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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2018

Diez tesis sobre la (in) justicia

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin


Si observamos las necesarias crticas que est recibiendo el aparato judicial en los ltimos tiempos, vemos que la inmensa mayora se centran lgicamente en la injustificable sentencia del caso la manada. Vemos tambin que algunas personas extienden sus anlisis a otros casos como el proceso contra los jvenes de Altsasu, contra la libertad de expresin en la Red, contra los derechos de Catalunya, contra los cientos de sindicalistas cuya libertad pende de un hilo, sobre la inacabable lista de multas que golpean a las dbiles economas populares, o la judicializacin de la poltica y la politizacin de la justicia Todas ellas son pertinentes, abren vas de debate y concienciacin, y frecuentemente se acercan al problema de las movilizaciones o lo desarrollan abiertamente.

Pero se echan en falta como mnimo dos perspectivas ms: una, ubicar la accin represiva del aparato judicial espaol dentro de la totalidad del sistema imperialista, es decir y por ejemplo, los golpes de Estado llamados judiciales realizados por el funcionariado fiel al Estado del capital, y ms recientemente el papel de la justicia yanqui en la detencin de Santrich, sobre la que volveremos en otro artculo; y dos, y sobre todo, demostrar que no existe independencia judicial alguna, que no existe ninguna divisin de poderes, que en todo caso slo existira una relativa autonoma de funciones tcticas y tcnicas supeditada a las directrices estratgicas que emanan del Estado del capital y de la misma ideologa reaccionaria de muchos funcionarios asalariados llamados jueces. Vamos a presentar algunas tesis a modo de incitacin al debate sobre esta cuestin cada vez ms importante en la lucha de clases.

  1. La justicia, el derecho y la democracia en abstracto, como ideas puras, sin contenido de clase, de sexo-gnero y de pueblo o nacin dominante son imposibles en todo modo de produccin basado en la propiedad privada de las fuerzas productivas. Ms an, los conceptos de justicia, derecho, democracia con su carga ideolgica actual slo son posibles en la esfera de lo abstracto en la sociedad burguesa, porque slo sta se basa en el fetiche de la mercanca, en la implacable dictadura del trabajo abstracto y en la ley del valor, bases de la trada citada arriba.

  2. En esta sociedad, la justicia, el derecho, la democracia slo son reales en su pleno sentido para la clase burguesa porque slo ella las disfruta, controla y dirige mediante el poder omnmodo que le garantiza diariamente su propiedad privada de las fuerzas productivas y las relaciones sociales e ideolgicas que surgen de esa propiedad; por esto mismo la democracia, el derecho y la justicia son los ms efectivos medios de sojuzgamiento y alienacin en los perodos de dbil lucha de clases, efectividad que se debilita conforme sta desarrolla su contenido poltico, es decir, por la destruccin de la dictadura del salario. En la medida en que esto sucede el capital se despoja de la cada vez ms ineficaz trada a la vez que multiplica las represiones hasta llegar al terror si fuera necesario.

  3. No existe una separacin de poderes entre el ejecutivo, el judicial y el legislativo, sino una autntica divisin tcnica del trabajo entre los tres bajo la direccin estratgica del Estado. La efectividad ideolgica de alienacin de semejante divisin del trabajo es innegable porque oculta la dictadura de facto del capital. La independencia judicial es una ficcin, una entelequia sistemticamente alimentada por la clase burguesa para reforzar su poder. En la prctica, slo existe una mayor o menor autonoma relativa del aparato judicial con respecto al poder estatal, el decisorio, y a los intereses del capital. La judicatura es slo es un sub-poder que el Estado delega en algunas personas fieles al capital, seleccionadas con creciente rigor segn asumen tareas de orden y represin ms altas. Los filtros garantes de su lealtad al capital empiezan bien pronto en el sistema educativo mediante la seleccin ideolgica conservadora que se realiza en el entorno social, familiar, universitario y funcionarial. El salario, las prebendas y honores apuntalan la fidelidad al orden establecido.

  4. La autonoma relativa del aparato judicial depende de mltiples factores imposible de exponer aqu, como por ejemplo la ideologa personal ms o menos reaccionaria, misgina, racista de los jueves, o en algunos casos su ideologa de neutralidad axiolgica o tal vez en ciertas individualidades un democraticismo bsico, etc., de modo que en apariencia el aparato judicial muestra una diversidad en circunstancias determinadas que no tiene en su conjunto. Otra razn ms amplia de la autonoma relativa es la historia de la lucha de clases en cada Estado, en especial las diferencias entre fracciones de la burguesa, de modo que dependiendo de la fuerza obrera y popular y de las divergencias internas en el poder, el capital ha tenido que aflojar, ceder en su rigor represivo y abrir espitas que suavicen algunas tensiones o el clima de pre-crisis estructural: reformar o morir.

  5. Puede incluso llegar un momento en el que el aparato judicial est cuarteado en su fidelidad a sectores diferentes de la burguesa; fisuras que reflejan la existencia de una crisis estructural ms profunda: en tales situaciones es el devenir de la lucha de clases y de las luchas cainitas en la burguesa el que decide en resultado ltimo; en sntesis, revolucin o contrarrevolucin. Sin llegar a esta situacin, el aparato judicial sufre una parlisis creciente, expresin de la crisis del Estado. Deliberadamente, la burguesa espaola apenas ha potenciado una judicatura efectiva, rpida y gil: poco gasto pblico, escasos medios y mucha defensa de la propiedad privada, del patriarcado y de la unidad nacional espaola. As se explica que en 2009 se realizaran dos huelgas de jueces, en 2012 muchos jueces apoyaron la huelga general, ahora mismo en Galiza se protesta por el colapso prctico, y casi la totalidad de jueces y fiscales haya anunciado una huelga para este 22 de mayo.

  6. En realidad, lo que buscan estas movilizaciones es mejorar los medios para servir al capital y al Estado. Los jueces y fiscales saben que el hundimiento de su legitimidad sera una catstrofe sociopoltica para ellos y para el sistema al que sirven, como ya se est viendo en las protestas contra la Manada y el terrorismo machista, contra en endurecimiento represivo generalizado, contra la impunidad de la corrupcin, contra la devastacin de derechos elementales como el de las pensiones y los salarios directos y diferidos, contra la tranquilidad del capitalismo criminal (?), contra el terrorismo empresarial con el aumento de los accidentes de trabajo, contra la normalizacin de los malos tratos y torturas, contra el auge fascista y racista, contra el poder de la burocracia eclesistica

  7. Una funcin bsica del reformismo es estas situaciones es la de hacer de bombero. Desde su origen, el reformismo asume y propaga la ideologa burguesa de la aparente divisin de poderes que tom cuerpo definitivo a mediados del siglo XVIII. Ahora mismo tenemos tres ejemplos: en los Pasos Catalans un sector de la casta intelectual aora la llamada justicia transparente, fantasa imposible en el capitalismo. En Euskal Herria, EH Bildu plantea en su proyecto de soberana dotarse de los tres poderes que conforman el estado democrtico de derecho ms un cuarto poder social-ciudadano que permita vehiculizar propuestas de la ciudadana. Y en el Estado espaol Podemos ni siquiera se atreva a reivindicar la Repblica: Qu justicia, derecho y democracia caben en una monarqua que ancla el imperialismo espaol en lo ms profundo del atavismo poltico-religioso precapitalista?

  8. Con sus diferencias obvias, la justicia, el derecho y la democracia son otros tantos campos de batalla de clase, de sexo-gnero y nacional en la lucha entre el capital y el trabajo. Las mil formas que adquiere esa lucha se ramifican por entre todas las opresiones y explotaciones, por entre el conjunto de la mercantilizacin de la naturaleza y de la vida, por entre los vericuetos legales de la privatizacin del pensamiento y de la ciencia crtica. Quiere esto decir que las izquierdas han de asumir la accin diaria en estos conflictos mediante los cuales el capital fortalece su dominacin. Han de cuestionar radicalmente la trada en s misma para combatir cada una de sus expresiones particulares y singulares, y a la vez, dialcticamente, ha de luchar contra cada una de sus expresiones segn una estrategia orientada a conquistar otra democracia, derecho y justicia otro poder- cualitativamente diferente, antagnico.

  9. Hay reivindicaciones permanentes: Los jueces han de rendir cuentas a sus entorno social y popular, han de ser elegidos y revocados por este entorno que podr acceder a su quehacer sin menoscabo de la seguridad necesaria; organizaciones y colectivos sindicales, sociales, polticos, culturales progresistas tienden derecho de intervencin en los procesos judiciales, y tienen derecho de control sobre el quehacer policial y la eleccin y revocacin de sus mandos, etctera. Objetivos insertos en una estrategia ms amplia sobre control obrero, democracia directa, control por consumidores y usuarios de los servicios y gastos pblicos; publicidad del secreto bancario, control de la industria meditico-cultural; derecho a recuperar fbricas y locales Son las llamadas reformas revolucionarias que refuerzan autoorganizacin obrera y popular.

  10. Estas y otras reivindicaciones no surgen de la nada: la historia de los pueblos, clases y mujeres oprimidas demuestra que existe otra justicia. Las utopas rojas, las herejas milenaristas y comunalistas, las monjas insurrectas en la antigua China, las revueltas y rebeliones esclavas y campesinas, el derecho de tiranicidio debatido en la Iglesia y practicado por la burguesa revolucionaria, la revolucin haitiana, la justicia de los luditas y las leyes de Bolvar, la experiencia de las luchas entre 1830-1848, la sublevacin india de 1857 y la rebelin Taiping china, la actualidad de la Comuna de 1871, la revolucin de 1905, la revolucin mexicana de 1910-1917, la revolucin bolchevique, la Baviera sovitica de 1918, la Comuna de Donostia de 1936 y los logros de Catalunya y Aragn en 1936-1937, el derecho a la rebelin contra la injusticia y la opresin sancionado en el Prembulo de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos firmada por la ONU en 1948, las experiencias anticoloniales, antiimperialistas y socialistas Debemos actualizar esta brillante historia tica e intelectual de la Humanidad explotada.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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