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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2018

El verdadero precio de la ropa

Samuel Martn-Sosa Rodrguez
CTXT

La industria textil traza un perfecto relato de la globalizacin; el valor a lo largo de las cadenas de produccin se aumenta a base de ignorar impactos ambientales y sufrimiento humano


Descontaminacin de algodn en una hilandera de India. CSIRO

El comercio mundial ha sufrido una amplia expansin a lo largo de las dcadas pasadas, alimentado por una rueda imparable de produccin y consumo. Segn el Panel Internacional de los Recursos, un organismo dependiente del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, entre 1980 y 2010 el volumen comercial se duplic, y su valor econmico se multiplic por seis. Si en lugar de fijarnos en los intercambios directos de bienes de consumo, nos fijamos en los requerimientos de materias primas, es decir, en la cara fsica del comercio contabilizado en toneladas, vemos que este moviliza una cantidad de materiales muy superior a lo que los intercambios comerciales directos nos indican. En 2010 para producir 10.000 millones de toneladas de productos comerciados fue necesario extraer 30.000 millones de materias primas.

Un vistazo a la balanza fsica del comercio, nos muestra un absoluto desequilibrio en el uso de recursos: existen grandes regiones exportadoras de materias primas y grandes regiones importadoras. As, solo hay dos grandes regiones importadoras netas de materiales: la Unin Europea y Norteamrica, como podemos apreciar en la figura 1.

Figura 1. Balance fsico del comercio, calculado en toneladas (Fuente: Luis Gonzlez Reyes, traducido de IRP, 2016)

 

Asia, frica y Latinoamrica son exportadoras netas de materias primas. Existen contextos ambientales muy diferentes en las regiones importadoras y exportadoras, condicionados por un reparto geogrfico de los distintos procesos en las cadenas de valor. El objetivo de maximizar la creacin de valor mientras se minimizan los costes traslada los pasos productivos ms intensivos en consumo de materiales y energa y por tanto los pasos tambin ms contaminantes a pases del Sur, donde se puede encontrar un marco laboral y ambiental de escasa proteccin. Mientras tanto, los pasos de la cadena que aportan mayor valor aadido (como el diseo), que tienen un bajo impacto ambiental, se llevan a cabo en pases ricos, destino de esos productos, que pueden permitirse as mantener una legislacin ambiental, social y laboral relativamente alta.

Un mercado textil globalizado

La industria textil no para de crecer. En 2017 aument un 1,2% en ventas y un 3,1% en volumen respecto a 2016. El 65% del crecimiento proyectado en el sector textil para los prximos 5 aos tendr lugar en pases BRIC Brasil, Rusia, India, China y Sudfrica, donde ya hoy se produce el grueso de la ropa que vestimos en los pases centrales. La industria textil no es por tanto ninguna excepcin a este esquema distributivo en el que el comercio traslada los problemas ambientales asociados a las actividades de produccin desde los pases centrales importadores a los pases perifricos exportadores. Ms bien lo representa a la perfeccin. El sector proyecta un crecimiento global de ventas hasta los dos trillones de dlares en el corto plazo, al tiempo que se ha conseguido que el precio medio por prenda baje an ms en los ltimos aos. Seguir ampliando esta diferencia solo puede conseguirse exprimiendo a las personas y al medio ambiente en el proceso de produccin textil, con resultados autnticamente dramticos para muchas comunidades de los pases del Sur.

Wolfgang Korn, en una pequea historia de la gran globalizacin titulada La vuelta al mundo de un forro polar rojo (Siruela, 2016), lo ilustra muy bien. En el relato, orientado al pblico juvenil, Korn recorre el ciclo de vida de un forro polar de polister desde la extraccin del petrleo del que est fabricado hasta su destino final en unos grandes almacenes de Alemania. Y en el recorrido de la prenda se traza un perfecto relato de la desigualdad. Se habla de cmo los habitantes de un pas como Bangladesh una de las grandes potencias textiles mundiales, con reservas de petrleo propias, sufre cortes de luz. De cmo la industria tintorera, en la que los trabajadores tienen que a menudo introducir pies y brazos desnudos en tanques de cidos venenosos y tintes para evitar atascos de las mquinas, est provocando un desastre de contaminacin del agua en un pas atravesado de cursos fluviales que vierten en el golfo de Bengala, muchos de los cuales estn contaminados.

Existen ms de 700 industrias de lavado, teido y acabado descargando sus aguas a los ros en la zona de la capital de Bangladesh, Daca. Muchas de estas industrias textiles vierten sus aguas sin tratar. A pesar de su industria textil, el 70% de la poblacin del pas an vive de la agricultura, destacando el cultivo de arroz. Las aguas contaminadas por la industria textil a menudo tien los ros, inundan estos campos y acaban con las poblaciones de peces, dificultando el acceso de la poblacin al agua potable y la alimentacin.

Las condiciones laborales de las costureras de Bangladesh encuentran un patrn similar a las de las maquilas en Centroamrica o las de las fbricas textiles chinas; empleo femenino semi-esclavo en muchas ocasiones, jvenes y nias con salarios mseros, y con hijos y familiares que dependen en exclusiva de sus ingresos, jornadas laborales interminables, en locales atestados y mal ventilados, recibiendo a menudo tratos denigrantes por parte de sus capataces, en condiciones de inseguridad y de absoluta falta de proteccin y derechos laborales. En lugares como China, la gran fbrica textil del mundo y principal proveedor de la industria textil espaola, esta situacin se ve agravada por la ausencia de transparencia informativa y la ausencia de sindicatos que velen por las trabajadoras, que s han aparecido y cobrado cierta fuerza en pases como Bangladesh despus de incidentes trgicos como el del Rana Plaza, del que ahora se ha cumplido el quinto aniversario.

Esta tragedia, en la que el hundimiento de un edificio que albergaba fbricas textiles mat e hiri a ms de 3000 personas, pareci que iba a marcar un antes y un despus en las condiciones laborales de la industria textil en el Sur global. Sin embargo, al igual que ocurri con los golpes de pecho de algunos lderes europeos prometiendo refundar el capitalismo tras la crisis financiera de 2008, todas aquellas promesas de la industria textil de establecer mecanismos de control ms exigentes, de la puesta en marcha de iniciativas de certificacin de buenas prcticas, etc han quedado en buena medida en agua de borrajas. Los salarios apenas se han incrementado y los sindicatos sufren continuos acosos.

Agua contaminada

La industria textil es de las ms contaminantes y tambin de las ms consumidoras de agua. El 70% del agua mundial es consumida por la agricultura, en parte para cultivar el algodn, la fibra natural ms utilizada a nivel mundial en este sector. Segn WWF, fabricar una sola camiseta de algodn requiere el consumo de 2700 litros de agua, que equivale a la cantidad ingerida por una sola persona a lo largo de 900 das. Dentro de la industria textil el cultivo de algodn es el paso que ms agua consume en toda la cadena de suministro del sector. Contabilizando tambin el polister y el resto de fibras sintticas, el algodn es la materia prima usada en el 40% de las prendas fabricadas. El algodn orgnico representa sin embargo un escaso 0,5% de la produccin total de algodn.

La industria textil es considerada a menudo una de las ms contaminantes del mundo. Globalmente se la considera responsable del 20% de la contaminacin del agua. Una cuarta parte de las sustancias qumicas producidas en el mundo van a parar a la industria textil. Las crticas a la huella ambiental de los productos que vestimos han hecho proliferar las etiquetas ecolgicas en la ropa, pero es difcil distinguir en un sector donde la transparencia informativa de los procesos de produccin es bastante deficiente. Por ejemplo, huyendo de los tejidos derivados del petrleo como el polister, o del algodn y su criticado consumo de agua, muchos productores se han refugiado en la viscosa, un tejido obtenido a partir de fibras vegetales, que requiere sin embargo un tratamiento qumico altamente contaminante. A pesar de ser presentada a menudo como una opcin ecolgica para los consumidores, la creciente demanda de viscosa en el sector de la moda esconde una terrible huella destruccin de la vida en pases como China, India e Indonesia, como ha demostrado una reciente investigacin plasmada en el informe Moda Sucia de Changing Markets Foundation.

Segn el informe, el vertido de las aguas residuales sin tratar est a la orden del da, a menudo en un ambiente de corrupcin y con la complicidad de los mandatarios del lugar, conduciendo a la contaminacin de las fuentes de agua local, con unas consecuencias terribles para las comunidades de pescadores, agricultores y ganaderos que habitan en la zona, que no solo ven cmo desaparece su medio de sustento, sino que directamente enferman y mueren por beber un agua txica. Se sospecha que la fabricacin de viscosa es una de las causas del aumento de los niveles de cncer en algunas de las zonas productoras. Grandes compaas como Zara, H&M, Dockers, Levis, o Benetton obtienen viscosa de algunos de los lugares investigados.

Emisiones

La mochila de contaminacin asociada a la produccin tambin incluye a las emisiones de gases de efecto invernadero. De acuerdo con la revista Nature la industria textil es ya responsable por s sola del 5% de emisiones mundiales de CO2.

La gran fbrica del mundo, China, es tambin el mayor productor global de emisiones en el sector textil. Pero es a su vez el mayor exportador de esas emisiones incorporadas a las prendas de ropa y calzado que viajan mayoritariamente a pases como Estados Unidos, Japn, la Unin Europea y en menor medida al resto de Asia.

El 72% de las emisiones generadas por la industria textil china se producen para satisfacer prendas para la exportacin. Al mismo tiempo, Estados Unidos es el mayor importador de emisiones del mundo considerando todo el sector textil global. La foto de las responsabilidades per cpita reafirma este desequilibrio: un ciudadano chino genera al vestirse 9 veces menos CO2 del que genera un europeo y 12 veces menos del que genera un estadounidense. La diferencia se agranda an muchsimo ms si miramos a frica o a India. En el caso de nuestro pas, si a las emisiones producidas por la industria textil espaola le aadiramos las emisiones realmente producidas (en otros pases) para satisfacer nuestra demanda de ropa, las emisiones correspondientes a este sector en Espaa seran un 80% mayores.

Podemos decir, por tanto, que el hecho de que la produccin y el consumo de ropa se concentren en diferentes pases provoca flujos virtuales de emisiones en el sector textil, esto es, emisiones que viajan incorporadas en la ropa. Los diez mayores flujos de estas emisiones a nivel mundial se reflejan con flechas en la figura 2. Como se puede observar, todos excepto uno (el que va desde Europa a Norteamrica) se originan en pases del Sur.

Figura 2. Principales flujos globales de las emisiones asociadas a la ropa (Fuente: Carbon Trust, 2011)