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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2018

Ellos o nosotros

Claudio Katz
Rebelin


Siempre se supo que Macri gobernaba para los ricos y que su modelo econmico desembocara en una gran crisis. La primera afirmacin qued corroborada por la redistribucin regresiva del ingreso perpetrada en los ltimos dos aos. La segunda comenz a verificarse con la corrida cambiaria de la ltima semana.

Est temblando un modelo neoliberal asentado en enormes desequilibrios externos y fiscales solventados en el endeudamiento externo. Todos imaginaban que la financiacin iba a durar hasta el 2019, pero el fin de la pelcula se adelant en forma imprevista.

Wall Street anunci en marzo que no aceptara ms bonos. El gobierno maquill esa negativa con un engaoso anuncio de mayor financiacin local, pero los capitales golondrinas captaron de inmediato el significado de la sequa. Emitieron la orden de retirada y comenz la incontenible trepada del dlar.

La financiacin se ha cortado por la desconfianza de los acreedores. Intuyen la futura insolvencia del deudor argentino. Por eso las calificadoras bajaron el pulgar, el riesgo pas aumenta y la prensa especializada describe escenarios dramticos.

UNA CONSECUENCIA DEL MODELO

La fragilidad del sector externo es el punto ms crtico del esquema actual. Los bancos retiraron los crditos, al notar la ausencia futura de los dlares requeridos para sostener el endeudamiento. Observan la magnitud el dficit externo, que el ao pasado super los 30.000 millones de dlares (5% del PBI).

El bache central se localiza en la esfera comercial. El desbalance de 8000 millones del 2017 marc un rcord histrico. Ha sido generado por las fantasas librecambistas del oficialismo, que abri el mercado a todo tipo de importaciones.

Mientras que en el mundo impera una dura negociacin de aranceles, Argentina se ha transformado en un depsito de cualquier excedente. Para colmo, las exportaciones se frenaron, como resultado de la apreciacin cambiaria que genera el ingreso de capitales especulativos.

El desbalance en el plano financiero es igualmente dramtico. La salida de divisas acompaa a Macri, desde el mismo da que imagin la incumplida la lluvia de dlares. La remisin de utilidades ha sido tan sostenida como la fuga de capital. Ese drenaje es congruente con la eliminacin de todas las regulaciones a la actividad financiera. Los controles en el circuito bancario fueron desarmados, con la misma velocidad que se anul la obligacin de liquidar los dlares de la exportacin .

En la misma desproteccin se asienta la bicicleta financiera de los fondos que lucran con la altsima rentabilidad de los bonos argentinos. Las delirantes tasas de inters que aseguran ese negocio, destruyen cualquier posibilidad de inversin productiva. El malgasto de las divisas ha incluido tambin el despilfarro en el turismo. Esa hemorragia fue incluso celebrada por varios ministros como un maravilloso ejemplo del retorno al mundo.

El agujero fiscal es tambin impresionante. Bordea el tpico porcentual del PBI (6-7%), que tradicionalmente precipit los grandes terremotos de la economa. El gobierno resalta la envergadura de ese dficit y lo presenta como un mal ajeno que debe administrar. Con gestos de compasin, afirma que debi mantenerlo para financiar el gradualismo y evitar mayores sacrificios de la poblacin. Pero oculta que todos los desequilibrios derivan del modelo en curso y no del ritmo de su implementacin. Si hubiera apretado el acelerador del mismo combo neoliberal, el desastre sera infinitamente superior.

Cuando los funcionarios despotrican contra la costumbre de gastar ms de lo que ingresa, ubican todas las desgracias en el primer componente. Olvidan que la recaudacin qued seriamente afectada por la reduccin de los impuestos a los exportadores. Tampoco sealan que el blanqueo no revirti la evasin. Argentina figura en el quinto puesto mundial de ese flagelo y la moda oficial de proteger patrimonios en empresas off shore, ilustra quines son promotores de la estafa al fisco.

El oficialismo tambin olvida registrar cmo el pago de intereses deteriora las cuentas pblicas. Slo en el primer trimestre del ao esas erogaciones aumentaron 107% en comparacin al 2017.

El modelo neoliberal genera descalabros que el gobierno no puede encarrilar. El desastre en curso no fue desencadenado por la nueva alcuota del impuesto a las ganancias sobre los ttulos, sino por la aterrorizada reaccin del Banco Central. En pocos das inciner varios manuales de poltica monetaria. Recurri a todos los instrumentos conocidos para frenar una corrida y no acert con ninguno. Incluso apel infructuosamente al judicializado mercado del dlar futuro.

La crisis internacional no ha sido hasta ahora determinante del temblor argentino. Persiste la liquidez financiera global y n o se observa una repeticin del efecto tequila sobre las economas latinoamericanas. Ciertamente el incremento de las tasas de inters de Estados Unidos altera todas las inversiones en el mundo. Pero ese reacomodamiento tiene por el momento efectos acotados.

Si Argentina padece ese resfro como una grave neumona es por el pnico que suscita su alocado endeudamiento. El pas encabez en los ltimos dos aos el tablero mundial de colocacin de ttulos y es penalizado por ese descontrol. Pero el grueso de la poblacin no es responsable de ese desmanejo. El culpable es Macri y los CEOs de su gabinete, que engrosaron los caudales de la clase capitalista. Para ocultar ese delito los comunicadores del oficialismo achacan a todos los argentinos, un desfalco consumado por esa minora de privilegiados.

RETORNO AL MISMO FONDO

Las cifras de mayo retratan la gravedad de la crisis: devaluacin del 20%, tasas de inters del 40%, prdidas de 8.000 millones de dlares de las reservas. El temor por un dramtico desenlace se acrecienta, con algunos sntomas de traslado de esa tensin a los bancos.

El gobierno se burla de la poblacin emitiendo mensajes de tranquilidad. Pretende crear la ilusin de una simple correccin de la flotacin cambiaria, sin consecuencia alguna. Todava repite que el nivel de endeudamiento es bajo en comparacin al PBI, como si esos genricos porcentuales (y no la capacidad efectiva de pago del deudor) determinaran la actitud de los acreedores.

Mientras el discurso oficial minimiza la crisis, los financistas del exterior no cuidan las formas, en sus convocatorias a escapar de la Argentina (Forbes). La tranquilidad del gobierno es una burda estrategia, para evitar el despertar colectivo frente a la grave situacin.

La decisin de volver al FMI confirma el dramatismo de la coyuntura. Es una medida desesperada que sorprendi a los propios popes del Fondo. Ilustra el pnico de un gobierno que busca blindajes a cualquier precio para frenar la corrida. La decisin fue tan imprevista, que anunciaron el retorno sin programa, ni cambio de ministro.

Los funcionarios peregrinan por Washington desconociendo las condiciones de los prstamos que mendigan. En el contexto de bajas tasas internacionales y cierta recuperacin de la crisis del 2008, muy pocos pases recurren al FMI. Los que eligen esa salida no tienen otro refugio.

Es totalmente ridculo imaginar la existencia de otro FMI. Esa institucin es manejada por los mismos expertos en demoler conquistas populares. Los pases atados a su tirana atraviesan por el peor de los mundos. Es el caso de Grecia que no pudo desembarazarse de la auditora del Fondo.

Los helenos ya padecieron cuarto rescates de sus bancos y tres agudas recesiones que retrotrajeron un 25% la renta nacional. La tasa de desempleo bordea ese mismo porcentaje, la deuda pblica ha trepado al 180% de PBI y las pensiones sufrieron 14 recortes.

Argentina afronta las mismas perspectivas. El FMI ser dursimo con el pas. De las tres variantes crediticias que tiene disponibles slo ofreci la versin ms intragable. Descart la lnea flexible (que recibieron Colombia y Mxico) y la modalidad de precaucin (utilizada por Macedonia y Marruecos). A la Argentina slo le otorgarn el conocido stand by por un monto an desconocido.

Los 30.000 millones dlares que pide el gobierno superan todo lo asignado a los 13 pases con planes de estabilizacin. La suma final llegar igualmente a cuenta gotas, para evitar su rpida conversin en divisas fugadas al exterior.

Cada porcin utilizada de ese crdito ser rigurosamente auditada por los enviados del Fondo. Esa revisin simboliza el brutal retorno a los aos 90. Los expertos del FMI volvern a desembarcar trimestralmente para constatar su insatisfaccin y exigir mayores ajustes.

No hay ningn misterio en los reclamos inmediatos de esa delegacin. En diciembre pasado elaboraron un detallado ultimtum de reduccin del gasto social, con mayor flexibilidad laboral, reforma previsional y despidos de empleados pblicos. La paulatina privatizacin del ANSES y el drstico recorte de los presupuestos provinciales figuran al tope de esa agenda. En las conversaciones actuales habran aadido un nuevo blanqueo y sobre todo una mega-devaluacin con recesin que permita efectivizar la mejora real del tipo de cambio.

El ritmo y la aplicacin de ese paquete dependern de la intensidad de la crisis, que ser testeada el prximo martes. Ese da el Banco Central afronta un enorme vencimiento de ttulos (LEBACS). El volumen total de esos bonos equivale al monto de las reservas y al total del circulante. Si una parte de sus tenedores resuelve liquidarlos para refugiarse en el dlar, la corrida puede alcanzar otro pico de tensin.

Si por el contrario esa emergencia queda superada con la aterradora tentacin de cobrar un 40% de inters, las mismas disyuntivas reaparecern en los prximos meses. Como la cotizacin de todos los bonos argentinos se encuentra en franca picada, ya es evidente la gran desvalorizacin de activos que sufrirn las instituciones oficiales (empezando por el ANSES), que atesoran esos ttulos.

En cualquier escenario el pacto firmado con el diablo del FMI empuja a la economa argentina al precipicio. Ya se avizora el crculo vicioso de ajustes que contraen la actividad productiva, deterioran la recaudacin, potencian el dficit fiscal y desembocan en nuevos ajustes. El espejo de Grecia est a la vista, con eventuales elementos de estanflacin.

Los anticipos de ese cuadro despuntan en el nuevo piso de inflacin anual del 30%. Si la tasa de inters no baja rpidamente la recesin ser inevitable. El gobierno cort 30.000 millones de pesos de la obra pblica, pero el FMI exigir una paralizacin total. En los prximos meses nadie recordar la ficcin estadstica de menor pobreza que difundi el gobierno. Basta observar la pavorosa expansin de la mendicidad en las calles, para observar cul es el panorama social que afronta el pas.

REACCIONAR A TIEMPO

El manejo de la bomba que ha plantado el gobierno depender de la memoria y capacidad de reaccin popular. El rechazo total al acuerdo con el FMI fue anticipado por las encuestas previas a la negociacin. Entre el 75% de los consultados que rechaza el convenio figura la gran mayora de los votantes del Cambiemos.

El retorno al FMI tiene un significado emotivo enorme. Recrea todo lo sucedido en el 2001. Por eso ya se difunden tantas analogas con el blindaje De la Ra. Es imprescindible trasformar ese bagaje en rechazo activo, movilizacin y propuestas alternativas.

El punto de partida es ganar la calle para generar una drstica reversin del curso actual. El clima de tcita aceptacin de las desregulaciones -que propagan los grandes medios de comunicacin- desguarnece a la economa. Para evitar el agravamiento de la crisis hay que reintroducir todas las regulaciones eliminadas por oficialismo. Son medidas bsicas frente a la emergencia.

El control de cambios es tan urgente como la prohibicin al libre ingreso y salida de los capitales. Los depsitos de los pequeos ahorristas deben ser protegidos, mientras los grandes bancos y tenedores cargan con las prdidas de los bonos desvalorizados. Hay que erradicar todos los mitos sobre la adversidad de un cepo cambiario. Los dlares no son un bien privado de libre disponibilidad. Sin controles a su atesoramiento y circulacin no hay forma de lidiar con las corridas.

En lugar de volver al FMI corresponde investigar la deuda contrada en los ltimos aos y enjuiciar a los responsables de esa aventura. Caputo, Dujovne y Sturzzeneger deberan estar desfilando por los Tribunales. Mientras se revisa el estado real de las cuentas pblicas hay que frenar la hemorragia de divisas que impone el pago de los intereses. La crisis actual empez con el sometimiento a los fondos buitres y no puede resolverse sin ajustar cuentas con los depredadores del tesoro nacional. El manejo estatal del sistema financiero es una condicin para emerger de la delicada situacin actual.

Slo por ese rumbo el costo de la crisis recaer sobre sus causantes y no sobre la mayora popular. Ese camino requiere una frontal batalla de ideas con todos los economistas de la derecha que han copado la televisin. Ensalzan el acuerdo con el FMI como una nueva justificacin del mega-ajuste y lo presentarn como una necesidad para cumplir con el mundo. El mismo atropello que el oficialismo preparaba para despus del 2019 ser expuesto como un acto de responsabilidad hacia los acreedores.

Pero la factibilidad de esa maniobra se ha reducido drsticamente. El escenario poltico ha cambiado y las elecciones han quedado situadas muy lejos de la urgencia actual. Macri intentar golpear con el garrote y la zanahoria. Prepara el veto a la ley de restriccin al tarifazo y buscar copiar el modelo brasileo de gobierno para-institucional.

Pero es consciente de su debilidad y recurrir a los gobernadores y al PJ para lograr el mismo aval hacia el FMI, que obtuvieron para concertar el acuerdo con los fondos buitres. Sus socios ya le tendieron una mano en el Congreso al negarse a repudiar el retorno al FMI, aprobando una ley de liberalizacin del mercado de capitales en plena tormenta financiera.

La intensidad de la movilizacin definir quin gana la partida. En pleno desconcierto popular frente al temblor financiero, esa reaccin es por ahora limitada. Est pendiente la reaparicin de gran fuerza lograda en calles durante diciembre. Esa potencia de la lucha podra recuperarse en las batallas contra el tarifazo y el techo a las paritarias. Pero el rechazo al FMI ocupa ahora el primer lugar de cualquier demanda.

Es urgente frenar la mayor agresin contra las conquistas populares de los ltimos aos. El tan anunciado mega-ajuste finalmente se avecina. Frente a la artillera que prepara el gobierno, el FMI y los capitalistas hay que erigir las defensas populares a toda velocidad. Como ya ocurri en el pasado nuevamente son ellos o nosotros.

Claudio Katz. Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su pgina web es: www.lahaine.org/katz

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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