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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2018

Sistema de salud colombiano qu nos faltar por ver?

Juan Guillermo Londoo Cardona
Rebelin


Llevo casi 4 dcadas ejerciendo la profesin de mdico en Colombia, casi todas como obstetra y gineclogo. Soy profesor titular pensionado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia y actualmente hago parte del comit de tica del hospital Universitario San Vicente Fundacin y del grupo Nacer-Salud sexual y reproductiva, de mi universidad, desde donde con un grupo de profesionales, desarrollo actividades de capacitacin a personal de la salud en buena parte del territorio nacional, en especial en los municipios ms pobres del pas en salud sexual y reproductiva y en programas de prevencin de aborto inseguro; y a algunos pases de Amrica Latina, llevamos una estrategia de tratamiento y prevencin de la hemorragia obsttrica para contribuir a reducir muertes maternas evitables por esta causa.

Como mdico, he sido testigo de los horrores cometidos a nombre de nuestro miserable sistema de salud. Vi parir la miseria en las salas de maternidad de importantes hospitales pblicos y privados de Medelln y pude constatar la inequidad en la atencin materna cuando ejerc mi profesin atendiendo el proceso reproductivo de las mujeres en elegantes clnicas privadas de la ciudad. Fui testigo del nacimiento de un engendro maligno llamado Ley 100, el cual segn el actual Procurador General de la nacin ha matado ms colombianos que el conflicto armado que por ms de 50 aos hemos padecido. El 31 de diciembre de 1993 le con asombro un titular de prensa que me horroriz, en el que un ministro de salud QEPD deca bienvenidos al negocio de la salud. Hoy no puedo dejar de reconocer que lamentablemente sus palabras fueron profticas: hoy el sistema es un lucrativo negocio que mata y por esa razn es rentable. Los muertos no gastan, no exigen no cuestionan.

Vi nacer y denunci el paseo de la muerte juego diablico en el cual las maternas con enfermedades graves eran vulgarmente chutadas de una clnica a otra, para luego morir en el camino !y nada pasaba !. Conoc salas de maternidad atestadas de mujeres jvenes, vctimas del aborto inseguro, mutiladas y muchas de ellas muertas, agravando una tragedia de desolacin y abandono a familias pobres y dejando con su ausencia cientos de hurfanos que surtan y continan surtiendo las esquinas de Medelln en el miserable negocio de la explotacin infantil y la violencia.

Asist al nacimiento de la sentencia C355 de 2006 que despenaliz el aborto en Colombia en tres circunstancias especiales, para hacer justicia a los derechos y la dignidad de las mujeres y como asesor en el tema, veo con asombro las barreras que se siguen imponiendo para que ellas accedan al derecho fundamental de la interrupcin voluntaria del embarazo, cuando cumplen alguna de las causales despenalizadas por la Corte Constitucional colombiana.

He visto con asombro la discriminacin y los juicios de valor a que son sometidas estas mujeres cuando reclaman sus derechos en hospitales pblicos y clnicas privadas, casi todas estas de carcter confesional, en donde se supone que debera prevalecer la doctrina cristiana del perdn, la reconciliacin y la caridad humanas.

Presenci la lapidacin meditica de que fue vctima un hermoso proyecto llamado Clnica de la mujer, que pretenda hacer atencin integral a las mujeres ms vulnerables de Medelln, en materia de salud sexual y reproductiva y con asombro fui testigo de cmo las polticas pblicas que buscaban proteger sus derechos, sucumban ante los discursos incendiarios emitidos desde los plpitos de iglesias de la ciudad.

He sido testigo de la forma como son explotados los profesionales de la salud en todos los rincones de Colombia y de la manera miserable como se atiende la poblacin ms pobre y vulnerable del pas, en instituciones que carecen de lo ms mnimo para garantizar un atencin digna.

Conoc el valor de la factura sobrepuesto a las necesidades, la salud y hasta a la vida de los pacientes.

Vi como aparecan los carteles de la Hemofilia, de las enfermedades mentales, del SIDA, de los medicamentos de alto costo; la aparicin de la funesta integracin vertical y como los dineros de la salud se desviaban hacia la construccin de elegantes condominios campestres y lujosas canchas de golf ante el silencio cmplice las autoridades colombianas. Escuch de un cartel de alto nivel que induca la quiebra financiera de clnicas para luego comprarlas muy por debajo de su costo real.

En este sistema de salud !cre haberlo visto todo!. Pero el 16 de abril de 2018 fui testigo de un acto aberrante en una importante EPS de la ciudad cuya central de urgencias est ubicada en las instalaciones de la IPS de la universidad donde me form y ejerc la docencia durante varias dcadas, participando en la formacin del talento humano en salud de nuestro pas.

Ese da acompa a un ser querido de 71 aos de edad al servicio en cuestin en un estado de deterioro avanzado por cncer de prstata metastsico a huesos; con una lesin tumoral en pulmn e hgado; con cuadro de cefalea intensa de 6 meses de duracin, que le impide dormir; con prdida de 11 kg de peso en 4 meses; con un grado severo de atrofia muscular por su enfermedad y con una cara de angustia que atormenta como consecuencia del dolor insoportable que padece. Luego de un periodo de espera de una hora le piden pasar a lo que se conoce como triaje; donde una enfermera le toma la presin arterial sin siquiera invitarlo a sentarse y le pregunta si tiene hematuria (sangre en la orina). El paciente responde que no, que la cefalea intensa lleva 4 meses y que no duerme del dolor. La enfermera con una frialdad y deshumanizacin que aturden de la impotencia y la rabia que producen, le dice que lo suyo no es urgente. Como mdico y acompaante le pido que me permita explicarle y me dice que el paciente no es urgente que la presin arterial es normal, que eso no explica la cefalea que pida cita por consulta externa y nos ordena desocupar el consultorio. La atencin en este servicio dur aproximadamente 30 segundos.

Sal ms preocupado de lo que entr por la suerte del paciente y porqu all se est formando una generacin de mdicos que sern quienes seguramente van a atender a la enfermera de esta historia cuando le llegue el turno, pero igualmente pens que a lo mejor este sera en excelente campo de practica para los estudiantes de mi universidad, para que aprendan como no se debe atender un Ser humano en ninguna circunstancia y menos en lo que mal llaman un servicio de salud.

Como todo no es tristeza en este sistema, horas ms tarde este hombre gravemente enfermo recibe otra mirada idnea y humana en el servicio de urgencias del Hospital Manuel Uribe ngel de Envigado, donde rpidamente comprendieron su condicin y su sufrimiento y decidieron hospitalizarlo. Hoy recibe una atencin humanizada y respetuosa de su dignidad por parte de un excelente grupo de profesionales mdicos de la ciudad.

Hace aos me convenc de que este sistema solo se endereza con educacin de alta calidad de la cuna hasta la tumba, en el cual la tica haga parte de un eje transversal en la formacin del talento humano, adems de la existencia de un sistema judicial fuerte y transparente, alejado de la corrupcin que hoy lo asfixia.

Si bien no comparto para nada el comportamiento y mucho menos las ideas de un importante lder poltico colombiano ampliamente conocido, estoy plenamente convencido que ! el actual sistema de salud de Colombia si sera un buen muerto!!


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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