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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2018

Alimentacin, poder y pseudociencias

ngel Calle Collado y Dolores Raign
El diario


- La ciencia es poder y las pseudociencias son creencias. Cierto. Y en ocasiones intereses de las lites, publicidad engaosa y argumentos cientficos tambin caminan de la mano

- Entre 19982013 la biotecnologa habra pasado a copar la investigacin en la agricultura, pasando de un 20% a un 70%. Por el contrario, la agricultura ecolgica declinaba en los ltimos periodos analizados y nunca haba superado el 12%

La sal y la uva pasa en Espaa, dos cultivos nicos dispuestos a perdurar EFE

La ciencia es poder y las pseudociencias son creencias. Cierto. Y en ocasiones intereses de las lites, publicidad engaosa y argumentos cientficos tambin caminan de la mano. En los ltimos aos se suceden una extensa publicacin de dossieres, blogs, encuentros y libros sobre algo fundamental que ya no podremos hacer de la misma manera que antes: alimentarnos con los actuales sistemas de produccin y distribucin. En eso coincidimos muchas personas preocupadas por esta situacin. Discrepamos abiertamente en que la respuesta sea apelar, como afirmara A. Einstein, a las mismas herramientas que ocasionaron los problemas: insistir en mercados altamente globalizados, orientados por la biotecnologa y poco centrados en la creacin de circuitos alimentarios ms localizados.

En el debate actual sobre la alimentacin del futuro se estn colando algunos mitos. Revisemos la que suele ser la primera y comn creencia justificadora impulsada por la FAO en la reunin celebrada en octubre de 2009 en Roma, bajo el ttulo Cmo alimentar el mundo en 2050: el mundo necesita aumentar su produccin de alimentos en un 70% para 2050 con el fin de atender a una poblacin mundial de nueve mil millones de personas. Leyendo el informe original se comprueba que se reclama el incremento no porque vayamos a alimentar a la poblacin si no porque vamos a impulsar la extensin el actual modelo agroalimentario, que es bien distinto: aumentarn en 200 millones de toneladas la produccin de carne para propiciar incrementos de entre un 25% y un 50% el consumo per cpita, segn pases. Lo cual implicar una necesidad de cereales de hasta 3 mil millones. O sea, prescindiendo de limitaciones ambientales y superficie agraria disponible, vamos a devastar ms bosques, emitir ms metano y continuar con un modelo ineficiente de produccin de caloras para sostener una dieta excesiva, problemtica desde el punto de vista de salud e innecesariamente rica en protenas de origen ganadero. Recordemos que la dieta crnica contempornea reclama un tercio de las tierras de cultivo y casi la mitad de los cereales (destinados a la produccin de piensos) que se producen en el mundo. Este publicitado informe termina, como consecuencia de su ensoacin modlica, reclamando ms energa (no saben que caminamos hacia un mundo de menores disponibilidades energticas?) y ms puertos para el comercio internacional que faciliten un sector agrcola dinmico y que aumenten las inversiones del sector privado (dnde se seguir muriendo la gente de hambre por no abordar el acaparamiento de tierras y de alimentos por mor de un mercado especulativo?). Pero el mantra de un 70% de produccin ah ha quedado: objetivo cumplido para las lites de las corporaciones agroalimentarias.

Continuemos con el mito que recurrentemente obvia la realidad histrica de la agricultura ecolgica y la presenta como un ejercicio romntico . Existen referencias muy contrastadas que llevaron en 2010 a Olivier de Schutter, como relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentacin, a escribir un informe donde se unen necesariamente al derecho a la alimentacin y la potenciacin de sistemas agroalimentarios locales y ecolgicos. Trabajo que ha continuado la actual relatora Hilal Elver, concluyendo en su discurso de 2017 que la agroecologia se presenta como una alternativa al uso extensivo de plaguicidas, promoviendo prcticas agrcolas adaptadas a los entornos locales, que estimulen las interacciones biolgicas beneficiosas entre distintas plantas y especies, para lograr un suelo sano y fertilidad a largo plazo. La produccin ecolgica, ms all de los nichos de mercado basados en certificaciones, es una realidad y es un futuro posible para sostener vidas, territorios y el planeta, en su globalidad, tal y como reflejan los informes del IPES (International Panel of Experts on Sustainable Food Systems) o las recomendaciones derivadas del comit que impulsa la UNESCO para la Evaluacin Internacional del papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnologa en el Desarrollo Agrcola (IAASTD por sus siglas en ingls).

Recientemente un artculo de un divulgador cientfico afirma que la manipulacin gentica es inevitable porque la humanidad ya lleva diez milenios hacindolo". La humanidad lo que viene haciendo histricamente es la seleccin masal, pero no la manipulacin gentica. Contribuyendo a la confusin, seguramente por un gran desconocimiento de cmo funcionan las tcnicas de hibridacin, menciona que la produccin de variedades tradicionales y locales se basa en tcnicas poco eficientes como la de un cereal hbrido conseguido con un injerto (sic), para justificar que nuestra comida ser mutante. Esto se afirma en el marco de una publicacin que lleva el ttulo de cientfica y que persigue El reto de imaginar el futuro. Argumentos suficientes para tildar la agricultura ecolgica de romntica y defender cientficamente que la respuesta es ms tecnologa.

Aclaremos tanto sesgo divulgador. La agricultura ecolgica no ha venido en el siglo XX. Es una realidad histrica de miles de aos y de culturas que, cuando por fin estamos constatando que el planeta impone sus lmites, vuelve a poner en su sitio determinados avances tildados de cientfico-tecnolgicos. La (re)localizacin de sistemas agroalimentarios se volver a imponer como consecuencia de la creciente erosin de suelos, no aptos tras ser esquilmados por la agricultura intensiva (como ocurre en Argentina, en Almera o en la deforestada selva amaznica), la menor disponibilidad de petrleo y de agua, as como las crisis alimentarias por venir que desencadenarn descontentos y protestas como viene siendo habitual en los ltimos decenios, las llamadas Food wars.

La propia FAO (en ocasiones contradictoria), apelando a la propia experiencia del Banco Mundial, confirma la necesidad urgente de invertir en agricultura a pequea escala para paliar el hambre y promover una seguridad alimentaria. Reconoce un decrecimiento paulatino de las tasas productivas de la intensificacin derivada de la llamada revolucin verde. Y hace unas semanas en el marco del II Simposio Internacional de Agroecologa en Roma (3 al 5 de abril) concluye que la agroecologa puede ser fundamental para alcanzar un amplio conjunto de metas polticas, ambientales y de seguridad alimentaria, desde objetivos relacionados con la sostenibilidad a la erradicacin de la pobreza rural.

Como resume el anlisis del instituto suizo FiBL publicado en Nature Communications (2016) no es necesario aumentar la superficie agrcola, incluso en un escenario de 9 mil millones de personas en 2050 (otro supuesto que se revisar probablemente a la baja en los prximos aos), si apostamos por una produccin ecolgica, ponemos las alarmas sobre el 33% del desperdicio alimentario, frenamos el acaparamiento de tierras y facilitamos el acceso de pequeos propietarios, a la vez que potenciamos un menor consumo de productos de origen animal que conlleve una progresiva disminucin de la demanda de piensos concentrados. Se producen alimentos suficientes para dar de comer hasta 12 mil millones de personas, segn datos de la FAO, afirmaba Jean Ziegler, relator especial de las Naciones Unidas para el derecho a la alimentacin entre los aos 2000 y 2008.

Pero no, el lobby que se vale de las instituciones cientficas insiste en aclamar la biotecnologa y el acaparamiento de tierras subsiguiente como la solucin. Para ello reacomoda hechos y enfoques cientficos que invisibilizan realidades: bien, seleccionando y malinterpretando datos para decir que la agricultura ecolgica(certificada) es un problema para el planeta; bien jugando a la confusin al establecer nexos entre dos territorios irreconciliables, como son la agricultura ecolgica y los transgnicos; bien apoyando campaas sostenidas por grandes medios que insisten regularmente en sostener que la agricultura ecolgica es una amenaza para el planeta y para nuestros cuerpos.

La Ciencia (como aparato institucional) es hoy un poder con gran capacidad para legitimar lo insustentable. Un reciente estudio ha evaluado la disparidad de apoyos que suscita el tipo de agricultura en los planes de impulso a la Ciencia en la propia Unin Europea. As, entre 19982013 la biotecnologa habra pasado a copar la investigacin en la agricultura, pasando de un 20% a un 70%. Por el contrario, la agricultura ecolgica declinaba en los ltimos periodos analizados y nunca haba superado el 12%. Si analizamos la investigacin que se realiza adems por corporaciones privadas, apoyadas por planes estatales, la relacin sera de 1 a 9 a favor la agricultura intensiva en qumicos y favorable al sector de la biotecnologa transgnica. Como afirmara en los aos 60 Thomas Khun en su libro sobre La estructura de las revoluciones cientficas, los consensos cientficos surgen como consecuencia de estudios, s; pero tambin por presiones externas que tienen que ver con intereses de las lites.

Seguiremos imponiendo modelos de laboratorio por encima de realidades y necesidades de las personas? No slo hay presin, medios de vida que se defienden al apoyar a las lites, tambin hay hbitos de investigacin y comunidades cerradas a ver lo que no est ya demostrado de ante mano, como argumentara el filsofo de la ciencia Bruno Latour. Qu es entonces la pseudociencia? Lo que se afirma apelando a criterios cientficos pero que no ha seguido un mtodo de construccin y comprobacin cientfica. Es aplicable manifiestamente a quienes puedan invocar la ciencia para decir que el cncer puede curarse con meditacin, por mucho que sepamos, segn informa la OMC, que nuestra quebrada salud mental es fuente de mltiples enfermedades, sobre todo en los pases ms ricos. Pero tambin las posiciones de quienes insisten en repetir argumentos, ms bien mantras no cuestionados desde el 2009, como la necesidad de llegar a hacer circular un 70% ms de productos en el actual sistema alimentario. O el abordaje de temas de alimentacin sin considerar cmo los pesticidas, la transformacin industrial actual y el empaquetamiento que llegan a nuestras mesas son hoy causas directas de disrupciones endocrinas, sobrepesos, malnutriciones. O tambin el juego de la confusin y la reiterada omisin de los estudios que empricamente contrastan las potencialidades de sistemas agroalimentarios ecolgicos relocalizados frente a imposiciones mercantiles globalizadas con una apuesta ciega por tecnologas que estn en manos de 3 compaas: Bayer-Monsanto, ChemChina-Syngenta, Du Pont-Dow Chemical.

La ciencia viene desarrollndose desde el estudio sistemtico de las regularidades con las que convivimos y de las que somos en gran parte (en su lado poltico y socioambiental) responsables. El afn de sistematizacin y evaluacin nos ha llevado al grupo de investigacin del Instituto de Sociologa y Estudios Campesinos a acompaar ms de 100 tesis doctorales en diferentes pases sobre la relevancia y la pertinencia del enfoque agroecolgico, como puede verificarse en los archivos pblicos de la Universidad de Crdoba. Insistimos: la construccin de sistemas agroalimentarios viables y que atiendan las necesidades humanas no es patrimonio de la comunidad cientfica volcada en la agroecologa. Pero s venimos desarmando mitos, construyendo evidencias y contribuyendo a poner en pie iniciativas como las emergentes cooperativas agroecolgicos o el Pacto de Miln sobre alimentacin local y ecolgica en las ciudades de este pas. Por todo ello, y para discutir inclusive el enfoque de este artculo, estamos organizando un Congreso Internacional de Agroecologa en Crdoba, del 30 de mayo al 1 de junio. Estis invitados e invitadas.

Fuente: https://www.eldiario.es/ultima-llamada/agricultura_ecologica_6_764033612.html

 


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