Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2018

Mayo del 68: evocaciones indiscretas

Gregorio Morn
Crnica global


Quiz somos el pas europeo ms propenso a que el pasado no deje de cambiar. Es sabido que ste era el sueo estalinista: lograr que el presente obligara al pasado a adaptarse a las necesidades del poder. Pero donde alcanzamos los ms altos niveles es en lograr que cualquier descerebrado ahto de ignorancia imponga su historia. As es como una alcaldesa puede denominar facha a un militar liberal decimonnico, o una familia como los Franco puede convertir en propiedad inalienable lo que rob a punta de pistola. No hay semana sin novedad en el terreno del desfalco histrico. La ltima, que Jordi Pujol e Hijos Sociedad Limitada se exhiban para que el capo se explaye ante la parroquia sin que a nadie se le ocurra denunciarlos por apologa de la estafa como forma de gobierno. La siguiente podra ser la Amical de Millet y Compaa Defensores de las Esencias de la Msica, o el grupo de nclitos dirigentes del PP, que se denominaran Santas Pascuas! por su empata hacia los jubilados y su abnegacin al soportar los gritos de los indignados.

Algo similar sucede con recientes evocaciones histricas como la de Pars del 68. La influencia del mayo parisino en la sociedad espaola fue poco menos que nula y slo la ignorancia y las ganas de sacar pecho, ahora que est tan de moda, puede consentir la reconstruccin de un pasado muy alejado del nuestro.

La primera decisin del Rgimen de Franco ante los acontecimientos de Pars, que es como se denominaba en la prensa oficial (es decir, toda), fue la de convocar de urgencia a los directores de los peridicos ms importantes del momento, desde ABC y La Vanguardia, pasando por Ya, Informaciones y Pueblo, el ms ledo entre el magma de los diarios que orbitaban el Movimiento Nacional, aunque en puridad dependa de los Sindicatos Verticales, de donde recoga sus fondos, y del inequvoco franquista de la primera hora, Emilio Romero, su director, considerado a la sazn formador de periodistas por todos sus plumillas. Sera un gesto de pornografa poltica citar la lista de quienes se deformaron con l. Me viene a la memoria el de mayor trayectoria, Juan Luis Cebrin, futuro director de El Pas.

Apenas sabemos nada de la reunin del adltere y cuado del ministro de Informacin Manuel Fraga, Carlos Robles Piquer, con los directores de los medios periodsticos. Salvo una cosa: se les conmin a ser parcos hasta el ocultamiento sobre lo que estaba sucediendo en Pars, bajo riesgo de sanciones o cierre. Se haba retirado el sistema de censura previa que haba regido los peridicos hasta los primeros aos sesenta y se haba implantado la autocensura; podas publicar pero atenindote a las consecuencias, que iban desde el cierre total, como le ocurri al vespertino Madrid, o la suspensin durante meses, como sufri y con cierta reiteracin el semanario Triunfo.

En otras palabras: la gente apenas se enter de nada y los escasos protagonistas espaoles en aquel Pars de las barricadas, que no alcanzaban la media docena, tardaron en volver y se cuidaron como es lgico de expansiones. Es verdad que la ocupacin del universitario Colegio de Espaa parisino acogi a muchos visitantes, pero la participacin callejera apenas tuvo acento espaol como podrn atestiguar, si an sobreviven, dos protagonistas de excepcin como Jos Luis, un asturiano que luego se dedicara a las marionetas y cuya entrada a Espaa le estaba vetada gracias a uno de los chanchullos del que se haba beneficiado el antiguo general republicano conocido como El Campesino. El otro protagonista sesentayochista fue Quico Espresate, cmara de la ORTF, de la familia Espresate de donde saldra la editorial mexicana Era. La mayora de los voceros espaoles de mayo del 68 pisaron Pars aos despus o eran becarios en alguna universidad norteamericana.

Mayo del 68 se convirti en icono hispano de una minora de avispados sin pasado que exhibir durante la fulgurante Transicin. Ni estaban, ni era imaginable que estuvieran, ni tenan ganas de correr un riesgo por encima de sus posibilidades. La imagen de Cohn-Bendit burlndose de un imperturbable polica uniformado, justo a un palmo de su jeta musculada, era algo impensable para una minora espaola que siempre se manifest corriendo, por la cuenta que le tena. La calle era de la Polica Armada y slo se poda ocupar durante los segundos que tardaban en llegar los uniformados. No haba lugar para chanzas, slo para carreras. No eran manifestaciones sino signos minoritarios de protesta. Vivamos, conviene recordarlo, en una dictadura de verdad y no de plexigls.

Nuestro mayo del 68, si es que alguno hubo, no fue otro que el recital de Raimon en la Facultad de Econmicas de Madrid. Pero esa ya es otra historia.

Fuente: http://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/sabatinas-intempestivas-gregorio-moran/mayo-68-evocaciones-indiscretas_140807_102.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter