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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-05-2018

Por qu votar por la Colombia Humana
Gustavo Petro los tiene asustados!

Fernando Dorado
Rebelin


Vergenza siente uno al leer los argumentos de Antonio Caballero sobre por qu no votar por Petro. Son razones de tan poco peso que causan pena en cuerpo ajeno. Le brot su elitismo bogotano, su racismo clasista y el miedo al pueblo. El seorito burgus mostr el cobre.

Lo que ocultan esos intelectuales es que la historia demuestra que los pueblos son los que hacen y moldean a sus lderes. Y adems, aquellas comunidades que han perdido hasta la esperanza son las que construyen mesas o salvadores supremos en una especie de trance poltico-religioso que se torna en una fuerza imparable. Ha sucedido en todo el mundo y en pocas diversas.

En diversos grados fue lo que hicieron los pueblos en Amrica Latina cuando llevaron a la presidencia a un Chvez, un Correa, un Evo o un Lula. Y en Colombia, en un proceso de signo negativo eligieron a un gobernante con ciertas similitudes pero derechista: lvaro Uribe Vlez.

Ese fenmeno se haba expresado en Amrica Latina en los aos 40s del siglo pasado (XX) con Pern (Argentina), Vargas (Brasil), Crdenas (Mxico), Prez Jimnez (Venezuela) y otros. En Colombia, con Gaitn y despus de su asesinato, Rojas Pinilla quien recogi parte de su legado.

En la actualidad, Gustavo Petro es un lder con esas caractersticas. Todo indica que su sueo es emular y superar a esos dirigentes histricos. Pero, si quiere permanecer en el gobierno los 4 aos de su perodo y construir un proyecto poltico de mediano plazo de ser elegido en 2018 tendr que hacer todo lo contrario a lo que hicieron los gobernantes progresistas de los pases vecinos.

Lo alentador es que l parece saberlo. Todas las seas que enva en discursos, debates y entrevistas indican que es muy consciente de los riesgos que enfrenta. Sufri los rigores de una obtusa y fantica oposicin que estuvo a punto de sacarlo de la alcalda de Bogot y de inhabilitarlo polticamente de por vida. Lo ms seguro es que ha aprendido. Y el pueblo tambin.

Pero, lo ms interesante del momento que vive Colombia es que por encima de clculos polticos, de trapisondas oligrquicas, de miedos inculcados, de amenazas siniestras y de temores ciertos, nuestro pueblo est dispuesto a empujar en esa direccin porque no hay otra salida.

Hay consenso en que Colombia necesita de un proyecto poltico transformador de mediano y largo plazo para superar la falsa democracia existente y aminorar la enorme desigualdad que es la causa principal de todos los dems conflictos.

Lo paradjico es que las castas dominantes tratan de asustar con que Petro generar un trauma institucional o un salto al vaco cuando, precisamente, el entusiasmo que despierta es porque las mayoras quieren una verdadera ruptura histrica, un cambio sustancial, que haga posible la construccin de verdadera democracia.

Los otros candidatos han demostrado que no son capaces de iniciar un verdadero proceso de cambio en Colombia. Se necesita un talante especial para intentarlo. La gente se dio cuenta de ello y no van a perder la oportunidad de concretar esa aspiracin. Es decir, ya no es un problema solo de Petro sino de millones de personas; es una situacin realmente nueva y estimulante.

Hasta hace pocos meses todo indicaba que el miedo a las Farc impeda que como sociedad nos atreviramos a encargarle a un lder de izquierda la tarea de continuar el proceso de paz y de iniciar la transformacin de nuestro pas derrotando a las castas polticas ineptas y corruptas.

Varios factores han contribuido para que los frenos que tena gran parte del pueblo se hayan soltado en forma inusitada. Est en marcha una oleada de indignacin y, a la vez de optimismo, que es el factor determinante en esta campaa electoral. Es un hecho, la gente est lanzada!

Por un lado, la debilidad de las Farc ha quedado tan expuesta que hasta generan lstima. Hoy nadie cree que puedan ser una amenaza cierta; sin necesidad alguna, el gobierno, el Fiscal y la DEA, se concertaron y cebaron hasta llevar a sus dirigentes a la humillacin victimizante. Les quitaron la sbana blanca del fantasma y el velo de la desinformacin se hizo humo.

Igual, la incapacidad de los candidatos tradicionales es tan grande que los coloca en evidencia. Corrupcin a granel que no pueden esconder, poses y simulaciones de una torpeza infinita, alianzas oportunistas y desesperadas, todo eso y mucho ms, los han desnudado ante la sociedad como nunca antes haba sucedido. Hasta ellos mismos son conscientes de su precariedad.

Pero tambin, el otro candidato alternativo que pareca liderar la indignacin tranquila y moderada, el que se supona iba a ser capaz de reconciliar a los colombianos pero, a la vez, enfrentar la corrupcin, en el momento justo de hacerlo se dej tentar por camino fcil de atacar a Petro por supuestamente representar el miedo y la venganza. No super su tibieza y se desinfl.

Adems, en los debates Petro ha demostrado que es el ms capaz. Maneja bien todos los temas, improvisa sin perder el hilo, no se deja encerrar de los medios, hace pedagoga y se arriesga a plantear propuestas que muchos de los otros candidatos terminan por copiar. Aunque copian mal.

Pero lo de mayor trascendencia es que Petro y los dirigentes de organizaciones sociales que vienen agrupndose en su entorno cuentan con unas condiciones excepcionales para avanzar por nuevos caminos muy diferentes a los de los gobiernos progresistas de Amrica Latina. No se trata de que la tengan fcil sino que la misma dificultad los obliga a tener que acertar.

Primero, no llegan a administrar una bonanza econmica lo que los obliga a buscar nuevas alternativas productivas. Es lo que plantea con claridad y determinacin el candidato Petro frente a la dependencia de las economas extractivistas. Esa circunstancia crea enormes condiciones para construir una amplia base poltica y social entre los pequeos y medianos productores (rurales y urbanos) que existen en Colombia y que son un potencial enorme hacia el futuro.

Esa tarea exige y propicia una alianza con el enorme nmero de profesionales precariados que necesitan de una nueva economa, moderna, globalizada, industrializada y con alto nivel tecnolgico. Educacin, salud e infraestructura tendrn una nueva ligazn y un motor integrador no dependiente del Estado que fue lo que le falt a los procesos de cambio de los pases vecinos.

Segundo, al no contar con una mayora parlamentaria en el congreso nacional tendrn que buscar con pausa y buen pulso apoyo en la opinin pblica, entre las organizaciones ciudadanas y populares y en las regiones. Y la verdad, no va a ser tan difcil ante el desprestigio que ha acumulado la clase poltica tradicional. Adems, de esa forma es como se puede construir el bloque poltico histrico que se requiere para empujar hacia adelante.

Lo anterior puede ser un buen antdoto para evitar que los dirigentes de la Colombia Humana se involucren exclusivamente en la gestin burocrtica del Estado heredado y dediquen sus principales esfuerzos a fortalecer el movimiento social y nuevas formas de organizacin ciudadana, entendiendo que ese es el verdadero soporte y puntal de los cambios hacia el futuro.

Y tercero, Petro tiene que gobernar apoyndose en la institucionalidad existente, en el ejrcito, en la burocracia, en las fuerzas econmicas y en una sociedad que quiere reconstruir la nacin en paz. No estn las condiciones para aventuras de corto plazo y ello los obligar a gobernar con mucho tacto y paciencia, con visin estratgica y mirada de mediano plazo.

Se podra decir que de salir elegido en primera o segunda vuelta, Petro gobernar con el contenido del programa de la Colombia Humana pero con las formas moderadas de Fajardo. Y eso es muy bueno!


Blog del autor: https://aranandoelcieloyarandolatierra.blogspot.com.co/2018/05/gustavo-petro-los-tiene-asustados.html#.Wvwh_O8vzDc

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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