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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2018

Razones polticas por las que no confo en el Fiscal General de la Nacin
Quin cree a Nstor Humberto?

Francisco Javier Toloza F.
Rebelin


Podr pecar de poco docto en las ciencias jurdicas, y no faltar quien me tilde de lecturas ortodoxas o mecanicistas, pero la actual crisis del proceso de paz se engendra en ingentes intereses econmicos y polticos, que se expresan en la figura del actual Fiscal General de la Nacin. Afirmar que el Acuerdo de Paz iba a ser saboteado desde los EEUU con el contubernio del abogado del hombre ms rico del pas, de seguro hubiese sido tachado ipso facto por quienes tremolan lenguajes y mtodos renovadores, como un vulgar y anacrnico prejuicio radical, no a tono con la nueva poca. Hoy lamentablemente la tozuda realidad colombiana, y el no menos tozudo bloque dominante, confirman elocuentemente la validez de todas las prevenciones derivadas del anlisis histrico crtico de nuestro conflicto social armado, sus causalidades y su posible resolucin.

Uno de los nudos gordianos de la negociacin de La Habana fue la construccin de un modelo alternativo de justicia idneo para la finalizacin del conflicto, y no para su perpetuacin. De forma simplificada podramos decir que los acuerdos impugnaron al sacrosanto poder judicial, capitel mismo de la estabilidad del rgimen santanderista desde sus inicios. Y las razones histricas y concretas saltan a la vista, aunque hayan pretendido ser soslayadas, cuando no desconocidas por los opinadores del establecimiento.

Una rama judicial con 95% de impunidad segn sus mismas estadsticas, incapaz de impartir justicia en medio del conflicto y degenerada en arma legal de guerra como derecho penal del enemigo desde hace dcadas, no tena la imparcialidad ni el quilataje moral para implantar un nuevo paradigma de justicia restaurativa, transformativa y prospectiva como la que deriva del Acuerdo Final. Los recientes escndalos que van desde las tierras despojadas del magistrado Pretelt hasta la corrupcin del Fiscal Anticorrupcin de Nstor Humberto Martnez, pasando por el Cartel de la Toga, solo reafirman la sabidura de la Mesa de La Habana de no dejar la paz en manos de una justicia venal.

Pero como el derecho siempre depender de la poltica y de las correlaciones de fuerzas, en mayo de 2017, a la par que se consumaba la dejacin de armas de la entonces guerrilla de las FARC-EP, vena la estocada artera hacia el proceso de paz, precisamente de esta rama judicial que se negaba a ser desplazada. La Corte Constitucional despedaz el procedimiento legislativo especial y entreg la implementacin normativa del Acuerdo a la rapia politiquera de esa Cueva de Rolando en que se ha convertido el Capitolio Nacional. Y all emerge en su esplendor con sus intrigas santanderistas y chantajes judiciales, el enemigo declarado de la paz Nstor Humberto Martnez, pervirtiendo a su antojo la JEP para la maniobra de la justicia ordinaria sobre los excombatientes.

So pretexto de justificar el atentado contra el proceso de paz que encarna el encarcelamiento de Jess Santrich, los mismos medios que despotrican a diario sobre una insalvable crisis de la justicia, hoy pretenden presentarnos a Nstor Humberto, revestido de una supuesta legitimidad weberiana indita en Macondo. Yo, un poco ms descredo de mitos racionales, prefiero tener una visin desencantada y terrenal de lo que llaman con pompa institucionalidad, e intentar ver detrs la sntesis de mltiples determinaciones econmicas y polticas que expresa el hoy Fiscal General de la Nacin.

Nstor Humberto Martnez Neira antes que un ecunime fiscal, ha sido parte activa de la conflictividad social, poltica y econmica del pas, que el Acuerdo de Paz pretende morigerar. Abogado comercial no penalista- el joven Martnez empez su carrera poniendo al Estado al servicio del sector privado, entre la Supersociedades y la Superbancaria, en aquellos aos en que la banca colombiana se fortaleca cuando un misterioso colchn de divisas impeda que el pas se sumase a la Dcada perdida latinoamericana. De miembro de la omnipotente Junta Directiva del Banco de la Repblica pas a combinar acertadamente cargos pblicos de 3 gobiernos distintos con el litigio privado de su bufete Martnez Neira Abogados, siempre a favor de grandes consorcios como Caracol, RCN, Carbones Colombianos del Cerrejn, Chevron, Goldman Sachs (oro), Grupo Gillinski , Grupo Poma, Grupo Santo Domingo, Ingenio del Cauca, Ingenio Pichinchi, Ingenio Providencia, Ingenio San Carlos, Leonisa, MAFRE Compaa de Seguros, Medoro Natural Resources (Marmato), MF Global, Organizacin Ardila Llle, Pacific Rubiales, Ventana Gold, Navelena ( Odebrecht) y prestando de forma permanente servicios legales al poderoso Grupo Sarmiento Angulo, que incluye entre otros al grupo bancario AVAL, los consorcios de agronegocios Corficolombiana y Univalle, as como la firma de infraestructura Coviandes.

Son estos conglomerados econmicos los que hoy se sienten amenazados con el potencial reformador latente en los Acuerdos de La Habana. La ambicin de Corficolombiana por los baldos de la altillanura, que buscaba beneficiarse del polmico proyecto de ley que asesor en 2013 el mismo Nstor Humberto, enfila bateras contra la Reforma Rural Integral frustrada hasta hoy, y tiene en la captura de Santrich un parte de victoria en sus pretensiones.

Pero el fiscal Martnez no solo ha sido el representante legal de los dueos del pas. Ha sido igualmente un eficiente exponente de la llamada clase poltica, logrando incidir en los ms diversos mbitos. Ministro de Samper, de Pastrana y de Santos, embajador, superintendente y ahora Fiscal, cargo al que lleg con el guio del cartel de la toga . Incluso desde el sector privado tuvo estrechas relaciones con la clase poltica como lo evidencian sus asesoras legales al consorcio Navelena vinculado al escndalo de Odebrecht, a la adjudicacin de la Ruta del Sol II, a la concesionaria de la va al Llano, la constructora Coviandes del cado puente de Chirajara, o a los polmicos contratistas Ros Velilla. Tambin fue fundador de Cambio Radical desde hace 20 aos, director de la Fundacin Carlos Lleras, plataforma de la campaa de Vargas en 2010 y parte del entramado poltico de dicho partido y de su lder, clebre por ser de gobierno para la mermelada, pero de oposicin para el trmite legislativo del Acuerdo de Paz en el parlamento.

No es pues coincidencial que esta gama de sectores amamantados por el clientelismo y la ilegtima rama judicial que condensa Martnez, se hayan unido a la hirsuta oposicin a la paz que abandera el uribismo. Aqu las razones son ms prosaicas: no se quiere ceder un pice de poder ante la reforma poltica mandatada en los acuerdos y prontamente abortada en el Congreso, ni frente a la irrupcin de la Jurisdiccin Especial de Paz, que no se somete a la justicia ordinaria que capitanea el Fiscal y los capos de toga.

Y as, fiel a los intereses que siempre ha representado y desconociendo los Acuerdos de La Habana Martnez molde la ley estatutaria de la JEP, y sus proposiciones fueron misteriosamente introducidas tambin por la modulacin de la Corte Constitucional al acto legislativo que creaba la jurisdiccin, de forma curiosa excluyendo a empresarios y otros civiles muchos ex clientes de Martnez- de la competencia de la JEP. Las obsesiones de Martnez en el trmite legislativo de la JEP siempre fueron las mismas: delitos sexuales, narcotrfico-extradicin y el testaferrato, en todos los casos nicamente relacionados con las FARC. Y luego mgicamente surgen casos para cada uno de los temas favoritos del fiscal y siempre a cargo de la justicia ordinaria.

El encarcelamiento con fines de extradicin de Jess Santrich, solo es un escaln ms en la carrera del Fiscal y sus representados en su aspiracin de dar al traste con el proceso de paz, que solo puede frenarse con una decisin de Estado. Ya en este ao electoral, Martnez regal para deleitar a su pblico y cebar su prematura candidatura presidencial del 2022, operetas y sainetes judiciales como los de Surtifruver contra el comandante Oscar Montero, Surticundi y Merkandrea contra Romaa, y ahora esta megafarsa en curso contra los arquitectos del Acuerdo de Paz, Ivn Mrquez y Jess Santrich. Los desaguisados jurdicos del abogado comercial en estos montajes judiciales bien requieren otro artculo por su copiosidad, as como analizar el del papel de la DEA en stos y sus intereses contra el Acuerdo Final; sin embargo, ms all de filigranas legales y procesos judiciales prefabricados, tica y polticamente por ser quien es, por representar lo que representa, - nuevamente peco de hereje ante las logias santanderistas de viejo y nuevo cuo- no le creo al seor Fiscal. Aqu no es el derecho el que acta, sino la poltica y la economa puras y duras.

Es lgico que al Fiscal le crean todos quienes han gozado de sus eficientes y bien pagos servicios profesionales. Pero quin ms le puede creer a Nstor Humberto?


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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