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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-05-2018

Santrich, la (in) justicia y la contrarrevolucin

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin


Una de las cuestiones ms debatidas en el marxismo desde la mitad del siglo XIX es el papel del individuo en la historia, o si se quiere la dialctica entre lo colectivo y lo individual. El elitismo acordmonos del protofascista Pareto- que caracteriza a la sociedad burguesa habla de lder para nombrar a la persona que, siempre dentro del orden simblico y material dominante, dirige desde lo alto al grupo que le obedece. El individualismo metodolgico burgus tiene en el lder el vrtice superior del tringulo de autoridad. Son muy profundas las races histricas de este mtodo tan efectivo de dominacin psicopoltica invisible de los de abajo por el de arriba.

Son tan profundas estas races que el grueso de la intelectualidad progresista y parte de la revolucionaria son incapaces de superar el individualismo metodolgico en sus anlisis sobre el marxismo, centrndose casi exclusivamente en Marx como individuo en vez de en Marx como parte del colectivo comunista y del proceso histrico de la lucha de clases. Santrich como Marx- forma parte sustantiva del muy superior horizontalismo colectivo que se basa en la praxis comunista que, por su misma esencia, es colectiva: no podemos saber el significado inhumano de la detencin de Santrich si lo separamos de la heroica lucha de los pueblos trabajadores del mundo, que no slo del colombiano.

Tampoco sabremos qu busca el imperialismo atacando a Ivn Mrquez, amenazando a miles de luchadoras y luchadores, y asesinando a cientos en Colombia y en Nuestra Amrica si seguimos mentalmente atados por las cadenas del individualismo metodolgico, porque caeremos en su trampa: creeramos que la historia no la hacen las clases explotadas con sus luchas sino los lderes, los llamados grandes hombres -y las verdaderamente grandes mujeres?- que, por encima de los pueblos, iluminan nuestra ignorancia. Ahora bien, el imperialismo sabe perfectamente que Santrich no es un lder sino un camarada, un hermano de lucha como se dice en Nuestra Amrica, que es justo lo contrario a un lder, y es por esto por lo que quiere que se pudra en sus crceles si es que no lo mueren antes.

Aqu radica el secreto de su detencin: los EEUU y la burguesa colombiana saben que un hermano de lucha es infinitamente ms peligroso para ellos que un lder. Cul es la mejor forma de destruir la fuerza libertadora que surge como un torrente del sentimiento tico de hermandad que Santrich siembra por donde pasa? Muy sencillo: acusndole de narcotraficante. Es sabido que el narcocapitalismo va pudriendo hasta la mdula a las burguesas latinoamericanas y en especial a la colombiana. Es sabido que los pueblos de Nuestra Amrica y entre ellos el colombiano estn pagando con tortura, sangre y muerte la impunidad de la burguesa que se enriquece con el narcocapitalismo.

Los mandarines de la China antigua ya saban que la mentira repetida se converta en verdad. Goebbels aplic esta tctica de manipulacin a la propaganda nazi. Desde 1982-83 la contrainsurgencia espaola la aplic en Euskal Herria con el denominado Plan ZEN: Zona Especial Norte, Plan mejorado en lo sucesivo tambin para aplicarlo desde hace unos aos a las clases y naciones explotadas. Se ha demostrado que la prensa imperialista minti 935 veces para justificar la segunda invasin de Iraq en 2003, pero slo en un ao Donald Trump casi iguala este inmoral record al mentir no menos de 836 veces: 4,6 afirmaciones falsas al da. La casta poltica espaola no va por detrs en este ranking mundial del embuste.

La estrategia de la mentira fue aplicada desde siempre contra la insurgencia al margen de la forma que adquiriera en su lucha emancipadora. La acusacin de narcotrfico tambin permiti encarcelar en los EEUU a Simn Trinidad aunque eran tan chapuceras que no se pudieron concretar, y reforzar la represin internacional de las resistencias armadas. Mordiendo a Santrich los perros buscan al menos seis objetivos:

Uno, ocultar a los nicos responsables del narcocapitalismo, las burguesas que se enriquecen con sus gigantescos beneficios que no son slo econmicos, sino tambin represivos y militares porque la drogodependencia es un arma de orden y de exterminio psicofsico. Mirando por encima de Colombia y del clan-Uribe, la tragedia mexicana es lacerante, adems de los 43 de Ayotzinapa y de muchas ms personas exterminadas, se ha conocido que entre 2013 y 2017 los crteles han lavado 3,6 billones de pesos: cuntos de ellos se habrn convertido mediante grandes y prestigiosos bancos en dlares, euros, libras que engordan legalmente la tasa media de ganancia capitalista? Es tal el poder del narcocapitalismo que a finales de 2017 Lpez Obrador, candidato a la presidencia de Mxico, plante la posibilidad de indultar a los crteles bajo algunas condiciones. Hay muchos datos que muestran que el narcocapitalismo es una de las fuerzas que est por debajo del golpe de Estado de 2009 en Honduras, y otros muchos ms que demuestran la alianza entre la casta poltica y los crteles en Paraguay

Dos, separar el narcocapitalismo ilegal del narcocapitalismo legal, el que se sostiene en las industria de los frmacos, en la del vino y alcoholes, en la del tabaco que mueve capitales casi inconmensurables y obtiene ganancias astronmicas a costa de la salud humana, especialmente la de las clases y pueblos explotados, la de la mujer trabajadora y empobrecida, y cada vez ms de la infancia. Se nos hace creer que el nico narcocapitalismo es el de las drogas ilegales, cuando el problema es mucho ms grave. Por ejemplo, la sociedad yanqui es una sociedad enferma, drogada masivamente por los opiceos: slo en 2016 han muerto 115 personas al da de las cuales 80 por la ingesta de drogas legales, y alrededor de 200.000 muertes desde 1999. La barata oferta de drogas de todo tipo hace que por segundo ao descienda la esperanza de vida, bajando a los 78,6 aos en 2017, diez semanas de vida menos que en 2014. La prensa crtica, los colectivos progresistas y democrticos y hasta congresistas con algn sentimiento humanitario se escandalizan por la pasividad de la Agencia Antidroga estadounidense Pero esta plaga asesina tambin penetra ya en Nuestra Amrica mediante la industria farmacutica controlada por el imperialismo.

Tres, descargando las culpas en las guerrillas, y extendindola as indirectamente a las izquierdas revolucionarias, el capitalismo logra limpiar su imagen, justificar las masacres que realiza con la excusa de la guerra contra la droga, ampliar los recortes de libertades y derechos bsicos, multiplicar la presencia policaco-militar y los controles y vigilancias sobre cualquier colectivo o persona artificialmente acusada de ser sospechosa, ocultar la podredumbre e interna connivencia de las fuerzas represivas con el narcotrfico ilegal y las responsabilidades de los sistemas judiciales, sanitarios, econmicos, educativos, mediticos, etctera, privados, pblicos o Estatales por su pasividad o colaboracionismo con el narcocapitalismo en su conjunto.

Cuatro, fall la acusacin imperialista contra Simn Trinidad, lo intentan de nuevo contra el hermano Santrich y todo indica que van a por Ivn Mrquez y otras y otros que les seguirn. Quieren ampararse en la (in)justicia, en el aparato judicial imperialista para demostrar a los pueblos oprimidos que sus penalidades, que los asesinados por el narcotrfico ilegal son responsabilidad exclusiva de la guerrilla, con lo que esperan aumentar el apoyo que pueden obtener de los sectores alienados y tambin aumentar la pasividad, el desconcierto y la desilusin de otros sectores obreros y campesinos, de la pequea burguesa y de las izquierdas populares: quin se atreve a ayudar a la narcoguerrilla? Quien lo haga ser objeto de especial represin. Los ms golpeados sern los sectores militantes que estn de acuerdo con la lnea defendida por Santrich y su grupo en el debate que sigue dentro y fuera de las FARC por el fracaso anunciado de la paz.

Cinco, especial importancia tiene para la Administracin Trump que el hermano Santrich sea declarado culpable de narcotrfico por la justicia imperialista. Por un lado, aumentarn las excusas yanquis para intervenir militar, poltica, econmica y culturalmente no slo en Colombia sino en todas partes intensificando la guerra contra la droga. Por otro lado, el racismo yanqui, el odio a los pueblos originarios y a toda persona no blanca, se ver reforzado mediante la verdad judicialmente confirmada. Adems y sobre esta base ganarn legitimidad reaccionaria las medidas de cierre de la frontera y otras medidas represivas internas no slo contra los latinoamericanos sino contra la totalidad de la poblacin que no se arrodille, aunque sea blanca. Por ltimo, la poderosa industria de la drogadiccin legalizada masiva dormir tranquila al haberse confirmado la verdad de que no tiene nada que ver con las decenas de miles de personas muertas y damnificadas de algn modo por la epidemia de opiceos ya que los nicos responsables son los narcoguerrilleros de piel sucia que hay que aplastar sin piedad.

Y seis, los aparatos judiciales de las burguesas colaboracionistas con los EEUU tambin necesitan que el hermano Santrich sea declarado narcoguerrillero porque, en general, les es necesario el prestigio y el poder de sus hermanos jueces yanquis para mantener el suyo, muy daado por la cobarda y silencio ante las atrocidades de los Estados, y por el apoyo descarado de muchos de ellos a lo ms duro del capitalismo, y no slo a los golpes judiciales de Estado. La verdad dictada por la (in)justicia norteamericana, que beneficia escandalosamente a la burguesa blanca, sera un respiro para gran parte de la judicatura latinoamericana y colombiana.

Las seis razones principales que explican por qu quieren encarcelar de por vida a Santricht nos llevan directamente a la contrarrevolucin que el imperialismo pretende generalizar en todas partes. El Estado es el centralizador estratgico de las mltiples tcticas, mtodos y recursos de que dispone la burguesa, y el que tambin dirige la creacin de otros nuevos. La ofensiva contrarrevolucionaria actual, que supera a la lanzada por Obama con cierto disimulo, abre nuevos frentes de ataque, entre los que sobresale la abierta implicacin del aparato judicial en la defensa del capitalismo. Por esto, liberar al hermano Santrich es ganarle una batalla al monstruo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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