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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2018

Diario de una decepcin

Camilo Alzate
Colombia Plural


Llegu a Dabeiba al atardecer del sbado 10 de junio del ao pasado. Haba llovido y a la entrada de Llanogrande, el campamento custodiado por la ONU y el Ejrcito colombiano donde se concentraban unos trescientos guerrilleros de las FARC, esperaba Wilmar Asprilla o Wilson,como le decan sus compaeros un negro muy alto, robusto y sonriente, encargado de comunicaciones y labores de pedagoga de paz. Su historia era idntica a la de otros guerrilleros que conoc all. Wilson, desplazado por los paramilitares del Urab junto a su familia, termin en Riosucio, Choc, donde l ingres a la guerrilla poco despus de terminar el bachillerato. Se haba pasado muchos aos pegando tiros en las selvas del Atrato, el San Jorge y el Nudo del Paramillo bajo las rdenes del comandante Jacobo Arango. Haba sobrevivido a los bombardeos, las enfermedades y los combates, ahora anhelaba estudiar, navegar en internet, trabajar con las comunidades.

En Llanogrande nada marchaba segn lo previsto: la infraestructura que el Gobierno tena que construir para acoger a los guerrilleros durante su etapa de reincorporacin qued inconclusa, haba problemas con las remesas y el abastecimiento de alimentos, la atencin en salud era psima, la cedulacin y bancarizacin no arrancaba, tampoco los proyectos productivos, incluso los paramilitares haban asesinado a uno de los muchachos concentrados en la zona. Decenas de guerrilleros con los que habl, incluyendo comandantes de otras zonas, me dijeron que estaban desmoralizados y decepcionados con el proceso de paz. Tenan miedo y preocupacin por los asesinatos de sus compaeros y de lderes sociales. Muchos declararon que no estaban dispuestos a dejarse matar sin defenderse. Un mes ms tarde visit con otros periodistas la Zona Veredal de La Elvira, en Buenos Aires (Cauca), donde el panorama era todava ms desalentador. Tanja Nijmeijer, la famosa guerrillera holandesa de las FARC, nos pase por los cambuches precarios en que seguan durmiendo los guerrilleros y se expres en un tono que entendamos era de resignacin.

No obstante, en Dabeiba, Wilson se mostraba optimista: Hemos tenido claro que este proceso tiene muchos tropiezos e incumplimientos por parte del Gobierno, pero nosotros le apostamos a la paz y seguiremos en eso, aunque nos encontramos con una realidad que no esperbamos. Lo nico que se cumpli en los plazos previstos fue la dejacin de las armas, ya que dependa de la voluntad de la guerrilla. El registro de armamento, su numeracin y recoleccin en los contenedores se hizo sin contratiempos en medio de una enorme presin de los funcionarios de la ONU.

En marzo de 2017 los guerrilleros en Llanogrande organizaron una celebracin del da de la madre para reencontrarse con familiares y amigos, algunos no haban visto a sus parientes por dcadas, Wilson llevaba casi veinte aos sin encontrarse con su mam, cuando ella lo descubri entre los dems sali corriendo a abrazarlo: lloraba de alegra y tristeza, pues segn dijo, durante todo ese tiempo se haba convencido que s lo volva a ver sera muerto, pero se lo entregaban vivo y slo poda agradecer a la vida por eso.

Todo el mundo est desanimado, hay una incertidumbre muy grande y una desmoralizacin total. Para nosotros ha sido un paso muy traumtico, me cont Anderson*, un militante urbano del Partido FARC al que entrevist una semana despus de la captura de Jess Santrich, quien es acusado por la Fiscala colombiana y la DEA norteamericana de unos presuntos negocios con narcotraficantes y hay un proceso en curso para extraditarlo a los Estados Unidos.

En tiempos de guerra, Anderson alternaba las montaas de la cordillera occidental y el Choc con una ciudad del eje cafetero donde llevaba la vida de cualquier universitario humilde, pero tras el proceso de paz Anderson asumi un rol muy visible dentro del nuevo partido poltico. Si algo nos ha permitido fortalecer la dinmica de partido es haber salido de la clandestinidad. Se han abierto muchos espacios, han llegado ms militantes. Tambin es cierto que notamos un ambiente distinto, una actitud distinta del Ejrcito, la interlocucin con ellos es mucho ms tranquila, o con los policas de la Unidad Nacional de Polica para la Edificacin de Paz, explica Anderson. Creo que la amenaza fundamental son los sectores polticos, sobre todo los que estn aunados al latifundio, que han ofrecido una resistencia brutal a los acuerdos. Hay un sector del establecimiento al que no le sirve la implementacin, y el Estado central no tiene el control sobre esos poderes regionales en los territorios.

El da que capturaron a Jess Santrich habl con otra militante de las FARC que es cercana a varios miembros del antiguo secretariado. Us dos palabras: miedo y rabia. Le pregunt qu pensaba hacer si las cosas se complicaban Me toca irme del pas, y yo no quiero eso, ni enmontarme, yo odio el monte, las botas y los zancudos. En Bogot circul inmediatamente el rumor de que existen rdenes de captura listas contra toda la direccin de las FARC y el siguiente sera Ivn Mrquez, quien viaj diez das despus de la detencin de Santrich al Espacio de Reincorporacin de Miravalle, en el Caquet, donde se encuentra desde entonces.

La detencin de Santrich se suma al asesinato de medio centenar de excombatientes y a las trabas que funcionarios judiciales le han puesto a la excarcelacin de por lo menos 600 guerrilleros que continan en las crceles. Eso para no enumerar todos los saboteos que diferentes sectores del establecimiento le han hecho a la implementacin de los acuerdos: hay enredos con los presupuestos y proyectos productivos, falta de voluntad para arrancar el programa de sustitucin de cultivos ilcitos que est naufragando por la incapacidad estatal, el estropeo en el Congreso del marco normativo de la Jurisdiccin para la Paz o de las circunscripciones especiales de paz, el bloqueo a los dineros de la campaa poltica, los montajes mediticos para ensuciar an ms la imagen pblica de las FARC, y una larga lista de sucesos que han ido minando lentamente la reincorporacin y la moral de los ex combatientes.

Un informe de abril de 2018 de la Fundacin Ideas para la Paz advirti que si los incumplimientos persisten van a fortalecerse las dinmicas de las llamadas disidencias en diferentes regiones del pas, especialmente aquellas zonas donde existen economas ilegales. Al finalizar los dilogos de La Habana se hablaba de unos pocos cientos de disidentes que no entraron al proceso. Eran los frentes primero y sptimo, que operan principalmente en Guaviare, Meta y Caquet, liderados por Gentil Duarte, John 40 e Ivn Mordisco. Pero los ltimos estimativos calculan que ahora podran ser entre 900 y 1.400 hombres armados, de unos quince frentes y columnas distintas, sin coordinacin entre s, con presencia y acciones confirmadas en Cauca, Putumayo, Nario, Caquet, Meta, Guaviare, Santanderes, Vichada, Arauca, Valle del Cauca, Choc y Antioquia.

Nosotros tenamos que ser el foco de la implementacin y nos tienen aguantando hambre, me dijo Anderson. El gobierno contrat un montn de burocracia y se gasta la plata en eso. Nosotros habamos pactado la reincorporacin colectiva, que no se est haciendo. Pero es que ni siquiera le han dado a la gente garantas de reincorporacin individual, concluy. Aunque ninguno de los miembros de las FARC con los que habl lo sostendra abiertamente, todos creen que es muy probable la reconfiguracin del conflicto armado. Por eso, desbandada es una palabra que se repite sin cesar en sus declaraciones, charlas y opiniones a propsito de la posible extradicin de Jess Santrich. Nuestra premisa hasta el final es pelear por mantenernos en la legalidad, me dijo Anderson. Pero tambin me dijo que se sienten traicionados y acorralados.

El 20 de junio de 2017 estaba programada la ltima dejacin de armas en Dabeiba. Desde la madrugada del 17 salieron las camionetas con los caleteros, iban escoltados por el Ejrcito y pasaron varios das desenterrando armamento, explosivos y municiones escondidas en el monte. Esa noche, Wilson sac un tablero de ajedrez grande para jugar con unas universitarias que andaban de visita, a las que gan todas las veces. Le propuse que jugara conmigo, l iba con las negras, yo con las blancas. No imagin que esa partida anticipaba lo que iba a pasar con Wilson y en general, con las FARC como movimiento poltico. Cada da me convenca ms de que el proceso transitaba un camino peligroso plagado de equvocos e incumplimientos que lo fraccionaban por fuera y por dentro, sin embargo, yo tambin guardaba cierto optimismo.

Wilson ejecut a la perfeccin los primeros movimientos y plante bien la partida. Tom un caballo a cambio de nada, con eso pareca que llevaba ventaja en el tablero. Pero ah comenz el ataque de las blancas que pusieron en jaque al rey sacndolo de su posicin de defensa. Varias jugadas ms adelante, Wilson perdi su reina y entonces lo acometi el desespero, movi de manera errtica, sacrific ms piezas y qued emboscado, sin salidas para sus fichas. La partida estaba a punto de terminar cuando los comandantes lo llamaron para que coordinara toda la noche cosas relacionadas con la dejacin de las armas.

Los guerrilleros se iban uno por uno hasta los contenedores de la ONU, al fondo del campamento, donde entregaban sus fusiles y a cambio reciban un certificado de dejacin. No se permitieron cmaras, ni fotos, ni shows de los periodistas. Esa noche no qued ningn hombre armado en Llanogrande, a excepcin de los miembros de la guardia y los funcionarios del Ejrcito que custodiaban la zona. Las armas aspiramos a no necesitarlas ms, me asegur uno de los comandantes.

Un hecho positivo de la implementacin es que en Colombia hay un nuevo ambiente democrtico. A pesar de la resistencia de muchos sectores que han detentado el poder por mucho tiempo, que bloquearon una reforma poltica y una reforma agraria, por el otro lado en Colombia viene creciendo un movimiento democrtico que hace rato no veamos, que llena plazas como en la poca de Gaitn. Eso cree Diego Martnez, miembro de la Comisin de Seguimiento, Impulso y Verificacin de la Implementacin de los Acuerdos. Por ejemplo, el Congreso hoy tiene como nunca antes en la historia una bancada grande de la izquierda y de sectores proclives a la paz.

Martnez coincide con las posturas optimistas que muestran los aciertos del proceso de paz: se acabaron las muertes de soldados y guerrilleros en combate, los tatucos, las minas, los bombardeos Se abri un escenario nuevo donde la guerra ha dejado de ser el foco del debate pblico en el pas, otros temas, como la corrupcin o el medio ambiente copan hoy los titulares. Sin embargo, el riesgo de que muchos ex combatientes decepcionados con el proceso vuelvan a las armas se est materializando, por ahora en facciones desarticuladas que son instrumento de los carteles del narcotrfico, como sucede con los casos significativos del Frente Oliver Sinisterra en Tumaco, o de las fracciones del Sexto Frente en el Norte del Cauca.

Lo que est pasando con Santrich es muy grave, puntualiza Martnez, es el problema ms grande que ha tenido el proceso y la implementacin. No podemos soslayar que esto tiene inmensas consecuencias en la vida democrtica que quisiramos construir. En efecto, tiene el costo de que al final la sociedad colombiana simplemente hizo un parntesis en su historia de violencia con un acuerdo para no cumplirlo, y eso puede ser mucho ms grave por las violencias futuras, por los nuevos tipos de violencia no poltica, ms ligadas a la criminalidad. Yo creo incluso que es ms peligroso que cuando gan el No en el plebiscito, hay una desintegracin de fuerzas democrticas y sociales que estaban a favor de una paz negociada y hoy hay un ambiente de incertidumbre.

Manuel Bolvar, el ex guerrillero que dirige el portal de informacin NC Noticias, admite que la captura de Santrich no slo ha generado una crisis externa, sino tambin al interior de la organizacin: No podemos ocultar que esa situacin ha surtido efecto en nuestra militancia, en aquellos que han estado desprevenidos, que no cuentan con una claridad poltica e ideolgica lo suficientemente fuerte para entender y comprender la estrategia del enemigo, explica refirindose a las informaciones que difundieron los medios la ltima semana sobre una supuesta divisin en dos facciones lideradas por Timochenko e Ivn Mrquez, respectivamente, algo que ya haba sido patente en el congreso fundacional del nuevo partido de las FARC ocurrido en Bogot el ao anterior.

Desde luego considero que es una situacin difcil, que nos enfrenta a nosotros como partido y que enfrenta a la sociedad colombiana a tomar decisiones fundamentales, pero desde ningn punto de vista lo veo como una situacin desalentadora, prosigue Manuel Bolvar. En lugar de ocultarnos, de irnos a una retaguardia a escondernos, lo que tenemos que hacer es salir masivamente con nuestros militantes, a los barrios, a las veredas, ir a hablar con la gente, no podemos inmovilizarnos porque eso es precisamente lo que quiere el Estado colombiano, lo que quieren los enemigos de la paz en este pas es que hagamos eso, ir a escondernos porque nos dijeron asesinos.

Ni siquiera alcanc a despedirme de Wilson y nunca acabamos la partida de ajedrez. La semana de la dejacin de armas me fui de Dabeiba y no volv a verlo porque sali en una comisin para reunirse con varios alcaldes del Urab, aquella fue su tarea hasta enero de este ao: visitar alcaldes, reunir comunidades, explicar los acuerdos de paz en los Consejos municipales. Una maana le pregunt cul era su peor recuerdo de la guerra; slo fue capaz de contar como vio morir a su mejor amigo en un combate, despus se le apag la voz.

Dejen las armas, vivan en paz, y ese da ya no sern ms enemigos hostiles, sern un pueblo, sern una sola nacin, y ya no harn ms llamados a la guerra, harn llamados a la civilizacin. Sin armas, sin violencia, no somos ms un pueblo enfrentado entre s. Eso lo haba dicho Juan Manuel Santos, el Nobel presidente, en un discurso desde la Zona Veredal Mariana Pez en Mesetas durante el acto pblico de entrega de los contenedores con el armamento, el 28 de junio de 2017.

Enemigos hostiles? Wilmar Asprilla, Wilson, fue asesinado a balazos el 16 de enero en un parqueadero de Peque, un pueblo del occidente de Antioquia, a donde viaj con otro compaero suyo para coordinar la campaa poltica de Olmedo Ruz, aspirante del nuevo partido FARC al Congreso. Leo en un peridico la noticia de su muerte, que es un compendio de impunidad: La secretaria de Gobierno de Antioquia, Victoria Eugenia Ramrez, seal que ambos excombatientes haban sido advertidos por la Polica de no mantenerse en ese territorio porque no estaban siendo bien recibidos por la comunidad y an as omitieron la recomendacin.

Pienso en lo que Wilson me dijo que quera hacer cuando todo acabara. Estar con la gente pobre de donde siempre he sido, impulsar el deporte en las comunidades, ayudar a los ancianos, irse a estudiar a Cuba. Pienso en su hermano que era o es todava soldado profesional, pienso en su novia de los ltimos das, en sus compaeros que ven cmo se cierra la emboscada y no pueden mover ninguna ficha sobre el tablero. Pienso en su madre, a quien la guerra le haba entregado un hijo vivo pero la paz le devolvi un hijo muerto.


*Algunos nombres fueron cambiados por peticin de las fuentes.

Fuente original: https://colombiaplural.com/diario-de-una-decepcion-farc-implementacion/



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