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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2018

Cumbre coreana
Buena voluntad compartida

ngel Guerra Cabrera
Rebelin


Trabajar por la desnuclearizacin total de la pennsula coreana, reducir sus arsenales, firmar un acuerdo de paz y procurar un futuro conjunto de prosperidad y reunificacin fueron los acuerdos centrales de la memorable cumbre entre las dos Coreas, celebrada el 27 de abril. Los resultados del encuentro entre sus lderes Kim yon-un, del norte, y Moon Jae-in, del sur, son esperanzadores. Ms si consideramos la opinin de notables expertos: que la escalada de tensin del ao pasado estuvo a punto de transformar el conflicto en una guerra nuclear. Son obvias las trgicas consecuencias que un desenlace de esa naturaleza podra haber acarreado, cuando menos al pueblo coreano y a una gran parte de la humanidad que habita en esa regin del mundo.

La tercera cumbre intercoreana y primera en once aos tuvo entre sus primicias la visita por vez primera a Corea del Sur, de un lder del norte, toda vez que se efectu en el lado surcoreano del rea de Seguridad Conjunta.

Ambas Coreas han mostrado una firme voluntad de paz y entendimiento que hizo posible la minuciosa preparacin de este encuentro en poco ms cien das. Cuento a partir del 10 de enero pasado en que se produjo la reunin a nivel de ministros entre las dos partes y fuera anunciada la posibilidad de esta cita. En el medio, la participacin de Corea del Norte en los Juegos Olmpicos de Invierno de Pyoeonchang, Corea del Sur, donde las delegaciones de los dos pases desfilaron bajo una misma bandera por primera vez en doce aos. Fue notoria la presencia al frente de la representacin del norte de su presidente honorifico Kim Yong-nam y de Kim Yo-jong, hermana de Kim Yon-un y jefa del departamento de propaganda del Partido del Trabajo de Corea. Kim despert simpata entre sus compatriotas del sur y, hace una semana, junto a Yong-nam, acompa a su hermano en las plticas con el presidente surcoreano Moon.

Adems de lo ya sealado, en la declaracin conjunta de la cuimbre figuran tambin cesar cualquier accin hostil entre ellas, evitar enfrentamientos en el mar Amarillo, tomar medidas activas para cooperar con la comunidad internacional, celebrar conversaciones militares de alto nivel en mayo, reanudar las reuniones de familias separadas por la guerra de 1950-53, eliminar los medios de propaganda en la frontera, participar conjuntamente en competencias deportivas internacionales.

Tanto para Moon como para Kim el logro de este acontecimiento constituye una resonante victoria. El primero bas su campaa electoral en la promesa de conseguir un relajamiento de la tensin y un clima de paz en la pennsula, meta en cuya consecucin ha demostrado una indudable capacidad de maniobra y liderazgo. Por su parte, el lder norcoreano ha exhibido audacia, flexibilidad e igualmente liderazgo en la preparacin y desarrollo de esta reunin. Todo lo cual contribuir a disipar la imagen de irresponsable y guerrerista que le han forjado los medios corporativos. Adems, si resultara estable y duradero el indito proceso de relanzamiento de las relaciones de cooperacin entre las dos partes se estaran sentando las bases para el aflojamiento gradual de las sanciones por parte del sur y, eventualmente, para la modernizacin de la economa del norte. Hay que anotar gran parte del mrito por la realizacin de esta cumbre a las dos Coreas, con claro apoyo de China y Rusia. En este sentido fue muy importante la previa visita de Kim a China, que signific una recomposicin de las relaciones entre ambos gobiernos, socavadas por la mutua desconfianza en los dos ltimos aos, y particularmente, de las del lder norcoreano con su homlogo chino Xi Jingping.

La cumbre ha puesto freno de manera notable al grave deterioro ya referido del conflicto, en gran medida provocado por la sempiterna hostilidad de Washington hacia Pyonyang, agravada con la llegada de Trump a la presidencia. Aunque diera despus un brusco giro y anunciara su propsito de reunirse con Kim. Como es usual, Trump le atribuy a su lnea dura el xito de la cita intercoreana. El encuentro de los mandatarios estadunidense y nordoreano dar una idea de cun pronto puede avanzar un acuerdo de desnuclearizacin y la firma de un tratado de paz entre las dos Coreas, imposibles de concretar sin la anuencia estadunidense. La funesta presencia de John Bolton y Mike Pompeo en la poltica exterior de Estados Unidos no augura nada bueno. El primero, por lo declarado, entiende la desnuclearizacin del norte como una rendicin, que Pyonyang no aceptar.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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