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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2018

La poltica taiwanesa de Donald Trump

Xulio Ros
Rebelin


La conversacin telefnica del 2 de diciembre de 2015 entre el presidente Trump y la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen desconcert a propios y extraos provocando inquietud respecto a la observacin de la poltica de Una sola China por parte de la nueva Administracin estadounidense. Pese al posterior y personal desmentido de Trump al lder chino Xi Jinping, los pasos dados desde entonces por la Casa Blanca advierten que una nueva poltica taiwanesa se abre camino en EEUU.

Dos hechos merecen ser destacados. En primer lugar, la autorizacin para que los buques de la Armada estadounidense realicen escalas en puertos de Taiwn, contenida en el Acta de Autorizacin de la Defensa Nacional. En segundo lugar, la firma de la Taiwan Travel Act, que elevar el perfil de los intercambios oficiales entre Taipi y Washington. Por su alcance, estas dos medidas ponen en solfa la naturaleza de las relaciones de EEUU con Taiwn.

Adems, a propsito de la poltica de Una sola China, Washington advierte ahora que no significa ms que reconoce la posicin de Pekn de que hay una sola China en el mundo que incluye a Taiwn pero que EEUU no adopta ninguna postura con respecto a esta cuestin, advirtiendo que no acepta que Taiwn sea parte de la Repblica Popular China.

El nuevo clima bilateral es inseparable de la influencia en el entorno presidencial del Project 2049 Institute que dirige Richard L. Armitage, ex nmero 2 del Departamento de Estado durante el mandato de Bush (2001-2005). En cuanto se mantenga, Taipi prev un estrechamiento importante de los vnculos con el gobierno estadounidense en todos los mbitos, incluida la defensa, mejorando las ventas de armas y la coordinacin entre los respectivos ejrcitos.

El giro se interpreta como una manifestacin del propsito de EEUU de mantener la superioridad en la regin y en el mundo en todos los mbitos, en lnea con la nueva Estrategia de Seguridad Nacional. La mejora de los vnculos con Taipi se produce tras el anuncio de Xi de que la reunificacin no puede ser dejada de generacin en generacin, emplazando a una pronta solucin. Trump se dispone a interponer palos en la rueda para evitarlo, utilizando la cuestin de Taiwn para dificultar el famoso sueo chino o, quiz, obtener contrapartidas en otras reas.

Taiwn, como es natural, se deshace en elogios hacia la nueva actitud estadounidense, muy alejada de aquella otra, ms comn, que llev al ex presidente Lee Teng-hui, a recibir en pijama a las autoridades norteamericanas en una parada de trnsito en Honolulu en 1994 camino a Costa Rica como protesta por su sumisin a las presiones continentales. Pero hay tambin quien reclama, y no solo desde las filas de la oposicin nacionalista, prudencia ante la que pudiera ser una mera estrategia de negociacin con Pekn que podra engullir a Taiwn en cualquier momento dejando sus intereses al pairo.

Reaccin de Pekn

Las autoridades chinas han condenado estos cambios al tiempo que han advertido al gobierno en Taipi con hacerse ilusiones respecto a la viabilidad de cualquier independencia de jure que reviente el statu quo.

Los ejercicios militares, por mar y aire, han aumentado de forma exponencial en paralelo al acercamiento estadounidense que hace pinza con la negativa de la presidenta Tsai a suscribir el Consenso de 1992, es decir, el principio de una sola China, tal como le requieren desde el continente para normalizar las relaciones paraoficiales. La presin diplomtica se va configurando con la intensificacin del bloqueo a la participacin internacional y la sustraccin de aliados, en una espiral en la que Taipi parece haber tirado la toalla para concentrarse en sus socios no oficiales ms preciados (Washington y Tokio).

En paralelo, Pekn multiplica los incentivos para atraer a jvenes talentos de Taiwn, alentando una progresiva equiparacin en el trato con los ciudadanos del continente, una poltica que le est deparando rditos no desdeables a la vista del deterioro socioeconmico en la isla.

Taiwn es un problema central en la poltica china y tambin puede llegar a serlo en la poltica exterior de EEUU, especialmente si Pekn perpetra un golpe de mano que pudiera producirse si considera que la suma de gestos en aumento aleja en demasa a Taiwn de su rbita.

De aqu a las elecciones locales del prximo 24 de noviembre, los tira y afloja seguirn in crescendo. Pekn intentar influir en el resultado, propiciando, en cuanto est a su alcance, una merma significativa del soberanista y gobernante PDP apoyndose en la baja popularidad de la presidenta Tsai Ing-wen. Podr capitalizar el descontento el KMT? Es el KMT una mejor garanta para el PCCh? Pese al desgaste del PDP, las encuestas no sealan un trasvase de votos al KMT; este, por otra parte, parece distanciarse del acercamiento propiciado por Ma Ying-jeou (2008-2016), coqueteando con su programa de origen (los tres noes: ni unificacin, ni independencia, ni uso de la fuerza), lo cual, para China, no representa una garanta.

Con las dos Coreas en el proceso inverso, la tensin en el Estrecho de Taiwn presagia un nuevo escenario de crisis en la regin.

Xulio Ros es director del Observatorio de la Poltica China

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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