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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2018

Feminismo & Justicia?
Puede la justicia ser feminista?

Antoni Jess Aguil
www.publico.es

La sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra que absuelve a los miembros de La Manada de violacin, tipificando el acto delictivo como un abuso sexual, constituye un indulto repugnante revelador de la ntima relacin entre patriarcado e (in) justicia.


Varias de las injusticias contra las que luchan las mujeres se derivan de un patriarcalismo que permea el sistema jurdico, directamente implicado en la reproduccin de la dominacin masculina y la cultura patriarcal. No es violacin que cinco hombres penetren forzadamente a una joven? Qu tipo de mentalidad es la de un juez que solo aprecia en el vdeo de la agresin "actos sexuales en un ambiente de jolgorio y regocijo"? Se trata de una sentencia propia de una justicia miope ms preocupada por las reacciones de la vctima ("ni dolor ni asco, era excitacin sexual") que por la conducta de los agresores.

La justicia en general y la justicia de gnero en particular se hallan de nuevo en entredicho en Espaa, una justicia que no ve probada la violencia que requiere la violacin, pero que s ve probada la violencia en la organizacin de un referndum pacfico. Lo grave es que no estamos ante un hecho aislado, como ponen de manifiesto otros casos recientes que destilan patriarcalismo jurdico. Me referir a dos. El primero es el caso de las feministas encausadas de Palma, condenadas a un ao de crcel por interrumpir en 2014 con una protesta pacfica una liturgia religiosa celebrada en la parroquia de Sant Miquel.

La movilizacin se enmarcaba en un acto de protesta contra la reforma de la ley del aborto que preparaba el por entonces ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardn. Las activistas protestaban por la influencia que la Iglesia catlica tuvo en la reforma Gallardn. En 2016, la sentencia de la Audiencia Provincial de Palma las consider autoras de un delito penal contra la libertad religiosa. Ese mismo ao, el Juzgado de lo Penal nmero 6 de Madrid condenaba a la portavoz del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, a una multa de 4.320 euros por un delito contra los sentimientos religiosos por una protesta en 2011 en la capilla del campus de Somosaguas de la Universidad Complutense de Madrid, del que posteriormente fue absuelta.

El segundo caso es el de la apertura de juicio oral a la activista feminista Nina Parrn, Consejera de Igualdad del Consell Insular de Mallorca. Parrn se enfrenta a un supuesto delito de injurias y calumnias con publicidad contra Jorge Skibinsky, presidente de la Asociacin de Padres de Familias Separados de Baleares, quien, en una carta publicada en julio de 2016 en un rotativo local, negaba que el asesinato de Xue Sandra por parte de su expareja fuera una accin machista, sino que se trataba de un crimen pasional motivado por la incapacidad del agresor de aceptar que su pareja iba a dejarle.

Parrn denunci el caso ante la Fiscala, que archiv la denuncia. A su salida declar ante los medios de comunicacin que las palabras de Skibinsky podan ser constitutivas de un posible delito de apologa de la violencia machista. Skibinsky interpuso una querella criminal contra Parrn por calumnias e injurias con publicidad, alegando que las declaraciones haban generado un clima de tensin y una animadversin injusta contra l. El Juzgado de Instruccin nmero 8 de Palma impuso recientemente a Parrn una fianza civil de 30.000 euros a la espera de que se celebre el juicio oral.

Cmo es posible que quien defiende desde las instituciones pblicas los derechos de las mujeres pueda llegar a ser condenada a raz de una querella de quien reduce un problema estructural como la violencia de gnero a un episodio de obsesin y enajenacin personal?.

El caso de Nina Parrn recuerda a la justicia invertida de la que habla Lewis Carroll en Alicia a travs del espejo, que primero sentencia y despus juzga. Ambos casos tienen un denominador comn: la denuncia de alguna forma de violencia contra las mujeres, pero tambin ambos presentan contenidos perturbadores para la libertad de expresin, en estado crtico en Espaa tras sentencias como las de Valtonyc, Pablo Hasel, Csar Strawberry, Cassandra Vera, el caso de los titiriteros, el secuestro del libro Faria sobre el narcotrfico gallego y la retirada de la obra Presos polticos de Arco.

El caso de Parrn es un suma y sigue: representa una mordaza del patriarcado que limita la libertad de expresin, a la par que un aviso para que las feministas anden con pies de plomo y abanderen sus convicciones de forma silenciosa. Sin embargo, conviene situar el retroceso actual de la libertad de expresin en Espaa en el contexto ms amplio de la escalada represiva diseada para silenciar los movimientos sociales, sobre todo a raz de las movilizaciones que surgieron del 15M, cuya respuesta institucional fue la aprobacin de Ley de Seguridad Ciudadana (ms conocida como Ley Mordaza) por el Gobierno de Rajoy en 2015.

Las polticas de austeridad que la Unin Europea y el Gobierno espaol adoptaron en respuesta a la crisis forman parte de una misma estrategia neoliberal y conservadora que criminaliza el activismo social y limita la libertad de expresin. Se trata de una estrategia que combina austeridad y represin para garantizar los beneficios del capital financiero mediante las crisis que genera.

En este contexto, urge reformular la pregunta que se haca Boaventura de Sousa (puede el derecho ser emancipador?) de este modo: puede el sistema de justicia ser un instrumento de lucha emancipadora de las mujeres? Puede el derecho dejar de ser un producto de la cultura machista y sexista hegemnica al servicio de la dominacin patriarcal que trata a las mujeres como el segundo sexo, segn la conocida expresin de Simone de Beauvoir?.

Cabe cuestionar de raz la teora jurdica, poniendo en tela de juicio los presupuestos e intereses que asume, as como poner en jaque el modo en el que el derecho se aplica, todava por medio de instituciones que, aunque contemplen las demandas de las mujeres, siguen estando moldeadas por la ideologa patriarcal.

Necesitamos un derecho articulado con los conocimientos y los movimientos feministas: por qu en las Facultades de Derecho de las universidades pblicas no hay asignaturas de jurisprudencia feminista y s de Derecho eclesistico del Estado?.

Un derecho con ms acciones de sensibilizacin, formacin y sobre todo de movilizacin de los juristas comprometidos con el cambio social progresista.

Los platos en equilibrio de la balanza de Temis, la diosa de la justicia en la mitologa griega, indican que no hay diferencias entre las personas cuando se juzgan sus aciertos y errores. Desgraciadamente, los hijos del patriarcado han desequilibrado una vez ms los platos de la justicia a su favor.

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/25670/puede-la-justicia-ser-feminista/


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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