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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2018

Argelia. Entrevista a Nacer Djabi
El sistema argelino teme las consecuencias polticas de las huelgas

Adlne Meddi
Viento Sur


En Argelia, los sindicatos autnomos denunciaron el domingo pasado la voluntad del gobierno de poner trabas a su accin, tras la publicacin de una lista oficial de diecisiete organizaciones sindicales representativas, de 65 existentes, siendo esas diecisiete las nicas habilitadas para actuar como interlocutores sociales. Los sindicatos declarados no representativos no tienen ya derecho a convocar huelgas o a participar en negociaciones con la patronal, pero tienen la posibilidad de regularizar su situacin.

Ningn sindicato del sector de la educacin figura entre las organizaciones consideradas como representativas, en una situacin en la que el gobierno se ha visto recientemente confrontado a huelgas en el sector que han durado varias semanas.

Esta decisin se produce igualmente en un contexto de tensiones cuando el pulso entre las autoridades y los mdicos residentes se endurece: rechazando toda nueva negociacin con el ministerio de la salud, las y lo huelguistas, que exigen la revisin del servicio civil obligatorio, han decidido no asegurar las guardias nocturnas esta semana. La situacin en los hospitales argelinos, ya bastante precaria, se ha vuelto crtica.

Nacer Djabi, socilogo y especialista del movimiento sindical argelino, que dirigi un trabajo de referencia sobre la cuestin, Cartographie syndicale en Algrie (editada por la fundacin Abdelhamid Benzine), analiza las relaciones entre los sindicatos autnomos y las autoridades en un clima en que se imponen nuevas situaciones polticas y econmicas.

Middle East Eye: El Ministerio de trabajo acaba de publicar una lista de diecisiete sindicatos conformes a la ley y de otros trece no conformes que, hacia delante, se ven incapacitados para tomar parte en las negociaciones o para convocar huelgas. Qu lectura hace de esta decisin?

Nacer Djabi: Creo que el sistema poltico argelino ignora cmo reaccionar y comportarse frente a los sindicatos autnomos. Incluso les tiene miedo: es una situacin nueva para l, que solo est acostumbrado a la Unin General de Trabajadores Argelinos (UGTA, ex-sindicato nico), al que integr en el juego poltico.

El sistema argelino est dominado por lites que, mental e intelectualmente, pertenecen al siglo XIX; en particular, en el terreno de las ideas sobre la sociedad o sobre el tema obrero. Esas lites, cada vez ms conservadoras, no reconocen la necesidad de la accin sindical y de su diversidad, quieren crear una sociedad moderna pero sin sindicatos y sin interlocutores sociales con un marco legal y creble de cara a llevar a cabo negociaciones.

No se trata solo de tensiones socio-econmicas que habran desbordado a los aparatos del Estado?

La situacin socioeconmica no explica, por si misma, estas tensiones. Las exigencias de los diferentes sindicatos no son del orden de lo imposible, y conciernen a cuestiones estrictamente econmicas que pueden ser negociadas muy normalmente. El verdadero problema, es que el sistema teme mucho las consecuencias polticas de las huelgas actuales, huelgas conducidas por sindicatos fuera de su control y su vigilancia. No olvidemos que esos movimientos de huelga implican tambin a numerosos funcionarios que , por tanto, tiene como patrn al Estado!

Son ellos quienes en parte representan el brazo secular del sistema, trabajan para l, aplican sus consignas, votan y hacen campaas para las elecciones. De qu se inquieta el sistema argelino? Del hecho de que esas clases sociales, que eran su principal socio poltico, se sientan cada vez ms abandonadas por el Estado en beneficio de los nuevos ricos, y se impliquen cada vez ms en el activismo sindical.

El sistema, al hacer esta lista de sindicatos conformes, intenta yugular esta dinmica, pues siente que su base social est seriamente sacudida. Tanto ms en la medida que no ha logrado asentar una nueva base social, la de los nuevos ricos, ni siquiera asegurar una transicin.

En ausencia de vida poltica creble, no se han convertido los sindicatos autnomos en la verdadera oposicin?

La ausencia de dinmica poltica de la oposicin, la debilidad de la clase poltica y de los movimientos estudiantiles o feministas y la obsolescencia de una Central sindical que actualmente est sometida dan la impresin de que los sindicatos autnomos son los nicos motores efectivos de la sociedad argelina.

Esto es lo que da miedo a las autoridades. Pero la oposicin no construye casi nada alrededor de esta dinmica sindical independiente y permanece incluso bastante alejada de esta dinmica.

Reflejan realmente los sindicatos la realidad de la economa argelina, una buena parte de la cual es informal?

Seguro que no. La cartografa sindical refleja la realidad de la vida econmica. En Argelia, esta cartografa est compuesta de tres sectores econmicos que evolucionan a velocidades diferentes.

El sector pblico estatal, que incluye las grandes empresas, en particular industriales, como Sonatrach (el gigante petrolero) y que domina la UGTA en trminos de representacin sindical. Luego, el sector de la funcin pblica -salud, educacin, administracin, etc.-, que est bajo el control de los sindicatos autnomos desde hace un poco ms de un decenio. En fin, el sector privado, que se niega a integrar a los sindicatos cuando es un sector dominante, un empleador de gran importancia. Si la situacin perdura segn esta cartografa, entonces nos encaminaremos hacia un activismo sindical ms frgil, y la sociedad corre el riesgo de volverse cada vez menos estable y equilibrada.

Texto original:http://www.middleeasteye.net/fr/reportages/interview-nacer-djabi-le-syst-me-alg-rien-craint-les-cons-quences-politiques-des-gr-ves

Traducin: Faustino Eguberri para viento Sur.

Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article13785



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