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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2018

Qu es la clase obrera nacional
Entre la columna vertebral y el multisujeto

Guillermo Martn Caviasca
Rebelin


Como definicin inicial deberamos precisar que entendemos como clase obrera nacional hoy. Ya que la clase obrera es una relacin social, no existe en abstracto ni sola, es parte de las relaciones de produccin existentes, de la forma que dentro de ese modo de produccin se organiza la relacin entre capital y trabajo. Tambin de las formas en que estas relaciones se enlazan con factores de conciencia, que son los que hace a la efectividad histrica de una categora como clase, la cual sin si estos es slo til como estadstica o descripcin sociolgica y/o econmica.

Es el conjunto de los trabajadores asalariados (industrias, finanzas, servicios; obreros, tcnicos y especialistas) no solo lo obreros industriales. O sea si se tiende a identificar a obrero como el obrero industrial por ser el ncleo mayoritario de trabajadores y estar en el centro de la produccin de riqueza material, es necesario extender claramente esa categora a clase trabajadora para abarcar con claridad al conjunto de los asalariados, tal como en lo hechos lo hacen las organizaciones sindicales. Pero no al conjunto de los asalariados, ya que existe una categora de estos que en realidad son parte de la clase dominantes, por su rol como parte integral de la gerencia o de las operaciones financieras de las empresas o grupos. No son clase trabajadora los agentes de bolsa o categoras similares que hacen al funcionamiento del capital hoy

Es necesario precisar que incluye al conjunto de las fracciones en que esta dividida como consecuencia de las transformaciones del sistema capitalista en el mbito de su organizacin y sus consecuencias sobre el trabajo: o sea la diversificacin de las formas de contratacin, su deshomogeneizacin. Este proceso de segmentacin de la clase es un tema central en un pas como Argentina, cuya particularidad en el tercer mundo fue (y an es, aunque en menor medida) la existencia de la centralidad del trabajo asalariado formal, o mas o menos formal.

Tambin la clase trabajadora es nacional, mas all de su conciencia o ideologa. Como dijeron los anarquistas a principios del siglo XX en su contestacin a las bandas paramilitares de la sociedad patritica: si hay algo que es nacional, y esa palabra tiene significado, es el que le da la clase obrera, que todo lo que produce y consume lo hace en el pas. En ese sentido, como base material, concreta, la clase obrera es nacional y no puede ser otra cosa, como tal debe ser pensada su lucha poltica y econmica. Mas all de las condiciones de mundializacin del capitalismo y trasnacionalizacin de las empresas, estas son condiciones que afectan ms al capital que el trabajo, o mas bien que impone el capital y sufre el trabajo. Pero es el Estado nacional la herramienta clave de la facilitacin, moderacin o correccin de esta situacin del capital y esto es producto de una relacin de fuerzas entre clases y sus expresiones polticas. Y esto es una lucha cuya base y eje en nacional.

En las ltimas dcadas han surgido desde diversas usinas intelectuales, espacialmente de Europa occidental y de los EEUU, nuevas teoras para interpretar y promover el desarrollo de las luchas populares. Teoras que (y destacamos que para pases en los que el trabajo asalariado y la industrializacin han sido importantes) sacan del centro de la escena a los obreros y a la identidad obrera y ponen a otras identidades en pie de igualdad o por arriba de esta de acuerdo al caso: genero, indgenas, movimientos sociales articulados en torno a las mas diversas cuestiones, etc. O sea corren el eje del sujeto de la transformacin social y/o la liberacin nacional hacia otros sujetos, y en muchos casos cambian el contenido de lo que significa liberacin o transformacin social. Son teoras multisujeto. Es debido indicar que las teoras del multisujeto discuten en general con visiones obreristas extremas o caricaturas del marxismo leninismo. Ya que en general las revoluciones existentes contaron al menos con participacin determinante de campesinos y que tomaron las reivindicaciones de las mujeres del momento histrico desde una perspectiva revolucionaria y no liberal. De la misma forma que los movimiento sociales no son un invento de la argentina neoliberal, sino que la dcada del 60 y del 70 estuvieron plagadas de organizaciones sectoriales por reivindicaciones campesinas, profesionales, artsticas, territoriales, etc. hasta de discapacitados.

Lo que destacamos es que el tipo de sujeto que se pone el eje tiene que ver con el tipo de transformacin que busca, y la amplitud y profundidad estructural de la misma. No solo, ni principalmente con la necesidad concreta y justa de un sector en un momento histrico. Es que, cmo, para que, y para quienes se produce y distribuye, lo que hace a lo central de la organizacin de la sociedad. No el patriarcado, o la orientacin sexual de las personas ni el origen tnico, etc. De hecho esos temas no son propios ni originales del capitalismo y cruzan toda la historia humana. Inclusive el patriarcado es muy poco sostenible su existencia generalizada en las sociedades actuales ms desarrolladas. Aunque queden vestigios.

En los sesentas y setentas pocas dudas existan sobre que la clase trabajadora era el sujeto, tampoco lo dudaba el peronismo histrico. Y se desarrollaran polticas de organizacin (an no superadas) en el movimiento campesino o en el movimiento villero, por ejemplo. Hoy en da la idea de multisujeto, parece ignorar la historia. Pero esto es porque su comprensin de las reivindicaciones diversas populares pasa por otro lado: el sujeto (o sujetos) de genero, o tnico es puesto en algunas corrientes de influencia en la militancia progresista como eje alternativo o en pie de igualdad, con el trabajador, y como parte de una disputa ideolgica contra la cuestin de la clase o la nacin.

Como fue la historia del movimiento obrero argentino? fue discriminativa? Excluyente? Segmentada? En ese sentido podemos ver que trabajadores de diverso origen, cuyos ancestros provienen de muy diversos lugares del planeta, o sea, desde las llanuras ucranianas hasta los bosques chaqueos, son una unidad construida en los lugares de trabajo y cuya realidad se ve claramente si uno observa a la conduccin sindical histrica, pero an ms la pos peronista. O sea un Yasky o un Shmid no difieren en tanto dirigentes de sindicatos o jefes de proyeccin poltica de un Moyano o un Martnez (aunque el origen de este ltimo parezca asociarse ms a las filas de la polica, pero para el ejemplo sirve lo mismo): no hay diferencias tnicas que tengan implicancia histrica en el sindicalismo argentino. La clase obrera argentina unific a todos los trabajadores en una nica cultura obrera nacional y que dio origen a un modelo sindical compartido, el acceso a la conduccin sindical no esta limitado bajo ningn aspecto por el origen tnico, ni siquiera por si es un inmigrante, solo por el hecho de ser parte de la clase obrera nacional no coyunturalmente, estar en cierta forma nacionalizado.

Quizs en una poca se intento inventarlas desde mbitos acadmicos y fue tomada por sectores de izquierda en sus variantes gorilas. Cuando el socilogo italiano Gino Germani acusaba de retrasados (heternomos, significa eso: retrasados) a los morochos del interior, frente a los clasistas de origen europeo (sin dudas mas blancos no?), nada mas falso y alienado proviniendo de un intelectual. Y muy daino, ms que para la clase obrera, cuya realidad de unidad era objetiva e histrica, para la militancia que asumi esas premisas hoy superadas. Pero segn parece slo hasta hoy, ya que nuevas ideas multisujeto, plurinacin, plurignero y multiculturales, son asumidas como determinantes (totalitarias) de la construccin de alternativas al sistema por una nueva camada de intelectuales y activismo progresista que mira al pueblo y lo clasifica con esas anteojeras.

Sin embargo la histrica unidad, que super ampliamente las diferencias de origen, es una de las caractersticas positivas de nuestra clase trabajadora, la no existencia de fracciones en tanto origen tnico o nacional. Los trabajadores argentinos, pasadas las primeras dcadas de la gran inmigracin, dejaron de tener identidades relevantes que los aglutinaran por origen. La divisiones fueron polticas o de mtodos de lucha, etc. Pero la tendencia del movimiento obrero fue a la unidad. Y es una tendencia que se sostiene y se manifiesta en el debate organizativo por incluir en las organizaciones sindicales madres a los movimientos de trabajadores no formales o desocupados, llamados sociales.

Cuando hablamos del tema gnero para la clase trabajadora debemos pensarlo en sus categoras significativas: mujeres y hombres. All s encontramos una presencia abrumadora de hombres en la direccin sindical. Por qu? Muchas son la causas, quizs las caractersticas duras, fsicas de la lucha desplaza un poco a las mujeres. Pero esto no es lo importante para nosotros. Si bien la presencia de la mujer en el mbito laboral tiene muchos aos, es mucho mas pareja en tiempos recientes. Sin embargo la mayora de los gremios son en sus componentes abrumadamente masculinos. Transporte, la mayora de las industrias, la construccin, son trabajos con muchos hombres, quizs ahora eso se haya corregido en algunas industrias. Pero la mayora de las mujeres se concentran en educacin, empleos administrativos, profesionales, algunas ramas de la industria, sanidad y abrumadamente en empleo domestico, de ninguna sindicalizacin. En los gremios no hay discriminacin salarial entre hombres y mujeres. Una metalrgica gana lo mismo que un metalrgico si esta en el mismo puesto. Y as en todos los gremios. El tema es que textiles, por ejemplo, esta muy precarizado y el empleo domstico es absolutamente precario. Lo que si podemos ver es que en gremios industriales con horarios estrictos y, mas all de los convenios igualitarios, la cuestin de la mujer tiene algunas aristas especficas. Una de ellas es el trabajo hogareo o con los hijos. El cual recargado solo sobre la mujer y sin un sistema de guarderas o colaboracin en la limpieza se torna una carga extra para las mujeres casadas. Eso se relaciona con un cambio cultural necesario, pero tambin con instituciones econmicas y estatales que permitan descargar este trabajo si es que la mujer se incorpora plenamente al mercado laboral en ramas de la produccin duras.

Por tambin siguen siendo hombres en general lo que trabajan en esas ramas.

O sea no hay discriminacin especfica de la mujer que admita una lucha por afuera de su condicin de trabajadora que no pueda y deba ser asumida por el gremio en su conjunto. No puede haber da de la trabajadora separado del da del trabajador. En realidad ya existe un da especfico de la mujer trabajadora que es el 8 de marzo. Pero el da del trabajador, 1 de mayo, es de hombres y mujeres. No puede haber gremios de mujeres o agrupaciones de mujeres que encaren solo problemas de mujeres como distintos (y hasta enfrentados a los de los hombres), no hay hombres y mujeres hay trabajadores. Si fuera as debilitaran la lucha de la clase. Aunque est claro que en algunos gremios la representacin de la mujer es menor de la lgica de acuerdo al nmero de mujeres que estn asalariadas en ese sector.

Entonces, ante el nuevo modo de acumulacin, ante esta nueva estructura del capitalismo y su implicancia en el mercado laboral que cobr forma en los 90 y que segment a la clase obrera, es indispensable no asumir ideologas que tiendan a fraccionar a la clase trabajadora en grupos tnicos, nacionales, de genero, o de otro tipo puedan desarrollarse. Tampoco creer que el trabajo y la produccin ya no es central, asumiendo que la realidad social de fondo se puede transformar significativamente por luchas diversas. Es claro que en un mundo del trabajo donde el capital crea nuevas formas de acumulacin y genera grupos de trabajadores separados entre s, la fuerza de ideologas disgregacionistas puede tener mas adeptos. Un ncleo de trabajadores formales, otro contratado y flexible, otro precario, otro por cuenta propia y separado en pequeas unidades, hasta individuales, muchos separados del ncleo empresario, ms una masa por debajo de cualquier situacin laboral integrada, ms una direccin sindical errtica (para ser suaves) sin dudas abren el juego a la dispersin.

Pero eso no es un xito del progreso humano, sino un xito, una victoria del capital sobre el trabajo, crear ideologas que lo justifique, lo favorezca, o desve la importancia fundamental de este hecho sobre todos los dems que afectan a la vida de las personas, es poco razonable desde las perspectivas que piensan la liberacin. Es claro que a nivel estructura sindical eso no se nota an. Pero teniendo en cuenta cierta falencia de representatividad de los antiguos sindicatos fordistas en las fracciones precarizadas hay que rescatar esta unidad histrica que rechaz el factor cultural, religioso o tnico como relevante.

Desde afuera de las organizaciones sindicales tradicionales, algunas ideologas que tienden a acentuar las diferencias de origen o cultura por sobre la unidad de la clase trabajadora parten de principios en los cuales lo fundamental en la historia de la humanidad es, por ejemplo, el genero o la divisin entre hombres y mujeres (se busca ensear una historia de genero una perspectiva de gnero), o el rescate cultural de tradiciones casi muertas para revivirlas como identidades nacionales de diversos grupos diferentes a la nacin argentina, la cual no existira frente a estas nuevas naciones. Sin embargo, estas ideologas no plantean, como lo hacan los antiguos anarquistas, o marxistas ms universalistas, la evolucin hacia un mundo unificado, sino que se aproximan mas a la visin del italiano Toni Negri de multitud en el marco de un imperio. Esa idea que cayo bajo los misiles occidentales y la pltora de invasiones, guerras y una nueva geopoltica multipolar con potencias y subpotencias enfrentadas y en competencia. Resurge de nueva forma ahora al calor de una tendencia en la militancia progresista de movimientos sociales y partidos de clase media. En realidad desde afuera de estos y los penetra, o se asume por oportunismo Se combina con el populismo (la categora populismo da para cualquier cosa evidentemente) de nuestro compatriota Laclau (que sorprendentemente penetr al peronismo kirchnerista), y penetra movimiento nacionales que deberan parecer inmunes a estas ideas. Disminuye al mnimo la cuestin nacional (que es centralmente econmica, de liberacin nacional, y de unidad del pueblo nacin contra opresores cambiantes) y hace de la clase trabajadora un sector mas.

Quizs hoy, una idea como la que expresamos pueda ser impugnada por muchos acusando la falta de representatividad e incapacidad de las direcciones sindicales de ocupar un rol determinate en la aglutinacin de las luchas y de ser representativos de la mayora de los oprimidos. Eso es as si vemos solo el plano de las superestructuras y las formas tradicionales fordistas de organizacin. Ciertamente hoy nos encontramos con un fenmeno que es la posicin aparentemente hegemnica de una corriente histrica del movimiento obrero: los participacionistas (y conciladores). No es la burocracia sindical tradicional. Esta poda ser Lorenzo Miguel o Moyano o Vandor. Esa era una fuerza capaz de impulsar importantes luchas, o negociarlas, pero no peda su independencia poltica de cara al estado y la clase dominante. Poda perder, apostar a componendas que llevaran a la derrota. Los participacionistas son otra cosa, eran los Coria, o los Triaca, Cavalieri o Rodrguez. Sindicalistas de gestin asociados a las empresas y Estado como parte de un sistema, como un engranaje , como una oficina autnoma. Pero la hegemona de este sector, en el sindicalismo tradicional, se basa en la exclusin de las grandes cantidades de trabajadores de los segmentos mas perjudicados, tal como lo exige el capital. Es parte de una lucha interna de la clase trabajadora en su conjunto, fue la clase trabajadora la que los desplaz en el pasado y lo ser en el futuro.. Pero creer que una crisis de organizacin, representatividad o direccin expresa un desplazamiento de la centralidad del trabajo en la produccin de riqueza y el desplazamiento del sujeto a otros sectores indirectamente relacionados con la produccin es un error. No hay una sociedad alternativa y mejor por fuera de la transformacin de la relaciones entre capital y trabajo, por fuera de la eliminacin de la explotacin de la nacin por el imperio.

Una organizacin de trabajadores debe tender a la unidad en su condicin de trabajadores argentinos con reivindicaciones que hacen a la nacin argentina y al estado argentino. Los trabajadores son argentinos as sean bolivianos (por ejemplo), porque trabajan en argentina y producen en argentina. Debe tender a dar cuenta de los cambios en el modo de acumulacin capitalista y la segmentacin de la clase trabajadora uniendo a todas sus fracciones y a sus estamentos de precarizados, sindicalizados y profesionales. La lucha de los obreros es nacional y por eso su organizacin debe ser unificada ignorando lo que la posmodernidad considera factores relevantes. O mas bien incorporando todas la reivindicaciones ociales que hacen a la construccin de un a sociedad mas justa

Por ello, las nuevas ideologas que colocan en pie de igualdad las luchas mas diversas y aun minoritarias , se equivocan y hacen dao a la unidad de los trabajadores sean hombres o mujeres, de cualquier matiz pigmental o etc. Y por ello hacen dao a la lucha por la independencia nacional y la recuperacin de las palancas que hacen al control del funcionamiento del pas. Porque las luchas por la transformacin radical del sistema y por la liberacin nacional que van asociadas a esta primer cuestin, la existencia de una clase trabajadora nacional capaz de ser el sujeto. Y solo se logra recuperando la capacidad de resolver las contradicciones que permiten el desarrollo y apropiacin de la riqueza. No implica esto la ignorancia de discriminaciones diversas, que existen. Pero a nivel sindical los pergaminos se construyen en la lucha (o en la tranza) y estas luchas y tranzas no tiene relacin con barreras tnicas o de genero.

Es cierto y lgico en cierta forma, que ideologas posmodernas tiendan a tomar la representacin por reivindicaciones diversas y eso se apoya en la realidad de un sistema que ha fragmentado a los oprimidos. Pero nosotros luchamos contra ese sistema no lo aceptamos como un dato definitivo, y en ese sentido rescatamos la unidad de la clase trabajadora nacional, y la realizacin de una organizacin econmica que integre a todos en un sistema ms justo donde todos produzcan y se realicen mediante un trabajo que haga a la riqueza colectiva.

En estos das se conmemora un nuevo primero de mayo. En una etapa de grandes movilizaciones de masas sin una orientacin que les de un destino, la clase trabajadora, sus organizaciones, no pueden montar un acto que exprese la fuerza social de las luchas y les de un horizonte. Solo unas pequeas actividades simblicas, de compromiso, parecen ignorar que cientos de miles de personas salen a las calles por las mas diversas reivindicaciones pero todas de resistencia. Pareciera ser una cuestin de complicidad o desorientacin del movimiento obrero organizado y no una cuestin de debilidad. Sin embargo esta debilidad es slo de la direccin no de la potencia que ya fue puesta en acto varias veces y desperdiciada. Slo una unidad de lucha que vaya en contra de las cuestiones estructurales del proyecto macrista construir una alternativa real y obstaculizar la realizacin de las transformaciones reaccionarias que se imponen actualmente. Y en esa direccin los conciliadores quedarn en el camino.

Guillermo Caviasca UBA/UNLP

Articulo escrito para la revista Zoom

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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