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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2018

Lluvia, riesgos y democracia

Oier Zeberio e Iaki Barcena
Rebelin


Pas Vasco y lluvia son dos realidades inseparables. El sirimiri y los chaparrones que empapan las aldeas, los pueblos y las ciudades son la clara esencia de nuestra tierra. Es este poderoso fenmeno atmosfrico el que da vida a las montaas, a las tierras de cultivo y a las huertas, convirtindose en un elemento esencial para el ser humano y su desarrollo. No obstante, a veces, adquiere una fuerza capaz de destruir tanto la vida humana como las actividades que estn estrechamente relacionadas con ella. Cuando se desbordan los ros y cuando el espacio que le ha sido robado a la naturaleza queda inundado, el ser humano entra en un estado de indefensin y empieza a sufrir los efectos sumamente perjudiciales de las decisiones errneas, anteriormente tomadas. Esta es la realidad que se vive intermitentemente en varios puntos de la geografa vasca.

El Pas Vasco est casi exento de sufrir otros acontecimientos naturales adversos que se podran denominar ms detalladamente como fenmenos naturales catastrficos de carcter regular. En el caso de los riesgos geolgicos, no podemos sufrir erupciones volcnicas, nunca hemos recibido el impacto de un tsunami, y aunque los terremotos se producen de manera bastante regular, estos son de baja o muy baja intensidad. En el caso de las tormentas, es cierto que de vez en cuando sufrimos el impacto directo o indirecto de alguna fuerte depresin, no obstante, la fuerza destructiva de stas no se puede comparar con la de los huracanes que azotan el sur de los Estados Unidos de Amrica, el Caribe o algunas zonas de Asia durante los monzones. En el caso de los tornados, aunque algunas veces tenemos la oportunidad de observar algunas trombas marinas, estas no se pueden comparar en absoluto con los tornados de tierra que se pueden observar en la zona del Tornado Alley de Estados Unidos. Por ltimo, aunque a veces tenemos la desgracia de sufrir algn que otro incendio forestal, la fuerza de estos suele ser moderada. Pero en cambio, la regularidad y la intensidad de las lluvias hacen que seamos muy vulnerables a sufrir inundaciones. Se repiten todos los aos y, aunque en la mayora de los casos solo producen daos carcter local (materiales, sobre todo), a veces, como sucedi el 26 de agosto de 1983, pueden causar desastres de considerable magnitud.

Algunos antroplogos dicen que nos encontramos al final de la era del prometeismo, es decir, nos estamos dando cuenta de que no podemos dominar y controlar las leyes de la Naturaleza y de que no podemos gestionar la vida como nos plazca. Cada vez podemos observar los lmites con mayor claridad y la crisis socioecolgica marca uno de ellos. Ante esta situacin, la tecnolatra, es decir, la creencia de que ante cualquier problema ecolgico, energtico o social, la humanidad encontrar la solucin en la tecnologa, est ganando cada vez ms poder. Y lo mismo sucede con el ciclo del agua. Creemos con arrogancia que podemos controlar las dinmicas naturales del agua, su carencia o su abundancia. No obstante, son muchos los cientficos y agentes sociopolticos que han mostrado su oposicin ante esta visin tecnocrtica. Pocos son quienes defienden hoy en da, por ejemplo, que el calentamiento global no es un fenmeno producido por la actividad humana. Lo hemos provocado nosotros mediante la quema de los combustibles fsiles y con una errnea gestin de la tierra.

En el mismo sentido, los procesos cclicos de inundacin tienen mucho que ver con el Pas Vasco del cemento. En las ltimas semanas hemos podido observar crecidas que han rebasado los embalses, presas y canales construidos en los ros Nervin, Gobela, Arga, Oria, Ebro o Zadorra. Con el proceso de urbanizacin y con la proliferacin de los centros comerciales, con la multiplicacin de los centros industriales y con otro tipo de invasiones, hemos colonizado los espacios aluviales y estamos sufriendo sin cesar las consecuencias, al parecer, sin aprender de las lecciones pasadas. Tanto los agentes institucionales como los agentes econmicos principales consideran que las nuevas infraestructuras son totalmente necesarias para el crecimiento econmico e infravaloran el riesgo derivado de dichas decisiones. Esta es la poltica que se aplica en el suelo vasco. Seguimos defendiendo que podemos solucionar las inundaciones adoptando soluciones puramente tcnicas, pero la madre naturaleza es vieja y sabia y supera con amplia facilidad las barreras que le imponemos.

El cambio climtico agravar el riesgo de padecer inundaciones en el futuro. Si se repiten los errores que se cometieron en el pasado (sobre todo en el proceso de urbanizacin), el riesgo ser todava ms grave y aumentar de forma notoria el nmero de personas que se encuentran en situacin de vulnerabilidad. Teniendo en cuenta esto, es necesario que antes de que ocurra la prxima emergencia o desastre, las poblaciones que se encuentran afectadas tengan toda la informacin sobre el riesgo en cuestin, tengan la oportunidad de comprenderlo y desarrollen la capacidad de actuar ante una emergencia o crisis. Y para esto es necesario desarrollar dinmicas basadas en la participacin ciudadana y en el desarrollo comunitario.

Para que las personas que se encuentren en situacin de riesgo puedan comprender la situacin y actuar segn esta comprensin (en una emergencia o en una crisis real), es necesario desarrollar el conocimiento pblico sobre las zonas de riesgo, la probabilidad de sufrir inundaciones y las posibilidades y los modos que existen para actuar colectivamente. Y para desarrollar este conocimiento pblico del riesgo, es imprescindible la participacin popular y el desarrollo local. Las bases fundamentales de este desarrollo local seran tanto las reuniones conducidas por expertos, con carrera o sin ella, como el fomento de la participacin activa de la ciudadana. En estas reuniones, adems de proporcionar informacin sobre el riesgo de inundacin, habra que trabajar sobre el riesgo en s, mediante diferentes dinmicas de grupo para poder asimilar el conocimiento colectivamente, de manera adecuada y eficiente. Tambin, se deberan trabajar colectivamente las preguntas que puedan surgir en el proceso, con la ayuda y el asesoramiento de profesionales con experiencia. La frecuencia de estas reuniones tendra que ser proporcional al nivel del riesgo que se padece en esa localidad en particular y se deberan destinar los recursos econmicos necesarios para poder desarrollarlas de manera efectiva y continuada.

La nica solucin que tenemos ante los riesgos de inundacin actuales y venideros es juntarnos y dar una respuesta democrtica, respetando siempre, eso s, los ciclos de la naturaleza.

Oier Zeberio e Iaki Barcena, miembros del grupo de investigacin Parte Hartuz y del proyecto TRADENER.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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