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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-05-2018

La sombra del amianto es alargada

Sara Plaza Casares
El Salto

La Asociacin de Vctimas del Amianto ha atendido 800 casos de afectados, la mayora de la fbrica de Uralita, en Getafe, donde algunos trabajadores dicen no haber visto jams una mascarilla


Un pauelo de bolsillo atado en sus cuatro puntas para cubrir su abundante cabello. Esa era la nica proteccin que llevaba Neodermn Corregidor, trabajador de la fbrica de Uralita ubicada en Getafe (Madrid). Este empleado, hijo del xodo rural que le sac de su Caleruela natal (Toledo) en 1957 para ejercer en la periferia madrilea, jams vio una mascarilla durante sus 25 aos en la fbrica. Nadie le inform de que el amianto con el que trabajaba era peligroso para su salud. Nadie le dio un curso de riesgos laborales ni tuvo revisiones mdicas peridicas. Pero l algo intua. Cuentan sus hijas que siempre llegaba a casa con los orificios de la nariz y las orejas cubiertos de polvo blanco. Cuando entregaba la ropa de trabajo a su mujer, siempre le deca que no la sacudiera mucho y que no la mezclara con otras prendas. Este polvo no debe de ser bueno, deca.

En 1996 le diagnosticaron asbestosis pleural, que es la enfermedad del amianto. Tena la pleura machacada. Mi padre se coma el bocadillo al lado del amianto. Cuando le prejubilaron tena una calidad de vida muy mala, le costaba respirar. Finalmente muri en 2009 con leucemia, explica Celia Corregidor, hija de Neodermn. En 2008 nos unimos a la Asociacin de Vctimas del Amianto (AVIDA) para buscar justicia y en 2013 los tribunales nos dieron la razn, pero mi padre ya no lo vio, recuerda Celia.

La de esta familia es solo una de las 800 historias que ha atendido AVIDA, en su mayora procedentes de la fbrica de Uralita. Fue la fbrica ms grande de toda Espaa, estuvo en Getafe ms de 50 aos y tena 1.800 trabajadores en plantilla, expone Juan Carlos Pal, presidente de AVIDA, quien cuenta que las enfermedades del amianto van de las benignas (que no suponen muerte), como la asbestosis o las placas pleurales, a las muy graves, como el cncer de pulmn o el mesotelioma, que es un cncer en la pleura en el 98% de veces relacionado con el amianto e incurable.

El amianto ha vuelto a las portadas con la denuncia de un empleado de metro afectado por un cncer de pulmn tras estar en contacto con este material. Pero la lucha de los trabajadores no ha cesado desde que en diciembre de 2001 se prohibiera la comercializacin y utilizacin del crisotilo (amianto blanco), el nico tipo que segua siendo utilizado.

 

Con esta lucha han conseguido demostrar que las empresas eran conocedoras de los efectos del amianto en la salud y que, a pesar de ello, no ponan medidas para proteger a las plantillas. Nacimos en 2004 para dar informacin y asesoramiento a afectados y a sus familias. Con el tiempo nos vimos con fuerza para plantar cara a las grandes compaas como Uralita. En 2007 presentamos una reclamacin jurdica con denuncias grupales para concienciar a los jueces y a la opinin pblica de que no eran casos aislados y tambin para reducir costes, explica Pal.

La primera causa la llevaron por la va civil porque tradicionalmente en Madrid se perdan todos los casos por la va laboral, y obtuvieron una victoria en primera instancia. Consiguieron demostrar que la empresa haba sido negligente con sus trabajadores y que lo que sufran eran enfermedades laborales. La sentencia exiga indemnizaciones a Uralita, que recurri. En segunda estancia los tribunales volvieron a darles la razn. Pero ah no acab todo.

Tras diez aos, el Tribunal Supremo, contraviniendo la jurisprudencia que exista, nos dice que la va no era la apropiada. Los enfermos tenan una relacin laboral con la empresa y, por tanto, nos pedan que usramos la va laboral. Era una decisin inconstitucional, pero no la recurrimos, sino que iniciamos de nuevo otro procedimiento. Hemos empezado por la va laboral con demandas individuales, y es lento, pero vamos ganando todos los casos, resume el presidente de AVIDA.

 

Bien sabe de esto Luis Fernando Snchez Chamorro, hijo de Dionisio Snchez y Alfonsa Chamorro. Tanto su padre, trabajador de Uralita, como su madre sufrieron asbestosis. Mi madre es una de las afectadas, pero ha habido muchas ms. Las mujeres lavaban la ropa que sus maridos traan a casa llenas de polvo, explica Luis Fernando. Mi madre consigui ser indemnizada en primera estancia, pero mi padre no. El Supremo consider que la va no era la adecuada, ya que exista relacin laboral. Tuvimos que devolver la indemnizacin y ya no la tenamos. Mi padre ya haba muerto, mi madre cay enferma y, mientras agonizaba en el hospital, tuvimos que vender nuestro hogar de toda la vida para devolver el dinero, relata.

Mi padre muri en 2008 vctima de un mesotelioma, una muerte agnica en la que te vas asfixiando poco a poco. Nos matan a mi padre y encima tenemos que malvender su casa para indemnizar a Uralita, se queja Luis Fernando.

El sur, punto rojo

 

Y de aquellos polvos, estos lodos, que han transformado el sur de Madrid en una zona roja del amianto. Los municipios de la zona sur tienen un nivel de exposicin diez veces superior al del resto de Madrid. Esta zona representaba el tejido industrial de la comunidad. Era un rea de gran movilidad de trabajadores e inmigracin. La mortalidad de trabajadores por amianto es superior al resto de la comunidad, informa Marta Barrera, abogada del colectivo Ronda. Segn datos de CC OO, entre 1970 y 2000 fueron entre 12.000 y 15.000 los trabajadores expuestos en toda la comunidad.

Barrera describe as el mapa del amianto en el sur de Madrid: Haba dos fbricas de microcemento que mezclaban cemento con amianto para producir uralita o asbesto. Una era Uralita y la otra era Yesos Ibricos, en Valdemoro. Adems, haba empresas de otros sectores que utilizaban amianto, como Femsa en Aranjuez, que fabricaba equipos electrnicos para vehculos, o Ateinsa, Tafesa y Euskalduna, situadas en Villaverde, que se dedicaban a la fabricacin y reparacin de vagones de tren. Pese a este panorama, reina el silencio. No existen datos de mortalidad asociada al amianto y tampoco hay un inventario de zonas con presencia de este material. La Federacin Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) demanda la creacin de un registro de edificios e instalaciones con amianto.

Era un material muy barato y en la edificacin que se haca en barrios obreros se usaba, cuenta scar Bayona, portavoz de la FRAVM en temas de amianto. Su retirada es cara, las condiciones en las que se hace esa retirada son caras, y eso retrae a las administraciones y a todo el mundo. Siendo como es un problema de salud pblica de primer orden, el Parlamento Europeo debera instar a los Estados a que hagan esos censos, insiste Bayona.

Vertidos incontrolados

Desde la organizacin vecinal tambin alertan de la proliferacin de cementerios de uralita. Cuando se da el paso de desamiantar tienes que presentar un plan de trabajo a la comunidad autnoma y te lo tienen que aprobar, explica Bayona, quien aade que la uralita es peligrosa mientras se manipula, pues si se rompe emite fibras que tienen capacidad de penetrar por el sistema respiratorio y pueden causar tumores. El problema es cuando se hacen obras de mantenimiento o de derribo, aparece amianto y se intenta hacer ese trabajo en negro. Todos los residuos deben ir embalados, marcados y transportados a vertederos sealizados, lo que encarece el precio. En ocasiones la empresa constructora lo retira de cualquier manera y lo deja en vertederos ilegales, aunque no es lo habitual, puntualiza.

Pura Gonzlez, presidenta de la Asociacin de Vecinos de Zarzaquemada (Legans), tropez con uno de estos vertederos de manera accidental. Yo voy a andar todos los das por los alrededores de Legans. Un da, paseando en frente del centro comercial Parquesur, encontr uralita tirada por all que se est deteriorando, y es peligroso. Este material tiene una vida til de unos 40 aos y cuando empieza a deteriorarse es cuando empieza a emitir fibras que son peligrosas, afirma. El pasado 12 de abril presentaron desde su organizacin una mocin vecinal para exigirle al Ayuntamiento que haga un mapa de la situacin. Sabemos que en nuestro municipio hay amianto en viviendas, en centros pblicos y en colegios, incluso en una escuela infantil.

Las madres y los padres de la Escuela Infantil Jeromn corroboran estas palabras. En el patio hay una casita que tiene un tejado de placas de uralita. No tiene doble techo ni aislante y tiene ya 40 aos. Est clausurada, ya nadie entra ah, asegura Jairo Martnez, portavoz del AMPA de la escuela. Despus de cuatro aos de lucha, el Ayuntamiento se ha comprometido a retirar el tejado, aunque an no se ha materializado dicha promesa. Esta vez, como ha coincidido con el caso de Metro, parece que la cosa avanza, pero, por el momento, ni al centro ni al AMPA nos han notificado nada por escrito. El alcalde solo se ha comprometido delante de los medios, se queja este padre.

Un barrio de Uralita

Aqu hay 2.200 viviendas, y unas 1.500 tienen el tejado de uralita, describe Juan Cordero, presidente de la Asociacin de Vecinos de Orcasitas. Hace siete aos, la Comunidad de Madrid public una ley para la rehabilitacin integrada pactada con el Ministerio de Fomento. Para nuestro barrio destinaban 8,6 millones de euros pero a Orcasitas no lleg ni un solo euro, explica Cordero. El vecindario respondi con movilizaciones. Tenemos tejados con agujeros, pero la gente no puede permitirse la inversin para cambiarlos, tienen un nivel adquisitivo realmente bajo.

Parece que ahora se abre otra ventana de esperanza para los vecinos de Orcasitas. Desde la Comunidad de Madrid les han vuelto a prometer una serie de ayudas que se podran sumar al plan Mad-Re (Madrid Recupera) del Ayuntamiento. Ambas ayudas se podran sumar. Otra cosa es que se concreten una, otra, las dos o ninguna. Nosotros seguiremos en la pelea.

Mientras, Luis Fernando Snchez tambin seguir luchando por la dignidad de sus padres. Nos acaban de decir que el caso de mi padre ha prescrito. Dice el abogado que hay un error de fechas y ya hemos recurrido, afirma con voz cansada, inmerso en un va crucis en el que a veces no ve el fin. Pero no desfallece porque su causa es la de todos. El amianto no desaparece, est aqu, nos rodea, en los colegios, en las viviendas. Es una cosa que permanece invisible, pero es ms serio de lo que nos creemos. Es un problema que tenemos todos los madrileos, no solo nosotros, y hay que acabar con ello. No queremos ms vctimas, sentencia.

Fuente: http://www.elsaltodiario.com/salud-laboral/impacto-amianto-fabrica-uralita-comunidad-madrid


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