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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2018

Yendo hacia el fondo: Memorias de una Argentina gobernada por la barbarie

Javier Tolcachier
Rebelin


En una escueta comunicacin televisiva, el presidente Macri anunci que su gobierno solicitar una lnea crediticia al Fondo Monetario Internacional. Dicho anuncio, junto a la desbocada apreciacin del dlar producto de una corrida financiera en curso, encendieron la alarma roja en gran parte de la poblacin.

Est la Argentina tocando fondo? Es ltimo recurso o simplemente preludio de un ajuste an ms salvaje, justificado por el monitoreo institucional? En todo caso, ms all de poses o estrategias, es visto por la gente como debilidad y fracaso.

Objetivamente, el nivel de reservas actuales es de algo ms de 56 mil millones de dlares, algo por encima de las existentes en 2011, pero ms del doble de las de Diciembre 2015.

En esto no hubo magia sino endeudamiento. La deuda totaliza alrededor de 335 mil millones de la moneda estadounidense, 80 mil ms que cuando asumi el nuevo gobierno. Esta deuda equivale al 59% del PBI argentino y a seis veces las reservas del Banco Central.

Y este enorme nuevo endeudamiento no ha repercutido favorablemente en la situacin social. Un cuarto de la poblacin argentina (segn el gobierno) o un 31.4% (segn el informe Marzo 2018 del Observatorio de Deuda Social de la UCA) vive por debajo de la lnea de pobreza. Ms alarmante an: Segn datos del INDEC, 40% del total de las personas pobres son nios menores de 14 aos y el 70% no ha cumplido an los 30 aos.

Lo cierto es que el fraude poltico - aunque todava no el meditico - ya son certeza en una importante porcin de la poblacin argentina. En especial, en aquellos asalariados y cuentapropistas que votaron por Macri enojados por el impuesto a las ganancias, que recortaba mnimamente sus haberes. O en miles de personas que, envenenadas por una prensa artera, creyeron clavar con su voto un pual a una corrupcin populista tantas veces anunciada pero jams comprobada.

Hoy el alza de tarifas en los servicios, la disminucin del salario en relacin a la inflacin y el severo estancamiento del mercado interno, con la consecuente baja de ventas y servicios y crecimiento de la desocupacin, castigan de un modo mucho ms agudo la economa domstica de esos sectores. Mientras tanto, el monopolio meditico contina mintiendo.

El trasFondo poltico

El anuncio de volver a tomar crditos del FMI no es tan slo una cuestin de nmeros. Representa una prdida lisa y llana de soberana. Y no es metafrico. En el sitio del organismo, en la ficha tcnica titulada La condicionalidad del FMI puede leerse: "Cuando un pas obtiene crdito del FMI, el gobierno se compromete a ajustar la poltica econmica para superar los problemas que le llevaron a solicitar asistencia financiera a la comunidad internacional.

Por otra parte, la aprobacin de crditos (o sus habituales refinanciaciones) dependen del voto de los miembros. En el FMI no rige el principio un pas, un voto. El peso de cada pas tiene relacin a la cuota de capital suscrita. No es difcil imaginar, tratndose de un organismo surgido en la conferencia de Bretton Woods, cul pas es el de mayor peso relativo en las decisiones del Fondo.

EEUU detenta 16.52% del total, diez veces el poder de voto combinado de 23 naciones africanas o dos veces y media el de Japn o China, a los que sigue Alemania con 5.32% y Francia y el Reino Unido con 4.03%.

El porcentaje de voto estadounidense no es casual. Le permite poder vetar ciertas decisiones que requieren una mayora especial del 85%.

Con esa relacin de fuerzas, la orientacin poltica del FMI sigue habitualmente los dictados de EEUU o al menos no se opone a estos. Y el imperio vela por sus intereses, en absoluto coincidentes con los de los pases pobres o en desarrollo.

Un poco de memoria

Durante los aos de dictadura militar, la deuda externa argentina aument seis veces, de 7 mil millones en 1976 a 42 mil en 1982. Es sabido que banca y dolor van siempre en yunta. La democracia lleg, pero con la deuda al cuello. La piedra se agrand a 65 mil millones, pero lo que rod cuesta abajo no fue la roca sino el gobierno de Alfonsn.

Lo que sigui fue prestidigitacin pura. Menem vendi todas las empresas pblicas y recort el aparato del Estado para eliminar el supuesto dficit. Todo desapareci, salvo la deuda que trep al doble.

En el siguiente acto, el entonces secretario de Estado norteamericano Nicholas Brady arm un plan que salvara al pas (y a otros cuantos ms de Amrica Latina). Pero no result como se esperaba. O s, pero para la banca: en 1992, la deuda rondaba los 63000 millones; para el ao 2000, despus de abultados pagos, la deuda lleg a los 150 mil millones de dlares. A lo que sigui la debacle econmica, financiera, pero principalmente social del 2001.

Al asumir Nestor Kirchner, la deuda rondaba los 180 mil millones. Con entereza y habilidad, asumi el reto del desendeudamiento y arm en 2005 la operacin de canje de la deuda en default, que permiti renegociar aproximadamente tres cuartas partes del monto adeudado.

El 3 de enero de 2006, la Argentina cancel su deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Al asumir Cristina Fernndez, dos aos despus, el pasivo pblico estaba en 120 mil millones. Pero se haba ganado soberana, contante y sonante. Por un lado, el peso de la deuda respecto al PBI haba bajado entre 2005 y 2011 del 80% a menos del 40%. Por otra parte, la deuda en manos extranjeras se redujo entre el 2005 y el 2015 de un 47% al 28,5 por ciento[1].

Lo dems es historia cercana, demasiado cercana.

La desmemoria de las muchas memorias

Para muchos argentinos es incomprensible este regreso histrico. Se habla de amnesia histrica, de una dosis increble de desmemoria colectiva, de un camino ya tristemente recorrido y de su doloroso final.

Pero es cierto que no hay memoria colectiva? Por qu un nmero importante de argentinos olvid las desgracias que ocasion el neoliberalismo y vot a este gobierno corporativo? Dejemos apenas por un instante el terror meditico para ver que hubo de este lado del televisor.

Sucede que hay muchas memorias conviviendo al mismo tiempo. Memorias generacionales que no guardan los mismos recuerdos ni las mismas vivencias.

No da lo mismo en qu tiempo se nace y en qu tiempo se vive mentalmente, a pesar de vivir en otro fsicamente. A una generacin adulta sucede otra ms joven cuya vida ha transcurrido en otras condiciones. No es lo mismo haber nacido en los sesenta que en los 80 y mucho menos en los albores del nuevo milenio. El germen neoliberal, el individualismo, el consumismo desenfrenado calaron hondo en toda una generacin y buscaron su revancha. En otros, ya sesentones, apareci el discurso milico. Y en algunos ms viejitos, el antiperonismo puro y duro posterior a la Revolucin Libertadora.

Las memorias generacionales son la tragedia y la renovacin de la historia al mismo tiempo, porque colocan cierta sordina sobre lo ocurrido para que aparezca algo distinto, aunque el cambio no siempre sea para mejor, como en este caso.

Memorias antiguas

Por debajo de estas memorias de tiempos recientes, hay memorias aejas, que influyen decisivamente el modo de vivir. Son las culturas, las procedencias histricas que sealan rumbos bien definidos y no siempre coincidentes.

En el subsuelo de un argentinismo frgil, yacen pertenencias activas a mundos bien diferentes. Los de aqu y los de all, una grieta letal, un desamor permanente.

Los que gobiernan son los que quieren ser de all. No son la civilizacin frente a la barbarie. Son la civilizacin de la barbarie.

Muerte y renacer de la memoria


Son tambin falsificadores de la historia. Tienen memoria corta y ombligos desmesurados, el mundo empez con ellos. Se muestran como lo nuevo, aunque ya los vimos pasar muchas veces. Son Roca, son Sarmiento, son Mitre. Son los dueos de esclavos, los ganaderos que se repartieron las tierras luego del genocidio indgena. Los que sirvieron dcilmente a los ingleses, a los americanos, los lacayos del amo imperialista. Son los blancos que no quieren ser negros, indios o mestizos. Y algunos pocos son mestizos que tan slo quisieran ser blancos.

Ms all de ellos y de las pequeas desmemorias, hay una memoria grande y universal. Irreversible e irrepetible. Es la memoria humana, que entre aciertos y desaciertos nos conduce a la senda de la liberacin.

Nota:

[1] Datos citados por Juan Manuel Telechea en http://chequeado.com/el-explicador/como-evoluciono-la-deuda-en-los-primeros-dos-anos-del-gobierno-de-macri-cambiemos/

Javier Tolcachier. Investigador del Centro Humanista de Crdoba, investigador asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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