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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2018

Stand up mercantil un sabotaje al sentido del humor?
El chiste es tomrselo en serio?

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Instituto de Cultura y Comunicacin UNLa


Tampoco el sentido del humor ocupa las primeras planas de la prensa ni es foco de preocupaciones en las agendas polticas o cientficas. Algunos creen que el humor no es un tema acadmico, (o suficientemente solemne) y no les importa que Aristteles, Sfocles, Freud o Bergson (por mencionar algunos filsofos) se hubieren tomado la tarea de reflexionar el papel del humor en el ser y el modo de ser de la especie humana. Simplemente porque el capitalismo ha demostrado ser un enemigo acrrimo del sentido del humor as como lo es del arte, de la cultura y de los seres humanos en general.

Con sus excepciones honrosas, prolifera como plaga cierta mercanca ideolgica llamada stand up. Sus vendedores ponen todos los medios a disposicin de un negocio basado en vender saliva destacada fundamentalmente por su mediocridad conceptual, sus limitaciones histrinicas y su imaginacin miserable. Hombres y mujeres, jvenes y no tanto, aprovechan cierta cresta de ola publicitaria que se ha fabricado para que el stand up agonice en medio de un glamour meditico de pacotilla y de la proliferacin que, tarde o temprano, terminar saturando al formato, a los medios y las audiencias. Alerta, se salvan aqu las excepciones que han sabido ponerse a salvo.

Una razn todopoderosa para tal enemistad consustancial del capitalismo con el sentido del humor, es el carcter blico de un sistema econmico e ideolgico cuya mecnica de expansin radica en invadir territorios, asesinar personas para imponer sus mercancas y sus precios. La guerra es el comercio por otros medios. As, esos que se dedican a barnizar al planeta con miseria y con tristezas; con sangre y con desesperanza, mal pueden despus exigimos risas o sonrisas ante el pastel de carne humana que nos ofrecen agitando las banderas de su progreso. Aunque cuenten con humoristas asalariados para infectarnos la vida con chistes obscenos y burlas a destajo, como si eso tuviese alguna gracia. Bagatelas ideolgicas racistas, sexistas, excluyentes, machistas enmarcados en carcajadas ftiles e imaginacin ftida. La nusea.

Es asfixiante el facilismo, el manotazo de la desfachatez que se solaza en hacerse pasar por simptica. Historias van e historias vienen impregnadas de chabacanera. Disfrazadas de audaces, se pronuncian las ms diversas sandeces embebidas en impunidad e impudicia. Con lujo de pobreza lxica se despliega la miseria de una imaginacin encerrada en escatologas y morbo que sobreactuadas con desparpajo hasta parecen liberales. La frmula es simple: hay que burlarse de algo o de alguien, (eso puede incluir al que narra y al pblico) someterlo a toda suerte de emboscadas denigrantes y presionar al espectador para que festeje, mansamente, el escarnio. Negros, blancos, gordos, feos suegras, primos, hermanos nadie se salva a menos que sea un ejecutivo o empresario capitalista exitoso, paradigma de la mentalidad burguesa, dueo de una esposa, unos hijos y una cuenta bancaria jugosa. Esos suelen ser intocables. Incluye a los dueos de los medios. Hombres y mujeres del stand up mercantil no tocan al dueo del circo. Ni a los anunciantes.

Se trata de un problema poltico en todas sus definiciones. Atae a la Cultura y a la Comunicacin e involucra un conjunto de problemas sociolgicos e histricos que deberan ser agenda urgente de toda organizacin social que se preocupe y se ocupe por el bienestar comn. En el terreno del sentido del humor se libran batallas cruciales y decisivas que marcan para siempre el imaginario colectivo y el conjunto de las relaciones sociales. No pocos problemas psicolgicos han sido producidos por la intencionalidad ofensiva enmascarada por chistes y burlas aparentemente inocentes o inocuas. Algunos expertos en combatir el bulling dedican atencin cuidadosa al carcter humorstico de cierta violencia psicolgica que se desliza permanente a la vista de todos y con las carcajadas complacientes y cmplices de tirios y troyanos. En la cara o a las espaldas de una victima por linchamientos humorsticos, existe todo tipo de bajezas que normalmente no encuentra la oposicin, ni la denuncia, de quien las escucha porque le gusta o por miedo a ser, tambin, victimada.

Y es que en el arsenal de las injurias chistosas radica un dispositivo aplanadora dispuesto a demoler todo bastin tico o todo reducto de dignidad. Una mezcla de pnico al que dirn con sorna y burla puede ser demoledor para muchas personas, especialmente si no existe en su entorno una fuerza colectiva organizada para derrotar todas las canalladas burlonas. Hacen falta talleres para la formacin de contraofensivas ante la metralla meditica que va legitimando al humor mercantil basado en la humillacin y oponerle un sentido del humor liberador realmente emancipador.

Una y otra vez es -necesario repetir- que el espectro completo de las necesidades y las expresiones humanas debe ser emancipado de los estragos inclementes de la ideologa de la clase dominante. El pueblo trabajador debe ser dignificado hasta en su risa, en las causas y los objetivos de un sentido del humor inteligente deslastrado de las baratijas estereotipadas con gracejetas de estulticias. Otro humor es posible.

En toda la herencia que la comedia nos ha aportado, en el genio de no pocos artfices (casos de excepcin) del humor que libera y que fortalece convicciones transformadoras... encontramos bases frtiles para ambicionar un movimiento amplio capaz de combatir y destruir bloqueos y autoritarismos, por ejemplo. Para combatir conductas acomplejadas para romper prejuicios y atavismos emocionales, sexuales, religiosos o laborales; para someter al escrutinio popular la autoridad y la moral del patrn, en suma, para contribuir en la superacin del capitalismo, el sentido del humor emancipado ha de convertirse en clave fortalecedora de la moral de lucha y no en reducto de burlas y canalladas.

Necesitamos una clase trabajadora capaz de rer y sonrer de manera franca y amigable, duea de la claridad conceptual necesaria para distinguir que el capitalismo y su cultura, por definicin es ridculo. Lo amargo es someterse a l. Necesitamos un pueblo trabajador que se libere de los escuadrones de payasos mediticos y su artillera de basura camuflada de chiste, para expresar una victoria contundente y confiable en el espritu y en la tica de la lucha; expresar la calidez de la inteligencia que con sentido del humor fortalece lazos y enriqueces la confianza; har visible el podero emancipador del sentido del humor que ha de ser revolucionario o ser nada. Todo eso comienza por un balance crtico contundente y por no seguir tragarnos la basura ideolgica burguesa aunque la disfracen de chistosa y ellos se crean divertidsimos. Hay que tomrsela en serio.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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