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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2018

Continuidad o continuismo?

Ricardo Torres
Progreso Semanal


El inicio del mandato de un nuevo presidente en Cuba el pasado 19 de abril reforz la sensacin de que Cuba atraviesa un momento histrico excepcional. La generacin que lider el triunfo revolucionario de 1959 y que ha gobernado por casi 60 aos, va dando paso a otras nuevas. El mensaje oficial repetido hasta la saciedad es de continuidad. Algunos tenemos la conviccin de que se necesitar mucho ms que eso para darle la vuelta a la condicin actual de esta Isla. El derrotero pues, es de cambio y transformacin en el propio rumbo del proceso revolucionario.

La complejidad del panorama que tiene ante s el nuevo gobierno cubano no debe ser subestimada. Despus de una reforma planteada desde por lo menos el 2007; en muchos aspectos la remontada requiere un esfuerzo aun mayor ahora. El espaldarazo de la generacin histrica hace una muy buena foto de familia, pero, resuelve los ingentes asuntos de la prctica?

Este no va a ser un listado de los problemas que es necesario atender. Qu realmente nuevo se puede decir a estas alturas? La decisin de Ral Castro de reformar el modelo (actualizar, segn el uso oficial) fue acertada y pragmtica. Era necesario entonces, y lo sigue siendo mucho ms hoy, porque el modelo vigente, con unos pocos remiendos desde la dcada de los noventa, no garantiza la viabilidad econmica de la nacin. Implcitamente, y a regaadientes para muchos, se dijo que tampoco se poda hacer recaer toda la culpa sobre el vetusto bloqueo de Estados Unidos.

Desafortunadamente, no se pudo avanzar ms con algunos vientos favorables en casa y en el exterior; en los tiempos que corren ese viento de cola se ha esfumado, y el empuje tendr que ser muy superior. Lamentablemente, las seales ms recientes indican que se ha vuelto a instalar la idea de que cambiar es demasiado peligroso, sobre la base del argumento de que se han cometido errores y nuestra burocracia no est preparada para retos de semejante envergadura. Un gran economista latinoamericano dijo alguna vez que el xito de un pas no recae en acertar en todo, sino en identificar lo decisivo y hacerlo medianamente bien.

Incluso, despus de criticar hasta la saciedad la poltica norteamericana de hostigamiento y castigo; algunos sectores casi nos convencen de que la alternativa que planteaba Obama era an peor (algo as como el abrazo de la muerte). A ver si nos explican cmo imaginar un cambio de poltica hacia Cuba con el sistema poltico norteamericano negndose a s mismo.

Que a nuestra economa no le va bien no es noticia nueva. El desempeo econmico de Cuba ha sido decepcionante por lo menos desde 1986. A pesar de haber sido capaces de dejar atrs los oscuros momentos de la dcada de los noventa, no se consolid un modelo econmico que permitiera entregar mayores cuotas de prosperidad. El cortoplacismo se instal permanentemente en la poltica econmica y lo urgente desplaza a lo importante con demasiada frecuencia. Lo verdaderamente preocupante es que otra vez los apuros de un aliado externo tienen un impacto desmedido en la fortuna de esta tierra. Ser que alguna vez aprenderemos esa leccin?

Dotar a la nacin de un proyecto sobre el que Cuba pueda prosperar y dejar definitivamente atrs el subdesarrollo en los inicios del siglo XXI fue y sigue siendo el desafo principal. No es una tarea fcil y mucho menos obvia si se mira hacia atrs. Se requieren mayores dosis de humildad para ser rigurosos en el examen de nuestras debilidades. El sectarismo, el dogmatismo, la intolerancia y la chapucera se han vuelto demasiado comunes en nuestro contexto.

A ese proyecto no se llega a travs de unos cuantos documentos discutidos y aprobados por las mximas instancias de gobierno. Es mucho ms complejo que eso. Se requiere de un inusual e imperfecto consenso nacional que emerge de un debate profundo e informado. No son solo los hechos administrativos o jurdicos los que tienen fuerza en la medida que expresan el verdadero sentir de los ciudadanos. Tiene que ver ms con la comprensin de nuestros errores y los principios que deben conducirnos a un mejor destino.

Este proyecto debe cumplir algunas condiciones bsicas para ser exitoso. Primeramente, debe partir de entender mucho mejor la realidad socioeconmica y geopoltica de la Cuba contempornea. El punto de partida no puede ser el pas que conviene ver, sino el que existe realmente.

La nuestra es hoy una sociedad mucho ms plural, heterognea y desigual que 30 aos atrs. Abrazar esta diversidad es una necesidad histrica y un camino impostergable. No se puede imponer una concepcin de pas predefinida: la complejidad de una sociedad no puede ser reducida a partir de diseos estilizados de bur. El xito de un proyecto de este tipo se sustenta en su capacidad de crear las condiciones para utilizar al mximo los recursos y talentos propios.

No tenemos mucho tiempo. Ya se ha empezado a erosionar la ventaja adquirida ms importante de los ltimos 60 aos: una poblacin bien instruida para los estndares de un pas subdesarrollado en Amrica Latina. La calidad de la educacin bsica y profesional ha empezado a decaer luego de muchos aos de crisis econmica. La emigracin no ha hecho sino establecerse como uno de los proyectos de vida ms comunes. El envejecimiento poblacional reducir muy pronto la cantidad absoluta de personas en edad laboral mientras que aumentar su edad media. Las escasas oportunidades de progreso en el sector formal empujan a un nmero creciente de cubanos hacia la informalidad. Tendremos menos personas para trabajar, peor instruidas y menos jvenes. Se est comprometiendo seriamente la propia capacidad de implementar polticas pblicas.

En segundo lugar, es imprescindible comprender mucho mejor el mundo actual. Especialmente relevante es el estudio de las nuevas dinmicas del desarrollo, y las bases que lo harn posible en las prximas dcadas. Las tecnologas de la informacin y las comunicaciones estn transformando el mundo a una velocidad vertiginosa. Las nuevas aplicaciones industriales y en los servicios comerciales requieren velocidades de conexin de las que ni se habla. Mejorar la conectividad y garantizar acceso universal es una necesidad bsica del desarrollo contemporneo como lo fue la educacin elemental o secundaria hace unas dcadas. Un pas pequeo depende ms de la economa mundial, pero los actores forneos no van a resolver o suplantar el buen manejo de los recursos domsticos. La inversin extranjera no es un sustituto para la empresarialidad de los cubanos.

Si el proyecto est centrado en las personas, entonces el bienestar material tiene que ocupar el lugar que le corresponde. Los ciudadanos tambin aspiran a tener la oportunidad de participar activamente en las decisiones que tienen que ver con su vida y lo que la hace posible.

Cuba convive con una gran contradiccin. Su modelo econmico le impide aprovechar cabalmente los xitos obtenidos en reas claves para el desarrollo perspectivo de un pas, como educacin, seguridad pblica y redes de proteccin social. Pero tambin tiene la oportunidad histrica de construir un mejor pas donde quepan todos. La Revolucin no era solo acerca de garantizar la independencia del pas, sino tambin de conseguir progreso econmico y justicia social. En lo uno y en lo otro empiezan a acumularse demasiadas deudas.

Continuidad tiene que ver con perseguir las justas aspiraciones de un pas mejor donde todos puedan disfrutar de una oportunidad para desarrollar sus talentos. No debe confundirse con continuismo, que, por el contrario, se vincula con insistir en esquemas y vicios superados por la experiencia de 60 aos.

Pero ya el genio lo advirti no se pueden esperar resultados diferentes haciendo lo mismo.

Fuente: http://progresosemanal.us/20180503/continuidad-o-continuismo/



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