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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2018

Ante la deriva de Podemos
Madrid necesita ya la Unidad Popular

Lorena Cabrerizo y Manuel Gar
Ctxt


La situacin poltica madrilea actual no depara grandes alegras para la mayora social y las fuerzas del cambio. El da 2 de mayo conocimos el resultado de varias encuestas sobre intencin de voto para la Asamblea de la Comunidad francamente preocupantes. Los chefs de la demoscopia sitan a Podemos como cuarta fuerza, a la cola, con un Ciudadanos en ascenso, un PSOE que no arranca, pero sigue hegemonizando electoralmente el espacio de izquierdas y un PP que pese al declive muestra gran capacidad de resiliencia. La formacin morada aparece sin perfil ni proyecto, en estado de emergencia.

Sin embargo, y como contrapunto al estancamiento institucional, es de destacar que, de forma molecular pero persistente, estn apareciendo luchas de resistencia en importantes empresas, el estudiantado se ha movilizado frente al mster de la mentira, las y los jubilados estn dando muestras de una firmeza ejemplar. Y lo que es un dato central del momento: las mujeres, el movimiento feminista, han irrumpido con fuerza marcando la agenda poltica en importantes temas.

Podemos ensimismado

En plena crisis Cifuentes y con una movilizacin popular creciente, la direccin de Podemos lejos de centrar toda su fuerza en la batalla contra la corrupcin, el machismo institucional, las polticas neoliberales del gobierno regional en consonancia con el estatal y la actitud de Ciudadanos, partido muleta del PP y candidato a llevarse sus votos, meti a la organizacin en un proceso interno de primarias para revalidar en las urnas al candidato designado por el secretario general para unos comicios que tendrn lugar dentro de muchos meses.

En vez de hablar de las cosas que interesan a la poblacin, la jugada maestra de los politlogos de saln consisti en abrir una competicin interna por los puestos de una futura lista, competicin ajena a las preocupaciones e intereses actuales de la mayora social. Los ltimos movimientos en torno a Podemos en la Comunidad de Madrid son ya conocidos. Tras una semana de crisis pblica, en medio del episodio Bescansa, Iigo Errejn y Ramn Espinar, con el aval de Pablo Iglesias, escenificaban un acuerdo de lista conjunta que trataba de cortocircuitar la pelea abierta entre sus dos fracciones. Un acuerdo precipitado y por arriba, sin programa poltico, con un discurso orientado a seducir a los votantes de centro-izquierda y una perspectiva estratgica limitada a cogobernar con el PSOE y a ofrecer apenas un retorno a un orden que nunca ha sido tal para las clases populares.

La lista que presenta el aparato a las primarias, encabezada por Errejn, es a la vez un sntoma de la crisis de un modelo y una declaracin de intenciones: es una candidatura de puro aparato. En su mayora sus componentes son profesionales de la poltica y bastantes de ellos no han ejercido anteriormente profesin alguna. Casi todos trabajan en Podemos, ya sea de concejales, diputados o liberados y presentan una elevada homogeneidad generacional y de sector social de origen. A la vista de la misma cabe preguntarse Cuntos proceden o estn ligados a los movimientos sociales? Cuntos representan a la famosa sociedad civil? Cul ha sido su participacin en las luchas? La lista deja patente que se establece una delimitacin definitiva con lo que pasa fuera del mundo de Podemos. Y ello es percibido con ajenidad por amplios sectores de activistas sociales. En una reciente conversacin con sindicalistas sobre el asunto se referan una y otra vez a Podemos como lo que pasa dentro. Puede que mucha gente siga votando a Podemos, pues en gran parte del territorio es la opcin electoral de amplias capas de las clases trabajadoras, pero ya no considera suyo lo que pasa dentro. Se rompi el encanto, acab el enamoramiento.

Efectivamente, hay alguna gente valiosa en la lista, pero ms que criticar voluntades individuales, es el momento de una reflexin de fondo para no quedarse en los sntomas. Es todo un modelo poltico-organizativo el que ha producido una lista as, alejada del "movimiento real". Las primarias en Podemos tenan como objetivo originalmente agregar y sumar sectores sociales al campo poltico; a da de hoy, slo sirven para ratificar plebiscitariamente las propuestas del aparato y generar desafeccin.

Dficit democrtico

El sistema de primarias que se ha impuesto no es democrtico porque no respeta el pluralismo. No permite la representacin real en los rganos de direccin de la voluntad de la organizacin. Progresivamente las primarias se han convertido en un ritual sin debate poltico que ha tenido como objeto disciplinar a los sectores crticos de Podemos.

El sistema Desborda que se va a aplicar en Madrid sobre representa a la opcin ms votada y penaliza a quien no gane. No se respeta el principio de la proporcionalidad. Las reglas estn diseadas para obligar a negociar a los sectores crticos, obligndoles a integrarse si quieren seguir en el juego a cambio de renunciar a sus propuestas o a competir en un sistema que, a cambio de una semana de confrontacin ficticia, los liquida polticamente a un ao de las elecciones. Si los sectores crticos hubieran aceptado el sistema propuesto, hubieran aceptado un marco que, incluso con un 30% de los votos, los converta en un actor marginal dentro de la poltica madrilea.

Hubo propuestas por parte de la candidatura Errejn-Espinar para posibilitar la integracin (subalterna) de algunas pocas personas (en menor nmero del que su realidad en la organizacin requerira) del sector Podemos en Movimiento. Aceptar esos puestos sin ni siquiera haber debatido sobre el programa ni poner encima de la mesa proyectos polticos era de todo punto inaceptable para un sector, an ms amplio que la misma corriente de Podemos en Movimiento, que tambin ha hecho su experiencia a lo largo de estos aos y que ha venido reivindicando la centralidad necesaria de un programa poltico de transformacin.

Una paciente experiencia frente a los acuerdos de despacho

Anticapitalistas y otros sectores han probado todo tipo de frmulas para tratar de democratizar Podemos, evitar los enfrentamientos cainitas y buscar su apertura a otros sectores con generosidad y flexibilidad. Han participado tanto compitiendo como acordando en los diversos procesos internos; en ambos casos poniendo en primer lugar la orientacin poltica, la claridad, la publicidad y la transparencia. Y todo ello mantenindose fieles al espritu que inspir el 15 M y la misma creacin de Podemos. Desgraciadamente la vida interna en Podemos no ha seguido ese camino.

Basten dos ejemplos. Hace poco los errejonistas madrileos -que haban perdido la Asamblea Ciudadana regional- pactaron con Ramn Espinar para imprimir un giro a la derecha en Podemos en la Comunidad de Madrid. Este pacto contra lo aprobado por las y los inscritos, culmin con la liquidacin del sector anticapitalista en los rganos internos pues suponan un obstculo. Recordemos tambin la experiencia en Vista Alegre II, donde el sector que representa Errejn abander la democracia interna y que el sector agrupado en torno a la figura de Pablo Iglesias defenda crear contrapoderes, es decir, en ambos casos, una poltica de congreso que asuma formalmente las propuestas anticapitalistas. Quienes defendieron la democracia interna en la Asamblea Ciudadana estatal han abandonado sus propuestas democratizantes en este proceso de Madrid, a cambio de que Iglesias apoye a Iigo Errejn como cabeza de cartel. Por su parte, una vez finiquitado el tramite congresual, el pablismo ha vuelto a la lgica poltica no rupturista con el sistema. Donde digo digo, digo Diego.

La decisin adoptada por Podemos en Movimiento en Madrid, del que forma parte Anticapitalistas, no puede separarse ni de una trayectoria ni de una coyuntura. Hay una percepcin en la mayora de estos sectores de que la regeneracin, la apertura y el cambio de rumbo de organizaciones polticas como Podemos no va a producirse por evolucin estrictamente interna, ni solamente desde dentro. Es necesario que el contexto presione y motive a favor de ese cambio.

Esta percepcin no se basa en cuestiones morales (son polticas) ni en querer estar (la batalla de los sillones es cosa de otros). De hecho, en la mayora de estos sectores de base y militantes existe un balance negativo de los logros obtenidos en la poltica institucional y del papel desempeado por los partidos y candidaturas del cambio. Una veterana compaera lo expresaba con sinceridad en una asamblea, cuando afirmaba que en los movimientos sociales ya no le haca gracia a nadie estar vinculado orgnicamente con Podemos. Esta afirmacin no puede generalizarse ni sus manifestaciones son iguales en los diversos movimientos y organizaciones. Podemos ha perdido contacto entre los sectores que defienden posiciones ms combativas del movimiento, pero ha ganado relacin con otros vinculados a la izquierda tradicional, como los grandes sindicatos.

Solamente teniendo en cuenta estas y otras experiencias puede entenderse la decisin de los sectores crticos de no competir ni pactar en las primarias convocadas -aprisa y corriendo y a destiempo- en Madrid. Pareciera que las corrientes mayoritarias en la direccin de Podemos no saben hacer las cosas de otra manera.

Quo vadis Podemos?

La cuestin, asunto viejo en la poltica, es que, para impulsar ciertos cambios en la orientacin poltica hacia una homologacin como partido aceptable por el rgimen, debe de ejercerse un control interno que silencie las voces disidentes. Esto forma parte de un cambio estructural en Podemos. Una organizacin con apoyo electoral, escasa estructuracin (sustituida por el poder omnmodo de la direccin y el reglamentismo), el vaciamiento interno, dbiles lazos sociales y un modelo cada vez menos democrtico. Acompaado de un cierre hacia los sectores ms dinmicos y radicales, la social-democratizacin de su propuesta poltica, el abandono de ejes programticos tan bsicos como las nacionalizaciones de los sectores estratgicos de la economa, la desobediencia frente a la austeridad (como se ha visto en el Ayuntamiento de Madrid, con la aceptacin del PEF y la destitucin de Carlos Snchez Mato) o lo que fue su sea de identidad ms notable al nacer: la ruptura con el rgimen de 1978 y el planteamiento de un horizonte constituyente.

Con una poltica dirigida a las clases medias, el actual bloque del cambio no conecta con los sectores precarizados de la sociedad. Los que faltan son los que se han quedado atrs, un porcentaje altsimo de la poblacin para el que el inicio de la salida de la crisis no ha significado, en absoluto, una mejora de sus condiciones de vida. Mientras que Ciudadanos puede recurrir a la demagogia racista y nacional-liberal para conectar con esos sectores sociales, una fuerza que se ubica en la izquierda solo puede hacerlo invirtiendo en organizacin, fomentando la auto-organizacin, con un trabajo a pie de calle paciente. Que haya mesas con propaganda de Ciudadanos en Vallecas y que no pase absolutamente nada solo es el preludio a una derrota segura en el plano electoral. Ni todos los discursos, ni minutos en la televisin, ni artculos en la prensa progre, nos salvarn del monstruo naranja.

El preludio de la Unidad Popular

Slo se puede entender el movimiento de Anticapitalistas y de Podemos en Movimiento de no presentarse a las primarias como una maniobra ofensiva. Se trata de cambiar el marco y proponer otro, basado en la experiencia real del movimiento. La propuesta es muy simple, no tiene ms historia que otras que ya han funcionado.

Se trata de impulsar y proponer un marco unitario y democrtico en el que quepan todos los actores. Unas primarias plurales deben ir acompaadas de asambleas, en la que los sujetos sociales que operan sobre el terreno definan las lneas programticas adecuadas para combatir al neoliberalismo en la Comunidad de Madrid. Es obvio que el gesto tiene como objetivo impulsar un proceso que impida un cierre por arriba de Podemos o un pacto de botellines entre Podemos e IU incapaz de generar una dinmica de ensanchamiento por abajo.

Por ahora IU en la Comunidad de Madrid se ha mostrado firme a la hora de defender un proceso de estas caractersticas, en una de esas ironas de la historia en las que el aparente perdedor del ciclo asume el programa que originalmente defenda la fuerza hegemnica. Estamos, por tanto, ante una idea radical, extremista, de los anticapitalistas? Tan loca como la propuesta y el tipo de proceso ilusionante que permiti ganar el Ayuntamiento de la capital, Ahora Madrid. Ni ms ni menos, eso s, esta vez con la leccin aprendida de los errores de esa experiencia: ni en reyes, ni en jueces ni tribunos est el supremo salvador.

Para desbloquear una situacin poltica que corre el riesgo de empeorar, para establecer una lnea de resistencia y el posterior avance a favor de la mayora social, una fuerza como Anticapitalistas tiene la obligacin de defender lo que considera ms correcto para el movimiento en cada momento. Tiene la obligacin de empujar, de contribuir a avanzar. As lo hizo cuando importantes dirigentes de Podemos llamaba pitufos gruones a IU; por ello defendi que el acuerdo era positivo para el pueblo trabajador y finalmente, IU ha dejado de ser un adversario para ser un aliado. Lo mismo ocurri cuando defendi un proyecto municipalista amplio en Ahora Madrid. Y en ambas ocasiones, se impuso la razn, a pesar del desprecio inicial.

Tonteras ni una

Con Ciudadanos en auge y el PP en crisis, y la movilizacin de nuevo en el centro (paradojas de la poltica) es necesario un proyecto poltico de apertura, de unidad. Es responsabilidad de la direccin de Podemos impulsarlo, pero el resto de los sectores no pueden ser actores pasivos en una lgica fraccional que solo genera disputas sin soluciones y una autentica prdida de tiempo que desgasta la pasin militante y genera dinmicas solipsistas.

Es lgico que existan diferentes opiniones al respecto de cmo hacer las cosas. Slo los pensamientos totalitarios creen que diversas opiniones son un impedimento para la unidad. La tarea de los sectores anticapitalistas y de movimiento no es fcil, pero es la nica posible, ante la urgencia del momento. Se trata de removilizar, con paciencia, casi molecularmente, a esas fuerzas sociales desafectas o ajenas a ciertas lgicas pero activas socialmente, para decir que queremos un proyecto donde quepa todo el mundo, donde todo el mundo pueda aportar su granito de arena a la transformacin de la sociedad.

Esto llevar tiempo, porque la decepcin es grande: reuniones, conversaciones, alianzas, agrupar, convencer a los que se han ido y atraer a los que slo estn mirando, regenerar y redescubrir prcticas que parecan enterradas. Ese capital poltico colectivo acumulado por los sectores crticos (diputados y diputadas, concejalas y concejales, alcaldes y alcaldesas, caras pblicas) no es un capital que nos pertenezca como algo a atesorar, a conservar como un jarrn chino sin saber muy bien para qu. Ese capital poltico debe estar al servicio de procesos polticos tiles a la gente trabajadora y a los movimientos.

No hay muchas excusas: si no hay una candidatura de unidad popular en Madrid que sea capaz de desbordar las lgicas de los intereses partidistas, plural, con unas primarias democrticas que permitan la representacin diversa y proporcional, abierta a todo el mundo y con un programa elaborado con la participacin de las personas que da a da luchan por transformar las cosas en favor de los abajo, nos encontraremos con un escenario que no beneficiara a nadie. Slo a Ciudadanos.

Lorena Cabrerizo y Manuel Gar son economistas y militantes de Anticapitalistas.

Fuente: https://ctxt.es/es/20180509/Firmas/19549/primarias-podemos-errejon-espinar-anticapitalistas.htm


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