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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2018

No hay tregua

Ibon Cabo Itoiz
Rebelin


Haizea dator ifarraldetik, hego berotik ekaitza,

Ez da nabari lanbro artean zuhaitz hautsien amaitza.

Eguneroko lagunak ditut beldurra eta zalantza

Ardo txar honek eragiten dit noraezeko balantzea

Xabier Lete


Pasando das enteros entre textos sobre el fin de la lucha armada, a veces se puede tener la sensacin de que antes incluso de que se produjera, la mayora tena ya el guin escrito. Esto puede ir ligado a la previsibilidad de los hechos, pero no oculta sin embargo una cierta lejana con respecto a los tiempos en los que los hechos relevantes en poltica ayudaban a los virajes inesperados y contagiaban de ilusin a las personas. Parece ser, que ante los cambios, la respuesta de los agentes polticos actuales es la misma de siempre: no hay tregua.

Euskadi ta Askatasuna se ha disuelto tras casi 60 aos. Para poder caminar hacia delante hay que echar la vista atrs. Cada poca es un mundo y un contexto y no se debe analizar con ptica de 2017 lo ocurrido en 1958. Fundado por miembros expulsados de EGI (juventudes del PNV), su origen asambleario y reivindicativo del aspecto cultural vasco (idioma, escultura, vinculaciones con la iglesia, medio rural y montaa, deportes autctonos), tuvo, visto sin rencor poltico, una plasmacin extraordinaria en adelante a la hora de definir lo vasco y marcar distancias con otros modelos. De esos tiempos nos ha quedado el lenguaje militar a la hora de referirnos al conflicto vasco, la ptica (actualmente deslegitimada) de la mitificacin del guerrillero y el intenso trabajo de reivindicar la memoria histrica y la lucha anti franquista como nexos de unin entre diferentes.

Sin embargo la historia de ETA est unida a su interpretacin en clave poltica de las coyunturas sociales de cada momento. Maximalista en sus objetivos, en algunos anlisis tericos supo plasmar algunas preocupaciones de la sociedad vasca con desigual acogida por las formas empleadas (por ejemplo, dos elementos fundamentales aqu fueron la lucha anti nuclear y la controversia relativa la herona en los aos 80). Sin embargo, su auto definicin como agente poltico fue a la postre su mayor error y lo que le priv, con el tiempo, del apoyo de esa parte de la sociedad vasca que entenda la lucha armada como justificable en el postfranquismo y principios de la era democrtica. ETA sufre diversos vaivenes ideolgicos en funcin de los distintos fracasos que se dan durante las distintas treguas y estos le llevan a cambiar la estrategia social en cada momento, lo cual fue poco a poco alejndole, sin ser consciente, de su propia auto definicin.

El aura de guerrilla revolucionaria que adopta durante su segunda asamblea de 1963 le hace orientarse a tesis marxistas perdiendo para siempre su nexo de unin con gran parte del entonces an durmiente electorado nacionalista. Adems en 1968 ETA comienza la lucha armada abandonando as la lucha cultural como nico medio de expresin. A partir de entonces y hasta 1982, cuando desaparecieron los poli milis, las diferencias entre organizaciones militares y poltico militares, estaran entorno a la internacionalizacin de la lucha obrera (captar o no la colaboracin con otras fuerzas estatales de clase), la utilizacin de la violencia selectiva o indiscriminada y la tctica participativa o no en las instituciones que surgieron tras el franquismo, lo que ahora se conoce como el rgimen del 78.

Tras la primera redaccin de la alternativa KAS (1976, posteriormente ETAm la actualizara), en abril de 1977 Telesforo Monzn tratara en Txiberta de lograr un acuerdo de mnimos entre las fuerzas abertzales. La delegacin del PNV con Joseba Azkarraga, Juan Jose Pujana y Koldo Amezkata se haba decantado ya por la participacin institucional, al igual que ETA pm y sus aliados polticos unidos en la extinta Euskadiko ezkerra. ETA militar y la incipiente unin de fuerzas abertzales, socialistas y de izquierdas (HB) se decantaron por una propuesta de mximos que trunc el segundo gran objetivo de la lucha poltica: la colaboracin entre Abertzales.

Posteriormente y tras el 23F, ETApm se disolvi en su VII asamblea el 30-09-1982, establecindose a nivel electoral los tres espacios que dominaran los resultados electorales del abertzalismo en las siguientes dcadas: la izquierda abertzale propiamente dicha, la lnea social demcrata y el centro derecha demo cristiano. Cuarenta y cuatro poli milis fueron excarcelados sin entregar ningn arma a cambio.

Tras la desaparicin de los poli milis y la integracin de Euskadiko Ezkerra en el mbito institucional, se producira una cicatriz en la izquierda vasca que an hoy en da no se ha curado y que otorgara transitoriamente la mayora en el eje abertzale a la rama guipuzcoana navarra. En aquel entonces no se valor suficiente, pero EE y los grupsculos prximos a la izquierda aportaron dinmicas que actualmente estn en vigor y que posteriormente fueron aceptadas por el resto de fuerzas como ejes de trabajo.

Algunos ejemplos claros son la teora de las dos mesas (gobierno ETA y la mesa de partidos), la lucha contra la tortura24-02-1981Deia y la expulsin de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado (campaa Alde hemendik). Fueron dinmicas de trabajo que estn an vigentes en el seno de diversas fuerzas abertzales hoy en da. Sin embargo en aquel entonces, Txiki Benegas declar en Deia que ETA pm haba fracasado. Sorprendentemente, ms tarde nombraron presidente del PSE-EE a un ex miembro de ETA pm, Mario Onaindia. EE se fusion con el PSE en 1993 y con ello quedaba demostrado que para hacer balance poltico de los acontecimientos, el contexto social de cada poca marca la repuesta y la valoracin.

La primera gran tregua, la de Argel de 1989, que vino precedida de contactos y de otra que concedi la organizacin de sesenta das en 1988, estuvo rodeada de circunstancias polticas extraas. Por un lado, el pacto de Ajuria Enea (1988) cambi el escenario poltico y sobre todo el lenguaje que a partir de entonces se empleara en l. Internamente en ETA volvan a surgir disensiones en torno a la valoracin del lucha armada y a la participacin directa de ETA en decisiones polticas (en 1987, por ejemplo, la direccin de HASI que coordinaba Txomin Zuloaga fue cesada fulminantemente a pesar de ganar el proceso interno21-08-1992Deia entrevista Txomin Zuloaga ).

En aquella ocasin, la organizacin a travs de Txomin Iturbe se puso a negociar con representantes del gobierno espaol. Ambas partes confiaban en llegar a un acuerdo con declaraciones que a treinta aos vista, podran resultar sorprendentes (un ejemplo fue como algn participante deca que mientras Rafael Vera estuviera al frente de la seguridad del estado, l negociara siempre08-12-1991DEIA, posteriormente la implicacin directa de este ex director en los GAL seguro habra hecho cambiar esta aseveracin). Incluso Juan Cruz All se mostraba partidario de la negociacin al igual que los sacerdotes vascos08-11-1989Deia.

Sin embargo, ETA mal interpret la situacin poltica y volvi a la lucha armada. La ltima llamada a Egin para confirmar que la tregua y la negociacin se haban roto fue acogida como un jarro de agua fra por los presentes en la redaccin. En aquella ocasin muri la negociacin en su contexto militar, pero all se hizo absolutamente palpable la necesidad de dos mesas. El estado espaol, sin embargo, increment su participacin indirecta en la guerra sucia, provocando por primera vez ante una situacin difcil para la direccin de ETA, la reagrupacin en torno a los objetivos iniciales. Joseba Azkarraga ya en EA interpel al gobierno para que abandonara su arrogancia y negociara20-02-1988Egin.

Las voces crticas en los aos siguientes no fueron bien valoradas en la organizacin. En 1991 ETA criticaba en un comunicado a las voces claudicantes de HB. Egibar acusaba a ETA, ya entonces, de vivir en una burbuja sin oxgeno 11-07-1992Egin. En los aos 1991, 1992, 1996 y 1997 (frente crceles) hubo algunas treguas parciales que no llegaron a buen puerto. Sin embargo, fue en septiembre de 1998 cuando se produjo el periodo de tregua ms larga y esperanzadora tras la firma del acuerdo de Lizarra Garazi.

Antes en 1995 se haba presentado la alternativa democrtica que haba supuesto la ilegalizacin de la mesa nacional de HB por intentar difundir el video de ETA m con esta alternativa en campaa. Fue el paso a nueva generacin de dirigentes en HB que a partir de 1998 participaran ya activamente en las instituciones surgidas del nuevo rgimen. Se produjeron durante esta tregua 155 traslados de presos pero solo 24 acercamientos. 56 detenciones de miembros de ETA por parte del estado espaol mientras la tregua estuvo activa. El estado no reconoci nunca pblicamente un dilogo que a posteriori se supo que ocurri y finalmente ETA decide romper la tregua.

Una generacin entera de abertzales maduros dej de confiar para siempre en la posibilidad de que ETA entendiera que su actividad era perjudicial contras la unidad de fuerzas y el trabajo en comn de los abertzales. Eran los tiempos en los que, por ejemplo, Deia hablaba de que ETA haba adaptado su estrategia a los diferentes periodos histricos17-09-1998Deia.Deia public un suplemento relativo a la Tregua y llev a portada este hecho. Rafa Larreina interpelaba en el Parlamento Vasco al gobierno espaol por las torturas en Intxaurrondo y los GAL 23-06-1996 Deia. Muchos pensaron que era el fn de la lucha armada y el principio de la unidad de accin de las fuerzas abertzales. Batasuna se enfrent por primera vez contra los brotes de Kale Borroka. Se cre Udalbiltza para aunar fuerzas desde el abertzalismo para deshacer el nudo gordiano de la territorialidad y la divisin institucional de Hego Euskal Herria.

La respuesta del estado fue la puesta en marcha de ley de partidos, creada ad hoc para la ilegalizacin de HB y Batasuna (2003) bajo la doctrina del juez Baltasar Garzn del todo es ETA. Del espacio poltico de la izquierda abertzale surgi una escisin potente especialmente en Nafarroa, el nacimiento de Aralar. Ante esto el estado con la ilegalizacin, consigui de nuevo la unidad en el seno de ETA legitimando la continuidad de la lucha armada para los militantes de ETAm. El abertzalismo no se recuperara de este error poltico de ETA hasta el ao 2011

Posteriormente se dieron diversas treguas selectivas (2004 la tregua de Carod Rovira para Catalunya, 2005 tregua contra cargos electos de partidos polticos) que culminaron en la Tregua del 2006. Esta fue la del alto el fuego permanente, la de las conversaciones de Loiola entre Arnaldo Otegi y Jesus Egiguren. El ltimo intento serio de dotar de contenido a la mesa poltica. Roto por el atentado de la T4 donde murieron dos inmigrantes latino americanos.

A partir de ah vino la divisin entre la estrategia de ETAm y la izquierda abertzale. La falta de apoyo social para la lucha armada llev a la tregua de 2011 que ha culminado esta semana en Camb tras mltiples conversaciones internas. Hacer un balance de estos ltimos aos y marcar una direccin puede ser complicado. La lectura poltica de una trayectoria tan cercana a lo poltico y tan alejada de la realidad se complica cuando uno trata de justificar tambin lo sufrido por sus propio militantes. Se habla de memoria, justicia y reparacin ante el reconocimiento necesario a todas las vctimas, las que son de ETA y las que lo son de otros lados. En este sentido, la construccin del relato choca contra la problemtica de hacer un discurso que incluya a ETAm como agente de acciones negativas para la unidad abertzale.

El trabajo mancomunado del abertzalismo desde la gestin de la diversidad es otro pilar sobre el que se quiere construir el futuro, pero choca con la necesidad innegociable de los cambios en la poltica penitenciaria. Esto nos lleva en ocasiones, a impulsar en las nuevas organizaciones polticas, como prioridad en el lenguaje y en el discurso el tema de los presos polticos, convirtiendo en social lo que tras otras treguas (1987, 1998) hubiera sido un aspecto tcnico. Dificultando adems, ante los medios, la adopcin de un discurso ms prximo a las necesidades actuales de la ciudadana.

La cuestin de los presos polticos es difcil de evaluar socialmente pero imprescindible para avanzar en el marco comn de la gestin del diversidad. Gregorio Peces Barba hablaba de amnista selectiva01-03-2005ElPais y generaba el caos en el partido socialista. Eusko Alkartasuna, miembro de EH bildu, siempre defendi la invalidez de la poltica de dispersin en el estricto cumplimiento de las leyes y la defensa de los derechos humanos. Tenemos que afrontar que los problemas derivados del conflicto, deben estar ligados al respeto de los derechos humanos para todas sus vctimas, directas e indirectas. En ambos frentes la solidaridad con el diferente debe ser el referente en la actuacin poltica.

Ante este barullo de ideas para el futuro, la respuesta de los agentes polticos es siempre la misma. Parece que cada uno contina por su propia lnea temporal a pesar de que el contexto poltico cambia, a pesar de que los tiempos y las personas evolucionan. No hay tregua. Pero como dira Galileo Galilei y sin embargo se mueve. En esto es en lo que debemos invertir el tiempo. Tampoco hay tregua en el mbito socio econmico para las clases populares y por eso debemos acompaarlas en los procesos de cambio aunque parezcan difciles. Aunque choquen con nuestro propio hilo temporal. Seamos generosos y positivos y hagamos del maana nuestra propia tregua con el pasado.

Hagamos que nuestro mundo siga girando. El papel de la militancia comienza en impulsar nuestro trabajo para la mejora de las necesidades compartidas, el bien comn. Esto nos hace ms humanos y ms acordes con los objetivos de nuestra propia apuesta poltica. De nuestra propia apuesta transformadora. Convirtamos el viento del norte en aire transformador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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