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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2018

Nicaragua
Ortega: Del sandinismo heroico al bonapartismo nepotista y corrupto

Gerardo Villagrn del Corral
Rebelin


En las ltimas semanas, Nicaragua volvi a ocupar titulares en la prensa como lo hizo dcadas atrs, durante la Revolucin Sandinista, cuando el gobierno de Daniel Ortega finalmente acept dialogar y llegar a un acuerdo con empresarios privados tras varios das de protestas que dejaron varias decenas de muertos en protesta por el anuncio del de reformar la Ley de Seguridad Social.

Las protestas y bloqueos carreteros continuaron este fin de semana en al menos 10 ciudades de las 17 provincias del pas, tras dos noches marcadas por actos de vandalismo y enfrentamientos violentos, al tiempo que el ejrcito tom distancia del mandatario al afirmar que no reprimir las manifestaciones. El coronel Manuel Guevara, vocero del Ejrcito, indic que la posicin de las fuerzas armadas en esta crisis no es la de reprimir sino que est apegada al mandato constitucional de proteger objetivos vitales para el funcionamiento del pas.

El episcopado, en tanto, busca fijar fecha para el dilogo con Ortega para poner fin a la crisis, que ya dej decenas de muertos, cientos de heridos y detenidos y varios desaparecidos.

El desenlace

El 16 de de abril, con el argumento de que era necesario dar estabilidad financiera al sistema de pensiones, el gobierno anunci en forma sorpresiva, sin consulta con ningn sector, un importante aumento en los aportes a la Seguridad Social del 3.5% para la patronal (llevando el aporte del 19% al 22.5%) y del 0.75% para la clase asalariada (aumentando del 6.25% al 7%), recortando en 5% las pensiones de los jubilados, en tanto que las pensiones futuras disminuiran alrededor de un 12%.

Nuevamente una reforma a la seguridad social, aplicando recetas clsicas del FMI -en este caso por un gobierno que se dice revolucionario-, desemboc en estallido social. El intento de Ortega era obtener unos 250 millones de dlares de la disminucin de las pensiones y el incremento de las cuotas al seguro social.

La medida provoc el enojo de amplios sectores populares, pero tambin el de la jerarqua eclesistica catlica que haba sido aliada tradicional de Ortega y el de las cpulas empresariales del pas e hizo salir a las calles a miles de personas en las principales ciudades. Ortega descalific a los manifestantes, a los que compar con los maras (pandillas que operan en EEUU y pases vecinos.

La medida fue tan desafortunada, que el mismo gobierno luego de los violentos sucesos que provoc, la retir, aceptando, luego de varias idas y venidas, al dilogo para mantener la paz. Ms que desfortunada fue explosiva, y tanto empresariado como poblacin trabajadora reaccionaron en forma furiosa. Y fueron reprimidos.

La reaccin virulenta, con poblacin enardecida en las calles, barricadas y fuerte protesta popular, fue interpretada por algunos como un montaje, una manipulacin, provocada por una agenda preparada, quizs por si similitud con las guarimbas venezolanas del 2014 y 2017, con la explosin, muy coordinada de una protesta generalizada en todas las ciudades del pas, que luego deriv en saqueos y actos vandlicos, siempre encabezados por jvenes. Es que los partidos de derecha no tiene ese poder de convocatoria ni logstico-organizativo.

Segn denuncias de medios oficiales, muchos de los estudiantes no eran tales, sino provocadores, agitadores contratados por una derecha oligrquica que quiere deshacerse de un gobierno que ve como demasiado populista. Los golpes de Estado suave propiciadas supuestamente por poblacin civil que ejerce sus derechos ciudadanos, por jvenes estudiantes que reclaman, amplificados por el terrorismo de los medios hegemnicos, sigue aplicndose en la regin.

Segn un comunicado del Frente Sandinista, Vale la pena destacar que las universidades ms beligerantes fueron: la Universidad Centroamericana (UCA), de los jesuitas; y la Universidad Politcnica (UPOLI), propiedad de una iglesia protestante con sede en Estados Unidos.

Ya lo dijeron Donald Trump y Mike Pence, hay que salir de los gobiernos Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Cuba. Para ello, segn esta prfida agenda, estas supuestas revueltas ciudadanas espontneas seran el camino a transitar, junto a la insistencia en el tema de la corrupcin como nueva plaga bblica.

Manos forneas

Nadie duda que detrs de estas movilizaciones para impulsar el cambio de rgimen est la mano de EE.UU. y su finciamiento a ONGs, organizaciones polticas opositoras y fundaciones. Un total de 31 millones de dlares fueron entregados por la Usaid en 2016 bajo la cobertura de Desarrollar las capacidades para la defensa de la sociedad civil, ttulo que sirve tanto para promocionar foros y actividades acadmicas, como para asesorar en cmo enfrentar a las fuerzas de seguridad y desestabilizar el pas.

El portal Nicaleaks le daba rostro, nombre y apellido a los organizaciones financiadas que promovieron la violencia en las calles: Esta maana, los dirigentes de las ONG opositoras, como el Cenidh, CPDH, Fundacin Violeta Barrios de Chamorro y Hagamos Democracia, entre otros, as como grupos polticos (FAD, MRS, etc.) y medios de comunicacin como la misma Prensa y Confidencial, amanecieron con los brazos y bolsillos abiertos en espera que la USAID siga destinando dinero para eternizar el estatus de vida que llevan.

Fuera de Cuba, Nicaragua fue el primer pas que produjo una revolucin socialista, tras enfrentarse a una dictadura y al imperio estadounidense. Pero aquel 19 de julio de 1979, que para muchos sigue siendo una referencia, para otros es el recordatorio oprobioso de una traicin, para convertirse de la mano del empresario Daniel Ortega y de su esposa Rosario Murillo, en un reformismo de corte capitalista, con rostro humano, que muchos integrantes histricos del Frente Sandinista de Liberacin Nacional denuncian como entreguismo.

El actual gobierno de Nicaragua usa algunas veces un discurso izquierdista, una estridencia en la palabra que nada tiene que ver con su prctica real, muy distante con un proyecto de izquierda. Por el contrario, en Nicaragua se fortalecen y enriquecen los banqueros y la oligarqua tradicional y grupos econmicos de ex revolucionarios convertidos en inversionistas, en comerciantes y especuladores. Se fortalecen los sectores ms reaccionarios de la jerarqua catlica, se eliminan derechos humanos esenciales como el de las mujeres al aborto teraputico, sealaba la comandante guerrillera Mnica Baltodano.

La dcada de los 80, con Ronald Reagan en la Casa Blanca y su obsesin anticomunista, el escndalo Irn-contras, son parte de una historia irrepetible. Ortega ya no es el comandante guerrillero que  derrot la dictadura dinstica de los Somoza y que en la dcada siguiente encabez un gobierno comprometido con las transformaciones sociales,   sino un empresario con gran poder poltico que junto su esposa manejan todo y negocian con todos los sectores, que gobierna con un marcado patrimonialismo y una visin oligrquica, como formas autoritarias y hasta autocrticas y con una insensibilidad social de la que es ejemplo la actual crisis. No hay que olvidar que an conserva liderazgo sobre las bases sociales.

El caso Lula en Brasil, la prisin de Santrich en Colombia, el abandono de Unasur por parte de seis pases sudamericanos, parecen ser pasos de un proceso en el que tambin el gobierno de Nicaragua parece ser un blanco.

Los pecados

Pero el gobierno de Ortega no es tan dcil como quisiera Washington. Y cometi el pecado de abrirle la puerta a la Repblica Popular China con la construccin de un nuevo canal interocenico, y es parte de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amrica y un aliado estratgico de Venezuela. Tener un nuevo canal de Panam en el patio trasero, posiblemente con futura presencia militar china, es un desafo insoportable para la geopoltica hemisfrica de Estados Unidos.

China habra asumido el reto de construir un nuevo canal en Nicaragua, similar al del istmo de Kra que tiene proyectado entre Tailandia y Birmania para sortear el estrecho de Malaca, e inaugur en el 2010 el gasoducto que une a China con Turkmenistn y que rodea a Rusia para evitar su total rusodependencia energtica. Por ello, est dentro de la lgica de Wshington desestabilizar el gobierno de Ortega dentro de su estrategia geopoltica global de secar las fuentes energticas chinas.

Por otra parte, la instalacin el pasado abril de una estacin satelital rusa en Managua (laguna de Nejapa) para controlar el narcotrfico y estudiar los fenmenos naturales habra provocado el nerviosismo del Pentgono que acusa a Rusia de estar usando a Nicaragua para crear una esfera de espionaje militar mediante el Sistema Global de Navegacin por Satlites (Glonass), el equivalente al GPS de EEUU.

Y el Congreso de EE.UU aprob el proyecto de ley conocido como Nica Act (Nicaraguan Investment Conditionality Act of 2017), que busca congelar los prstamos internacionales de instituciones satlites de EEUU (Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo), a Nicaragua con el objetivo confeso de provocar su inanicin financiera y posterior asfixia econmica.

Nicaragua es, adems, miembro de Petrocaribe, creado en 2005 por iniciativa de Venezuela con el objetivo de suministrar combustibles a los pases miembros en condiciones ventajosas de pago, como crditos blandos y bajas tasas de inters, junto a Honduras, Guatemala, Cuba, Repblica Dominicana, Hait, Belice y una decena de islas del Caribe. La estrategia de EEUU es la de estrechar lazos comerciales y militares con los pases de Petrocaribe ante el peligro de contagio mimtico de los ideales chavistas al depender en exclusiva de Venezuela para su abastecimiento energtico. 

Varias interpretaciones, una realidad

El analista Marcelo Colussi propone otra lectura: el orteguismo, como expresin extrema de un bonapartismo desaforado, nepotista y corrupto, es cuestionado. La poblacin en la calle sera una muestra de un descontento generalizado tras largos aos de presidencialismo y corrupcin. La represin violenta que llevaron adelante polica y ejrcito es un insulto a los valores revolucionarios que alguna vez levantara el Frente Sandinista.

El panameo Olmedo Beluche: seal que Aqu es donde se evidencia la verdadera cara del llamado 'progresismo' latinoamericano. Gobiernos que alardean de revolucionarios y chacharean de 'socialismo', pero que en la prctica no pasan los lmites del sistema capitalista. La crisis del progresismo en todo el continente es la crisis del reformismo burgus, incapaz de verdaderas medidas socialistas en un momento de crisis sistmica y cada de precios de las materias primas.

Germn Gorraiz indica que gracias a la interactividad que proporcionan las redes de Internet (que enlaza y ayuda a la formacin de las identidades modernas), los jvenes consiguieron romper el endmico aislamiento y pasividad de los estudiantes devenidos en individuos sumisos, acrticos y esclavos del consumismo compulsivo, no siendo descartable que desemboque en una revolucin patritica o multicolor que fuerce a las lites dominantes a la celebracin de nuevas elecciones generales y que podran significar el finiquito de la herencia sandinista y el comienzo de una etapa posorteguiana que gravitar bajo la tutela de EEUU.

Guillermo Castro indica que Ortega ha quedado expuesto a mltiples adversarios: empresarios que aspiren a zafarse de su tutela; a la Iglesia, que quisiera liberar a su grey del misticismo hertico de la primera dama; a la disidencia sandinista, que desea resolver sus agravios; a una masa importante de jvenes la de expresar el descontento que comparten con sus pares de toda la regin; a los abuelos que desean una vejez digna y, como es de esperar a los buitres de siempre, que ven la posibilidad de convertir en carroa lo que reste de la revolucin de 1979, para sumar a Nicaragua a la tendencia general de debilitamiento de lo que fueron los movimientos progresistas/neodesarrollistas de la dcada pasada.

Gerardo Villagrn del Corral. Antroplogo y economista mexicano, asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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