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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2018

A propsito del 1 de Mayo en Cuba

Patricio Montesinos
Rebelin


Pocas horas despus de finalizar los multitudinarios desfiles de este 1 de Mayo en Cuba, un grupo de colegas de diversas regiones del mundo nos preguntamos qu valoracin podran hacer ciertos diplomticos en La Habana y analistas pagados por potencias extranjeras acerca de lo ocurrido el Da Internacional de los Trabajadores y otros nuevos acontecimientos trascendentales en la nacin caribea.

Nos referimos a aquellos que encomendados por sus gobiernos o al servicio de regmenes como el de Estados Unidos y sus aliados, continan pretendiendo, pese a casi 60 aos de fracasos, subvertir el orden y crear divisin en la mayor de las Antillas con el objetivo de erosionar y derrumbar la Revolucin que edificaron sus lderes histricos Fidel Castro y Ral Castro.

La gran marcha en la habanera Plaza de la Revolucin, en la que participaron casi 900 mil capitalinos, y las realizadas en todas las provincias de la Isla con la asistencia de ms de seis millones de personas, constituyeron otra demostracin de unidad y respaldo inequvoco al proceso de continuidad que vive Cuba en estos momentos.

La imagen de Fidel, protagonista principal en todos los desfiles por el Da del Trabajador, y la presencia de Ral, junto al flamante presidente Miguel Daz-Canel, en la celebrada en La Habana, acabaron de echar por tierra cualquier hiptesis de errados o mal intencionados que llevan pronosticando el fin de la Revolucin cubana desde su mismo triunfo, el 1 de enero de 1959.

Las impresionantes concentraciones de pueblo, en las que sobresalieron los jvenes, mezclados entre sus padres y abuelos rebeldes, certificaron a las nuevas autoridades de Cuba, electas pocos das antes en la Asamblea Nacional del Poder Popular, y al mismo tiempo propinaron otro cachetazo a quienes han desconocido o tergiversado siempre la realidad del decano archipilago caribeo.

Las marchas escenificadas en cada una de las regiones del pas se convirtieron en otra consulta popular en la que venci indiscutiblemente, como en el proceso electoral democrtico desarrollado en los ltimos meses en la Isla, la continuidad de su Revolucin.

Seguirn equivocados y frustrados aquellos que apostaron y aun lo hacen a la denominada era post-Castro, porque Fidel y Ral sembraron en sus compatriotas la unidad, la dignidad, la solidaridad y la determinacin de ser eternamente soberanos e independientes.

Ni bloqueos, ni agresiones, ni planes subversivos financiados por potencias extranjeras y mucho menos campaas mediticas difamatorias, podrn destruir una Revolucin que germina hoy ms que nunca en las nuevas generaciones de cubanos, pese a carencias, dificultades y retos futuros.

Ms que claros testimonios de ello fue este 1 de mayo en la mayor de las Antillas, al igual que otra reciente y contundente victoria lograda por los representantes de la sociedad civil de la nacin caribea en la VIII Cumbre de las Amricas de Per ante repetidas provocaciones orquestadas desde Washington.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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