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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2018

Cuba, Trump y el dilogo coreano

Atilio A. Boron
Rebelin


De regreso de un viaje a Cuba quisiramos compartir unas pocas reflexiones sobre el momento actual de la isla. El endurecimiento del bloqueo ordenado por Donald Trump complica la situacin econmica de la isla rebelde. Pone piedras en el camino de la actualizacin del modelo econmico pero no hace mella en la moral de los cubanos que a lo largo de casi sesenta aos aprendieron a convivir con tanta malevolencia que, como el mal tiempo, viene del Norte. Con Trump ya son doce los inquilinos de la Casa Blanca que quisieron derribar a la Revolucin Cubana, o producir el tan ansiado cambio de rgimen. Los once anteriores mordieron el polvo de la derrota, y al magnate neoyorquino le espera ms de lo mismo. Orden el retiro de numerosos diplomticos de la reabierta embajada de EEUU en La Habana (la mayora de los cuales eran agentes de inteligencia o personal adiestrado para reanimar con diversos subsidios y programas a la sociedad civil cubana) e impuso renovados obstculos al comercio exterior de la isla, a las inversiones norteamericanas y tambin al turismo de ese origen que se dirige a Cuba, exhortando al ciudadano a reconsiderar su decisin de viajar a la isla.

El nuevo presidente, Miguel Daz Canel, deber transitar por un sendero erizado de dificultades: desde la ilegal extraterritorialidad de las leyes de EEUU que, con la aquiescencia de gobiernos serviles (empezando por los europeos y siguiendo por los latinoamericanos) impone sanciones a bancos y empresas de terceros pases que intervengan en el comercio exterior de Cuba hasta los vetos a la importacin de productos que contengan ms de un diez por ciento de componentes estadounidenses o de patentes radicadas en ese pas, pasando por la prohibicin de entrar a puertos de Estados Unidos a buques de carga que en los seis meses anteriores lo hubiesen hecho en alguno de Cuba. El repertorio del chantaje mafioso al que someten a la isla rebelde es tan grande como enfermiza su vieja obsesin por apoderarse de ella, que comienza con la clebre exhortacin de John Adams en 1783 para acelerar la anexin de Cuba a las Trece Colonias. Pero la patria de Mart y Fidel ha dado sobradas muestras de tenacidad para defender su revolucin y de su capacidad para, en medio de tan desfavorables circunstancias, garantizar para su poblacin estndares de salud, educacin y seguridad social y ciudadana como ningn otro pas de la regin. 


Es obvio que se avecinan tiempos difciles para Cuba, pero nada que no se haya experimentado antes. Hay un gobierno de super-halcones como tambin lo haba, sobre todo, en tiempos de Ronald Reagan. La diferencia es que ahora la CIA adquiri una muy visible pre-eminencia en el staff presidencial. Siniestros personajes como Michael Pompeo (ex Director de la CIA) ahora es Secretario de Estado; John Bolton, el matn del barrio, dirige el Consejo de Seguridad Nacional; un ignoto (por buenas razones) Juan Cruz fue designado por Bolton Director de Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional. Decamos ignoto porque Cruz fue un hombre de accin en la Agencia, no un simple analista sino un killer. Segn el vicepresidente de Colombia, el General Oscar Naranjo, el puertorriqueo particip en varias de las operaciones de inteligencia ms productivas y eficientes", incluyendo golpes militares contra los principales lderes de las FARC, Ral Reyes y el Mono Jojoy, y la importante liberacin en 2008 de un grupo de rehenes de las FARC, entre ellos tres contratistas del gobierno estadounidense e Ingrid Betancourt. O sea, un hombre de armas llevar (y disparar). La cadena Univisin coment que no pudo encontrar una fotografa de Cruz ni ninguna referencia a l en Internet, una muestra de su trabajo como espa.

Pues ese se encargar ahora de todos nosotros, los del Hemisferio Occidental. A estas enternecedoras figuras hay que agregar los nombres de John Kelly, ex general de los Marines y ex Jefe del Comando Sur es Jefe de Gabinete de Trump; de Liliana Ayalde, nmero dos del Comando Sur y casualmente ex embajadora en Paraguay y Brasil en tiempos de los golpes blandos contra Lugo y Dilma; y el de la actual jefa de la CIA, Gina Haspel, una mujer de rostro encantador con ms de treinta aos de carrera en la agencia y el mrito de haber dirigido una prisin clandestina en Tailandia en el 2002, donde sospechosos de terrorismo fueron objeto de torturas aplicndoseles la tcnica del submarino bajo su supervisin y, al menos en un caso, su personal administracin.

No es la primera vez que Cuba tiene que vrselas con personajes como estos. Lo que ocurre es que ahora estn en la superficie; antes, en cambio, se movan tras bambalinas pero de una forma u otra siempre estuvieron all, en lo que se llama en Washington el deep state, el estado profundo, elegido por nadie y que ante nadie da cuenta de sus actos. Sin dudas que el gobierno y el pueblo cubanos sabrn enfrentar esta nueva ofensiva. Y que los halcones de Washington tampoco podrn enfilar todas sus bateras en contra de Cuba, y de Venezuela, porque toda su atencin est concentrada en la histrica reunin de los dos jefes de estado de Corea del Norte y Corea del Sur que provoc un terremoto de vastas proporciones en el tablero de la geopoltica mundial. La guerra comercial declarada contra China requiere ms que nunca mantener, en Corea del Sur y a tiro de can del litoral martimo chino, un inmenso aparato militar con unos 35.000 hombres y equipamiento de ltima generacin. Si el dilogo entre las dos Coreas prospera a Washington le ser muy difcil continuar con sus tropas y armamentos en el Sur. Y el objetivo militar ms importante no es Corea del Norte sino China.

Podra parecer exagerado pero el sorpresivo acuerdo entre las dos Coreas es una da las mayores humillaciones diplomticas sufridas por la Casa Blanca en mucho tiempo, y de una trascendencia que nos atreveramos a decir superior a la que en su momento tuvo la derrota del ALCA en Mar del Plata en el 2005. Y un inesperado dolor de cabeza para la Casa Blanca que estar muy ocupada (y sin tanto tiempo ni gente para acosar a Cuba) para evitar que la situacin en el Sudeste asitico se le escape de las manos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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