Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2018

Estados Unidos, su injerencia en Venezuela y en Latinoamrica

Marcelo Colussi
Rebelin


El domingo 20 de mayo hay elecciones generales en la Repblica Bolivariana de Venezuela. En un acto de soberbia injerencista sin par, el gobierno de Estados Unidos pidi (exigi) que las mismas se suspendan. Cmo es eso posible?

Venezuela es un pas libre, y pese a todo lo negativo que pueda decir la prensa comercial del planeta, lleva adelante un proceso de transformacin social con elecciones limpias y transparentes. La democracia all es un hecho. Si Nicols Maduro se mantiene en la presidencia, es porque el pueblo mayoritariamente as lo pidi. Las criminales medidas de desestabilizacin que aplica el gobierno de Washington (boicot, generacin de mercado negro, desabastecimiento, provocaciones diversas, etc., etc.) buscan a toda costa terminar con el proceso bolivariano. De no conseguirse eso por esas vas, no sera improbable que opte por una salida militar, seguramente con apoyo de gobiernos tteres de Latinoamrica, enmascarado todo ello en una supuesta defensa de la libertad contra la narcodictaura que sufrira el pas de Bolvar.

Qu pasara si en una eleccin gubernamental de Estados Unidos, pas soberano e independiente, otra nacin tambin soberana e independiente hiciera similar pedido para que se suspendieran los comicios? Dara risa. O movera a una airada reaccin de Washington quiz, quien probablemente amenazara con una respuesta militar. Por qu no sorprende esa monstruosa declaracin cuando es la Casa Blanca quien lo hace? Por qu, ms que risa, eso da indignacin? (sabiendo que lo dicho en este caso por el vicepresidente Mike Pence es una virtual amenaza para tomar muy en serio, y que luego de lo dicho pueden venir acciones concretas). Porque, tal como dijo el ex candidato presidencial hondureo Salvador Nasralla, Estados Unidos es quien decide las cosas en Centroamrica (expresin que se podra extender a toda Latinoamrica).

La regin de Latinoamrica y el Caribe, salvo algunas pequeas posesiones europeas que continan siendo colonias oprobiosa rmora de siglos pasados: Guayana Francesa, Aruba, Bonaire, Curazao, Guadalupe, Martinica, etc., es un territorio libre. Libre, al menos, en trminos formales de administracin poltica. En otro sentido, en absoluto es un territorio libre. Es, desde la infame Doctrina Monroe de 1823, el traspatio de la gran potencia norteamericana. Lo dijo sin ambages en su momento el Secretario de Estado Colin Powell: los tratados de libre comercio firmados por Washington sirven para garantizar para las empresas estadounidenses el control de un territorio que va del rtico hasta la Antrtida y el libre acceso, sin ningn obstculo o dificultad, a nuestros productos, servicios, tecnologa y capital en todo el hemisferio.

Estados Unidos se siente dueo de este continente. En algn sentido, no solo se siente: lo es! (claro que no en trminos oficiales, por supuesto). Si alguien alguna vez pens que desatiende su patio trasero poniendo su inters bsico en otras zonas del planeta, se equivoca: esta regin es vital para su sobrevivencia, por eso la cuida tanto. Por lo pronto, Latinoamrica es su principal proveedora de materias primas y fuentes energticas: el 25% de todos los recursos naturales que consume Estados Unidos provienen de la regin latinoamericana.

En trminos estratgicos, el rea latinoamericana es vital para la sobrevivencia y perpetuacin de la clase dominante de Estados Unidos, representada por las polticas imperiales de la Casa Blanca. Sabiendo que la sociedad estadounidense, con su depredador modo de vida consumista necesita imperiosamente recursos naturales, es importante destacar que en Latinoamrica se encuentra el 35% de la potencia hidroenergtica de todo el planeta (grandes ros y sus inmensas cuencas, como el Amazonas, el Orinoco, el Paran, etc.), que constituyen igualmente una enorme fuente de agua dulce de superficie, de importancia cada vez ms crucial en el mundo dada su creciente escasez. Se encuentran en la regin, adems, el 27% del carbn de todo el mundo, el 24% del petrleo, el 8 % del gas, el 5% del uranio, as como grandes yacimientos de hierro y de minerales estratgicos (bauxita, coltn, niobio, torio llamado a ser en un futuro el probable sustituto del petrleo), fundamentales todos ellos para las tecnologas de punta (incluida la militar), impulsadas en gran medida por el capitalismo estadounidense.

La bsqueda insaciable de minerales metlicos y no metlicos, imprescindibles para los nuevos procesos productivos (en cuenta esa industria blica tan bsica para el proyecto geo-hegemnico de Washington), ha trado como consecuencia una masiva entrada de explotaciones extractivas en toda la regin latinoamericana, con capitales de Estados Unidos bsicamente, a veces enmascarados en empresas canadienses, presuntamente ms respetuosas en los cuidados medioambientales, pero siempre en la lgica de acumulacin por desposesin (aniquilando biosfera, pueblos originarios y culturas ancestrales).

Igualmente importante para el proyecto de dominacin planetaria de la clase dominante estadounidense es Latinoamrica, en tanto su patio trasero y reserva natural, pues en la regin se encuentra el 40% de la biodiversidad mundial y el 25% de cubierta boscosa de todo el orbe, lugares de donde puede obtener las materias primas para las industrias farmacuticas y alimentarias. En tal sentido, es sumamente preocupante observar cmo se ensea en los centros educativos del norte lo correspondiente a la selva amaznica, presentndola como un territorio neutro, patrimonio de la humanidad, preparando as condiciones para el ingreso triunfal de las fuerzas estadounidenses en esa monumental reserva.

Otro punto igualmente vital es el Acufero Guaran, en la triple frontera argentino-brasileo-paraguaya, segunda reserva mundial de agua dulce subterrnea. Y ni decir Venezuela y sus enormes reservas de petrleo, calculadas en 300.000 millones de barriles, suficientes para ms de 300 aos de produccin al ritmo de consumo actual (recordando que el consumo norteamericano de hidrocarburos es, hoy por hoy, el ms alto del mundo 20 millones de barriles diarios, superando en un 100% a quien le sigue: la Repblica Popular China). Est claro, entonces, el porqu de la injerencia de Washington en el rea latinoamericana y del Caribe: esta es su reserva obligada de materias primas!

Pero adems son muchos otros los beneficios que obtiene Estados Unidos de su dominio en la regin. La deuda externa latinoamericana asciende en estos momentos a cerca de un billn y medio de dlares, contrada por los gobiernos con los organismos crediticios de Bretton Woods: Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, manejados en mayor medida por la banca privada estadounidense. Es decir: adems de robar recursos en forma inmisericorde (disfrazados de legalidad, amparados en supuestas relaciones comerciales libres), el capitalismo norteamericano expolia a la regin con el pago continuo de una deuda usuraria que posterga eternamente el desarrollo de los ms pobres, acrecentando al infinito los lazos de la dependencia.

Otro elemento importantsimo es la mano de obra barata que se ofrece en Latinoamrica. Es por ello que desde hace dcadas se asiste a un creciente proceso de deslocalizacin de la industria en suelo estadounidense, trasladando numerosas plantas fabriles (maquilas, ensambladoras) y de servicios (los llamados call centers) a territorio latinoamericano, pues en nuestros pases los salarios son infinitamente ms bajos, obligndose a los gobiernos nacionales a establecer zonas francas para esas instalaciones, exentas de impuestos, sin sindicalizacin, sin controles medioambientales. En otros trminos: un esclavismo disfrazado. Adems de ello, la mano de obra latinoamericana y caribea especialmente barata, ms all del perverso juego con las polticas migratorias de Washington donde se cierran fronteras y se construyen muros supuestamente para no recibir ms hispanos indocumentados, es una fuente de aprovechamiento de los capitales del norte, pues encuentran en esas masas humanas desesperadas un recurso casi regalado para ciertas industrias, para el trabajo en el agro y para muchos servicios a travs de los interminables ejrcitos de indocumentados que viajan desde la regin tras el sueo americano.

Complementando todo lo anterior, no puede olvidarse que el sub-continente depende tecnolgica y comercialmente en muy buena medida del gran pas del norte, que a travs de los mecanismos de libre comercio impone sus productos y servicios. En muchos rubros, Latinoamrica es un esclavo comercial de la produccin norteamericana. En esa libertad empresarial, el nico beneficiado es Estados Unidos.

La situacin no parece poder cambiar en lo inmediato dadas las actuales reglas de juego. Est claro, entonces, por qu Latinoamrica es fundamental en el proyecto hegemnico de Estados Unidos. No por otra cosa resguarda a la regin con ms de 70 bases militares de sofisticada tecnologa, sin que se sepa oficialmente cuntas son con exactitud, y qu albergan exactamente. De hecho, dos de las instalaciones ms grandes y poderosas estn, casualmente, una en Honduras, muy cerca de las reservas petrolferas de Venezuela, donde se est construyendo una enorme base militar que permitira intervenir en el pas petrolero as como en Cuba, y otra en el Chaco paraguayo: la base Mariscal Estigarribia, pudiendo albergar 20.000 soldados, cerca del Acufero Guaran y de las reservas de gas de Bolivia.

Por qu intentar detener las elecciones en Venezuela? La pregunta se contesta de suyo: es similar a por qu la estrategia de la Casa Blanca necesita desembarazarse de todos los gobiernos medianamente progresistas de la regin (que no son socialistas en sentido estricto!, que llevan adelante programas sociales en el medio de planteos capitalistas, tales como el actual Venezuela, o los planteos peronistas en Argentina ahora fuera del poder, o los del Brasil del Partido de los Trabajadores igualmente fuera de la presidencia ahora, o el de Bolivia, o el de Nicaragua): son escollos, piedras en el zapato para la lgica de dominacin estadounidense. No son gobiernos dciles, que se prosternan mansamente ante los dictados imperiales, poniendo obstculos a la entrada avasalladora de los capitales estadounidenses.

Como gran potencia capitalista Estados Unidos no est derrotada, ni mucho menos. Pero ya no tiene la supremaca abrumadora de aos atrs, cuando aportaba ms de la mitad del producto bruto mundial, cuando el dlar era el patrn monetario global indiscutido y cuando sus fuerzas armadas se sentan dominadoras de la escena. Hoy aparecieron otros competidores en lo econmico, con una China que ya est superando su produccin industrial, un dficit fiscal propio que est socavando en forma acelerada el dominio del dlar, ms una Rusia renovada con un arsenal blico que dej atrs la dominacin norteamericana, y un panorama mundial que muestra que el mundo no es unipolar bajo hegemona estadounidense sino que hay otros actores en juego.

En ese complejo y dinmico escenario, Latinoamrica es el reaseguro del proyecto de dominacin de Estados Unidos. Pero la historia es cambiante, y si bien hoy se intent entronizar el discurso neoliberal como el fin de la historia, la historia no ha terminado! Aunque la paliza al campo popular y a los planteos de izquierda en toda Latinoamrica fue muy grande en estos ltimos aos, la grama siempre reverdece. La Revolucin Bolivariana, ms all de las crticas que puedan hacrsele y los desaciertos que conlleve, evidencia que la historia sigue adelante, movindose, rompiendo guiones preestablecidos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter