Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2018

Los cineastas cubanos vuelven a declararse ahora en cardumen

Antonio Enrique Gonzlez Rojas
IPS

Una aproximacin a la declaracin de los jvenes cineastas cubanos, dada a conocer esta semana


La ltima lnea de las Palabras del cardumen. Declaracin de jvenes cineastas cubanos, todo un manifiesto cuasi programtico, apela a dos sucesos importantes, histricos ambos: el Mayo Francs, que est cumpliendo cincuenta aos, y la primera convocatoria de hace un lustro a la Asamblea de Cineastas Cubanos que dara origen al ya extinto g-20.

Comienzo por el final, pues refiero un texto que insiste en proponerse no como un acontecimiento aislado, ni como una escaramuza efmera. Con voz generacional y aires gremiales, sus autores se autoreconocen como herederos directos de una primera brega precursora que persigui reivindicaciones puntuales y definitorias para el desarrollo prspero, honesto y plural de la imagen en movimiento en Cuba. Pues no somos el maana, ni el mero presente, y mucho menos el pasado del cine cubano. Somos una combinacin activa de tres tiempos, una maquinaria de mltiples voces e intenciones diversas unidas por el deseo de soar. Soamos con un pas capaz de verse frente al espejo negro que es el cine, y que ante l logre reconocerse, amarse y odiarse, criticarse y alabarse, resistir y transformarse, todo al mismo tiempo.

Sin pecar de retrica falaz, igualmente se autoreconocen como continuadores de un cine inconforme y revelador, ese que el ICAIC acogi y defendi, de amplia tradicin dentro del Nuevo Cine Latinoamericano. Por ello, no aceptamos zonas de silencio en nuestra historia ni obstculos para el conocimiento y la representacin artstica de esta, an de aquellos sucesos ms cuestionables. El dolor acallado solo genera represin, odio e hipocresa social.

Palabras del cardumen resulta inmediato colofn y secuela continuadora de la intensa polmica cultural, desplegada casi en su totalidad en redes y plataformas digitales desde el 22 de marzo de este ao, a propsito de la suspensin abrupta de la Conferencia de Prensa de la edicin 17 de la Muestra Joven por parte del presidente del ICAIC en nombre de toda la institucin. La causa del desaguisado? Una previa declaracin formal en las redes sociales de los organizadores del certamen, puntualizando su desacuerdo con decisiones institucionales respecto a una cinta que, a criterio de los funcionarios, injuria a Jos Mart.

Gran parte de los criterios escritos y grficos de toda laya, provocados por esta situacin han sido adems compilados por la Muestra en un copioso documento en pdf, que con ms de cien pginas ya comienza a circular entre los interesados, y cierra (por ahora) con estas Palabras

Si de algo hace gran gala esta Declaracin de jvenes cineastas cubanos es de conciencia histrica y sentido del momento histrico. Muy a propsito de los continuos llamados desde medios oficiales cubanos a preservar la memoria, a vivir el hoy con plena conciencia del ayer, a ver la actualidad cubana como parte de procesos iniciados hace un siglo y medio. Estas Palabras honran sin dudas tales convocaciones, y retoman el batn largado por el g-20 a partir de un penoso episodio, suscitado precisamente en el mismo Centro Cultural Cinematogrfico Fresa y Chocolate, donde fue frustrada la referida Conferencia de Prensa de este 22 de marzo. Sin dudas, este espacio resulta todo un hot spot de los ms recientes avatares vindicatorios flmicos y culturales por extensin cubanos. Vale aclarar que una posterior y digna declaracin firmada por el primer grupo fungi ms como eplogo que como resurreccin.

Ante la irresolucin de todas las demandas planteadas por dichos precursores, e incluso el agravamiento de varias de las problemticas denunciadas, los autores de las Palabras claman porque el Estado d respuesta a demandas del gremio que son impostergables: el Registro del Creador Audiovisual, el Fondo de Fomento, la Comisin Flmica, la legalizacin de las productoras independientes, y, por ltimo, la promulgacin de una Ley de Cine ante la obsolescencia de la Ley 169 de Creacin del ICAIC.

Me permito un grueso subrayado para este ltimo reclamo de los creadores, que declaran padecer la inexistencia de plataformas consolidadas y eficientes que nos permitan producir y distribuir legalmente nuestro trabajo como artistas. Nuestras obras nacen por las ms diversas vas: utilizando recursos propios, aportes solidarios de colegas, fondos de cooperacin internacional, crowdfundings y la gestin de productoras independientes, estas tres ltimas, sometidas a una burda campaa de descrdito. A ellas se suman apoyos espordicos y parciales que proveen instituciones y empresas estatales de la cultura u otros sectores. Todas estas vas juntas, sin embargo, no son suficientes para responder a nuestro potencial creador ni se integran de manera eficaz.

La sumatoria de estos numerosos factores ntidamente enumerados, apunta a una crisis, donde no es menos que preocupante el tenso ecosistema nacional en que se desarrolla actualmente la creacin, y de manera particular el audiovisual. La arbitrariedad con que se aplica la poltica editorial en instituciones como el ICAIC, el ICRT y, en fecha reciente, la FAMCA, as como sus correspondientes episodios de censura, minan ms an la confianza en nuestras instituciones. Resulta alarmante, por dems, la inconsistencia intelectual de los argumentos que funcionarios y asesores suelen esgrimir para vetar o regular la visibilidad de proyectos u obras. Tales prcticas, sumadas a la difamacin, en medios de prensa oficiales, de crticos y realizadores, generan un clima inapropiado para la libre creacin y circulacin de las ideas.

Este contexto no menos que aciago y detalladamente expuesto, delata que la verdadera e intransigentemente conservadora Contrarreforma fue la nica respuesta posible de la institucin ante el disenso de los cineastas del g-20 y su Asamblea de entonces. Como deviene tradicin amarga, todos han sido acusados, sin prueba alguna casi siempre, de contrarrevolucionarios y (o candidatos a) mercenarios del gobierno de los Estados Unidos en la guerra cultural que afirman sostiene contra este pas. Como tambin se puede apreciar en varios textos recogidos por el dossier mencionado, el descrdito y la deslegitimacin moral y poltica parecen ser la nica estrategia de la institucin y sus voceros (quienes no dejan de estar en su total derecho de escoger el bando de su preferencia) para impugnar cualquier criterio divergente como inspiracin de la malicia y la perfidia de personas innobles y no merecedoras de crdito.

Por eso, desde un espritu plural y diverso, no puede dejarse de clamar por un verdadero entendimiento que trascienda la obcecacin, ya que se impone construir un dilogo con las instituciones y sus representantes, as como al ms alto nivel del Ministerio de Cultura y de organizaciones que deben representar a los artistas, como la UNEAC. Pero ha de ser un dilogo en condiciones de equidad a partir de una lgica no autoritaria, patriarcal, paranoide; sino horizontal, respetuosa y desprejuiciada; y sobre todo efectivo, que conduzca a resultados concretos ms all de la retrica. En un pas como el nuestro, la poltica cultural no debe ser un sobrentendido ni puede imponerse como dogma.

Poco hay que apostillarle a un texto como este cuando se comparte racionalmente su lgica de cardumen infinito y multicolor como se aprecia en la imagen grfica que lo acompaa, donde la unidad se presenta como sumatoria de individualidades participantes, no como la supresin homogeneizadora de toda diferencia, ni movilizaciones enajenadas para pelear a la riposta. Solo queda seguir sus instrucciones para suscribirlo electrnicamente, y formar parte de la historia con plena conciencia de esta. Yo tambin #FirmoSoyCardumen.

Fuente: http://www.ipscuba.net/espacios/altercine/convergencias/los-cineastas-cubanos-vuelven-a-declararseahora-en-cardumen/


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter