiantes universitarios alcanzaron altos puestos laborales de carcter poltico, mientras que el proletariado sufri aos despus la presin del sistema capitalista con la inauguracin del neoconservadurismo reaccionario. Este fenmeno nos puede servir para reflexionar sobre cuestiones del presente, donde todava encontramos analogas en lo que respecta al distanciamiento entre el sujeto afectado con su respectiva reivindicacin. Un ejemplo representativo y de gran actualidad es la lucha feminista, donde las mujeres estn necesitando espacios no-mixtos, para evitar que la voz de algunos hombres -que se hacen llamar feministas- se sobreponga al de las mujeres. Lo paradjico de estas situaciones lo encontramos en un muro de la Universidad de Derecho de la Universidad de Pars, que ya en mayo de 1968 avisaba de este problema a travs de la siguiente pintada:

"Pensar juntos, no. Empujar juntos, s."

En suma, el Mayo Francs fue un acontecimiento que, pese a la escasa repercusin fctica en su presente, ha sido un evento referente para explicar y comprender el posterior desarrollo de la sociedad europea tanto en materia poltica, econmica y sobretodo, cultural. Las demandas estudiantiles parisinas representaron el inicio de las utopas anticapitalistas que se mantienen incompletas en nuestro presente. Por ello, conviene repensar aquello que se buscaba en estas concentraciones y aprender de sus errores, pues son precisamente stos, los que nos pueden guiar en el camino hacia aquella playa escondida bajo los adoquines.

Notas:

(1) Sociedad que estimula a los individuos a consumir constantemente bienes que no son necesarios. El trmino fue empleado de forma crtica por Herbert Marcuse en la obra El hombre unidimensional en 1964.

(2) Este pensamiento hace referencia principalmente a la idea de la democracia moderada, la cual busca debilitar la participacin ciudadana para el correcto funcionamiento de la sociedad.

(3) Trmino acuado por Michel Foucault para denominar el control que ejerce el dispositivo de poder estatal sobre las vidas privadas de los individuos.

(4) Concepto que abarca el amplio espacio poblacional que se encuentra entre la clase obrera y la clase alta. Esta capa poblacional adquiere especial relevancia en las sociedades opulentas debido al aumento de la demanda de trabajo intelectual como consecuencia de la deslocalizacin fabril (trabajo manual, proletariado) a pases pobres con mano de obra barata.

Bibliografa:

- Bensad, Daniel. 2008.1968: Finales y consecuencias. En: M. Gar, J. Pastor & M. Romero (eds.): 1968. El mundo pudo cambiar de base. Madrid: Los libros de la catarata-Viento Sur, pp. 19-28.

- Errejn, Iigo. We the people. El 15-M, un populismo indignados? Universidad Complutense de Madrid

- Gonzlez Ferri, Ramn. 2018. El Cultural. http://www.elcultural.com/revista/letras/Ramon-Gonzalez-Ferriz-El-Mayo-parisino-fue-lo-menos-importante-que-ocurrio-en-el-68/40548

- Hobsbawm, E.J. 1990. Revolucionarios. Barcelona: Crítica.

- Hungtington, Samuel: Political Order and Political Decay en Political Order in changing Societies, New Haven, Conn, Yale Univ. Press, 1968, p.1. Informe. ob.cit, p 158.

- Judt, Tony. 2015. Postguerra. Madrid: Taurus. P.588 y 589.

- Marcuse, Herbert. 2010. El Hombre Unidimensional. Barcelona: Ed. Ariel.

- Schmitt, Carl. 2006. El Concepto De Lo Político. Madrid: Alianza Ed.

- de Sousa Santos, Boaventura. 2001. Los nuevos movimientos sociales. OSAL.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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