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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2018

A propsito de las palabras del Cardumen
Qu quieren los cineastas cubanos?

Ernesto Daranas
Cine cubano, La pupila insomne


El trabajo de los cineastas por renovar el panorama del cine cubano abarca ya ms de una dcada. Si bien no hemos logrado resultados concretos, el proceso ha ido forjando la unidad de un gremio interesado en armonizar a las diferentes generaciones y tendencias que lo integran. En ese ya largo camino hemos alcanzado importantes consensos, levantados a menudo sobre apreciables diferencias, prueba de que es posible el dilogo cuando el objetivo general es incluyente y cada criterio es tratado con respeto.

Es en ese espritu que muchos cineastas hemos hecho propias las recientes Palabras del Cardumen. No necesitamos estar de acuerdo con cada coma para eso y no pediremos a nuestros jvenes cineastas la perfeccin y la mesura que no han tenido sus interlocutores. El propio dilogo al que ellos convocan debe servir para abordar matices y diferencias. En el pasado inmediato se encuentra la 17 edicin de la Muestra, destacable por la calidad de varias de las obras en ella exhibidas y lastrada por la torpeza cultural, poltica y meditica con la que fue manejada. Tal como comenta Arturo Arango en su artculo La naturaleza del cardumen, en ambas orillas hay quienes estn pescando en las aguas de un ro muy revuelto. Aguas estancadas por la ausencia de dilogos verdaderos que nos impiden, una y otra vez, aprovechar lo esencial de cada lgico y necesario encontronazo.

Tras tan largo proceso, los cineastas no pretendemos que nuestro bregar haya estado libre de errores, pero la realidad es que en todo momento hemos estado abiertos al dilogo. Ah est el arduo trabajo desarrollado, durante ya ms de una dcada, junto a las instituciones de la cultura y del Estado en el diseo de un nuevo sistema para el cine cubano. La Asamblea de Cineastas, surgida hace ya 5 aos, y el presente manifiesto del Cardumen son -ms all de sus matices- parte entonces de un mismo y sostenido reclamo, pletrico en promesas aplazadas e incumplidas.

Pero, qu es lo que queremos? Qu es lo que nos ha transformado en ese gremio en el que algunos creen ver la eterna pata peluda del enemigo? Por qu varios de nuestros medios, al hablar de nuestros propsitos y pronunciamientos, no son capaces de exponer claramente los objetivos que nos mueven? Acaso no hemos sido capaces nosotros mismos de explicarnos de un modo ms o menos claro para todos?

Los cineastas queremos revertir la ya extensa crisis del sistema cultural del cine cubano y ser parte activa de las decisiones que se tomen sobre el mismo. Los cineastas proponemos poner fin al limbo jurdico en el que se desarrolla gran parte de la produccin audiovisual en el presente y que se reconozcan legalmente todos los actores que son parte de ella, sin distincin entre instituciones e independientes. Los cineastas proponemos tender puentes legales que faciliten la interaccin con el resto de las entidades del Estado, con el sector privado y con los mecanismos de produccin y distribucin internacional propios del cine. Los cineastas proponemos modelos de trabajo (al estilo del Fondo de Fomento) que garanticen transparencia en los procesos de seleccin de proyectos y claridad en las estrategias de promocin y exhibicin de nuestras obras. Los cineastas entendemos que la mejor manera de luchar contra la cultura global hegemnica es incrementar la presencia del cine nacional en nuestras salas y en la televisin con obras de dismiles enfoques y tendencias estticas, ampliando el espectro del cine nacional al que nuestro pblico tiene acceso. Los cineastas proponemos recuperar y actualizar nuestro sistema de salas recurriendo a las formas de propiedad ms diversas, supeditadas a una estrategia comn de exhibicin nacional. Los cineastas entendemos que la nica manera efectiva de articular estas y otras aspiraciones es mediante una Ley de Cine de la que se derive un nuevo ICAIC, concebido como un organismo rector menos burocrtico y ms participativo, en el que los creadores tengan voz y voto sobre las decisiones que les ataen.

Los cineastas no solo proponemos, sino que hemos trabajado arduamente junto al ICAIC, el MINCULT y la Comisin Nacional de Implementacin de los Lineamientos en los procedimientos y documentos legales requeridos para concretar estos y otros aspectos. Creemos firmemente que la cultura nacional saldr fortalecida de este ejercicio y nos cuesta entender la extrema lentitud con la que nuestras instituciones han procedido.

Como cualquier creador de este tiempo, los cineastas no somos los autores de la realidad que reflejamos, sino una consecuencia de ella. Por eso nos hemos opuesto a las diferentes modalidades de exclusin y censura ejercidas sobre varias de nuestras obras. Durante aos, hemos insistido en que los temas por venir en nuestro arte sern cada vez ms complejos y expresarn, de manera creciente, el legtimo enfoque de las generaciones ms jvenes, quienes se suman a las mltiples miradas de quienes les preceden. Es un proceso natural y necesario que potencia las opciones de renovacin y crecimiento del modelo de cine, cultura y, en consecuencia de sociedad, que creemos posible.

En mi caso, las tres pelculas que he filmado han sido producidas o coproducidas con las instituciones de la cultura y del cine cubanos. No han faltado debates, pero en cada uno de ellos la obra ha sido respetada. Esa es la posibilidad que defendemos para cada obra de arte, para nuestros medios y para el conjunto de espacios cvicos de nuestra sociedad. Tal como hemos expresado otras veces, las polticas y las estrategias editoriales que en todas partes existen son ms o menos efectivas en la medida en que son capaces de integrarse a un sistema cultural y de valores que reconoce a la diversidad como uno de sus factores de progreso y crecimiento. Es precisamente en el diseo de ese sistema que los cineastas hemos trabajado y ese sera un terreno verdaderamente frtil para colocar ahora este debate.

Las Palabras del Cardumen provienen de egresados de nuestras escuelas de arte, jvenes formados en nuestros sistemas de enseanza, nacidos y crecidos durante una crisis que ya cubre la mitad de la historia de la Revolucin Cubana. Ms all de los matices que cada cual tiene el derecho de apreciar en esas palabras, se trata de una invitacin a un dilogo en el que tambin ellos habrn de escuchar a sus interlocutores. Ese dilogo real, largamente postergado, vuelve a ser la esencia de lo que est sobre la mesa.

Ernesto Daranas

Me parece oportuno retomar una Declaracin aprobada por la Asamblea de Cineastas el 30 de mayo de 2015 (har en breve 3 aos). Ntida expresin de nuestros propsitos, del proceso seguido para alcanzarlos, de su estancamiento, del sistemtico tratamiento del que ha sido objeto y de la convergencia en aspectos medulares con las actuales Palabras del Cardumen.

DECLARACIN DE LOS CINEASTAS CUBANOS

La Ley de Cine a que aspiramos

Desde el primer encuentro que sostuvimos, hace ya ms de dos aos, nuestra legtima decisin de actuar como gremio y la demanda de una Ley de Cine enfrentaron incomprensiones y suspicacias. Se pas por alto que haba comenzado una reestructuracin del ICAIC de la que no ramos parte y que, seis aos antes, habamos presentado al VII Congreso de la UNEAC un pormenorizado informe en el que exponamos la urgencia de remodelar el sistema del cine cubano, proponiendo un conjunto de medidas concretas para eso.

As llegamos al VIII Congreso de la UNEAC, donde qued evidenciado el retroceso del trabajo de esa organizacin que debe representarnos y una predisposicin expresa frente a la necesidad de la Ley de Cine por la que abogamos. Tampoco esa vez se tuvo en cuenta que estbamos trabajando, en ese y otros temas, junto con la presidencia del ICAIC y la propia Comisin Nacional de Implementacin de los Lineamientos, y que exista pleno consenso acerca de la importancia de esta Ley. Lo sucedido en el Congreso, la posicin asumida por la UNEAC y la pragmtica y agotadora metodologa de trabajo de la propia Comisin Nacional de Implementacin de los Lineamientos, nos dejaron clara la importancia de abrir al debate pblico los temas realmente cruciales para nuestro cine y nuestra cultura en el presente, dado que nuestros propsitos estaban siendo tergiversados o, por lo menos, mal interpretados.

La cultura se hace con los artistas, en sintona con el patrimonio espiritual y popular de una nacin; es ajena al verticalismo y exige de una participacin real que la haga parte efectiva de la construccin de una sociedad. Por eso, nuestro reclamo de una Ley de Cine es el reclamo por el verdadero papel que la cultura toda debe tener en ese rediseo nacional del que queremos ser parte.

Se nos ha explicado que en el pas estn teniendo lugar cambios estructurales por los que se debe esperar; se nos dice que la Ley de Cine es el final de un proceso precedido de la aprobacin de un grupo de objetivos parciales; se nos expone que la elaboracin de una ley sigue un protocolo muy complejo, que solo es posible con la participacin de todas las instancias del Estado, e, incluso, se nos ha dejado entrever que hay leyes y asuntos ms urgentes que el nuestro. No estamos de acuerdo. Creemos que el propio trabajo que hemos compartido con el ICAIC y otras instancias del Estado evidencia la urgencia de articular el conjunto de nuestras necesidades y demandas en un sistema nico del cual el propio ICAIC sera una parte esencial. Por lo tanto, es imposible una efectiva reestructuracin de nuestro Instituto de Cine si no comenzamos por entender su funcin y lugar dentro de ese nuevo contexto.

Consideramos que es un error insistir en el tejido de esa sbana de retazos al que conduce la adopcin de cada medida por separado, medidas que se hace complejo elaborar y aprobar, precisamente porque no son parte de un diseo integral. Es un error pretender que la sumatoria de esas medidas puntuales es la que va a definir el sistema al que aspiramos, cuando en realidad es el diseo previo del sistema quien debe otorgar sentido cultural y estratgico a cada paso que demos. Esta es la nica manera para que ese lugar hacia el que queremos avanzar quede claramente expuesto a la vista de todos.

Ya en el orden prctico, la inexcusable lentitud en las respuestas que esperamos ha evidenciado que la Ley de Cine, pese a la complejidad que entraa su diseo, es el mejor camino para hacer entender lo que necesitamos. La mayor prueba la ofrece esa dcada que llevamos esperando por la creacin de un marco legal de funcionamiento para las productoras independientes, responsables de la mayor parte del cine que hacemos, y en las que se inserta la mayora de los jvenes cineastas. Todos nuestros interlocutores nos aseguran tener plena conciencia de la importancia de resolver esta anormalidad, pero en el fondo existe una obvia dificultad para asumir el modelo de propiedad que ese reclamo entraa y, desde luego, hay inquietud por los contenidos que estas productoras generan y seguirn generando. Pero tambin pesa el hecho de que no se entiende el lugar de estas productoras dentro del sistema del cine cubano, ni los diferentes modelajes culturales y estratgicos que, para cada uno de los actores de ese sistema, una Ley hara posible.

A partir de estas y de otras consideraciones, nos queda claro que las opciones de trabajo y de dilogo que hasta aqu se nos han ofrecido no nos sirven para expresar cabalmente nuestros propsitos. La ausencia de resultados concretos evidencia su incapacidad para dar respuestas a tiempo frente a la gravedad de los problemas acumulados. Pero tambin son la prueba de que es un error reducir la complejidad de esos problemas a frmulas de trabajo que no nos permiten desarrollar cabalmente nuestras inquietudes y propuestas. La Ley de Cine es el mejor terreno para hacernos entender. Por eso, aunque los pasos inmediatos siguen siendo la legalizacin de las productoras independientes y la implementacin del Fondo de Fomento, la elaboracin de nuestra propuesta de Ley de Cine se convierte en un objetivo prioritario para el nuevo grupo de trabajo que se derive de la eleccin libre y abierta que a continuacin concretaremos.

La puerta vuelve a quedar abierta para el ICAIC, el MINCULT, la UNEAC y todas las instancias del Estado sin las cuales es imposible la aprobacin de una Ley de esta naturaleza. Este ser el mejor contexto para lograr un consenso verdadero. Mientras que este dilogo real no tenga lugar ms all del ICAIC y del propio Ministerio de Cultura con quienes ahora trabajamos, seguiremos expuestos a errores como el cierre por decreto de las salas 3D, la censura annima de obras como Regreso a taca, la reticencia a que se hable de la Ley de Cine en nuestros medios, o el desmesurado debate institucional que el paquete semanal desata. Simplemente, el propio Estado carece de un sistema cultural que asuma y articule el funcionamiento de esos actores que conforman la dinmica audiovisual y cinematogrfica.

Las prohibiciones y censuras son la ms clara evidencia de la ausencia de estrategias verdaderas en zonas tan sensibles de la produccin y el consumo del arte en el presente. Un dficit con graves consecuencias culturales, sociales y polticas. Y no estamos hablando aqu del lugar previsto para la cultura en el rediseo nacional, sino del deber que le asiste a la cultura de ser parte activa de ese propio rediseo, en tanto cada medida que se toma en el terreno econmico, poltico o social tiene un impacto cultural directo o indirecto. Es decisivo entonces recolocar la cultura y el debate continuo que ella propicia en el lugar que le corresponde. La Ley de Cine a que aspiramos apunta directamente en ese sentido.

Centro Cultural Cinematogrfico Fresa y Chocolate, 30 de mayo de 2015

Fuente: http://cinecubanolapupilainsomne.wordpress.com/2018/05/12/ernesto-daranas-sobre-las-palabras-del-cardumen/



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