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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2018

Entrevista a Gonzalo Pontn sobre La lucha por la desigualdad (y II)
El pensamiento cientfico del siglo XVIII no tuvo nada de original, los verdaderos logros se alcanzaron con Galileo, Bacon, Descartes, Newton

Salvador Lpez Arnal
El viejo topo


Gonzalo Pontn (Barcelona, 1944) es licenciado en Historia Moderna y Contempornea por la UB. A los veinte aos se incorpor a la editorial Ariel y ha sido fundador de las editoriales Crtica (1976) y Pasado & Presente (2011). Se calcula que a lo largo de 50 aos, ha publicado ms de dos mil ttulos, de los cuales unos mil son libros de historia. En 2016 public su primer libro: La lucha por la desigualdad que sido Premio Nacional de Ensayo de 2017 otorgado por el Ministerio de Educacin, Cultura y Deporte.

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Nos habamos quedado aqu. Lo mejor de la Ilustracin del XVIII, ha afirmado usted, ya haba nacido en el XVII con Newton y Descartes. No dudo de la grandeza cientfico-filosfica de Descartes y Newton, cuyas obras conozco un poco, pero polticamente no eran nada del otro mundo en mi opinin. Newton, cuando tuvo responsabilidades en asuntos de poltica monetaria, no se anduvo con muchos miramientos compasivos y Descartes, con su moral provisional, ms bien aconsejaba ocultarse para vivir bien, tranquilo y sin muchas complicaciones. No hay mucho de ruptura en sus posiciones.

Lo que sostengo en mi libro es que el pensamiento filosfico y cientfico del siglo XVIII no tuvo nada de original, porque los verdaderos logros se haban alcanzado ya en el siglo XVII con Galileo, Bacon, Descartes, Newton, Kepler, Boyle, Euler, Van Leeuwenhoek, Grocio, Puffendorf, etc. Sus descubrimientos filosficos, tcnicos y cientficos estn en la base del xito econmico burgus. Pero no el pensamiento contrario a ese proyecto, encabezado por Baruch Spinoza, cuya filosofa igualitaria fue perseguida a muerte por la inmensa mayora de los "ilustrados".

Me viene a la memoria una expresin de Marx del Manifiesto: conquista de la democracia. Si no usamos un concepto muy demediado de democracia reducindolo a contiendas electorales con muy diferentes medios, usted ve posible conciliar democracia y el capitalismo realmente existente en unas fases histricas ms salvajes e inhumanas? Si fuera que no su respuesta, qu hacer entonces sin soar mundos ficticios aunque sean agradables?

Marx solo habla una vez de la democracia en el Manifiesto comunista y la identifica con el paso del proletariado a clase dominante. En otros escritos suyos (en los Manuscritos de Pars, por ejemplo) llega a exprimir la esencia de lo que l considera democracia: en ella el hombre no existe para la ley, sino que la ley existe para el hombre, e insiste en que la Constitucin la ley, el estado son solo caractersticas que el pueblo se da a s mismo. La democracia formal de nuestras sociedades modernas no tiene nada que ver con la idea de democracia de Marx. Al capitalismo realmente existente no le molesta lo ms mnimo que la gente vote cada cuatro aos. Como dijo una vez Golda Meir, si el voto sirviera para algo ya lo habran prohibido. En realidad no hace falta soar con mundos ficticios, basta con cambiar el que tenemos.

"La vigilia de la razn" es el ttulo del captulo IX, el ltimo de su libro. Debemos seguir siendo racionalistas? Incluso despus de Hiroshima, y teniendo en cuenta el momento en que estamos, prximos al desastre ambiental y al enfrentamiento militar atmico? No es a eso, a todo eso y a ms infiernos, a lo que nos ha llevado la racionalidad tecnocientfica contempornea?

De alguna manera, ese el punto de la Escuela de Frankfurt contra la Ilustracin. Max Horkheimer y Theodor Adorno escribieron en su Dialctica de la Ilustracin que haba sido el sueo de la razn el que haba producido los monstruos del nazismo y el estalinismo y que por culpa de esa razn la "emancipacin" propuesta por la Ilustracin haba conducido de nuevo a un periodo de barbarie, de lo que deducan que los grandes enemigos de la humanidad eran la tecnologa y las instituciones del mundo contemporneo. Este libro proceda de una conversacin que Horkheimer y Adorno mantuvieron en Nueva York, en 1946, adonde haban llegado huyendo de la Alemania nazi. No tenan razn, pero hay que entender sus emociones en el marco de su tiempo y de sus peripecias personales. Tambin el ayatol Jomeini dijo que los derechos humanos y la justicia universal no eran ms que productos de la razn europea. Siguiendo esa deriva, seguramente habra que acusar a Einstein de genocidio. El desastre ambiental y el enfrentamiento atmico al que te refieres no surgen de la razn, sino, precisamente, de la irracionalidad y de las vsceras; no hay ms que pensar en lo razonables que son sus principales protagonistas: Trump y Kim Jong-un.

Cambio un poco de tercio si no le importa. El Romanticismo impugna el racionalismo ilustrado y exalta los sentimientos, se suele afirmar. El nacionalismo, se afirma tambin, es hijo del Romanticismo: "apela a las emociones, a las vsceras y proyecta mundos imaginarios, fantsticos". Son palabras suyas; tambin stas: "Y los nacionalistas han sustituido el mundo por una novela de ciencia ficcin. El imaginario nacionalista se asemeja al del cristianismo primitivo: los pobres heredarn la tierra. En el caso cataln, los catalanes heredarn esa tierra prometida que llaman Repblica Catalana". Pero si es as, si la metfora que usted nos regala es exacta, si el nacionalismo ideolgico tiene contornos de creencia religiosa, cmo avanzar, cmo aproximarnos, cmo disolver la situacin de alta tensin que se ha ido creando y que se sigue creando por ejemplo aqu, en Catalua?

Muchos nacionalismos tienen una base religiosa indiscutible. Acordmonos del "Gott mit uns", del "Por Dios, por la patria y el rey", de los nacionalismos ms racistas, o del "Dios es ingls" o "Dios es belga" de los brutales colonizadores europeos de frica. Por las venas del nacionalismo cataln tambin corre la mstica: "Catalunya ser cristiana o no ser" es un mot de ralliement que compartieron elites eclesisticas y laicas: Torras i Bages y Prat de la Riba; Vidal i Barraquer y Camb, Aureli Escarr y Jordi Pujol. con la sancin "modernizadora", como siempre, de la intelligentsia pesebrista: DOrs, Riba, Calvet, Card, Gal, Triad, Cahner, Comn Y precisamente "cristiana", no catlica, que tiene una dimensin universal. El cristianismo cataln es de souche terrienne, muy adecuado para una sociedad de propietarios rurales y de pagesos y masovers cuasipropietarios que entregan sus hijos a una iglesia que, tericamente dependiente de Roma, crea estructuras propias independientes e incluso su propio Vaticano en Montserrat, que ilumina, solo, "la catalana terra". De esa sociedad de kulaks, que cree no tener en su seno contradicciones de clase porque las resuelve la caridad cristiana, se nutrirn el irracionalismo carlista, el nacionalista e, incluso, el independentista.

Los hijos y nietos de esa Catalua rural desarrollarn las estructuras comerciales, industriales y bancarias del Principado sin abandonar nunca su cristianismo tnico, una fe ms que una religin muy parecida al acomodaticio anglicanismo, que ser uno de los mecanismos de control social de la burguesa britnica, espejo lejano e inalcanzable de la catalana. La fuerza de cohesin ("fem pinya"), el sentido de identidad ("un sol poble"), la ortodoxia ("nosaltres sols") y la carga soteriolgica del cristianismo ("Catalunya ser cristiana o no ser") se convertirn en las seas de identidad dominantes, porque son las de la clase hegemnica ("el pal de paller"). De todas ellas, la soteriologa ser el instrumento principal de la razn prctica de los dirigentes catalanes (que siguen siendo buenos cristianos, por supuesto, como lo son Puigdemont o Junqueras) que, llegado el momento, avisarn al conjunto de los creyentes la comunin de los santos- de la inminencia del Santo Advenimiento, desatando una pulsin de urgencias, un fervor de corte milenarista, que roza el xtasis. Por eso no se puede comprender la ceguera de los gentiles ni su blasfemia al no reconocer el reino de dios en la tierra. El paso de "Catalunya ser cristiana o no ser" a "Catalua ser independent o no ser" es casi automtico. Y cargado de un irracionalismo militante que, pasado el Milenio, puede derivar en un martirologio sacrificial.

Cuando trabaj de joven en la editorial Ariel coincidi con Manuel Sacristn. Como usted tambin es traductor djeme preguntarle por la labor socrtico-traductora del autor de Las ideas gnoseolgicas de Heidegger. Fue un buen traductor? El mismo coment en una entrevista con la revista mexicana Dialctica en 1983 que una parte de sus traducciones fueron pane lucrando.

 

Es bien cierto que Manuel Sacristn tuvo que ganarse la vida recurriendo a la traduccin. No fue, en principio, voluntad suya. Su vocacin era universitaria, pero en 1965 fue expulsado de la Universidad de Barcelona por su militancia comunista. Tres aos antes le haban negado la ctedra de Lgica de la Universidad de Valencia por la misma razn. A pesar de que en 1972 la Facultad de Ciencias Econmicas de la Universidad de Barcelona le contrat de nuevo, al finalizar el curso no le renovaron el contrato y, ms tarde, siempre que le permitieron volver a ensear, lo tuvo que hacer en precario, con contratos temporales hasta poco antes de su muerte, cuando ocup, durante unos pocos meses, una ctedra extraordinaria.

De modo que Manuel Sacristn tuvo que ganarse la vida sobre todo traduciendo. Como escribi el mismo, se pas la vida "de trabajar para una editorial a la Universidad y viceversa". Sacristn era un gran traductor del alemn, del ingls, del francs, del italiano era un gran traductor de cualquier idioma porque lo que dominaba como nadie era la lgica, la semntica y las leyes internas de la lengua castellana. Sacristn tradujo e introdujo en Espaa el primer libro de Marx publicado desde la guerra civil, Revolucin en Espaa, bajo el seudnimo de "Manuel Entenza", uno de los varios que utilizaba ("Juan Manuel Mauri", "Mximo Estrella") para escapar al control de la polica franquista. La lista de autores que tradujo bajo su propio nombre es apabullante: Marx, Engels, Lukcs, Gramsci, Adorno, Hull, Quine, Galbraith, Bunge, Copleston, Havemann, Dutschke, Dubcek, Korsch, Marcuse, Schumpeter Tradujo un promedio de seis libros por ao durante muchos aos. Por otra parte, la calidad de su trabajo, las peticiones que reciba, le permitieron escoger y proponer textos de agitacin cultural que las editoriales aceptaban sin rechistar. l mismo lo expresaba as hacia el final de su vida: "Al traducir no solo me ganaba la vida, sino que colocaba producto intelectual en la vida cultural del pas".

Jams se quej de su trabajo de traductor, pero es obvio que si hubiera destinado ese tiempo a escribir su propia obra en libertad esta habra sido intelectualmente muy poderosa y muy "peligrosa". Como escribi Francisco Fernndez Buey, su mejor discpulo: "Si Manuel Sacristn solo hubiera escrito la monografa sobre Heidegger, que fue su tesis doctoral, y la Introduccin a la lgica y al anlisis formal, ya con eso habra entrado en la historia de la filosofa universal como un filsofo importante del siglo XX, como un filsofo de los que tienen pensamiento propio".

Usted ha sido durante aos militante del PSUC si ando errado. Aparte del PSUC-viu y de Iniciativa, no queda mucho de aquel gran proyecto poltico. Se arrepiente de aquellos aos de militancia? Cmo puede explicarse la grandeza y ahora casi desaparicin de ese proyecto transformador socialista-comunista con muy fuerte arraigo social?

El PSUC fue una mquina de guerra casi perfecta contra el franquismo. Tras el fracaso de la "huelga nacional pacfica" en 1959 (una fantasmagora de Carrillo y compaa), su alma de frente popular le llev a tratar de aglutinar en una sola fuerza la lucha contra el fascismo. Apoy el movimiento obrero, la agitacin estudiantil universitaria, las fuerzas de la cultura, de los colegios profesionales, de las asociaciones vecinales y de ciudadana, incluso la hereja obrerista de la Iglesia catlica. El PSUC fue la fuerza poltica tras la CONC, la creacin del Sindicato Democrtico de Estudiantes, de la Taula Rodona Democrtica, de la Comissi Coordinadora de Forces Poltiques de Catalunya, de la Assemblea Permanent dIntel.lectuals de Catalunya y de la Assemblea de Catalunya, que lleg a contar con 45 partidos y organizaciones cvicas. En 1978 el partido de los comunistas catalanes alcanz la cifra de 40.000 militantes, algo que el resto de partidos no poda ni soar. Nadie, nunca, lleg a preocupar tanto al Rgimen como el PSUC.

Junto a su incesante voluntad de unificacin de las fuerzas antifascistas, que le supuso renunciar a polticas que ms tarde le pasaran factura, otro de los signos de identidad del PSUC fue constituirse en un partido "nacional y de clase", otro paso que tendra graves consecuencias en el futuro. Sin embargo, en las elecciones de 1977, el PSUC consigui ms del 18 % de los votos que, junto con el 28,38 % obtenido por el PSC, hubiera permitido una Catalua gobernada por la izquierda (la derecha solo consigui el 33%). Pero el anticomunismo vulgar de Joan Revents y el anticatalanismo garbancero de Felipe Gonzlez y Alfonso Guerra lo impidieron. Aun as, la derecha catalana, asustada, recurri a sus correligionarios espaoles para hacer frente al "peligro rojo". Disearon entonces la operacin Tarradellas que consigui desmontar las plataformas unitarias, liberar de compromisos "frentepopulistas" a los distintos partidos y, pese a que la izquierda volvi a ganar las elecciones generales y municipales de 1979, facilitar el triunfo de la derecha catalana y cristiana en las elecciones al Parlament de 1980 que entronizaron en el poder a Jordi Pujol durante 23 aos.

A partir de ah, estallaron todas las costuras del PSUC dejando al descubierto sus contradicciones externas -la soterrada pero inacabable lucha con el PCE por mantener su independencia- e internas: ruptura entre los cuadros sindicales y la direccin, lucha de los aparatchikis por el control del partido; defeccin de la mayora de los intelectuales burgueses que tras un recorrido por el utopismo- regresaron a los espacios propios de su clase: a CiU, al PSC o incluso al PP. Pero lo peor de todo fue perder su capacidad de movilizacin "en un proceso en que el desarme ideolgico impuesto por el PCE lo arrastr finalmente a la destruccin" (Fontana). Tras el 5 Congreso del partido, en 1981, la militancia se haba reducido a 12.000 afiliados.

La politiquera, el tacticismo y el posibilismo de los dirigentes del PSUC, ansiosos de tocar poder, naufragaba en el marco temporal de los aos 80, tan distinto del de los 60, y le dejaba, al fin, ante el cruel dilema histrico del movimiento socialista: revolucin (ya imposible) o reforma (donde habra de competir con los dems partidos). Al no poder resolverlo, el PSUC qued anclado entre dos orillas, in mezzo al guado. La direccin del partido se equivoc muchas veces, pero, como escribi Manuel Sacristn "ninguna historia de errores, irrealismos y sectarismos es excepcin en la izquierda espaola".

Si en los aos 80 Catalua, con la inexorable reduccin del sector secundario, se haba convertido ya en una sociedad de clases medias controlada por la burguesa de "soca-rel", a partir del ingreso de Espaa en la Unin Europea y, sobre todo, del derrumbe del "socialismo" de la Unin Sovitica y el triunfo del capitalismo neoliberal, en el siglo XXI las hijuelas del PSUC, de verde o de violeta, no tenan nada que ofrecer a una "sociedad opulenta" (Galbraith). El movimiento de los indignados ante la gran recesin iniciada en 2007 pareci encender, por un momento, la vieja chispa igualitaria, pero su deriva en Podem o Catalunya en Com la ha apagado en seguida sumergindola en la vieja charca del modo burgus de hacer poltica. Los hechos son tozudos: en las elecciones del 21 de diciembre de 2017, los partidos que no se plantean una alternativa al capitalismo coparon 123 de los 135 escaos del Parlament de Catalua.

La lucha del capitalismo por la desigualdad contina. Pero siempre nos quedar el viejo topo.

Muchas gracias por sus reflexiones. Y tiene razn: siempre nos quedarn el viejo topo y El Viejo Topo.

 

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Nota deedicin:

Primera parte de esta conversacin: Entrevista a Gonzalo Pontn sobre La lucha por la desigualdad (I). "Haba mucha luz en las casas de los 'ilustrados', pero las chozas y las viviendas de los pobres seguiran a oscuras durante muchos aos" http://www.rebelion.org/noticia.php?id=241077

 

Fuente: El Viejo Topo, marzo de 2018



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