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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2018

El Fondo no cambia, cambi la Argentina

Pedro Brieger
Nodal


El martes 8 de mayo el ministro de Finanzas Nicols Dujovne plante que el gobierno del presidente Mauricio Macri apelara al Fondo Monetario Internacional para conseguir financiamiento. Al referirse al organismo plante que era un Fondo Monetario Internacional muy distinto al de hace 20 aos.

Si bien el ministro no explic por qu este Fondo sera diferente al de 20 aos atrs ni por qu eligi la fecha de 1998 como referencia, vale preguntarse si ante una posible asistencia del FMI lo que ha cambiado no es el Fondo sino la sociedad argentina y la respuesta que se puede generar ante su nuevo desembarco.

En realidad, cuando se piensa en las polticas del FMI y los diversos organismos financieros internacionales uno debera remontarse an diez aos ms atrs de 1998, al momento en que se plante el famoso consenso de Washington y sus recomendaciones para Amrica Latina. En aquella poca, un grupo importante de economistas muchos de ellos conocidos como los Chicago Boys- lograron imponer la idea generalizada de que todo lo pblico era ineficiente, que el Estado es intrnsecamente perverso, que era necesario achicarlo, que la nica manera de que las empresas de servicios pblicos funcionaran era privatizndolas, que as se reduciran gastos y se eliminara la corrupcin; que deba bajarse el gasto pblico, abrir los mercados, incrementar la produccin de artculos destinados a la exportacin, flexibilizar y modernizar los mercados laborales, quebrar el poder de los sindicatos -supuestamente interesados solamente en enriquecer a sus cpulas- y reducir los gastos sociales, entre tantos otros postulados.

Estas polticas, en lneas generales, fueron las que se implementaron en la dcada de los noventa del siglo pasado en la Argentina, Mxico y Per, pases tomados como modelos de las reformas neoliberales, y cuyos resultados fueron desastrosos.

Carlos Menem asumi la presidencia argentina en 1989 despus de una crisis hiperinflacionaria que disciplin a la sociedad para que se aceptara el plan de convertibilidad de un peso-un dlar. Hubo varios factores que le permitieron a Menem y a su superministro de economa Domingo Cavallo implementar su poltica de ajuste durante varios aos. La Argentina recin haba dejado atrs la dictadura y los militares todava representaban una amenaza latente. Ral Alfonsn sufri algunos levantamientos durante su presidencia y el ltimo de ellos sucedi en 1990 durante el gobierno de Menem.

El temor a un retorno de los militares era real y la consolidacin de la democracia era apenas como una vaga aspiracin. El menemismo prometa un futuro auspicioso sobre la base de un relato mgico-religioso consistente en predicar que las reformas neoliberales derramaran riqueza sobre toda la sociedad. Ese relato mesinico tranquiliz porque proporcion una explicacin coherente de la realidad, aunque tuviera una connotacin religiosa y dogmtica. La concepcin neoliberal simplificadora parta de una ruptura con el populismo y el estatismo para lograr el bienestar prometido y arribar a un imaginario Primer Mundo. Como los mitos tienen un carcter ritual y simblico para que la sociedad crea en ellos es necesaria su repeticin ritual, la fcil asociacin de ideas que inculca un sentido de rectitud, as como de inevitabilidad (las reformas eran inevitables). Y si la dcada del ochenta fue definida como la dcada perdida, la posterior fue la dcada del mito neoliberal.

Durante la dcada de los noventa se construy un mito basado en un hecho real: la estabilidad monetaria lograda luego de detener procesos hiperinflacionarios. El uno a uno domestic a una parte importante de la sociedad durante un tiempo mientras para poder financiar esa ecuacin- se privatizaron reas estratgicas, se desarticul al movimiento obrero y se desarroll un fuerte discurso antipoltica en los medios de comunicacin que intent alejar a una generacin de la participacin ciudadana.

Hoy sabemos que la riqueza no derram como prometan y que hubo que recurrir al FMI y cumplir sus exigencias para sostener la ecuacin un dlar-un peso y que su poltica de ajuste provoc altos niveles de desocupacin y culmin en la implementacin del tristemente llamado corralito bancario que degener en el corraln: la imposibilidad de los ahorristas de a pie de retirar de los bancos sus ahorros en dlares. Esa experiencia concluy con la revuelta del 19 y 20 de diciembre de 2001 que le abri las puertas al kirchnerismo, los gobiernos de Nstor Kirchner y Cristina Fernndez.

En 2018 nuevamente un gobierno intenta traer al Fondo Monetario Internacional pero ahora necesita decir que este es un nuevo Fondo y distinto del anterior porque las experiencias anteriores culminaron en la catastrfica salida del presidente Fernando de la Ra, muertos en las calles y un pas virtualmente destruido.

Sin embargo, la sociedad argentina de hoy no es la misma que hace veinte o treinta aos. Las Fuerzas Armadas estn muy lejos de tener el poder de antao, muchos militares purgan largas condenas de prisin y la lucha por los derechos humanos ha sido legitimada como bien lo comprob este gobierno en 2017 cuando intent liberar militares con el 21. No pudo.

El kirchnerismo tambin repolitiz a amplios sectores de la sociedad como se pudo apreciar con la organizacin de numerosos jvenes en las mltiples agrupaciones que apoyaron el gobierno de Cristina Fernndez despus de la muerte de Nstor Kirchner. Estos movimientos surgieron en apoyo al gobierno, algo poco usual en la poltica porque -por lo general- los jvenes se incorporan a la poltica en un contexto de oposicin a un gobierno. Un eje central que contribuy a su crecimiento fue la proyeccin de un futuro mejor, promisorio, y el de formar parte de este proceso contrapuesto a la sensacin de aos anteriores de que todo iba a ser peor.

Ms all de cierta demonizacin meditica por el rol de algunos dirigentes en funciones dentro del aparato estatal durante la gestin kirchnerista, la mayora de estos movimientos se construy desde las bases disfrutando de nuevos derechos en la vida cotidiana: desde la apertura de nuevas universidades pblicas hasta el matrimonio igualitario, pasando por el ftbol gratuito en televisin.

Justamente, la gran pregunta que por ahora no tiene respuesta es cmo responder ante un ajuste una generacin que se politiz durante los aos de expansin del kirchnerismo apoyando polticas de crecimiento. Muchos de estos jvenes apenas recuerdan el 19 y 20 de diciembre de 2001 y tienen en la retina la imagen de Nstor Kirchner cancelando la deuda con el Fondo y los discursos de Cristina Fernndez criticando duramente al FMI.

Por otra parte, vale la pena recordar lo sucedido en diciembre de 2015 cuando Cristina Fernndez dej la presidencia. Un da antes de abandonar el poder convoc a una multitud para despedirse despus de doce aos de kirchnerismo, casi como si estuviera festejando la victoria de su movimiento y no una derrota. En ese momento en esta misma columna decamos que el kirchnerismo haba sufrido una derrota electoral pero que no haba sido derrotado en el sentido histrico del trmino, como en 1955 y l976. El pas en 2015 no estaba en llamas, sus lderes no estaban presos ni tampoco haban sido forzados al exilio, aunque s demonizados por un aparato de comunicacin exitoso que insista en que reciba una pesada herencia y un pas destruido.

Si bien durante dos aos el macrismo insisti en la pesada herencia, su discurso tuvo como epicentro mantener lo bueno que se haba hecho y las posibilidades de vivir mejor. Ahora, cuando est a la vista la especulacin financiera -tan ajena a la mayora de la poblacin- con el pedido de auxilio al Fondo se refuerzan las palabras ajuste y tarifazo, expresiones stas a las que ningn aparato comunicacional puede darle una connotacin positiva. Esto quiere decir que las posibilidades de vivir mejor aparecen desdibujadas.

En 1990 el plan de convertibilidad tuvo amplios niveles de consenso y permiti implementar las polticas de ajuste sin anestesia. Hoy ese consenso no existe ni se puede lograr. Por tal motivo la pregunta es cmo harn para imponer las polticas del FMI de siempre en una Argentina tan diferente.

La demonizacin del Fondo no es producto del kirchnerismo sino de la propia prctica del organismo a nivel internacional. Es ms, el 19 de septiembre de 2017, J. Kyle Bass del Fondo de Inversin Hayman Capital Management public un artculo en la Agencia Bloomberg cuyo ttulo era El FMI debe dejar de torturar a Grecia porque los griegos ya haban sufrido demasiado. Si uno toma el artculo de Kyle Bass se podra decir que hoy el FMI es distinto, pero en sentido inverso al que intenta difundir el gobierno argentino. En 2011, hace apenas siete aos, el ex ministro de finanzas griego Evangelos Venizelos recordaba las negociaciones con el Fondo para aplicar las polticas de ajuste en su pas y deca que haba insistido en medidas crueles para probar que su gobierno estaba dispuesto a pagar el costo poltico.

En el caso argentino el rechazo al FMI es producto directo de las polticas de ajuste que causaron la crisis del 2001 y su recuerdo traumtico. Como en los noventa tratarn de culpar a los intereses mezquinos de la poltica que impide los ajustes que hay que hacer, el mantra habitual de los economistas y comunicadores neoliberales. Pero propios y ajenos coinciden en que el llamado del gobierno al Fondo es un pedido de socorro y que tiene poco tiempo para construir un nuevo relato por la positiva que supere al de la pesada herencia.

Aceptar mansamente la sociedad argentina la disminucin de subsidios, el recorte de jubilaciones y planes sociales, o los aumentos desmedidos de las tarifas de servicios pblicos cuando no hay amenazas de golpe militar, ni un pasado reciente de hiperinflacin que sirva como disciplinador social? Con el tiempo tendremos la respuesta.

Pedro Brieger. Director de NODAL. Distribuido por el Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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