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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2018

Fiscalidad e Iglesia: una cuestin abierta

Miguel ngel Mayo
Mientras tanto


"Ninguna confesin tendr carcter estatal. Los poderes pblicos tendrn en cuenta las creencias religiosas de la sociedad espaola y mantendrn las consiguientes relaciones de cooperacin con la Iglesia catlica y las dems confesiones". Estas palabras corresponden al artculo 16, apartado 3, de la Constitucin espaola. Y vienen al pelo para articular una reflexin acerca de un problema fiscal de inters general y sobre el que nunca se ha dejado de hablar en las ltimas dcadas; a saber: debera ser beneficiada fiscalmente la Iglesia catlica? Se le debe otorgar un rgimen fiscal especial por su condicin de Iglesia o bien por realizar actividades de inters social? En este artculo me propongo dar una respuesta a estas preguntas.

Desde hace exactamente 167 aos, es decir desde el ao 1851 (y coincidiendo con la desamortizacin de Mendizbal), la Iglesia catlica no puede establecer impuestos en nuestro pas; antes s tena esta potestad, que se traduca en impuestos, el ms importante de los cuales era el "diezmo eclesistico", que se aplicaba al sector de la agricultura (un 10%) y que dio lugar a la clebre expresin "pagar religiosamente". Una vez abolida la potestad tributaria de la Iglesia, ha sido el Estado mediante una parte de sus presupuestos, en principio fija, y posteriormente en base a un porcentaje decidido por los contribuyentes en su impuesto sobre la Renta quien se ha encargado de mantener a la Iglesia.

Actualmente, y con carcter indefinido, el Estado destina al sostenimiento de la Iglesia catlica el 0,7% de la cuota ntegra del Impuesto sobre la Renta de las Personas Fsicas correspondiente a los contribuyentes que manifiesten su voluntad en tal sentido, es decir, aquellos contribuyentes que hayan marcado en su declaracin la casilla correspondiente a "Asignacin Iglesia catlica". Adems de esta financiacin, la Iglesia catlica tiene una serie de privilegios fiscales derivados del hecho de ser considerada como una entidad sin fin lucrativo, en tanto que realiza actuaciones de inters general y utilidad pblica. Y por ltimo, la Iglesia catlica tambin percibe subvenciones, todas ellas relacionadas con el cumplimiento de objetivos de inters general (beneficencia, cultura, educacin), en concurrencia con todos los dems agentes econmicos y entidades sin nimo de lucro que tambin las perciben en condiciones de igualdad. En definitiva, todas estas medidas favorables pueden suponer, a priori, un tratamiento enormemente favorable a una institucin religiosa que opera en un estado definido como aconfesional por su Constitucin. Mejor, pues, analizarlas en detalle.

Iglesia catlica y fiscalidad en Espaa

El tratamiento actual de la Iglesia catlica en nuestro ordenamiento tributario tiene su origen en los acuerdos suscritos por nuestro Gobierno con la Santa Sede en el ao 1979; acuerdos que, es oportuno recordarlo, tienen el rango legal de Tratado Internacional y que por lo tanto deben ser respetados por ambas partes. A partir de ah, han sido las leyes de los propios tributos, las leyes presupuestarias y, finalmente, la Ley 49/2002 de 23 de diciembre, de rgimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo, las que han fijado el marco legal y tributario de la Iglesia catlica.

Antes de analizar esta fiscalidad, es preciso establecer una lnea clara: a da de hoy, la Iglesia tiene un rgimen fiscal favorable pero que coincide plenamente con el rgimen aplicable en Espaa al resto de Iglesias (como podra ser la Evanglica) y comunidades religiosas (como podran ser la musulmana y la juda). Rgimen fiscal aplicable, de manera idntica, tambin al resto de entidades sin fines lucrativos, como podra ser cualquier Fundacin, Asociacin, ONG, Federacin Deportiva, de inters social y utilidad pblica. As, pues, podemos afirmar que la Iglesia catlica tiene un rgimen fiscal privilegiado, pero idntico al aplicado al resto de comunidades religiosas y entidades sin fines lucrativos.

Respecto al Impuesto sobre Sociedades, la Iglesia no paga ni por las donaciones ni por las subvenciones recibidas, lo cual determina que prcticamente la totalidad de sus ingresos queda exenta de gravamen. Esta entidad paga impuestos por la cesin de sus bienes a terceros (alquileres), por las ganancias patrimoniales obtenidas (venta de sus inmuebles) y por la realizacin de actividades econmicas no exentas (todas aquellas distintas a actividades de inters social o utilidad pblica entre las que podemos destacar la asistencia, servicios de hospitalizacin, actividades cultural-educativas, etc.). Eso s, el tipo de gravamen de las entidades sin nimo de lucro est situado en el 10% (respecto del 25% general). En relacin al IRPF, los salarios de los religiosos tributan a la misma escala de gravamen que un trabajador normal, con la nica excepcin del cuerpo diplomtico de la Nunciatura, que, siendo considerado cuerpo diplomtico, est equiparado al servicio diplomtico civil. En lo tocante al IVA, la Iglesia lo paga en todas sus compras excepto cuando stas estn a ITP (inmuebles de segunda mano). Y por ltimo, los inmuebles de la Iglesia no destinados a actividades econmicas estn totalmente exentos del pago del IBI (contribucin urbana).

Todos estos beneficios fiscales de la Iglesia, derivados de la Ley 49/2002, son tambin aplicables al resto de entidades sin nimo de lucro; es por ello por lo que todos los inmuebles de sindicatos, partidos polticos, embajadas, ONG y un largo etctera estn exentos de pagar el IBI (contribucin urbana). Se ha estimado, por ejemplo, que Madrid capital deja de ingresar cada ao ms de cien millones de euros por este concepto a causa de la notable cantidad de inmuebles de este tipo.

La fiscalidad de la Iglesia en el resto de Europa

Con carcter general, la mayora de pases de la Unin Europea han considerado a las asociaciones religiosas como cualquier otra asociacin de inters pblico, otorgndoles los mismos privilegios fiscales que cualquier entidad o asociacin que venga desarrollando actividades de inters general.

Donde existe una gran disparidad, es en si la financiacin de las mismas viene dada por la recaudacin impositiva o no, y de qu manera. En Espaa, por ejemplo, se sigue el denominado "impuesto sobre el mandato", mediante el cual el Estado se obliga a distribuir una fraccin del impuesto de acuerdo con los deseos del contribuyente. Este sistema tambin es utilizado en Italia y Hungra, destinando el primer pas un 0,8% y el segundo un 0,2%, en comparacin con el 0,7% utilizado por Espaa.

Por su parte, el caso de Alemania es el ms curioso, ya que en ese pas el clero no slo tiene un rgimen fiscal especial propio, sino que son las propias comunidades religiosas las que pueden imponer su impuesto, denominado impuesto eclesistico. De esta manera, el Estado no paga a las Iglesias una parte de sus propios ingresos, sino que permite a las diferentes iglesias cobrar un impuesto a sus fieles que ellas misma fijan (suele estar en torno al 9%).

Y si nos fijamos en pases con iglesias reconocidas o nacionales como es el caso de los pases escandinavos, notaremos que la financiacin de las mismas se realiza directamente por el Estado, mediante una cantidad fijada en presupuestos y sin necesidad de un porcentaje por mandato o un impuesto propio como en los casos anteriores.

Entre unos y otros, tenemos pases como Suiza o Austria, que utilizan sistemas mixtos. As, los cantones suizos, en lnea con su historia federal, han adoptado soluciones muy diferentes que van desde el impuesto eclesistico en el cantn de habla alemana hasta la prohibicin de cualquier subvencin de cultos del cantn francs. En Austria, una ley de 1939 prev la financiacin mediante contribuciones obligatorias de los fieles; stas no son recaudadas por el estado, como en Alemania, pero el estado s que ayuda a las iglesias a exigir el pago.

Y por ltimo tenemos el caso de Francia, donde la Iglesia no slo vive exclusivamente de las donaciones realizadas por sus fieles, sino que el gobierno francs ahora se plantea el establecimiento de una retencin sobre stas, tema que preocupa gravemente a la iglesia de ese pas ante el temor de un casi seguro descenso de las donaciones.

En todo caso, e independientemente del sistema de financiacin de las congregaciones religiosas, existen unos principios bsicos que todos estos pases siguen: la exencin de impuestos de donaciones otorgadas por los fieles, los subsidios otorgados a organizaciones benficas catlicas (hospitales, hogares de ancianos, hogares de crianza o reintegracin) y el mantenimiento de edificios culturales que formen parte del "patrimonio cultural". A grandes rasgos, la labor de culto y la labor social realizadas por la Iglesia catlica en Europa no slo se encuentran fuertemente arraigadas, sino que estn especialmente protegidas y financiadas por parte de los diferentes gobiernos.

La Iglesia y sus nmeros fiscales

Resulta imposible calcular el importe total de los impuestos que la Iglesia deja de ingresar derivados de su rgimen especial, as como resulta imposible calcular el valor de las actividades de inters social que realiza. El primero no se puede calcular porque nunca se ha realizado un censo exhaustivo de los bienes que posee la Iglesia en nuestro pas, y el segundo porque resultan difcilmente evaluables los servicios prestados por la Iglesia en concepto de asistencia, sanidad u obras de caridad. Si nos basamos en las estimaciones de la organizacin "Europa Laica", la Iglesia catlica costara anualmente al Estado espaol ms de 10.000 millones de euros (esta asociacin destaca sobre todo los 4.600 millones que cuestan el mantenimiento de los profesores de religin y los conciertos educativos con escuelas religiosas). Por el contrario, la Conferencia Episcopal Espaola cifra en ms 20.000 millones de euros el ahorro social del Estado espaol por las actividades de las diferentes organizaciones catlicas de nuestro pas. Entre ellas, destaca la labor realizada por Critas, que cada ao atiende a ms de tres millones y medio de espaoles en situacin de necesidad.

Claro est que son datos vistos desde ngulos diferentes; pero, si hay un dato que pasa la prueba del algodn para la Iglesia catlica, ese es seguramente la voluntad de los contribuyentes espaoles de ceder parte de su factura fiscal en el IRPF a la labor realizada por la Iglesia catlica. El clculo es simple: el Estado destina un 0,7 % de la cuota recaudada por IRPF a fines sociales, y ser el contribuyente el que podr decidir si esta cantidad la recibe la Iglesia u otras entidades tambin dedicadas a fines sociales. Y si el contribuyente no marca una ni otra, ser el Estado el que decida cmo utilizar esa partida.

Pues bien, el ao pasado la Iglesia perdi contribuyentes, pero marc una recaudacin rcord con ms de 256 millones de euros. As, aunque el nmero de declaraciones de la renta marcadas a favor de la Iglesia catlica descendi por primera vez desde 2007 (un 1,39 % menos), la cantidad lquida destinada por los contribuyentes aument un 2,83%, hasta llegar a los 256,21 millones de euros. Al parecer, la Iglesia pierde fieles pero mantiene a los fieles que tienen un mayor nivel de renta. Si acaso, su problema ms acuciante es que la mayora de los fieles que marcaron la casilla de asignacin "Iglesia catlica" se encuentran en la horquilla de 45 a 64 aos, lo que presagia un difcil relevo generacional. Con estos nmeros, fueron ms de 8,5 millones de contribuyentes los que marcaron la casilla en favor de la Iglesia catlica (un 33,54% del total), siendo Catalua el territorio donde menos se marc esta casilla (19,2%), a diferencia de comunidades como La Rioja, las dos Castillas y Extremadura, en las que ms del 40% de los declarantes la marcaron.

Quin fiscaliza a la Iglesia?

Es mucho el dinero que destina anualmente el Estado a la Iglesia catlica (ms de 256 millones slo del IRPF en la Renta 2017), as como son muchos sus privilegios fiscales anteriormente enumerados. Es por ello que toca debatir la idoneidad o no de estas prerrogativas y el control realizado sobre las mismas. Es importante tener claro que esta serie de privilegios ha de venir dado inexcusablemente por el carcter social de la Iglesia catlica y no por la calificacin de la entidad como sujeto "Iglesia catlica". La exencin en el IBI de sus inmuebles vendr dada porque esos inmuebles se destinen (por ejemplo) al culto, no por ser propiedad de la Iglesia catlica. La no tributacin de las donaciones de los fieles no vendr dada porque la donacin se realiza a la Iglesia catlica; ms bien, tiene que venir dada porque con esas donaciones la Iglesia realizar obras de inters social o utilidad pblica.

Y as, con la misma confianza con que cada ao ms de 8,5 millones de espaoles marcan en su casilla la X para que la asignacin de su IRPF se ingrese en la Iglesia catlica, sta debe responder con principios de transparencia en la gestin de ese dinero. Por este motivo, a muchos nos asombr durante aos la inexistencia de fiscalizacin por parte de las administraciones pblicas acerca del uso, destino o acumulacin de las rentas que reciba la Iglesia catlica.

Pero, y finalmente, los principios de control y transparencia tambin han llegado a la Iglesia, y por primera vez en su historia el Tribunal de Cuentas ha incluido en su plan de actuaciones la fiscalizacin las cuentas de la Iglesia catlica (y del resto de confesiones religiosas) para el ao 2018. Con un rgimen fiscal que, a partir de ahora, ser similar al resto de entidades sociales, y por tanto con una aportacin del IRPF en funcin del deseo de los contribuyentes y con un control realizado por el Tribunal de Cuentas, me permito aqu formular dos ltimas reflexiones: no existirn motivos para los detractores de la Iglesia catlica para recriminarle unos privilegios inmerecidos ni existirn excusas para la Iglesia catlica para destinar sus recursos a otra cosa que no sea la labor social y el inters general.

Miguel ngel Mayo es colaborador de mientrastanto.e y responsable en Catalua del Sindicato de Tcnicos de Hacienda (GESTHA)

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-168/notas/fiscalidad-e-iglesia-una-cuestion-abierta

 



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