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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2018

Quin tiene la culpa del fracaso de la revolucin siria?

Bachir Nafi
Middle East Eye

El campo de la contrarrevolucin consider las revoluciones democrticas como una amenaza a sus privilegios, a su poder y a su influencia en Oriente Prximo, y por lo tanto, decidi librar su guerra a escala regional.


Inicialmente lanzada como un llamamiento a la reforma, la revolucin siria pas enseguida a exigir la cada del rgimen. Pero ni a travs de la pacfica movilizacin popular ni mediante el uso de la fuerza han podido los sirios y las sirias derrocar al presidente Bachar al Asad.

En 2011 la revolucin siria se convirti en una sangrienta guerra civil y en el escenario de enfrentamientos regionales e internacionales. A pesar de la destruccin fsica generalizada, de cientos de miles de muertos y de millones de refugiados, Asad sigue siendo el representante de Siria ante la comunidad internacional y el administrador de los asuntos de sus instituciones estatales o de lo que queda de ellas. El rgimen ha obtenido decisivas y constantes ventajas en su guerra contra las facciones armadas de la revolucin siria gracias al cuantioso apoyo de sus aliados rusos e iranes.

Oposicin desorganizada

Los fracasos siempre provocan la bsqueda de responsables y as, el debate sobre el deceso de la revolucin ya se ha planteado y no solo en los crculos revolucionarios sirios. Para algunos la responsabilidad principal recae en la oposicin siria, tanto en su vertiente militar como poltica. La oposicin poltica no ha conseguido unificar sus filas ni presentar una direccin carismtica alrededor de la cual unir a la gente y convencer al mundo de su solvencia como representante de la revolucin y de la ciudadana.

A la gran brecha entre los sectores polticos y militares de la revolucin hay que sumar las mltiples facciones militares de tamao diverso. Cuando fue necesario que las fuerzas de la oposicin armada protegieran la integridad de la revolucin se abstuvieron de enfrentarse a al Qaeda y a Estado Islmico (IS) y no lograron expulsarlos del escenario sirio. La mayora de esos grupos armados parecan aspirar ms a mantenerse como grupos que a salvaguardar los intereses de la gente y de la revolucin. Esta oposicin ni estaba cualificada para liderar a la gente ni para hacer frente a los retos sobrevenidos por la transformacin de Siria en un campo de batalla. Tan pronto como el equilibrio de poder comenz a cambiar a favor del rgimen, la oposicin no pudo mantenerse firme.

Dinmica ms amplia para el cambio

Si bien esta crtica a la oposicin atina en cierta medida, implica asimismo condenar al pueblo sirio que es, despus de todo, quien dio lugar a esta oposicin. Esa lgica llevara a concluir que el pueblo sirio no estaba listo para hacer frente al rgimen represor de Asad y que la parte que ha vencido estara ms cualificada para liderar Siria. Lo que este punto de vista no tiene en cuenta es que la revolucin siria no ha sido un fenmeno aislado. Emergi dentro de un contexto ms amplio de una dinmica revolucionaria rabe por el cambio. Sera un error leer lo que ocurri en Siria de forma aislada.

Hoy, siete aos despus del estallido de las revoluciones en Tnez, Egipto, Libia, Siria y Yemen, se puede decir que el objetivo de cambiar el orden poltico no solo ha fracasado en Siria sino en cada uno de estos Estados. El fracaso se extiende tambin a pases en los que no ha actuado el recurso a las armas, en aquellos donde no surgieron grupos terroristas como EI y al Qaeda, y tambin en los que contaban con fuerzas de oposicin ms desarrolladas.

Incluso cuando las revoluciones consiguieron derrocar a los regmenes, las viejas clases dominantes se restablecieron pronto y pusieron en marcha movimientos contrarrevolucionarios hasta recuperar su supremaca. El equilibrio de poder se volvi rpidamente contra los movimientos revolucionarios rabes en todos estos Estados. Y este giro no se produjo porque la oposicin fuera cndida o incompetente sino porque cristalizaron nuevas circunstancias apremiantes que aplastaron a la oposicin y al pueblo.

Contramovilizacin

Que el movimiento de la revolucin por el cambio fuese panrabe y no solo sirio, yemen o libio, desencaden una contramovilizacin en todo el mundo rabe. Tan pronto como las fuerzas de la contrarrevolucin se dieron cuenta de la magnitud y el impacto de la dinmica revolucionaria se activaron para organizar una coalicin de amplio alcance.

Incluso sin mediar acuerdo previo, Estados influyentes con enormes recursos polticos, militares y financieros, como Arabia Saud, Emiratos rabes Unidos e Irn, se movilizaron para provocar la derrota del movimiento por el cambio y la transformacin democrtica.

El campo de la contrarrevolucin consider las revoluciones democrticas como una amenaza a sus privilegios, a su poder y a su influencia en Oriente Prximo, y por lo tanto decidi librar su guerra a escala regional.

El movimiento revolucionario rabe, adems, no encontr aliados internacionales poderosos que lo respaldaran y protegieran en momentos de transformacin claves. En un mundo entreverado, ninguna transformacin democrtica ha tenido xito sin respaldo exterior. Sin el apoyo poltico y econmico de Estados Unidos y Europa, ningn cambio democrtico habra arraigado ni en Espaa ni en Portugal tras el colapso de sus regmenes despticos, ni en Europa del Este tras el colapso del bloque comunista.

El respaldo occidental a las revoluciones rabes y al proceso de transformacin democrtica fue flemtico y reacio hasta convertirse pronto en indiferencia o en retorno a la poltica del mal menor.

Renunciar al poder o hacer la guerra

Algo ha habido de especfico en el caso de Siria. En todos los casos de cambio poltico del siglo pasado, al enfrentarse a la oposicin popular generalizada, las clases dominantes tuvieron que elegir entre dos vas principales: o renunciar al poder o librar una guerra sangrienta contra el pueblo. Dspotas como el Sha de Irn, Zine al Abidine Ben Ali, Hosni Mubarak y Ali Abdul Saleh renunciaron al poder, aunque con reticencia.

Dspotas como Muamar Gadafi y Asad eligieron la confrontacin. Si a Gadafi le derrot una contundente intervencin extranjera, Asad se ha atrincherado tras una sangrienta forma de sectarismo. Tan pronto como descubri su incapacidad para lograr la victoria contra la revolucin y contra el pueblo busc el patrocinio sectario regional. Cuando l y sus aliados regionales fracasaron, no dud en llamar a los rusos al precio incluso de perder su soberana.

Es cierto que la revolucin rabe no ha logrado sus objetivos de cambio y transicin democrtica. Sin embargo, las causas de este fracaso van mucho ms all de las deficiencias del movimiento popular y de las fuerzas de oposicin. Al mismo tiempo, lo que debe recordarse es que el fracaso actual no significa el fin del camino. En una trayectoria histrica de transformacin extremadamente compleja, no existe eso de final del camino...


Bashir Nafi es historiador del islam y Oriente Prximo.

Fuente: http://www.middleeasteye.net/columns/who-really-blame-failure-syrian-revolution-708961357



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