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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2018

Entrevista a Valrio Arcary, histrico dirigente marxista brasileo
Las fuerzas reaccionarias prevalecen en un escenario todava de notable turbulencia

Martn Mosquera
Intersecciones

Valrio Arcary es un histrico dirigente marxista brasileo. Historiador y profesor jubilado del IFSP (Instituto Federal de Educao, Cincia e Tecnologia). Estudi en Pars y Lisboa y fue dirigente estudiantil durante la revolucin de los claveles en Portugal. Vuelve a su pas a fines de los setenta y se integra a Convergencia Socialista, la organizacin trotskista vinculada a Nahuel Moreno en Brasil. Fundador e integrante de la direccin del PT hasta su ruptura en 1994 junto a la corriente que luego fund el PSTU (Partido Socialista dos Trabalhadores Unificado). Actualmente es militante del MAIS (Movimento Por Uma Alternativa Independente e Socialista), que acta como corriente interna del PSOL (Partido Socialismo y Libertad). La conformacin del MAIS es el resultado de una separacin reciente con el PSTU, que involucr a cientos de militantes y dirigentes histricos, producto de un debate interno desatado a partir de las diferencias de caracterizacin sobre el golpe parlamentario contra Dilma Rousseff.


Martn Mosquera.- Cmo caracterizs la situacin abierta por la detencin de Lula? Cules son los escenarios posibles en el futuro prximo, teniendo en cuenta las elecciones presidenciales de octubre?

Valrio Arcary.- En sntesis, las fuerzas reaccionarias prevalecen en un escenario todava de notable turbulencia. Pocos podran imaginar una evolucin negativa tan veloz del escenario poltico nacional como la que ocurri en los ltimos meses. El anuncio de la intervencin militar en Rio de Janeiro, la salvaje ejecucin poltica de Marielle Franco y Anderson y la prisin poltica de Lula intensificaron peligrosamente el curso reaccionario de los acontecimientos. La crisis poltica y social se ha agravado sensiblemente, y los desdoblamientos de ella son todava imprevisibles. El conflicto actual entre diversas fuerzas sociales y polticas clases, fracciones de clase, partidos, instituciones, liderazgos, etc. revela que hay una encarnizada lucha por los rumbos del pas. Temer es un presidente sin respaldo social. Aun as la burguesa avanza a pesar de las divisiones en su interior acerca de hasta dnde llegar y cmo alcanzar sus objetivos. La clase trabajadora y los oprimidos estn a la defensiva, pero resisten bravamente con sus luchas, en cuanto a la clase media sigue mayoritariamente a derecha, siendo la principal base social de la extrema derecha. El sistema partidario de la Nueva Repblica (el rgimen electoral de los ltimos treinta aos) se derrumba sin que se haya alcanzado un nuevo orden que lo substituya: un nuevo equilibro no ha sido conseguido.

Hay diversos proyectos en disputa. La vieja representacin poltica burguesa (MDB, DEM, PSDB) lucha por mantener en pie al debilitado sistema poltico-partidario. La fraccin capitalista encarnada en el Lava Jato quiere imponer transformaciones reaccionarias en el rgimen, de modo de tornarlo ms eficiente, blindado y represivo. Lula y el PT, a su vez, buscan sobrevivir a la brutal ofensiva que lo afecta sin abrirse del compromiso conciliatorio con los poderosos. La crisis del centro del sistema, tanto a izquierda como a derecha, abre espacio para nuevas fuerzas polticas. La extrema-derecha avanz vigorosamente en los ltimos aos, conquistando influencia de masas, aunque minoritaria. Un lder neofascista, Jair Bolsonario, puede llegar al segundo turno de las elecciones presidenciales. Del otro lado, la reorganizacin de la izquierda gan un impulso con el lanzamiento de la candidatura de Guilherme Boulos y Snia Guajajara a la presidencia. La alianza formada entre el PSOL, MTST, PCB, entre otras organizaciones, abre la perspectiva de construccin de una nueva estrategia de izquierda que sea la del enfrentamiento con los ricos y poderosos y no ms la de conciliacin de clases representada por el lulismo. Es posible que ni el PSDB, ni el PT lleguen al segundo turno. En las ltimas seis elecciones presidenciales, en 1994, 1998, 2002, 2006, 2010 y 2014, un intervalo de un cuarto de siglo, prevaleci un patrn de alternancia entre dos campos polticos: PSDB y PT. Ello puede repetirse, pero el segundo turno est abierto y puede ser, tambin, entre otros candidatos.

Martn Mosquera.- La organizacin en la que milits actualmente, MAIS (Movimento por uma Alternativa Independente Socialista), surge de la ruptura con el PSTU a partir la caracterizacin de la crisis de 2015-2016 que conduce a la destitucin de Dilma Rousseff. Pods comentar los trminos de esa discusin que concluye en la escisin de casi la mitad del partido? Adems de los debates tcticos, qu elementos de alcance estratgico se pusieron en evidencia?

Valrio Arcary.- Pasados 25 aos de restauracin capitalista, nos vimos obligados a constatar que las fuerzas marxistas revolucionarias, entre ellas el trotskismo, estaban ms dbiles en el mundo. Las rupturas de masas con los grandes aparatos que dominaron la influencia sobre la clase trabajadora en las dcadas anteriores no fueron atradas, en su inmensa mayora, por las distintas organizaciones de la Cuarta Internacional. A pesar de movilizarse y hasta protagonizar revoluciones polticas, las masas y la vanguardia no ven otra alternativa ms all del rgimen democrtico-burgus. El socialismo no solo no surge como alternativa posible, sino que es repudiado, en varios pases clave, por la mayora de las masas. Eso no altera en nada a nuestra estrategia de movilizacin permanente para la toma del poder por la clase obrera y de construccin de partidos bolcheviques y de una Internacional con esa estrategia. Pero nos obliga a reflexionar si el peso de la restauracin en los ex Estados obreros y el hecho de que las revoluciones democrticas contra los regmenes estalinistas hayan sido dirigidas por fuerzas burguesas pro-imperialistas, no signific un golpe profundo en la consciencia de las masas. Si as fuera, como creemos, el balance de los procesos del Este merece ser considerado, sumamente, regresivo. La visin de una etapa post-cada del muro, la llamada 4 etapa, como una etapa ms favorable para la construccin de partidos revolucionarios no se confirm, y hay una reflexin a hacer. En lugar de ellos, la visin llevada al Congreso por la mayora de la direccin del PSTU profundizaba una visin facilista, y ocultaba las contradicciones y obstculos que ya habamos constatado antes.

Martn Mosquera.- Vemos acumularse en Brasil una serie de episodios preocupantes que contribuyen a la emergencia de un rgimen poltico autoritario: comenzando por el punto de inflexin de la destitucin fraudulenta de Dilma Rousseff, recientemente se produjo la intervencin militar en Ro de Janeiro, luego la detencin sin pruebas de Lula y, ms en general, asistimos al despliegue de un endurecimiento estatal-autoritario, que incluye el asesinato cada vez ms frecuente de dirigentes sociales y polticos. Cmo analizs estos cambios en trminos del rgimen poltico que est en proceso de consolidacin en Brasil?

Valrio Arcary.- Estamos ante transformaciones reaccionarias del rgimen poltico. La democracia-burguesa en Brasil es cada vez menos democrtica. El proyecto econmico de naturaleza neocolonial presupone una estrategia de reformulacin del rgimen de dominacin. El Ejecutivo y el Legislativo perdieron fuerza; en contrapartida, el Judicial y las Fuerza Armadas han ganado cada vez ms relevancia poltica. Conquistas democrticas fundamentales estn bajo amenaza. Si la capacidad de ejercer la dominacin por consenso disminuye, aumentarn las medidas coercitivas para el ejercicio del orden burgus. Caminamos a pasos acelerados hacia una democracia capitalista todava ms restringida, amputada, blindada y represiva. El Lava Jato sirve a las transformaciones reaccionarias en el rgimen, particularmente por restringir o anular derechos democrticos, alcanzando especialmente a lderes de la izquierda reformista (PT), y fortalecer instituciones como el Poder Judicial, la Polica Federal, el Ministerio Pblico y tambin las Fuerzas Armadas.

En una frase: estamos ante una fraccin burguesa, que tiene a TV Globo como portavoz, que quiere imponer un proyecto de reformas autoritarias en el rgimen poltico. Incluso cuando la Operacin alcanza a figuras de la derecha tradicional (como Temer) y reconocidos corruptos (Cunha, Geddel, etc.), el carcter reaccionario del Lava Jato en nada se altera. Por ltimo, aunque la Repblica de Curitiba venga a buscar a uno u otro tucano como el ya abatido Acio -, ser apenas para disfrazar lo fundamental. La proteccin del santo Alckmin es alegrica. La izquierda que se alinea con el Lava Jato est cruzando la frontera de clase.

Martn Mosquera.- Te has referido a la emergencia de un neofascismo con base de masas en Brasil. Podras ampliar la caracterizacin de este fenmeno? Se asiste a un proceso de polarizacin social o poltica, con sectores radicalizndose a izquierda y a derecha, o estamos frente a una derechizacin de conjunto de la sociedad brasilea que tiene en el neofascismo a su versin extrema?

Valrio Arcary.- La segunda hiptesis es, infelizmente, aquella que mejor describe la evolucin negativa. No se trata de una dinmica de polarizacin social. Estamos ante una inversin desfavorable de la relacin social y poltica de fuerzas. La ejecucin poltica de Marielle y Anderson, los tiros en la Caravana de Lula, el recrudecimiento de los asesinatos polticos de los sin-tierra e indgenas y del genocidio del pueblo negro y pobre en las periferias, as como las crecientes acciones de violencia, intimidacin y persecucin contra activistas de los movimientos sociales y de izquierda encienden la alerta roja. Alimentndose del miedo y del odio diseminados en parcelas de la poblacin, el monstruo neofascista levanta la cabeza. No estamos ante el peligro inmediato de una dictadura militar, tampoco de la amenaza de una contrarrevolucin fascista en Brasil. Pero este hecho no disminuye la gravedad de la existencia de una extrema-derecha con influencia de masas en el pas, aunque minoritaria. Bolsonaro es un lder fascista seguido por millones que puede ir al segundo turno de las elecciones presidenciales. En torno a l se organiza un movimiento poltico nacional que promueve campaas, reuniones, eventos, actos. En rigor, hay un embrin de un partido neofascista en construccin en torno a su figura. Cul ser el futuro de este proyecto? Muy difcil de prever hoy. En este momento, Bolsonaro acomoda sus objetivos inmediatos al rgimen democrtico-electoral, pero y maana?

No es hora de condescendencia con los enemigos de las libertades. La poltica de Frente nico antifascista gana importancia redoblada. La unidad de accin para el enfrentamiento enrgico en todos los terrenos es clave para detener el peligro neofascista.

Martn Mosquera.- La detencin del Lula y la crisis del PT abren un gran interrogante sobre el futuro de la izquierda brasilea. El PSOL y la candidatura de Guilherme Boulos parece en condiciones de ocupar un papel importante en una reorganizacin de gran escala de la izquierda. Cmo analizs estas posibilidades abiertas?

Valrio Arcary.- Contra los ataques colosales, los trabajadores, los oprimidos y la juventud resisten, aunque haya fluctuaciones de intensidad segn la coyuntura y las circunstancias implicadas.

En otras palabras, hay un cuadro de luchas de resistencia en el marco de una situacin defensiva. Veamos: en 2017, la clase trabajadora protagoniz, el 28 de abril, una histrica huelga general contra las reformas. En los ltimos aos, hubo un nmero significativo de huelgas y ocupaciones de tierra. Y tambin diversas y significativas manifestaciones de mujeres, negras y negros y LGBTs por sus derechos. Las consignas de las movilizaciones, en general, fueron defensivas, pero las luchas demostraron capacidad de reaccin ante el impacto de los ataques.

Al inicio de este ao, hubo una fuerte conmocin por el asesinato poltico de Marielle, y ms de 150 mil personas salieron a las calles al da siguiente de la ejecucin. La ocupacin de Povo Sem Medo, en So Bernardo do Campo (SP), que se torn un smbolo de resistencia social en el pas, conquist terrenos para la construccin de viviendas populares. Por su parte, la fuerte huelga de empleados pblicos de la ciudad de Sao Paulo derrot la reforma de la seguridad social de Dria (PSDB). Esos ejemplos demuestras que hay disposicin de resistencia entre los de abajo.

Contra la actual ofensiva capitalista, es preciso apostar a la unidad para luchar: unidad para defender los derechos de los trabajadores y de los oprimidos; unidad para defender los salarios y los empleos; unidad en defensa de la educacin y de la salud pblicas. Y unidad tambin para luchar contra los ataques a las libertades democrticas, por justicia por Marielle y contra la prisin de Lula.

En este sentido, es un deber de los partidos de izquierda (PT, PCdoB, PSOL, PSTU, PCB), de los sindicatos y centrales sindicales (CUT, CTB, CSP-Conlutas, Fora Sindical etc.) y del conjunto de los movimientos sociales (MTST, Povo Sem Medo, MST) promover la unidad concreta en la lucha en defensa de las demandas sociales, econmicas y democrticas. No hay tiempo que perder. Y apostando a la lucha unificada de la clase trabajadora y de los oprimidos es que podemos cambiar las cosas.

Martn Mosquera.- Qu peso tiene el balance del gobierno de conciliacin de clase de Lula en una posible reorganizacin de la izquierda brasilea? En qu se basa la posibilidad de superar la experiencia del lulismo? Cmo evitar las tendencias a la adaptacin y a la burocratizacin que pesaron decisivamente sobre el PT - que en los 80 era un partido de clase, pluralista y socialista -, ahora que el PSOL puede ganar ms espacio y, por consiguiente, puede quedar sometido a mayores presiones hacia la adaptacin institucional?

Valrio Arcary.- La precandidatura de Guilherme Boulos y Snia Guajajara a la presidencia es, al mismo tiempo, smbolo y apuesta de la reconstruccin de un proyecto de izquierda que hable la lengua de la lucha de clases, la lengua de los de abajo, y no de la sumisin, conciliacin y acomodacin con los de arriba. La alianza sellada entre el PSOL, MTST y otros diversos movimientos impulsa una iniciativa poltica que trasciende la disputa meramente electoral, porque abre camino para la reorganizacin de la izquierda sobre nuevas bases polticas y programticas. Para superar el petismo y su estrategia permanente de conciliacin con los poderosos, debemos evitar el error sectario. En este momento, es decisiva la lucha unificada por justicia por Marielle, el combate al neofascismo, la movilizacin contra la condena de prisin de Lula, la lucha unitaria contra el gobierno Temer y las reformas y contra la intervencin militan en Ro. La unidad de la izquierda en lucha es una bandera central para los das de hoy. Sin embargo, al mismo tiempo, es necesario reconocer que, sin romper poltica y programticamente con el lulismo, la nueva izquierda tendr vuelo corto. La conciliacin de clases no es ahora solamente indeseable: ella fue la responsable de abrir las puertas para el golpe parlamentario y la onda reaccionaria que se abate sobre nuestro pueblo. La estrategia de conciliacin revel todo su fracaso e impotencia con la prisin de Lula sin resistencia a la altura por parte de la direccin del PT. Por eso, en las elecciones de este ao, es fundamental afirmar un nuevo proyecto para la izquierda, con un nuevo programa. Si la unidad de la izquierda para luchar es fundamental, en las elecciones ser preciso priorizar la construccin de lo nuevo, de una nueva estrategia, para no repetirnos en los viejos errores. La direccin del PT ya dio repetidas pruebas de que seguir con sus alianzas con sectores de derecha y con el programa de conciliacin con el gran capital, incluso con Lula en prisin. No vamos a seguir ese camino que ya se demostr trgico. Vamos por otro, apostando en las calles, en la lucha independiente de los de abajo, levantando un programa anticapitalista con Boulos, Guajajara y el PSOL.

Traduccin del portugus: Intersecciones

Fuente: http://intersecciones.com.ar/index.php/articulos/66-brasil-entrevista-a-valerio-arcary-las-fuerzas-reaccionarias-prevalecen-en-un-escenario-todavia-de-notable-turbulencia


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