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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2018

Karl Marx (1818-1883). En el bicentenario de su nacimiento (XVI)
Novedades marxistas

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


El intenso fro que ha comenzado aqu, y la autntica escasez de carbn en nuestras casas me obliga a pesar de ser la ms desagradable para m de todas las cosas del mundo- a presionarte de nuevo. slo me he decidido a hacerlo como consecuencia de heavy pressure from without [fuerte presin exterior]. Mi mujer me ha demostrado que, a causa de un envo de jersey que lleg antes de lo habitual, habras cado en un error de clculo y que por eso no enviaras nada este mes, si es que no escribo especialmente a tal efecto; que ha empeado su shawl, etc etc, y que no sabra qu hacer. En suma, que debo escribir, y por eso lo hago. En efecto, si persiste esta situacin, preferira estar 100 toesas [una antigua medida francesa de longitud] bajo tierra que seguir vegetando de esta suerte. A la larga es insoportable molestar de continuo a los dems, y al mismo tiempo torturarse constantemente uno mismo con la menor fruslera. Yo, en lo personal, me quito la misre, ocupndome intensamente en cuestiones generales. Mi esposa, of course, no tiene los mismos recursos, etc. (Marx a Engels, 28 de enero de 1858)

El comentario de un lector sobre la anterior entrega: "Cuidado con los traductores que citas, querido Salvador. Carbnculo (=pequeo carbn, carboncillo) es un rub, que brilla como el fuego (carbn encendido). La enfermedad de Marx era carbunco que es un ntrax". Tiene toda la razn. Disculpas por el error, por la metedura de pata.

Queda pendiente para la prxima el tema enunciado: el estilo argumentativo de Marx en el MC, en el captulo II especialmente. Doy cuenta esta semana de algunas novedades "marxistas" de inters. Hay ms por supuesto.

Hemos hablado ya del libro de Francisco Fernndez Buey, Marx a contracorriente (El Viejo Topo, 2018). Vale la pena. Se recoge en l una resea de una biografa de Francis Wheen sobre Marx. Les recuerdo algunas de las consideraciones de FFB:

Tal vez no sea sta la mejor de las biografas de Karl Marx, pero es, desde luego, una biografa oportuna. A Francis Wheen, agudo periodista britnico, no le turban en absoluto ni las dcadas de historia de marxologa, ni las largusimas contiendas entre marxistas en las que "tu Marx tira de la barba a mi Marx" (Erich Fried). En un par de pginas introductorias, Wheen liquida con contundencia un montn de tpicos difundidos por detractores y discpulos. Esa actitud tiene un peligro: despreciar, ignorar o pasar por alto unas cuantas cosas anteriores, de inters para la interpretacin de la obra de Karl Marx. Precisar.

Su precisin: el Karl Marx de Francis Wheen no tiene pretensin acadmica; es un libro dirigido al gran pblico.

Y, en ese sentido, sera puntilloso objetarle que haya prescindido de referencias detalladas a otras biografas anteriores, que no haya en l aparato crtico o que ignore olmpicamente el paciente trabajo de aos de los investigadores rusos y alemanes que editaron la mayora de sus obras. Slo que, sin ser puntilloso, el lector culto e interesado en la obra de Marx seguramente considerar excesivo el que en un libro as, y a estas alturas, no se haga ni mencin de aquellas lecturas que en su momento contribuyeron al mejor conocimiento histrico-crtico de los escritos de Marx. Pienso, por ejemplo, en Korsch y en Rubel, en Lifschitz y en Lukcs, en Kgi y en Rossi, en Rosdolsky y en Mandel, en Krader y en Shanin, en Cohen y en Sacristn.

Las palabras de cierre. De inters por la perspectiva que sealan:

Hay, por ltimo, en el libro Whenn un punto que me parece particularmente apreciable: su manera original, casi inslita, de introducir la lectura de El capital. Wheen empieza polemizando con las opiniones de Harold Wilson (el que fuera primer ministro britnico), con Karl Popper, con Paul Samuelson o con Laszek Kolakowski, para sugerir a continuacin que El capital no se tiene que ver como el resultado de una hiptesis cientfica, ni siquiera, hablando con propiedad, como un tratado de economa, sino que conviene leerlo como una obra de imaginacin, como si fuera un melodrama victoriano o una inmensa novela gtica cuyos hroes estn esclavizados y consumidos por el monstruo que han creado. Apoyndose en el crtico literario Edmund Wilson, quien un da alab el talante satrico de Marx, Wheen va ms all. Compara El capital con lo mejor de Swift y lo relaciona, acto seguido, con una de las lecturas ms apreciadas por el propio Marx: Tristram Shandy. He aqu su explicacin: "Para hacer justicia a la desquiciada lgica del capitalismo, el texto de Marx est saturado, y a veces incluso anegado, de irona; una irona que se les ha escapado a casi todos los lectores durante ms de un siglo".

Wheen, admite Fernndez Buey, exagera en esto. Sin duda. "Pero hay exageraciones sugestivas que incitan a leer a los clsicos de otra manera. He aqu un caso".

El Topo, otra vez el Topo, ha publicado un libro ms que curioso: G. Tridon (de), Espiando a Marx. Informes de la polica secreta y otros documentos sobre Karl Marx. El traductor es Juan Vivanco. Garanta asegurada. Contando entrevistas a Marx y alguna carta, 24 apartados en total,breves o muy breves, todos ellos muy anotados (en exceso en algn caso en mi opinin). Les recomiendo el "Informe de la polica prusiana desde Londres", de 1850. Tambin la "Nota informativa de sir Elphinstone Grant-Duff para la princesa Victoria" de 1879. Las palabras finales de esta nota:

En conclusin, mi impresin, teniendo en cuenta que Marx tiene ideas totalmente contrarias a las mas, no ha sido nada desfavorable. Es ms, me agradara volver a verle. Al fin y al cabo, no ser l, lo quiera o no, quien ponga el mundo patas arriba.

Querida seora, tengo el honor de declararme devotsimo y fidelsimo siervo de Vuestra Alteza Imperial.

Hay mucho ms por supuesto. Estas observaciones del editor por ejemplo:

Cmo puede defenderse el movimiento revolucionario de la infiltracin policial? Sergui Mijilovich Stepniak-Kravcinski escribe que en la dcada de 1880-1890 algunos revolucionarios rusos llegaron a la conclusin de que uno de los mejores sistemas era infiltrarse a su vez en los cuerpos policiales. Los ms hbiles en esto fueron los bolcheviques, que lograron ingresar en la polica secreta y obteenr las listas de los agentes infiltrados y los espas. Solo en San Petersburgo, en la poca de la revolucin de marzo, las listas de la Ojrana incluan ms de 35.000 agentes infiltrados, provocadores y espas, una masa numerosa que operaba desde haca al menos veinte aos.

Tambin esta:

En Mosc, en 1912, haba 55 agentes especiales de la polica secreta en las organizaciones revolucionarias, repartidos as: 17 entre los socialistas revolucionarios, 20 entre los socialdemcratas (mencheviques y bolcheviques) y 3 entre los anarquistas; los dems eran falsos estudiantes cuyo cometido era controlar, involucrar, perjudicar y tratar de llevar a la crcel a verdaderos estudiantes. R.V. Malinovski, "buen amigo" de Lenin y dirigente de la fraccin bolchevique de la Duma, era un informador de la polica (lo revelaron sin lugar a dudas en 1917 los documentos descubiertos en los archivos de San Petersburgo).

Manuel Martnez Llaneza, un marxista-comunista competente que nunca habla por hablar, ha escrito un artculo interesante (fechado el 14 de abril) para Mundo Obrero. Lo ha titulado "La vigencia de Marx". Les hago un resumen. Empieza a lo clsico:

Un artculo me pide MO sobre la vigencia actual de Marx y en mi vida me he visto en tal aprieto. Marx son muchos personajes segn la ingente literatura que hay sobre l. Se trata, pues, de la vigencia del joven o del viejo Marx? O tal vez la distincin es entre el humanista, el hegeliano o el estructuralista? O, nos interesa el terico riguroso o el luchador incansable? Tal vez debamos expurgar su legado para quedarnos con lo til hoy y relegar todo el resto? Pero, en todo caso, el intento de determinar qu es til y por qu nos llevara de nuevo, en un proceso circular, a la reconsideracin de su vida y de la vigencia de su obra.

Marx, seala MMLL, como muchos personajes importantes, era polidrico, lo que no quiere decir, nos advierte, "que sus mltiples caras fueran incoherentes, pero es cierto que sus diferentes facetas se han aprovechado en muchas ocasiones para defender posturas contradictorias". Ms all de estas consideraciones,

Marx ha permanecido siempre en la conciencia social con distintos niveles de presencia y de valoracin de sus aportaciones. Ha sido el referente de muchas revoluciones y luchas de liberacin en todo el mundo, y, aunque ha pasado por periodos de menor atencin, en todas las dictaduras el trmino "marxista" ha sido utilizado como el mayor insulto civil y poltico, y siempre ha recobrado su fuerza en los labios de los oprimidos, solo o junto a nombres de otros libertadores. Ninguno de sus competidores ni seguidores ha sido capaz de sustituirlo como referente capaz de hacer entender la sociedad, porque es la figura que mejor representa, tanto en el terreno terico como en el prctico, la lucha por un mundo en el que la libertad de cada uno sea la condicin de la libertad de todos.

Entre esas dictaduras, la franquista. MMLL propone a continuacin un "desarrollo cartesiano". Muy bien pensando:

Para entenderlo mejor, tal vez sera bueno seguir el mtodo de la duda cartesiana y empezar por buscar al Marx con el que hay mayor acuerdo. Yo destacara tres aportaciones bsicas, que son los pilares sobre los que descansa su edificio terico y su prctica poltica. La primera es el descubrimiento del mecanismo bsico del funcionamiento del capitalismo: la extraccin de plusvala, que explic en su aspecto econmico y caracteriz como una relacin social que se refleja en la ordenacin jurdica de todos los pases capitalistas. La produccin que tcnicamente se obtiene por confluencia de trabajo humano y capital (mquinas, instalaciones y materias primas) da lugar a mercancas que son propiedad exclusiva del capitalista que compra los factores, incluida la fuerza de trabajo humana que genera el valor.

La segunda es la concepcin de la lucha de clases como motor de la historia, como el mismo Marx coment en su famosa carta a Weydemeyer de principios de los cincuenta. La tercera es la que tiene que ver con aquello de la "determinacin en ltima instancia":

De una manera muy esquemtica, estas dos se remitiran al aspecto objetivo y al subjetivo de la situacin. Y la tercera, la consideracin de la estructura econmica como condicionante de la organizacin social y su superestructura ideolgica, y las complejas relaciones que tienen ambas, lo que nos guarda de todo dogmatismo y nos lleva al anlisis concreto. La valoracin de estos factores define la lucha poltica de las organizaciones revolucionarias, entendidas stas en su sentido ms genuino y radical, el de aspirar a sustituir el capitalismo por una sociedad socialista, el mundo de la necesidad por el de la libertad.

Esas bases conducen a una nueva concepcin del materialismo, un asunto no siempre bien comprendido y presentado en la tradicin (tambin en otras tradiciones filosficas), especialmente en los manuales de divulgacin.

Estas bases marcan una concepcin materialista diferente a todos los socialismos utpicos -bienintencionados, pero irreales- y a los socialismos retricos de alternativas lquidas demasiado reales. Slo a partir de este planteamiento pueden entenderse en su verdadero sentido de clase y as depurarse o combatirse- los significantes turbios (innovacin, responsabilidad social, emprendimiento, economa colaborativa, ciertas formas de ciudadana) que surgen constantemente en la fbrica ideolgica del capitalismo, como tambin integrarse significantes limpios (feminismo, ecologa) en un proyecto verdaderamente emancipador. Pero eso ya nos corresponde a nosotros hacerlo.

Por eso, seala MMLL, hoy Marx sigue vigente y es necesario su estudio y su ejemplo, conocimiento y poltica, ciencia y praxis.

No hay ms que ver las condiciones de trabajo (paro, precariedad y explotacin), o la de las libertades civiles o las de las relaciones internacionales para entender que, a pesar de los muchos innegables cambios habidos, seguimos en el capitalismo.

No son vlidos, en su opinin (tampoco en la ma) ni los caminos apologticos (religiosos) ni las aproximaciones acadmicas "altamente sofisticadas".

Es cierto que demasiado frecuentemente se ha presentado a Marx de forma casi religiosa como un sabio intemporal y un profeta de inapelables sentencias y tajantes predicciones, cosa que nunca fue. Tambin lo es que ha habido excesos acadmicos que han llevado a sectarismos sin sentido o exgetas que han credo encontrar una clave oculta que explicara lo que no se encuentra en miles de pginas escritas.

Y una buena recomendacin de despedida, no marginal. No es posible entender bien la obra de Marx, como ocurre con algunos otros autores, sin tener muy en cuenta su biografa:

Un buen antdoto contra estas deformaciones es ver la pelcula "El joven Karl Marx" que lo presenta como un ser vivo, inmerso en su entorno, y da que pensar que, por su capacidad de lucha y conviccin, debi ser joven siempre. Otro es la praxis poltica, sobre todo, la no institucional. Y siempre debemos recordar su famosa tesis: "Los filsofos han intentado explicar el mundo de varias formas; sin embargo, lo que hay que hacer es transformarlo".

Otra novedad importante: se anuncia la biografa de un gran estudioso que, desgraciadamente, apenas conozco: Michael Heinrich. El ttulo de su biografa: "Karl Marx y el nacimiento de la sociedad moderna". Una nota sobre este marxista alemn:

En su libro Die Wissenschaft vom Wert (La Ciencia del Valor, publicado en Alemania en 1991, una nueva edicin ampliada en 1999) Michael Heinrich ya ha analizado a fondo el desarrollo de la crtica econmica de Marx. Su obra Crtica de la economa poltica. Una introduccin a El Capital de Marx (Escolar y Mayo Editores, 2008) se tradujo ya a seis idiomas y es probablemente la introduccin ms popular a la teora econmica de Marx. Con Cmo leer El Capital de Marx? (el primer tomo se public tambin en Escolar y Mayo Editores, 2011) present un comentario detallado sobre los primeros cinco captulos del primer tomo de El Capital.

La presentacin de su biografa de Marx (es un texto suyo):