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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2018

La lucha fallida contra el tabaco ilcito

Pablo Muoz
Rebelin


El consumo de tabaco ilcito en Espaa viene en aumento desde hace ya dos aos. Las ltimas estimaciones demuestran que el 10,3% del tabaco consumido por los espaoles procede del trfico ilcito, una tendencia que se replica tambin en el resto de la Unin Europea, donde se cree que el consumo alcanza el 9%. La preocupacin de las autoridades ante esta situacin, no solo tiene que ver con la exposicin de los consumidores ante productos que no cuentan con ningn tipo de control sanitario, sino que est directamente relacionada con una cuestin econmica. La industria del tabaco le representa al Estado, una fuente de ingresos nica a travs de la recoleccin de impuestos. Por lo que el contrabando ilegal, significa un desafo para las autoridades tanto espaolas como europeas, que desde hace aos intentan, aunque sin efecto, encontrar una solucin para esta cuestin crtica.

La proliferacin del contrabando de tabaco no distingue fronteras. Un estudio presentado en 2009 por la Campaa por Nios libres de Tabaco, estim que el 11.6% de los cigarrillos comercializados a nivel mundial, eran ilcitos. Lo que a su vez significa, una gran prdida para los Estados en trminos de recaudacin de impuestos. En Espaa, por ejemplo, el comercio ilegal de tabaco le significa a la Hacienda Pblica una prdida de alrededor de mil millones de euros anuales en la recaudacin de impuestos. Solamente en Andaluca, epicentro espaol del consumo de cigarrillos provenientes del contrabando se registraron prdidas de hasta 780 millones de euros.

Al mismo tiempo que los Estados intentan desplegar polticas para ponerle un fin al comercio ilegal de tabaco, las principales empresas tabacaleras sacan provecho de la situacin. Durante aos, se han registrado denuncias contra las grandes multinacionales como por ejemplo la compaa British American Tobacco (BAT) acusada de espionaje corporativo y de infiltrarse en agencias de aplicacin de leyes para hacer prevalecer sus intereses. De hecho, algunas investigaciones pusieron en evidencia el rol de las tabacaleras en el contrabando de sus propios cigarrillos. Una alternativa desplegada por las compaas para hacerle frente a los impuestos y aumentar sus ventas, a expensas de la salud de los consumidores. Esta prctica internacional, tambin est en incremento en Espaa. Un estudio presentado por Ipsos demostr lo que por aos se vena sospechando: los datos demostraron que gran parte del tabaco ilegal se encuentra en las cajetillas de fabricadas por las grandes empresas. En ese sentido, se evidenci que el aumento de la comercializacin de tabaco ilegal no corresponde al aumento de cajetillas falsificadas, sino que la mayor parte de los cigarrillos ilcitos vienen en paquetes oficiales que logran sortear los controles. Lo que sin dudas, pone en tela de juicio el sistema actual de control y la responsabilidad de los fabricantes sobre sus canales de distribucin.

Mientras as consecuencias del aumento del contrabando de tabaco se hacen cada vez ms evidentes, tambin queda claro que hasta ahora, la lucha contra el trfico ilcito no ha sido eficaz. En sus intentos por revertir la situacin, en 2012, la Organizacin Mundial de la Salud (OMS) estableci un protocolo de accin con respecto al trfico ilcito. Uno de los puntos fuertes de dicho tratado, es aquel que establece que cada cajetilla de cigarrillos debe estar marcada para as poder seguir el trayecto de la misma. Aunque dicho punto gener ciertas inquietudes. Al haberse comprobado las maniobras de las empresas para comercializar sus productos por fuera del mercado legal, para as evadir los impuestos correspondientes, qued claro que las mismas no podan ser responsables del sistema de seguimiento. Por lo que se estableci que el sistema deba estar desarrollado por una entidad independiente. Es decir, una empresa que no obtuviera ms del 20% de sus ingresos de la industria del tabaco.

A su vez, en mayo de 2017, la Unin Europea puso en funcionamiento una nueva directiva sobre productos del tabaco, un sistema de seguimiento y trazabilidad de los mismos. Lo que significa que, a partir de mayo de 2019, los estados miembros debern garantizar que los paquetes de cigarrillos cuenten con un identificador nico desarrollado por una empresa independiente, para que los mismos puedan ser rastreados con facilidad. Aunque a diferencia del protocolo establecido por la OMS y ratificado por la UE, este no prev medidas claras con respecto a la independencia del sistema de rastreo, lo que les da lugar a las tabacaleras a infiltrarse en el sistema para as recuperar el control sobre sus productos.

Las voces en contra de la falta de independencia en la directiva de la UE no tardaron en aparecer y muchos aseguran que solo se trata de una cortina de humo que busca opacar los lazos evidentes entre la Comisin Europea y los lobbies del tabaco. En esa lnea, desde Francia, el Comit Nacional contra el Tabaquismo, manifest su preocupacin con respecto al carcter de independencia del sistema, asegurando que muchas asociaciones que se hacen llamar independientes de la industria del tabaco, actan en nombre de las tabacaleras. Haciendo nfasis en este punto, Yves Martinet, presidente del comit, advirti sobre el riesgo de la posible clonacin oculta de los cdigos por parte de las empresas, al intentar controlar la trazabilidad.

La directiva de la UE, representa un avance, aunque no una solucin. El sistema de seguimiento solo puede funcionar en tanto sea manejado por una entidad independiente de la industria del tabaco. De lo contrario, se seguir promoviendo un mecanismo opaco y controlado por las tabacaleras. No sera la primera vez que las empresas del sector, actuaran para privilegiar sus intereses, por lo que si la Unin Europea realmente quiere terminar con esta problemtica, debe asegurarse que las condiciones sean respetadas. La independencia marca la lnea que las tabacaleras no podrn cruzar y desde el comienzo del proyecto, esa lnea est siendo desdibujada. Si realmente se quiere desplegar un sistema eficaz, no se deber tolerar la interferencia de las compaas y se deber garantizar la transparencia en el proceso de trazabilidad. Tanto Espaa como la Unin Europea en general, necesitan de una vez por todas, ponerle fin a esta lucha, que lleva aos sin resolverse.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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