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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2018

El fuego y el odio

Editorial Esquerda Online


El incendio y derrumbe del edificio Wilton Paes de Almeida, en el centro de Sao Paulo, donde cerca de 400 trabajadores vivan, es posiblemente la ms dramtica alegora de nuestros das. Son ms de 40 personas todava no encontradas que pueden estar bajo los escombros. Aquellos que no murieron perdieron todo. Ayudantes, sirvientes, limpiadoras, cuida-coches, motoqueros, manicures. Brasileros, angolanos, bolivianos. Negros, casi todos.

Edificio Wilton Paes de Almeida, en el momento de la tragedia. (Crditos: Esquerda Online)

Contra ellos, los ms explotados y pauperizados en el pas, se vuelve el proyecto de supresin de las pocas garantas del pacto constitucional de 1988. Son familias que dependen, para sobrevivir precariamente, de los Beneficios de Prestacin Continuada (BPC), de los salarios mnimos de jubilacin, de las pensiones por muerte, del bolsa-familia. Son familias sometidas al rgimen de tercerizacin e informalidad del trabajo, todava ms reforzado en tiempos de contrarreformas. Son familias que hacen filas de espera en guarderas, escuelas y hospitales, todava ms extensas en tiempos de corte de inversin social.

Ellos son aquellos que ven derruir su dignidad humana tambin por el proceso nefasto de criminalizacin de la pobreza. El da 1 de mayo de 2018, Da de los Trabajadores, se torn un verdadero festival de odio contra los trabajadores. Odio que no se atuvo a las tentativas de viralizar noticias falsas por la extrema derecha, como el MBL (Movimiento Brasil Libre) y Bolsonaro [1] que calumniaron cuanto pudieron al MTST (Movimiento de losTrabajadores Sin Techo), alegando que la ocupacin era parte de la mafia de Guilherme Boulos para aprovecharse de las familias, pero tambin prosigui en los discursos de los polticos responsables por la ciudad y el estado.

Joo Dria (PSDB) habl de la situacin dramtica de los sin-techo, diciendo que eran miembros de una fraccin crminal. La nica muerte lamentada por Bruno Covas (PSDB), actual alcalde de Sao Paulo, fue la del edificio, al cual la alcalda dara un uso debido caso que hubiese una reintegracin de la posesin antes. Y Mrcio Frana (PSB), gobernador sustituto de Alckmin, insinu que los ocupantes pedirn por la tragedia ocurrida. En cuanto eso, las principales emisoras de televisin, en especial la Rede Globo, lanzaron incesantemente reportajes con tonos de ntida acusacin a los movimiento de vivienda.

Entre el discurso neofascista de odio a los pobres, a los trabajadores, a las mujeres, a los negros, a los nordestinos, a la izquierda, y las declaraciones de las principales instituciones del poder del Estado, no hubo diferencias significativas. Uno toma progresivamente el papel de introductor del otro, incluso cuando anuncia combatir excesos y radicalismos.

As fue tambin cuando la noticia de la ejecucin poltica y racista de Marielle Franco.

La gran cuestin es que, para llevar adelante ese proyecto anti-pueblo, el gran capital y sus gobernantes precisan de prevenciones polticas. Y la ms violenta de la prevenciones es criminalizar el blanco de sus ataques, provocar el odio, desprecio o, en lo mnimo, indiferencia de la sociedad. Cocinar inmovilismo, calentar intolerancia, quemar posibles revueltas.

De este modo, los nmeros de la ciudad de Sao Paulo vienen siendo esterilizados: un milln y 200 mil personas viviendo en casas precarias. Dos millones de metros cuadrados sin uso. Apenas 1% de la poblacin controlando 45% del valor inmobiliario. Menos de 250 millones de reales para las polticas habitacionales para as polticas. Y ms de 100 mil millones de deuda activa de grandes empresas con el municipio.

La avalancha de manifestaciones de odio y la propagacin de noticias falsas a partir del drama de la ocupacin del Largo do Paissand no vinieron por casualidad. En este perodo histrico en que el capital financiero precisa ampliar su medios de reproduccin, la vida en los grandes centros urbanos se viene tornando insoportable a los trabajadores. El nivel de expoliacin urbana afecta cualquier espacio y tiempo de vida. No se trata de tener o no calidad de vida, sino de chances de existir, donde prima la vocacin de ser mercadera.

La reaccin necesaria a ese proceso de ataque permanente contra los trabajadores ms pobres de las grandes ciudades, viene ocurriendo, espontneamente o de manrea organizada. El Movimiento de los Trabajadores Sin Techo, desde junio de 2013, ha sido una referencia importante en el enfrentamiento a la mercantilizacin de las ciudades y a la situacin econmica del pueblo pobre heredada por la crisis. Lo que era un proyecto de organizacin popular para la creacin de alternativas al contingente creciente de sin-techos, se torn uno de los polos ms dinmicos en el combate al golpe parlamentario de 2016 y a todos los ataques contra los derechos de la clase trabajadora. No es por acaso el lugar donde la cuerda se estira en este momento poltico.

Es por imposicin esta realidad de ataques sociales y econmicos -pero tambin antidemocrticos e ideolgicos- que la candidatura presidencial por el PSOL (Partido Socialismo y Libertad), de un lder sin-techo, Guilherme Boulos, junto a una lder indgena, Snia Guajajara, ocurre ahora, presentando un programa radical en defensa de la vida en detrimento del lucro.

La reorganizacin de los trabajadores y de la izquierda para la lucha en las calles, no puede continuar siendo un anuncio. No elegimos el momento. Pero slo sobreviremos si transformamos la indignacin que sentimos en accin organizada. Es hora de mxima solidaridad con las familias que perdieron sus seres queridos y con aquellas que perdieron sus hogares y lo poco que tenan. Es momento de apoyo a las ocupaciones amenazadas por los desalojos de la alcalda y el estado. Pero es hora tambin de redoblar la apuesta en la resistencia, como hacen decenas de millares de familias sin-techo en lucha en todo el pas.

Traduccin: Ernesto Herrera, para Correspondencia de Prensa.

Nota de Correspondencia de Prensa

[1] Jair Messias Bolsonaro, ex militar, poltico de ultraderechista.​ Es diputado federal desde 1991 por Ro de Janeiro y candidato presidencial por el Partido Social Liberal. Todas las encuestas lo ubican en el segundo lugar detrs de Lula.

Fuente (del original en portugus): https://esquerdaonline.com.br/2018/05/03/o-fogo-e-o-odio/


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