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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2018

Resea de "Antisemitismo y conflicto rabe-israel"
Una cruzada ideolgica, colonialista y antihistrica

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


Pasar por dentro del libro de Marcos Israel (en adelante MI), Antisemitismo y conflicto rabe-israel [1]  nos pone desde el mismo ttulo en un mbito absurdo y sesgado.

Al lector no advertido, le comento que el libro se dedica al conflicto que el sionismo ha gestado en Palestina. Que brilla por su ausencia en su ttulo que focaliza la cuestin en el antisemitismo, cuando lo histricamente preciso es la violencia con que el sionismo se ha ido adueando de la tierra palestina, daando, hiriendo, vejando, asesinando cada vez ms brutalmente a la poblacin all establecida. Un conflicto entonces entre palestinos y sionistas o mejor dicho, una apropiacin sionista y una resistencia palestina.

Para apropiarse del conflicto en los trminos que a MI le interesa, tiene que asimilar antisionismo a antisemitismo (cuando es tan patente la diferencia; basta reparar en todos los judos que no solo no son sionistas sino que lo critican radicalmente; Ilan Papp, Gilad Atzmon, Red Juda Internacional Antisionista (IJAN, por su sigla en ingls), Neturei Carta (red de rabinos antisionistas), Yakov Rabkin, Marek Edelman, Kurt Brainin, David Comedi, Eva Cordova-Kaczerginski, Pedro Kotler, Norman Finkelstein y tantos, tantos otros, descalifican la idea de que el antisionismo sea antisemitismo. MI ignora deliberadamente ese tropezn ideolgico. Lo cual revela, sencillamente mala fe o una estupidez mayscula.

La frutilla de esta torta que MI escamotea es que, precisamente el Estado de Israel (en adelante EdI) con su comportamiento tan centrado en s mismo, tan indiferente a la opresin que ellos mismos han generado sobre palestinos (y no solamente sobre ellos) ha ido convirtindose en generador de antisemitismo; un sentimiento que los sionistas han manejado y fomentado como impulsor de un asentamiento judo en el EdI.

Por eso es una falsedad histrica afirmar: Nace una Palestina basada en el odio a Israel (p. 109) cuando la historia nos est mostrando como ha ido naciendo un Israel basado en el desprecio ms absoluto de Palestina. Esa inversin caracteriza al sionismo. Golda Meir, figura fundante del EdI le echaba la culpa a los palestinos mrtires, que obligaban a nuestros muchachos a matarlos. Lo de la obligacin es una licencia potica de Meir, porque el sionismo nunca ha reparado en matar. Incluso a judos refractarios.

Israel surge en 1948. No haba israeles hasta entonces. Pero el conflicto llevaba ya dcadas y muchsimos muertos, sobre todo palestinos (justamente, como suele pasar en las guerras provocadas por el colonialismo).

El sionismo tiene su primer congreso mundial en 1897. Y de esa poca empieza a librarse una tarea de instalacin de grupos judos sionistas, en tierras que se consideraban propias, apropiables o apropiadas, aunque habitadas por una poblacin tradicional del lugar.

Tan similares a los hebreos tradicionales eran los palestinos como para que David Ben Gurin, fundador del Estado de Israel, proclamara bien que en tiempos tempranos, antes de la dcada, ya caliente, del 30 que los palestinos, casi todos ellos musulmanes, eran los hebreos de altri tempi, convertidos al Islam, dominante en la regin, en los siglos VII y VIII. [2]

Si ya desde el ttulo MI elige la ideologa y los calificativos en lugar de la historia, vamos mal

A lo largo de todo el libro, casi 300 pginas de formato grande, MI encara esa contraposicin planteada en su ttulo en tanto elude la realmente existente; un conflicto de tierras; la cuestin de la colonizacin. Una tierra que habitaban campesinos a menudo analfabetos y tradicionales, explotados por el latifundio de los ricos, generalmente ausentistas, tierra que los sionistas fueron ocupando, a principio lentamente, como con pies de plomo, mediante compras a propietarios rentistas ausentes, amparados en el derecho, inicialmente del Imperio Turco, ms tarde del Britnico: era la polica turca, luego la britnica, quienes procedan al desalojo de los campesinos as despojados de sus medios de vida.

Que el conflicto histrico es el verdadero motor que mueve incluso al libro de MI lo prueba que en la introduccin, de su puo y letra, MI nos cuenta lo que opinaba el referente clave de la formacin del Estado de Israel, Ben Gurin, en 1915:

Eretz Israel [as denomina Ben Gurin, sistemticamente, a Palestina, despojndola hasta del nombre, teniendo como objetivo la instauracin del Estado de Israel, que l considera reinstauracin] es actualmente un pas semidesierto y yermo y el reducido elemento rabe no es capaz de resucitar al pas [] el sistema de labor de los rabes es anticuado, primitivo [] la mayor parte de la tierra eretzisraelita [obsrvese como el cambio de denominacin forma parte del plan poltico] est abandonada y sin trabajar, como ser la tierra montaosa, los arenales [].

La cita nos permite reconocer que en Palestina/Eretz Israel, segn Ben Gurin, haba poblacin rabe. Y que los rabes trabajan la tierra. Como modernos los colonialistas saben que los oriundos trabajan la tierra mal, primitivamente all en resumen vemos el declogo del colonizador. Pero tambin la manifiesta falsedad de una consigna sionista fundacional, con una primera parte manifiestamente falsa y una segunda correcta: Una tierra sin hombres para hombres sin tierra.

La colonizacin judeosionista de Palestina vino en la estela de la colonizacin europea, para la cual la labor principal fue el despoblamiento de los territorios colonizables. As vemos como el Nuevo Continente americano sufre la prdida de buena parte de su poblacin originaria y a la vez un repoblamiento europeo; en Asia la colonizacin toma otra modalidad, sus poblaciones originarias mal que bien subsisten; frica, en cambio, soportando un racismo marcado, sufre un vaciamiento poblacional que hoy consideramos genocida; a principios del s XX, el continente ms vaco de seres humanos del planeta era frica.

Tengamos en cuenta que no hay despoblamiento inocuo o pacfico porque nadie abandona su tierra motu proprio. El vaciamiento de frica est regado con ros de sangre. Igual que el de Amrica u Oceana... y el de Palestina.

Hasta 1897, la llegada de judos a Palestina, que se haba ido engrosando con los aos, era fruto del llamado religioso. No se haca en plan poltico de usurpacin de tierra y, por ello, no haba generado fricciones con la poblacin local. El proyecto sionista trastoca eso y dar lugar a diferencias en el seno de los judos, entre el Antiguo Yishuv, religioso y el Moderno Yishuv, sionista, que se zanjar hasta con el asesinato poltico.

La mera lectura del ndice de este libro nos muestra que Palestina es apenas una objetivo lateral de sus obsesiones que deberamos resumir como un tratado de islamofobia y antisemitismo: el repaso de algunos ttulos de sus captulos lo atestigua: Del antisemitismo rabe al conflicto rabe-israel, Antisemitismo y antiisraelismo, El conflicto se ve reforzado por el neoantisemitismo, Nace una identidad palestina basada en el odio a Israel, Islamismo rabe y antisemitismo, Imperialismo y racismo rabe ms all de Israel y los judos.

Poner el foco en el antisemitismo, fenmeno de larga data que consideramos muy debilitado hoy en da (a causa, entre otras, de la derrota aplastante, de la destruccin poltica del nazismo), nos desplaza del abordaje de las verdaderas races del desesperante conflicto que ha significado el implante inicialmente solapado pero cada vez ms desembozado y brutal del sionismo en tierras palestinas.

As, MI nos dispensa del examen del plan sionista maestro: reivindicar como histricamente vlida una estada en un territorio milenios atrs para reclamar su propiedad y soberana actual (imaginemos que pandemonio sera el planeta propagan-do esta tesis, ya sea limitando el reclamo a siglos, o a milenios como en este caso).

Usar como fuente histrica la Biblia, cuando, por el contrario, la exgesis histrica ha ido develando cada vez ms la falta de correspondencia entre relatos bblicos e historia es otro de los desaguisados maysculos de MI. No hay ningn elemento arqueolgico o literario que permita identificar, por ejemplo, la invasin de Jeric (segn la Biblia, facilitada por Yahv). Tampoco hay elementos que permitan seguir sosteniendo los relatos de los exilios masivos de judos a Egipto y a Babilonia, respectivamente. A lo ms, en historia se acepta el exilio de una pequea dirigencia juda en el caso de Babilonia, no del pueblo judo en general. Vase, por ejemplo el libro del historiador Shlomo Sand, judo, La invencin de la tierra de Israel. [3]

El prologuista, Daniel Vidart, relevante dentro de la intelectualidad uruguaya, inicia su texto afirmando: Marcos Israel no es un historiador profesional. Es un perito en nmeros y un cientfico social. [4] Alguien que no es historiador debera ser ms cauto y menos panfletario con cualquier abordaje.

Lagunas significativas

MI carece de la menor consideracin acerca de Los Nuevos Historiadores, una camada de historiadores israeles, judos, que por la dcada de los 80 [5] irrumpi contra la mentirosa historia oficial del Estado de Israel escrita para la autolegitimacin. Avi Schlaim, Amnon Kapeliuk, el mencionado Shlomo Sand, Ilan Papp, Benny Morris (este ltimo cumpli un raro papel como investigador: puso a luz muchas mentiras como los supuestos llamados de radios rabes para que los palestinos evacuaran el territorio bajo invasin juda ─con lo cual no haba expulsin ni violencia sino abandono voluntario de sus hogares), aldeas y tierras (y retornar triunfante de la mano de ejrcitos rabes segn la versin oficial israel)─, llamados que nadie ha podido registrar ni rastrear, y a la vez asumi lo ejecutado por la direccin sionista como aceptable basado en su profesin de fe sionista.

Que MI no mencione ni siquiera a uno de tales historiadores (ni siquiera a los judos!), habla a las claras del carcter panfletario con apariencia de erudito de este volumen tan dedicado a echar lea al fuego de la islamofobia.

Que en lugar de tales fuentes, articule permanentemente su discurso con citas de Abdel Kader [6] o James Parkes [7] no hace sino reafirmar el partido tomado, que no es el de la verdad sino el del embanderamiento sionista.

Slo as se explica que no haya una palabra en semejante volumen sobre la matanza de nios, repetida, en la Franja de Gaza (y, en general, en Palestina), sobre el maltrato tan vejatorio y abusivo de la ocupacin militar sobre poblacin civil, desarmada y radicada en su tierra milenariamente, que se ha expresado cotidianamente en tantas formas, desde tirar a matar, a la cabeza, ante cualquier sospecha o excusa, hasta arrasar en las aldeas palestinas que sobrevivieron a la cruenta implantacin de 1948, sus rboles, centenarios y probablemente milenarios ─olivos, higueras, naranjos , como forma de destruir econmica y alimentariamente a los pobladores, que los sionistas han decidido depurar de la tierra que han declarado bblicamente propia, y que as redimen.

A MI le falta amor a la verdad, y rebosa, en cambio, autocentrismo.

Su mirada cerrada sobre un s mismo no le permite ni siquiera aproximarse a los nudos problemticos de la cuestin que proclama atender: cmo empez la violencia (en Palestina, no en Alemania en la dcada del 30 ni en la Rusia a fines del s XIX)?, cules fueron los planes de los fundadores del sionismo y del British Empire para esa ominosa alianza de hace un siglo (Declaracin Balfour, 1917), [8] cul es el ethos fundacional sionista, que se permiti hasta asesinar a judos opuestos a la poltica sionista (tan temprano como en 1924)?, qu significado tuvo el congreso mundial sionista de 1942 en el Hotel Biltmore, en Nueva York, donde apenas figur la matanza de judos a manos de nazis, dedicndose de modo principal a los proyectos de asentamiento sionista en Palestina y a la bsqueda de un nuevo padrino internacional, una potencia protectora, al entrever cierto agotamiento del British Empire (la solucin est cantada: eligieron ser protegidos por EE.UU., no por la URSS, por ejemplo), qu papel cumplieron los mistaarvim fundados por la organizacin militar sionista en ese mismo ao de 1942? Tampoco aborda el papel del vaciamiento territorial llevado adelante por los sionistas sobre la base de asesinatos, violaciones y expulsiones en 1948 (lo que los palestinos llaman Nakba). Y tampoco tiene una palabra para acercarse a entender, justificar o criticar el recrudecimiento de la violencia sionista contra la poblacin palestina, con su creciente dosis de desprecio.

La violencia palestina que menciona y condena, la deriva enteramente del antisemitismo, de la intolerancia islmica; en ningn caso reconoce la accin sionista como disparador de dicha violencia. El despojo genera reacciones, a menudo violentas.

Los ataques e invasiones a la Franja de Gaza, en 2006, 2008-2009, 2012, 2014 con su secuela de hombres, mujeres y nios asesinados, no le merecen un rengln.

En tanto el EdI ha ido incrementando su brutalidad, su arrogancia y su intolerancia, ha ido afilando su hasbarah, su poltica de RR.PP., su influencia entre bambalinas, principalmente a travs del lobby judo en los pasillos polticos de EE.UU. y su alta penetracin en los medios de incomunicacin de masas (m i m).

Como frutilla de la torta, luego de la mortal acometida sobre la Franja de Gaza en 2008-2009, advirtiendo que la operacin Plomo fundido tena problemas para su admisin hasta entre lo ms incondicionales amigos de Israel ─el mero nombre con que los soldados bautizaron su atropello es una muestra de esa altanera basada en el victimismo (siendo vctimas podemos permitirnos cualquiera cosa)─ los sostenedores de la experiencia sionista desplegaron una serie de lxicos de combate para aplicar en los m i m y sobre todo, en las redes sociales.

Este contraataque ideolgico desnuda no slo la estrategia sionista, sino tambin los valores sobre los que se apoya. No vale la pena deslindar punto por punto toda esa ingeniera discursiva, aconsejando a sus corresponsales o trolls mediticos words that work, palabras que tienen gancho. [9] Ese diccionario propone usar la empata [otra vez sic!]: Si comienzas tu respuesta con un Entiendo y tengo simpata con quienes ests desde el comienzo construyendo la credibilidad que necesitas para que tu audiencia sienta simpata y acuerde contigo. (pg. 4)

Estos juegos tcticos, espejismos, no nos acercan a la verdadera problemtica que el sionismo (sin querer) plantea: qu hacer con el tribualismo, el victimismo (forjado a partir de haber sido victimado, haciendo lo accidental, permanente), con la idea de pueblo elegido, con el racismo, con el supremacismo,

Y aqu s, estamos en problemas.


Notas

[1] Ediciones B, Montevideo, 2014.

[2] El Islam se inicia en el siglo VII de la era cristiana, desde un ncleo en la actual Arabia Saud para propagarse a extraordinaria velocidad por todas o casi todas las tierras de los mares Negro, Rojo y Mediterrneo.

[3] Editorial Akal, Madrid, 2013.

[4] Unas palabras sobre el prologuista que incursiona, y de qu manera! en la cuestin: lo que en MI es sesgo, bizquera sistemtica y apelacin a falsedades histricas en DV es por momentos una mezcla, explosiva, de erudicin y delirio asertivo y militantista: Los rabes que a partir de 1967 se llamaron palestinos.[sic]. Cualquier libro de historia refuta esa afirmacin.

La constitucin de dicho estado [Israel] fue decretada en la sede de la ONU en un pleno de naciones soberanas. [sic] Desde cundo la ONU puede decretar la existencia (o el borramiento) de algn estado? Hay que avisarle a los abogados que todava creen que ONU apenas coordina lo que existe y a lo sumo sugiere, pregunta, exhorta de acuerdo con su reglamento fundacional. DV la ha equiparado a un directorio de empresa que resuelve donde instalar una sucursal, un puerto, un campamento de trabajo

Y refirindose a la composicin de la ONU, desde cundo las naciones o mejor dicho los estados constituyentes de la ONU son, todos ellos, soberanos? Formalmente, es cierto. Pero siempre entendimos que DV no se dejaba guiar por la democracia formal En UNSCOP, la comisin nombrada en 1947 por la recin fundada ONU para manejar el diferendo judeo-palestino, triunf por mayora la posicin de disear dos estados. Qu mayora? Hubo tres representaciones nacionales, las de India, Irn y Yugoeslavia, que entendieron que nadie poda arrebatarle el territorio a la nacin palestina. Eran precisamente estados soberanos. No podemos decir exactamente lo mismo de todos los restantes estados miembros (seis) de la comisin. Una comisin que se movi al comps de la diplomacia de EE.UU Ha sido reconocido por actores de aquel momento. Para la UNSCOP no fue designada ninguna nacin rabe, por ejemplo.

Sigamos un poco ms. DV nos habla de miles de misiles disparados por palestinos. Nunca se oy de un solo misilazo. Los palestinos tenan los mucho ms modestos e ingobernables cohetes Qassam.

DV narra acerca de integrantes, tambin islmicos, de Al Fatah [sic, una vez ms]. En Al Fatah, a mediados de siglo XX deba haber muy pocos, si haba islmicos: se trata de una organizacin laica, socialista y anticlerical. Sera lo mismo que tratar de catlicos a los comunistas polacos o a los anticlericales del Uruguay laico

Nuestro recordado profesor de filosofa Mario Sambarino siempre sostena: hay lmites para el macaneo

[5] Los Nuevos Historiadores tienen algunos precursores que ya marcaban la escandalosa falsedad de la historia oficial israel. Desde la dcada del 60 podemos mencionar a Simha Flapan, judo, amn de varios historiadores y pensadores palestinos, que por escribir en rabe, no alcanzaron a Occidente sino mucho ms lentamente. Abdelwahab Elmessiri o Edward Said, por ejemplo escribieron en ingls.

[6] Abdel Kader, un palestino del ms alto nivel socioeconmico de la Palestina tradicional que tuvo el raro privilegio de haber integrado un kibutz sionista; el nico caso que se registra en la ya larga historia sionista, excepcin que hace pensar que deben haber sido muy grandes sus servicios al sionismo.

[7] James Parkes fue un pastor anglicano enfrentado al antisemitismo que tuviera su mxima expresin tantica con el nazismo. Advirti las races cristianas del antisemitismo y sostuvo que se deben ceder los lugares sagrados jerosolimitanos al judasmo que tiene precedencia a la Cristiandad y al Islam. El punto de vista de Parkes es atendible, pero religioso, y la cuestin del sionismo en Palestina es poltica.

[8] La Declaracin Balfour constituye en s una paradoja: promovida por un racista contumaz, el canciller britnico Arthur J. Balfour, aristcrata, dirigida al banquero del imperio, lord Lionel Walter Rotschild, cont con el voto negativo del nico judo del gabinete britnico, Edwin Montagu.

[9] The Israel Project for Security, Freedom and Peace. The Israel Projects 2009. Global Language Dictionary. Abril 2009 (sin editorial a la vista).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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