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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-05-2018

Educacin, poltica y decencia

Jos Julio Sevilla Bonilla
Rebelin


Cada da, desde hace ms de treinta aos, madrugo para iniciar mi jornada laboral en la enseanza pblica. Reconozco que gran parte de mi vocacin se debe a un profundo sentido del trabajo y la responsabilidad transmitidos por mi familia y por el entorno rural en que nac, un pueblo manchego acostumbrado a que los chicos y chicas colaboraran en la economa domstica con faenas de temporada, sobre todo en verano y otoo. Creo que mucha complicidad creada con mis conciudadanos y con mis compaeros se gest en aquellos aos y no hay nada que me produzca ms orgullo que esta cualidad sea valorada en su justa medida. Por eso me produce una gran tristeza y mucha vergenza asistir casi diariamente al espectculo mostrado por algunos altos responsables polticos, cuyos currculos acadmicos aparecen inflados de ttulos universitarios de dudosa validez. Porque sabiendo el esfuerzo que un buen estudiante debe realizar para sacar adelante sus cursos (los profesores de Secundaria lo constatamos a diario) resulta ofensivo escuchar las justificaciones de quienes, haciendo gala de los privilegios que la poltica pone a su disposicin, se muestran ante la opinin pblica con un catlogo de argumentos que haran sonrojar a cualquier mal estudiante de Bachillerato. En la escuela, en cualquier centro de enseanza enseamos cmo hay que gestionar los conocimientos de manera que sirvan para fundamentar un modelo tico que nos convierta en mejores ciudadanos. No es una idea terica, ms o menos vaga; constituye nuestra razn de ser laboral y tambin humana. Para ello elaboramos programaciones, fijamos contenidos, objetivos, criterios de calificacin, trabajos individuales y colectivos, nos reunimos para hacer grupos flexibles, apoyos, nos sometemos al servicio de inspeccin Y aunque los terribles recortes efectuados en la educacin pblica estn ahogando las ilusiones de muchos buenos trabajadores, seguimos luchando por defender un modelo educativo que constituye, todava, el medio de cohesin e igualdad social ms poderoso. Nuestros cuadernos de calificaciones estn llenos de notas de todo tipo: pruebas objetivas de calificacin, trabajos grupales, exposiciones orales, hbito de trabajo, actitud, progreso acadmico, control ortogrfico y expresivo, madurez idiomtica Todo ello, debidamente ponderado, sirve para elaborar las calificaciones finales. Y los alumnos lo saben, porque as se les transmite en los extractos de la programacin que ponemos en cada aula los responsables de cada materia. Es decir, todo est sujeto a un control exhaustivo y es ese control lo que permite que profesores y alumnos hagan su trabajo con el rigor deseable. Subvertir ese modelo, agitarlo, doblarlo, buscar pliegues, atajos constituye un acto de falsedad y cinismo, de trampas que no tienen cabida y que conducen, inexorablemente, al suspenso del alumno o a la reprobacin del mal profesor. Lo saben, sobre todo, los alumnos, chicos y chicas en formacin que deben crecer intelectualmente asumiendo esos valores de decencia intelectual y compromiso moral que los harn mejores ciudadanos. Lo deberan saber tambin algunos responsables polticos, tan pendientes de cuidar sus puestas en escena ante las cmaras, la voz falsamente impostada, actores y actrices chapuceros. La verdad no tiene ms que un camino. Pretender rodearla, ocultarla o mostrarla con disfraces ridculos inhabilita a quienes se dicen sus servidores. Y tambin lo deberamos saber nosotros, los ciudadanos y ciudadanas que los votamos y nos levantamos todos los das queriendo hacer un poco ms habitable el pas donde vivimos.

Jos Julio Sevilla Bonilla es profesor de enseanza secundaria

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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